Aforismos sobre el Aborto
Luz García Alonso
(CAMINEO.INFO) - Un aforismo es una declaración o sentencia concisa que pretende expresar un principio o la verdad en una manera breve, pensativa y aparentemente cerrada. Los aforismos son el resultado de la experiencia.
• En ciertos países el huevo de una tortuga (cuyo consumo es delito federal) vale más, ante la ley, que el embrión humano.
• Resulta curioso que una madre que alega de medios para alimentar a sus muchos hijos, no se plantee matar al mayor, (al que más consume), sino al nonato, al más indefenso, al que no está protegido ni por su apariencia física.
• Una sociedad que clama por los derechos de los marginados, margina a los más inermes.
• Allí donde se alaba la democracia se discrimina a los nonatos, negándoles no solo la posibilidad de un futuro sufragio, sino hasta sus derechos más fundamentales.
• ¿Para qué es la ley sino para superar el imperio del más fuerte en el estado de derecho? ¿Cómo hablar de un estado de derecho que no proteja legalmente a los más débiles?
• Una comunidad sensibilizada por la calidad de vida de los delincuentes, se muestra inhumana ante la condena a muerte de los inocentes, una condena sin juicio y a manos de cualquier particular.
• Para que en el futuro algunos hombres no encontremos estrecheces espaciales ni económicas en el planeta, privemos hoy de la vida de un inocente. No es este el caso de la legítima defensa (el injusto agresor no es un hombre inocente) ya sea de la sociedad o del individuo.
• Si no es fundamentada en el derecho de gentes (derecho natural) no cabe una justicia internacional.
• Las cuestiones de carácter contingente pueden resolver por sufragio. No así las cuestiones de carácter necesario. Votar para resolver si el aborto es o no ilícito, es por si mismo un acto irracional, como lo sería el votar acerca de si los hombres siguen siendo humanos de lunes a miércoles.
• En las malas decisiones se comprometen los bienes mejores en aras de los menos dignos. No se puede intentar el bienestar económico con medios inmorales.
• El fracaso en la vocación moral del hombre lo frustra del modo más profundo y definitivo.
• ¿Quién puede decir lo que es inmoral? La naturaleza del hombre, la recta razón, la meta radical de la humanidad… en una palabra: la ley natural moral, regla objetiva que se encuentra por encima de opiniones, caprichos y sufragios.
• Al hombre injusto le incomodan los derechos ajenos. Pero hay que ser muy injusto para incomodarse por el derecho de los inocentes a conservar su vida.
• Cualquier voz que se alce en contra del aborto, es un himno a favor de los derechos humanos.
• Impugnar el aborto es abogar por los más indefensos de los inocentes y evitarle a la humanidad la culpa y la pena de una cruel masacre.
• En una sociedad abortista, los hombres próximos a nacer tienen en sus padres a sus más peligrosos enemigos.
• Las leyes de los códigos de derecho positivo, sólo lo son propiamente si no contradicen al derecho natural, a la ley moral.
• El permisivismo sexual obscena a tal grado que oculta la perversidad del aborto, perversidad que es objetiva de suyo.
• ¿Considerarías lógico que alguien te dijera: - discúlpame por quitarte la vida, pero es el único medio que tengo para conservar mi buena fama? ¿Considerarías justo que alguien te dijera: - Discúlpame por quitarte la vida pero necesito tu hígado para que me sea trasplantado, ya que es el único medio que tengo para conservar mi vida? Si ninguno de estos planteamientos te parecen razonables, entonces has descubierto los argumentos falaces de quienes pretenden justificar por una parte el aborto en caso de violación y por otro el aborto terapéutico.
http://www.camineo.info/news/121/ARTICLE/3518/2007-07-23.html
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Aforismos sobre el Aborto
martes, 14 de julio de 2009
Más de mil abortos desde que éste fue despenalizado en el DF
Más de mil abortos desde que éste fue despenalizado en el DF
Nacional - Martes 24 de julio (21:10 hrs.)
La mayoría de las pacientes son pobres y de clase media
El Financiero en línea
México 24 de julio.- Unas 1,300 interrupciones de embarazo se han practicado en los diversos hospitales públicos de la capital mexicana desde que fue aprobada en abril pasado la ley de aborto, informo hoy una fuente oficial.
El secretario de Salud del Distrito Federal, Manuel Mondragón, dijo que los más de mil 300 casos se han realizado con éxito, pues "en ninguno de ellos hubo complicaciones".
El pasado 24 de abril el congreso del Distrito Federal aprobó una polémica reforma legal que permite el aborto en las doce primeras semanas de gestación.
El funcionario reconoció que además de incrementarse las cifras de interrupciones de embarazo en el Distrito Federal, en el que habitan nueve millones de personas, aumentó el nivel de confianza de quienes acuden en busca de una intervención médica.
"De cada diez personas que programaban su interrupción cinco llegaban a hacer el procedimiento y ahora de cada diez pacientes siete se someten al procedimiento", dijo Mondragón.
Las mujeres que solicitan la interrupción del embarazo son en su mayoría de entre 25 y 32 años, seguido de menores de edad (entre 6 y 7%) y algunos casos de mujeres de más de 50 años de edad, según el funcionario.
Agregó que la mayoría de las pacientes son pobres y de clase media.
Mondragón rechazó las denuncias de organismos en contra del aborto como Pro Vida, que aseguran que los embriones son guardados en frascos de conservas de alimentos.
"Hay una norma que señala qué debe hacerse con estos tejidos y su destino final es la incineración", dijo.
El presidente del Comité Nacional Pro Vida, Jorge Serrano Limón, entregó este martes una carta a la jefatura de gobierno capitalina en la que asegura que esta práctica es una "matanza" y que además "el destino de los cadáveres de los bebés (embriones) son inciertos".
"Tenemos información (de que) los cuerpos de los bebés (embriones) se siguen yendo al comercio clandestino de cosméticos y farmacéuticos", según el documento de Pro vida enviado al alcalde capitalino, Marcelo Ebrard. (Con información de EFE/GCE)
http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=70500&docTipo=1&orderby=docid&sortby=ASC
Una investigación advierte sobre riesgos de la fertilización asistida
Una investigación advierte sobre riesgos de la fertilización asistida
Un trabajo que publica la revista científica The Lancet sostiene que aumentan los riesgos de malformaciones y enfermedades genéticas. Recomienda que las parejas en tratamiento sean informadas.
Muchos de estos riesgos no se deben a las técnicas, sino a patologías de los padres.
Por Pedro Lipcovich
En los bebés concebidos por fertilización asistida, "el riesgo de nacer con malformaciones mayores es un 30 por ciento mayor que en los demás bebés", según una investigación que publica hoy la prestigiosa revista The Lancet. También "hay un riesgo más elevado de sufrir parálisis cerebral" y de padecer enfermedades genéticas como los síndromes de Angelman o el de Beckwith-Wiedemann; el riesgo de parto prematuro duplica el normal, y el riesgo de placenta previa triplica el normal. Y "nacen más frecuentemente con bajo o muy bajo peso", según el estudio. También las anomalías en la cantidad de cromosomas sexuales (por ejemplo, la conocida como XXY) se incrementan, y la probabilidad de aborto espontáneo es hasta un 34 por ciento más alta. Muchos de estos riesgos no se deben a las técnicas en sí mismas, sino a las patologías de los padres que, de no mediar la fertilización asistida, les hubieran impedido engendrar. En todo caso –según destaca el trabajo publicado en The Lancet–, "estos riesgos no deberían ser omitidos en el asesoramiento profesional a las parejas que consideran la posibilidad de una fertilización asistida".
El estudio fue realizado por Alastair Sutcliffe y Michael Ludwig, del University College de Londres, y consistió en una revisión crítica de 3980 artículos científicos acerca del tema (la investigación no abarcó los embarazos múltiples, frecuentes en estas técnicas, por saberse ya que en tales casos los riesgos aumentan). Los resultados muestran "un riesgo aumentado de problemas durante el embarazo y riesgos alrededor del parto, luego del uso de la fertilización in vitro y del ICSI" (inyección citoplasmática de esperma, que se aplica cuando el semen del hombre no es de calidad suficiente, y que consiste en elegir un solo espermatozoide y colocarlo en el interior del óvulo).
"La mayoría de los autores admite que hay una alta tasa de abortos, tempranos y tardíos, luego de la fertilización asistida; el porcentaje de incremento se halla entre el 20 y el 34 por ciento. Ahora bien, debemos diferenciar entre las causas ligadas a la subfertilidad subyacente y los factores vinculados con los tratamientos –señala el estudio–: las parejas que encaran la fertilización asistida son en promedio cinco años mayores que aquellas que han concebido espontáneamente, y tienen mayores factores de riesgo, como los problemas de la tiroides o el ovario poliquístico, asociados con un riesgo aumentado de aborto." También "se advirtió una correlación entre el riesgo de abortos espontáneos y los tratamientos de estimulación ovárica". Además, "la tasa de anomalías en los cromosomas sexuales del niño es de 0,63 por ciento en embarazos logrados a partir del ICSI; la tasa normal no supera el 0,20 por ciento. Esto puede relacionarse con anomalías en los espermatozoides de hombres con subfertilidad".
"El riesgo de preeclampsia (patología que, durante el embarazo, afecta a la madre y al feto, con riesgo de muerte para ambos) aumenta un 55 por ciento en mujeres bajo fertilización asistida, y depende no sólo de la técnica utilizada sino, como para los abortos, de los factores subyacentes a la infertilidad", puntualizan los investigadores. Señalan también que "en los chicos nacidos tras la fertilización asistida (tanto por fertilización in vitro como por ICSI o por transferencia de gametos) se duplica el riesgo de nacimiento prematuro, y se incrementa el riesgo de nacer con bajo o muy bajo peso", lo cual "aumenta la probabilidad de diabetes y enfermedades cardiovasculares en la vida ulterior". También para estos riesgos, inciden las causas de la infertilidad subyacente.
Así, no sorprende que exista "un riesgo aumentado de muerte perinatal y neonatal y de necesidad de terapia intensiva neonatal en los bebés nacidos luego de fertilización asistida". En los casos de mujeres subfértiles cuyo tratamiento no fue la fertilización in vitro sino la estimulación ovárica mediante hormonas, "el riesgo de bajo peso al nacer fue similar al registrado en la fertilización in vitro".
En cuanto al "peligro de malformaciones mayores" en el recién nacido, la investigación señala "un riesgo aumentado del 30 por ciento luego de la fecundación in vitro o el ICSI, comparados con la concepción espontánea". El trabajo advierte que "las parejas con subfertilidad deberían ser informadas sobre este riesgo" antes de decidir una fertilización asistida. También, "diferentes casos sugieren un riesgo aumentado para patologías genéticas como el síndrome de Angelman o el de Beckwith-Wiedemann. Si bien estas patologías son infrecuentes, la baja probabilidad estadística no ayudará a la pareja cuyo hijo nazca con una de estas enfermedades: por lo tanto, el riesgo debería ser informado", señala el trabajo en The Lancet.
Además, "en chicos nacidos luego de fertilización asistida se encontró un riesgo significativamente más alto de parálisis cerebral", advierte el estudio, citando un estudio que, en Suecia, tomó datos de 9056 nenes y otro que, en Dinamarca, consideró 6052, todos nacidos por fertilización asistida, comparándolos con la población general.
Por otra parte, el desarrollo neurológico del niño no se ve afectado por el uso de la fertilización asistida, según los datos disponibles hasta el momento, "salvo en cuanto a que el bajo peso al nacer es un factor de riesgo en este sentido", anotan los investigadores. Tampoco se encontró afectada la relación del niño con su familia, ni sus vínculos sociales.
El trabajo en The Lancet destaca que los riesgos puntualizados "deberían ser explicados a toda pareja que considere la posibilidad de la fertilización asistida".
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-88804-2007-07-28.html
Etiquetas:
PROCREACIÓN HUMANA ASISTIDA
Publicado por
Beatriz Campillo
en
22:12
El silencio de los genes
El silencio de los genes
[Fecha: 2007-04-19]
SIROCCO, proyecto financiado por la UE e iniciado recientemente, está estudiando de qué manera se podría utilizar el silenciamiento (o «apagado» de genes) inducido por ARN para tratar ciertas enfermedades mortales.
El silenciamiento por ARN, llamado también ribointerferencia, es la capacidad natural de una célula de desactivar cualquiera de nuestros genes. Hasta la década de 1990 esta característica del ácido ribonucleico (ARN) era aún desconocida para los científicos de la vida, quienes creían conocer todos los principios de la regulación génica, faltando por esclarecer sólo los pormenores de los mismos. El silenciamiento inducido por ARN fue descubierto por unos investigadores que trataban de alterar los colores de las petunias. Desde entonces se ha descubierto que este mecanismo de silenciamiento génico sucede en todo tipo de organismos, desde las levaduras a los humanos.
Se cree que el silenciamiento por ARN ha evolucionado como mecanismo de defensa contra virus. En células primitivas se trataba de un tipo de sistema inmunológico capaz de reconocer genes virales y silenciarlos. Más tarde en la evolución, se recurrió al mecanismo de silenciamiento para desactivar genes implicados en el crecimiento normal de células y en las respuestas al estrés.
«Aunque era desconocido hace unos pocos años, ahora el silenciamiento por ARN es uno de los instrumentos más potentes que tiene a su disposición la comunidad investigadora. Podemos valernos de él para comprender la función de genes y los mecanismos de regulación celular», explicó el profesor David Baulcombe, del Laboratorio Sainsbury del Centro John Innes, socio que encabeza el SIROCCO.
Al introducir en un organismo ARN interferentes específicos, en teoría, los científicos podrían programar una molécula para que desactive los genes de un virus como el VIH, o incluso para desactivar genes defectuosos causantes de cáncer dejando intactos los genes sanos. «Podemos [...] utilizarlo como instrumento de diagnóstico del cáncer y otras enfermedades. En el futuro quizá sea posible también aprovechar el silenciamiento por ARN como base de terapias novedosas para diversas enfermedades, desde la gripe aviar hasta el cáncer.»
A pesar de la rapidez con que se ha avanzado en el conocimiento del silenciamiento inducido por ARN, queda mucho por andar de aquí a que este mecanismo sirva para salvar vidas. Habiendo reunido a diecisiete laboratorios y empresas punteras procedentes de nueve países europeos, el consorcio de SIROCCO espera lograr avances significativos en el estudio de esta técnica revolucionaria.
«Por ejemplo, tenemos que asegurarnos de que si programamos un ARN para que actúe contra un gen X, silenciará ese gen X y nada más. Cuando lo consigamos, podremos utilizar el ARN como fármaco que no causa efectos secundarios. Además, tenemos que averiguar más acerca del papel de los ARN interferentes en el crecimiento y el desarrollo normales. Esa información nos permitirá valernos de la presencia de ARN interferentes para diagnosticar estados de una enfermedad en células concretas», explicó el profesor Baulcombe.
Categoría: Proyectos
Fuente: Laboratorio Sainsbury
Documento de Referencia: Basado en información del Laboratorio Sainsbury
Acrónimo del Programa: FP6-INTEGRATING, FP6-LIFESCIHEALTH, FRAMEWORK 6C
Códigos de Clasificación por Materias: Medicina, Sanidad; Investigación científica
RCN: 27533
http://cordis.europa.eu/fetch?CALLER=ES_NEWS&ACTION=D&SESSION=&RCN=27533
Sobre el "lenguaje políticamente correcto"
Sobre el "lenguaje políticamente correcto" *
"Por hipocresía llaman al negro moreno; trato a la usura; a la putería casa; al barbero sastre de barbas y al mozo de mulas gentilhombre del camino" (Quevedo).
El llamado "lenguaje políticamente correcto" (LPC) es ya un fenómeno lo suficientemente complejo como para exigir de quien lo trate una actitud más profunda que simplemente estar a favor o en contra. Es cierto que se presta para el cachondeo (y voy a caer en ello, por qué no), pero implica muchas otras cosas de cierta importancia, que trataré de abarcar también, en la breve medida que este artículo me permita.
Suele atribuirse el origen de este fenómeno político-lingüístico (el orden de los factores es para discutir) a la llamada "izquierda radical norteamericana". Paso por alto esta ambigua denominación para ir al punto. Es cierto que el ordenamiento político-jurídico estadounidense, con toda la influencia que a su vez pudo tener en el resto del orbe, vía medios masivos de comunicación y universidades, parece ser el ámbito inicial en el que se desarrolló esta suerte de "nomenclatura compasiva" que es el LPC. Con lo cual se unirían las buenas intenciones originales, aun supuestas, con los correspondientes resguardos judiciales (es fama que en EE. UU. se puede llegar a la corte por, literalmente, "cualquier cosa", con todo lo bueno y lo malo que esto tiene). Difícil apostar a cuál sería en este caso la "ganancia secundaria".
Lo cierto es que el LPC invadió los libros de estilo de las más variadas instituciones y medios. Y con ello apareció una "nueva policía lingüística" (la expresión es de Rafael Sábat), siempre dispuesta a perseguir, atrapar in fraganti y, por lo tanto, condenar a los infractores, voluntarios o no.
¿Qué es, entonces, si se puede saber, el LPC? No se busquen, en lo que sigue, respuestas fáciles o unívocas.
Quizás este léxico sea un pariente cercano del eufemismo (entre otros, Jaime Bedoya lo propone así). El eufemismo es, según el Diccionario de la Real Academia, una "manifestación suave o decorosa cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante"; y, según el diccionario digital Estrada, una "palabra o frase con que se suaviza una idea o concepto". Llama la atención la idea de "suave", de "suavizar"; y el hecho de que se oponga a, por un lado, lo duro o "malsonante", pero también, por otro, a la expresión "recta y franca". Sin embargo, siempre queda claro que lo que se suaviza es la "idea o concepto"... no la realidad. (Volveré sobre esto.)
No todo lo que se considera eufemismo tiene el mismo valor. Por ejemplo, remplazar "ciego" por "no vidente" es una estupidez lisa y llana o, para decirlo más suavemente, algo inútil, ya que las dos expresiones son equivalentes; en cambio, remplazar "inválido" por "minusválido" o "discapacitado" tiene la innegable ventaja de una mayor precisión y, por qué no, cierta justicia intrínseca. Si eso es lo que se busca, bienvenido sea.
Pero el LPC va mucho más allá de esto. Lo que parece pretender es validar, autentificar, legitimar al enunciador (persona física o jurídica, pero siempre "imaginaria", como todo sujeto de la enunciación) en tanto titular de una actitud antidiscriminatoria en todos los sentidos y alcances de este término.
Vale decir: el que enuncia "afroamericano" en lugar de "negro" se pone en un lugar enunciativo especial. Y esto puede ser tan imprescindible en una institución como dudoso en un individuo concreto, en la medida en que nada dice sobre la "realidad", incluyendo los sentimientos "reales" de ese individuo. Hasta acá, sin embargo, y dejando de lado los abusos que siempre aparecen (aunque quizás en este caso sean intrínsecos al LPC), la cuestión no carece de justificaciones. Las instituciones (y algunas personas, sobre todo si las representan) deben "dar el ejemplo", lo que implica una "imagen" determinada y, mejor aún, una cierta conducta.
Pero aquí entramos al terreno álgido del LPC: la conducta.
Decía Michel Foucault algo así como que el orden del discurso es independiente pero no autónomo del orden de lo real. Quería decir que el lenguaje sigue sus propias reglas, que no son las de una correspondencia unívoca (reflejo, espejo, filtro) con la "realidad", pero a su vez ésta tiene formas de determinar al lenguaje y de ser determinada por él. El famoso "giro lingüístico" de la filosofía contemporánea (me refiero al siglo XX) ha tenido la innegable ventaja de llamar la atención —diría: para siempre— sobre la relevancia esencial del lenguaje para relacionarse con la realidad, y para que la realidad se relacione con nosotros. Por cierto: como lo quería la escuela de Oxford, decir es hacer, o una forma particular de hacer.
De ahí que el LPC sea también un síntoma de la llamada "posmodernidad" con todo lo malo y, por qué no, lo bueno que ella implica: fin de las certidumbres autocráticas, por ejemplo. No en vano ciertos autores relacionan el LPC con el pecado del "relativismo" cultural; que, con todos los cuestionamientos que puede y debe suscitar, tiene la ventaja de ponerle los pelos de punta a más de un reaccionario, como se ve en este caso. Por ejemplo, José Basaburua, en un desopilante artículo de la revista en línea ARBIL, núm. 45, parangona el LPC con la masonería (!?): "El lenguaje 'políticamente correcto' y su contenido ético de los valores comunes cívicos mínimos, son un calco de los principios propugnados por la masonería de todo signo: relativismo vital, liberalismo político y personal, subjetivismo moral, imposición de una ética civil ajena y opuesta al cristianismo, etc."
Y otros ( Aleix Vidal-Quadras) dan como ejemplo de LPC, entre otros similares, llamar "lucha armada" al "terrorismo"; sin advertir que esto no es, necesariamente, una cuestión de mero LPC sino de posiciones ideológicas. ¿O acaso "terrorismo" será siempre lo que los Estados Unidos y sus admiradores quieren que sea? (Como "democracia" puede ser cualquier cosa, menos Cuba...)
Vuelvo a lo anterior: decir es hacer, pero una forma particular de hacer. Si digo "obeso" en lugar de "gordo", mi actitud antidiscriminatoria queda confinada al terreno del lenguaje, con toda su importancia (la ofensa estaría circunscrita al lenguaje, y no a mi intención); no va, no puede ir más allá. Si digo "A Coruña" o "Lleida", en lugar de "La Coruña" o "Lérida", estoy manifestando una especie de buena voluntad política para con gallegos, catalanes o quienes sean; nada más (especialmente, si lo hago obligado...). Como dice Santiago Arellano Hernández, director general de Educación de la Comunidad Foral de Navarra, respecto de ciertas leyes educativas españolas: "No debemos olvidar que la propuesta prescrita... no tiene otro amparo que lo que se entiende por 'lenguaje políticamente correcto'. El trasfondo, sin embargo, no es tan halagüeño. Las solas palabras, por correctas que parezcan, no tienen la magia de convertir los objetivos o medidas en viables o inviables, posibles o imposibles." ¿Cambiamos el lenguaje para cambiar la realidad o para evitar cambiar la realidad? Porque, mientras los españoles (ya que hablamos de ellos) se preocupan de no decir "moros" sino "magrebíes", se cuidan mucho de la "invasión de magrebíes" hambreados que quieren cruzar el Mediterráneo a como dé lugar; y ocasionalmente los internan en campos de concentración ad hoc. Perdón, en "centros para extranjeros". Y quizás eviten decir "gitanos", pero se cuiden mucho al enviar a sus hijos a una escuela "intercultural"...
Esto se da en numerosos ámbitos, que nos llevaría mucho más espacio desarrollar. Baste recordar la cuestión del lenguaje sexista. Mucho se ha afirmado acerca de que el castellano es un lenguaje sexista, pero con esto no siempre se dice la misma cosa. Es cierto que es particularmente molesto para las mujeres que, si hay treinta de ellas y un varón, deban decir "nosotros". Pero esto es una cuestión de género (no de sexo) no marcado, es decir que se da por supuesto y funciona como neutro; y no digo que las convenciones sean inocentes, lo que digo es que una actitud discriminatoria inherente a un idioma es algo más bien difícil de probar. Es cierto que los hispanohablantes tendemos a ser machistas, pero ¿los ingleses no? Es que volvemos a lo anterior: lo sexista está en la actitud del hablante, no en su habla.
Por eso es francamente mucho más molesto tener que recurrir a sintagmas como "las niñas y los niños", "los profesores y las profesoras", "los padres y las madres". Y casi ridículo (aunque más creativo, quizás) remplazar la infamante "o", supuestamente masculina, por el signo más de moda: la omnipresente arroba: "niñ@s" incluiría a "niñas y niños"... Propuesta que se hace con seriedad (yo, como editor, ya la he visto en originales de respetables autores), aunque sea más apta para chistes. Pero parece que al LPC una de las cosas que más tirria le dan es el humor.
¿Alguna conclusión? Sólo para seguir pensando.
Me atrevería a proponer que el LPC no sirve porque:
1. El lenguaje no cambia la actitud (la realidad, la acción, etc.): nominalismo mal digerido.
2. No se pueden controlar todas las connotaciones: "compañero animal", "méxico-americano" (mucho menos, en una traducción).
3. El sintagma influye sobre el signo aislado: "a ese barrio no se puede ir porque está lleno de afroamericanos...", "esos talibán de m...".
4. Elementos de la enunciación legitiman (o deslegitiman) el enunciado: un chiste judío significa distinto si es contado por un judío, por un no judío, por un nazi, etc.
* Publicado en la revista Idiomas y comunicación, núm. 6, Buenos Aires, mayo de 2002.
http://correctores.iespana.es/correcto.htm
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Beatriz Campillo
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