DELIBERACIÓN RACIONAL Y DEMOCRACIA POLÍTICA
José Olimpo Suárez Molano Ph. D
Coordinador
Maestría en Estudios Políticos
Facultad de Ciencias Políticas
Universidad Pontificia Bolivariana
La anécdota académica narra que, hacia mediados de los años treinta del siglo pasado, el célebre filósofo alemán Martin Heidegger se reincorporó a sus tareas docentes en la Universidad de Friburgo luego de haber coqueteado y defendido el espíritu del Nacional Socialismo Alemán. En aquel momento uno de sus colegas, continúa la historia, le preguntó “De regreso de Siracusa, Profesor Heidegger?”. El sentido de ésta cuestión resulta pertinente para nuestra vida intelectual y académica en la medida que nos recuerda que las relaciones entre los intelectuales y el poder han sido históricamente complejas y en la mayoría de casos paradigmáticos han desembocado en situaciones desesperanzadoras. En efecto, era algunos casos los intelectuales han terminado apoyando regímenes políticos autoritarios y antidemocráticos como en las obras de Sartre, Chomsky y el mismo Heidegger; en otras ocasiones los intelectuales han regresado a su hábitat natural decepcionados y escépticos como en las vidas de Platón, Foucault e igualmente Heidegger(1). Recordemos que el divino Platón fue seducido por su alumno Dion para que pusiese en obra sus enseñanzas sobre el bien y la justicia, educando en la filosofía a Dionisio el Joven, gobernante de Sicilia. El filósofo probablemente reticente al comienzo, terminó aceptando la invitación de su alumno y apostó por la instauración de un Estado o Polis en la que la verdad racional se impusiera tal como el la había expuesto en sus lecciones hoy recogidas en el texto titulado la República(2). La historia de esta aventura, narrada por el propio Platón, terminó en un desastre que por poco le cuenta la vida y debió huir apresuradamente de la isla cuando el experimento fracasó violentamente. Regresar de Siracusa es entonces retornar decepcionado desde ese dominio apasionante y terrible que es el terreno del poder político. Regresar de Siracusa es reconocer que los discursos de teoría pura chocan dolorosamente contra el acantilado del poder y los intereses humanos.
He querido rememorar esta bella y triste anécdota precisamente cuando en nuestro país asistimos, entre asombrados y escépticos, al viaje a Siracusa que ha iniciado uno de los candidatos a la presidencia de la República, el profesor Antanas Mockus. Y, porqué decimos que ha iniciado este viaje emulando a su célebre antecesor griego?. La respuesta está en que su propuesta política está sustentada en la adopción directa de la denominada Teoría de la Acción Comunicativa ofrecida originariamente por el profesor Jurgen Habermas. En qué consiste tal apuesta teórica que ha ganado la inteligencia y la voluntad del profesor Mockus y que este ofrece hoy al pueblo colombiano como una alternativa teórica que habría de conducirnos al progreso, la paz y la justicia?. Pues bien, como lo ha hecho público el candidato se trata de postular el camino de la deliberación racional que daría forma a la democracia deliberativa y con ello la realización práctica de una forma de tratar los asuntos de la política esencialmente diferente de los procedimientos propios de la democracia liberal tradicional. Consideremos este asunto un poco más de cerca desde el punto de vista de la teoría política.
Digamos, de entrada, que se trata de llevar a la realidad empírica la denominada Teoría de la Acción Comunicativa ofrecida, como ya lo señalamos, por el filósofo alemán Jurgen Habermas y cuya intención primigenia fue la de salvar el proyecto de la Modernidad filosófica que había entrado en un impasse muy serio con la quiebra de valores y sentido de la historia en el marco de la Segunda Guerra Mundial. El profesor Habermas postuló, entonces, su idea según la cual atendiendo a la comunicación lingüística se podría salvar el sentido de la razón universal superando así el déficit inherente a la razón sustantiva de cuño kantiano. No es este el espacio adecuado para una exposición cuidadosa de esta teoría y por ello solo atenderemos un aspecto importante de la misma: el valor y la función de la deliberación racional y su relación con la política. Pues bien, la teoría en cuestión supone una racionalidad universal que reconoce un determinado procedimiento de toma de decisiones sobre problemas morales y sociales mediante el refinamiento y establecimiento de ciertas condiciones formales que afectan el ejercicio de la argumentación. El objetivo de este procedimiento lingüístico en claro: se trata de ofrecer un método, o una metodología capaz de conducir inexorablemente a los participantes, en un debate problemático, a tomar decisiones correctas o para decirlo de una manera directa, para alcanzar una instancia racional-referencial ante la cual nadie pueda no ofrecer su asentamiento voluntario (3). Veámoslo desde esta otra perspectiva sin tocar el concepto de verdad: se trata de reconocer que sí participamos honesta y decididamente en una argumentación racional bajo ciertas condiciones formales, este es, insistamos, el punto de partida, necesariamente habremos de alcanzar un acuerdo no forzado con lo cual se habrá resuelto el conflicto inicial. No perdamos de vista, entonces, la promesa que se ofrece: resolver racional y pacíficamente los conflictos en el dominio de la política. No es de poca monta lo que está en juego, pues de lo que se trata es de competir por el poder con otras alternativas teóricas para resolver problemas sociales y morales.
Comencemos señalando que lo que diferencia a este modelo de deliberación racional de otros modelos de solución de conflictos sociales, tales como el voto individual secreto y universal, el acuerdo razonable, el contrato político y el utilitarismo, es que en el modelo en cuestión se enfatiza el procedimiento dialógico de comunicación que obliga al terminar el ejercicio a reconocer la verdad y con ello a deponer, por parte de los participantes, sus intereses humanos y egoístas y a aceptar las decisiones correctas superiores. Y, aquí podríamos preguntarnos, con justa razón, por las declaraciones del profesor Mockus quien frente a la hipotética situación en que fuese ungido primer mandatario de la nación y ante el trance de negociar las iniciativas ejecutivas con un Congreso adverso ideológicamente, le bastaría con convocar a un diálogo honesto y razonable para que se solucionen los problemas mediante acuerdos razonables. Lo que nos preguntamos, por el momento, es si tal situación resultaría plausible en el modelo de democracia realmente existente en nuestro país. Nuestra posición en francamente escéptica en este momento ante tal situación. Pero quisiera señalar que no sólo resulta poco viable tal procedimiento en términos de decisión política sino que aún debemos señalar tres aspectos problemáticos del modelo mockusiano – habermasiano.
En primer lugar, es evidente que cuando un político, en nuestro caso el candidato Mockus, hace uso político del modelo parece o dá la sensación de poseer cierta superioridad epistémica y moral frente a las propuestas de los políticos contendientes, esta percepción es evidente tanto por las declaraciones del profesor Mockus como por las descripciones realizadas por los medios de comunicación; debemos preguntarnos, entonces, por qué sucede tal fenómeno (4). La razón de ello radica en que el modelo resulta inmune a cualquier crítica, es puramente teórico, es un horizonte de sentido normativo y no se acomoda a posibles reconocimientos de negociación o acuerdos políticos. En otras palabras podríamos decir que el defensor del modelo de deliberación racional está más allá de toda transacción pues su propuesta no toma en cuenta el contexto, los intereses, los deseos o las pasiones de los argumentadores; recordemos que la deliberación sólo es posible entre seres humanos honestos e interesados en la verdad. Esto explica porqué las propuestas del profesor Mockus no son pertinentes, ni parece interesarle, sobre problemas determinados o específicos en el conflicto social, es más bien la propuesta de un método para resolver diferendos sobre temas y problemas generales. Basta con repasar los argumentos y conceptos ofrecidos a través de los debates públicos para constatar que existe una especie de propuesta extra–política o extra-económica, que resolvería los asuntos sin importar su naturaleza. En segundo lugar, debemos reconocer que el profesor Mockus ha ofrecido su propuesta teórica bajo el marco de la denominada Democracia Deliberativa basada en la teoría de la deliberación racional habermasiana. Ahora bien no es muy claro ni aceptable que se esté, realmente, frente a una propuesta de democracia política si por tal se entienden condiciones objetivas y subjetivas propias de modelos de distribución y control del poder tal como lo ha señalado el profesor inglés David Held (5), más bien estaremos enfrentados aquí a un modelo normativo de acción voluntaria que se condiciona por su función teleológica o finalista. Podemos afirmar entonces que aquí tampoco el modelo mockusiano se puede ofrecer realmente como alternativa a otras propuestas políticas como los procedimientos electorales, los procedimientos de asignación de funciones a personas o corporaciones, etc, bien visto el asunto tendríamos que decir que se trata de una apuesta por un modelo diferente al del contractualismo legitimador del poder estatal. No olvidemos que en el contractualismo se trata de buscar acuerdos interindividuales partiendo de condiciones históricas determinadas y teniendo en cuenta la condición humana con toda su carga de intereses egoístas y heroicos; deseos y voluntades, creencias y sentimientos; no se trata aquí, por lo tanto, de un asentimiento obligatorio y definitivo fruto de una deliberación puramente racional; se trata, por el contrario, de un acuerdo entre individuos autointeresados, complejos, autónomos, es decir libres, y capaces de implicar tanto su razón como su deseo y sus pasiones. Podríamos decir que el acuerdo en el modelo mockusiano es intemporal, en tanto que el acuerdo en el contractualismo está situado históricamente. Esta diferencia es de suma importancia en el mundo de los intereses políticos y sociales, pues nos recuerda la ya larga y compleja discusión ente los iusnaturalismos de cuño racional y los iusnaturalismos cristianos y clásicos; e igualmente nos devuelve a la célebre discusión entre empiristas y racionalistas de los siglos XVII y XVIII. Finalmente, en tercer lugar, vale la pena constatar que los críticos filosóficos del modelo habermasiano lo han encontrado demasiado intelectualista, es decir, presupone una esencia única y excluyente de la condición humana centrada en la razón pura y con ello excluyente de toda otra instancia humana. Al aportar por este enfoque antropológico el modelo se auto legítima como bueno y único para alcanzar la verdad de la solución de conflictos y con ello poder decidir, por fin, sobre el bien común que antecedería a la deliberación misma. Esta discusión nos llevará a las aguas profundas de la antropología filosófica tan compleja como apasionante y por ello no podemos hacer otra cosa que señalarla, advirtiendo eso sí, que aquí las fronteras entre metafísica, teología y política deben mantenerse lo mejor señaladas posibles para no caer en demasiados equívocos, tales como lo ejemplifica la célebre discusión de la teología cristiana que sometió la voluntad humana a los designios divinos haciendo perder, para los racionalistas clásicos, el propio valor de la libertad humana. Dejemos para otra ocasión estas cuestiones filosóficas. Por el momento insistamos en el tema de este ejercicio: levantar la guardia frente a una propuesta que bien intencionada, podría conducir al pueblo colombiano a un enfrentamiento entre partidarios de la verdad y la moral frente a supuestos partidarios del engaño y la maldad. El enfoque que hemos utilizado ha consistido en señalar que el compromiso del intelectual con la teoría pura podría, como la historia lo ha enseñado, conducir a defender teorías inhumanas y autoritarias. Basta ejemplificar los casos de los filósofos señalados al comienzo de esta exposición que, con su ejemplo, nos ponen en guardia frente a esta apuesta peligrosa.
No podríamos terminar estas breves reflexiones sin hacer una indicación pertinente sobre la deliberación racional y sus relaciones con la política. En efecto, no resultaría aceptable decir que la reflexión racional deba estar excluida de la teoría política que ilumina, a su vez, la práctica política. Es necesario reconocer tal como lo han indicado los utilitaristas, los pragmatistas y los contractualistas, que la reflexión racional debe ser incorporada necesariamente a la deliberación democrática a fin de proveer y refinar los conceptos propios de los intereses políticos. La reflexión se impone como resultado de la historia social pero excluyendo como condición para su ejercicio el a-priori de una teleología necesaria. El azar y la finitud de la vida humana, en términos puramente racionales, nos impide sobreponer voluntariamente conceptos políticos sobre conceptos teológicos, sin por ello desconocer y olvidar sus sobredeterminaciones históricas. Nos recuerda el profesor Max Weber que quien no se la quiera ver con demonios mejor es que no participe en política. Creo que esta es una sana y dolorosa advertencia que no conoce contraejemplos históricos; por el contrario, el viaje de ida y regreso a Siracusa nos ofrece el triste espectáculo de cómo colisionan la buena fe, el intelectualismo puro y el decisionismo contra las artimañas y fuerzas del poder, entendido este como esa extraña capacidad de los seres humanos de someternos unos a otros. Confiemos en que no tengamos que ser testigos impotentes del regreso de Siracusa del profesor Mockus.
Medellín, junio 3 de 2010
ENCUENTRO DE EGRESADOS - AREA DE CIENCIAS POLÍTICAS UPB
NOTAS
1. Lilla Mark, pensadores temerarios, Ed. Debate. México 2005.
2. Platón, La República, Ed. Evedeb. Buenos Aires, 1971.
3. Habermas, Jurgen. Teoría de la Acción Comunicativa, 2v. Taurus, Madrid, 1984
4. Mockus, Antanas. Ampliación de los modelos de hacer política. http://www.ceri-sciences-po.org (consultado el 02/06/2010).
5. Held, David. Modelos de Democracia. Ed. Alianza, Madrid, 2007.
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sábado, 5 de junio de 2010
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¿Quiénes son los verdes?, más allá de Mockus
sábado, 1 de mayo de 2010
¿Quiénes son los verdes?, más allá de Mockus
30 Abril 2010
Beatriz Eugenia Campillo Vélez
La ola verde viene creciendo en las encuestas, pero todavía quedan muchos interrogantes por resolver, no sólo de su candidato, quien se muestra ambiguo ante muchos temas, la claridad no es justamente su mayor virtud, y se le ha vuelto costumbre estar cambiando sus respuestas, bien sea pidiendo perdón o matizándolas. Lo que también hacen los demás.
Pero ¿Qué es ser verde?, ¿cuáles son los orígenes de este partido?, ¿apareció con los tres tenores?, ¿qué defienden?, ¿Por qué generan estos efectos mediáticos?, mis preguntas esta vez apuntan al partido político que avala a Antanas Mockus como candidato, porque si pretenden una verdadera transformación de la política, es claro que el partido debería ser fuerte, con unas ideas serias, con una propuesta clara que nos ayude a fortalecernos como Estado. Pues de lo contrario volveríamos al típico caudillismo, donde la persona resulta ser el centro, despierta pasiones a favor o en contra, porque muchos lo ven como el salvador. En estos casos el proyecto político se reduce al líder, nadie puede heredar sus ideas, y mucho menos su caudal electoral, caso totalmente opuesto al de los partidos fuertes.
Visité la página del Partido Verde y en la historia, solamente aparece lo siguiente, “El pasado 20 de agosto del 2009 los ex alcaldes de Bogotá Luis Eduardo Garzón, Enrique Peñalosa y Antanas Mockus se unieron para construir un nuevo partido. El anuncio fue recibido por los colombianos y colombianas con sorpresa y esperanza. Tras meses de conversaciones y de trabajo, la alianza de los tres ex alcaldes unió fuerzas con el Partido Verde Opción Centro creado el 25 de noviembre de 2005 con la representación de 19 departamentos Colombianos. Este partido, fundado por Carlos Ramón González Merchán y Néstor Daniel García Colorado, es uno de los 16 partidos con personería jurídica (Res. 1057 del Consejo Nacional Electoral) que adopta los principios de la carta verde de la tierra, representa la opción de Centro y verde ambiental en Colombia.”
Pero, ¿cuál es la historia del Partido Verde Opción Centro?, El Tiempo, el 30 de octubre de 2007, expresaba que “Este partido fue creado en el 2005 como Partido Opción Centro por dos reinsertados del M-19, Héctor Elías Pineda y Carlos Ramón González, y prácticamente fue la continuación de la Alianza Democrática M-19. El año pasado se le agregó la palabra "verde".Según VoteBien, fue creado con la tutela del ex senador Luis Alberto Gil, jefe de Convergencia, investigado por 'parapolítica' y también ex integrante del M-19.”
Mientras que Caracol Radio el 8 de Septiembre de 2009, publicaba bajo el titular “'Los Trillizos' adhieren al Partido Verde Opción Centro”, una breve reseña, donde se dice que este partido “representó inicialmente el ala moderada de algunos que fueron constituyentes en 1991, bajo la denominación Alianza Democrática M-19, cuando obtuvo personería jurídica ante el Consejo Nacional Electoral. Posteriormente se convirtió en Partido Opción Centro, inscrito en la organización electoral bajo la resolución 288 de 2000, con Carlos Ramón González como representante legal. Tras la reforma política de 2003 que restringió el número de partidos políticos y creó mayores requisitos para obtener la personería jurídica, dicha colectividad organizó un congreso nacional a escasos tres meses de las elecciones legislativas. Entonces crearon el partido con los dos componentes: la opción centro político y la verde ambiental, para enfrentar “al país polarizado, sumido en una guerra de más de 50 años entre las izquierdas y las derechas”, según manifiestan en su página en Internet.”
Lo que nos lleva a otra pregunta, ¿dónde se ubica el partido verde en el espectro político?; como ellos lo dicen, no están en la derecha, ni en la izquierda, y definen su orientación como centro ambientalista. Ahora, habrá que recordar, que no es malo ser de izquierda o de derecha y tener una postura clara, de hecho las grandes democracias, suelen tener dos partidos opuestos, pero que se encuentran en las políticas de Estado. Tal es el caso de Estados Unidos, con el Partido Demócrata y el Republicano; España con el PSOE y el PP, entre otros. La polarización, entonces, no está dada por la defensa de unas ideas, sino por considerar al otro como mi enemigo en caso de no compartirlas. Es así como se pasa de tratar de convencer con argumentos, a querer callar al opositor, someterlo y en el peor de los casos eliminarlo.
De antemano pido disculpas por mi posible ignorancia, pero no sé que quiere decir eso de ser “Centro – ambientalistas”, y casi me atrevería a decir que ni ellos, y mucho menos sus seguidores saben realmente a que se refieren. De momento se me vinieron las palabras de un analista político, quien en un evento realizado en Medellín años atrás, regañó públicamente a un profesor de constitucional, a quien le dijo que hablar de centro era muestra de la mayor ignorancia política. Y junto a ellas las palabras de mis profesores en la Universidad, cuando insistentemente nos decían que en la política nadie es neutral, y nos recordaban una y otra vez, que la política es la búsqueda del poder, para bien o para mal.
El centro tiene grandes problemas, al no querer tomar partido, fácilmente se cae en contradicciones y se abre un falso imaginario de ser un lugar donde “todos caben”, lo que en la practica no se da, porque se tiende a querer uniformar bajo el supuesto de que todos deben pensar como ellos. Pensamiento que repetimos, públicamente no es claro. Por otro lado, la política es más compleja, es la búsqueda del poder, y cuando el centro entra al tema de los consensos, muchas veces quiere dar la imagen de darle gusto a todos, olvidando que hay temas, donde la realidad se impone y no son susceptibles de ser consensuados. Esto sin contar que la mayoría de las veces ellos dicen ser los que entienden la voluntad del pueblo, cayendo de nuevo en el discurso propio de derechas e izquierdas. No obstante, el centro lo negará, porque a toda costa criticarán las dinámicas de la política que ellos mismos ejercen. Ser centro es sencillamente no comprometerse públicamente con algo, aunque al interior sí se tenga claro.
Si algo se les ha criticado a los partidos políticos colombianos, es la perdida de las ideologías. Lamentablemente los verdes, aún no aportan mucho en el fortalecimiento de su partido como “institución”, y queda la pregunta ¿después de Mockus qué sigue?, ¿hay realmente una identificación de ‘los tres tenores’ con el partido verde o fue solo una oportunidad que solucionaba el tema de contar con un aval?, y suponiendo la transparencia de Mockus, que es por lo que popularmente más se le admira ¿es coherente unirse con un partido que tiene unos orígenes no muy claros? ¿Por qué no lanzarse por un movimiento ciudadano, como lo hizo Sergio Fajardo?... En fin, las cosas no son tan simples, y llama la atención ese término de “ola verde”, que evoca justamente lo que nosotros los estudiosos de la política denominamos ‘masa’, es decir aquel conglomerado que se mueve por emociones, pero en el que realmente no hay una reflexión crítica de fondo.
Si miramos algunos discursos de los verdes, para intentar orientarnos sobre su pensamiento, encontraremos la pedagogía, la transparencia, la esperanza, los consensos y muchas otras ideas románticas, que ya habíamos escuchado, que suenan bien, pero que la verdadera diferencia sería si nos contestarán ¿cómo hacerlo en un país como el nuestro?
Seguramente, muchos que aun no entienden la democracia, y que insisten en leerla en clave amigo-enemigo, dirán que si se cuestiona a los verdes es solamente porque uno no quiere que el país avance, o que cambie de rumbo. Y de eso no se trata, en principio la democracia es el espacio propicio para discutir ideas, y debemos estar abiertos a ese diálogo. Pero esta reacción de polaridad que también se da con el uribismo, demuestra nuestra poca cultura política. Ya he dicho en otras oportunidades que ningún candidato llena mis expectativas, aunque veo a unos mejores que a otros. Pero es lógico que un fenómeno como el verde es interesante para estudiar, y habrá que hacerle seguimiento.
Beatriz Campillo es Politóloga, miembro del Centro Colombiano de Bioética (CECOLBE), autora del Blog "Ciencias Políticas, Bioética y Bioderecho".
http://www.comentariodigital.com/index.php/opinion/53-beatriz-campillo/221-iquienes-son-los-verdes-mas-alla-de-mockus
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A propósito de las elecciones presidenciales
sábado, 17 de abril de 2010
Beatriz Eugenia Campillo Vélez
Politóloga
En Colombia se acercan las elecciones presidenciales y es normal que en esta época previa a la gran fiesta de la democracia, surjan muchos cuestionamientos por parte del electorado. Algunos, en una actitud reflexiva, pensarán: ¿Cuáles son los programas de gobierno? ¿Las buenas intenciones son realmente realizables? ¿Se le puede creer a un político en campaña, o hay que evaluar su trayectoria? ¿Será que proponen realmente soluciones, o sólo evidencian problemas y se quedan en discursos retóricos? Etc. Otros, como es natural, evaluarán lo que para ellos resulta más urgente: ¿Pondrán más impuestos?, ¿aumentarán el salario?, ¿asignarán subsidios?, ¿vigilarán las carreteras?, ¿cómo asumirán el tema de seguridad urbana?, ¿cuál será la relación con los vecinos?, ¿mejoraran las exportaciones?, ¿cuál será su posición frente a la guerrilla y los paramilitares?, ¿modificarán el POS?, entre otras. Mientras otros, menos cautos y ciertamente irresponsables, se dedican a ponerle precio a su voto, aumentando el clientelismo y la corrupción.
¿Por quién votar? Es la pregunta en común, y parece que a nuestro encuentro salen las encuestas como una posible orientación (o al menos así pretenden mostrarse), una medición objetiva y neutral, que muestra una tendencia real. Sin embargo, sería conveniente recordar al Dr. Álvaro Gómez Hurtado, cuando advertía que las encuestas son como las morcillas: Muy buenas, hasta que se sabe cómo se hacen. A esto habrá que agregarle las reflexiones sobre el poder de los medios de comunicación, que parecerían seleccionar en el camino a los candidatos más fuertes, generando un ambiente casi de segunda vuelta. En otras palabras, los que registran menos puntos en las encuestas tienden a desaparecer, propiciando el fenómeno del voto perdido. Estas encuestas en Colombia, con todo y sus críticas, señalan a tres candidatos como los más fuertes, en su orden: Juan Manuel Santos (Partido de la U), Antanas Mockus (Partido Verde), y Noemí Sanín (Partido Conservador). Aquí, por efectos prácticos y de extensión, será a quienes nos referiremos.
Para los que abiertamente estamos a favor de la vida (desde la concepción, hasta la muerte natural) y la familia, el panorama no resulta esperanzador, puesto que en los debates presidenciales no hemos escuchado ninguna posición seria y contundente que defienda estos principios.
En el caso de Juan Manuel Santos, dijo en el debate de RCN: “La Corte Constitucional ya dictó un fallo, yo respeto, acojo y comparto ese fallo. Más allá de eso no estoy de acuerdo”. Pero agrega que respetaría la decisión de su hija si decide abortar, aunque su caso no se encuentre entre los despenalizados por la Corte Constitucional. Además, en declaraciones dadas al periódico ADN (15/04/2010), para responder ¿cuál es su estrategia para enfrentar el embarazo adolescente?, dice: “Implementaremos estrategias masivas de educación sexual. Daremos acceso a algunos métodos anticonceptivos, sin restricción alguna e incluiremos dichos métodos anticonceptivos en el POS. Nos comprometemos a trabajar con los jóvenes en formas de intervención más efectivas, para disminuir el embarazo adolescente”. En ambas respuestas se olvida por completo el tema de la responsabilidad y la educación.
Se le preguntó a Antanas Mockus, en el debate televisado: “Usted ha dicho que la vida es sagrada, pero si su mamá tiene una enfermedad terminal y le pide que le ayude a morir dignamente, ¿usted lo haría, usted le aplicaría la eutanasia?” A lo que responde: “Yo me atendría con total precisión jurídica a lo que ha dicho la Corte Constitucional colombiana, que es en términos internacionales bastante abierta”. Y más adelante, expresa: “¿Cuál es la única solución sensata? Es: Corte Constitucional, guíenos a través de este terreno complejo, donde media sociedad quiere lo uno, media sociedad quiere lo otro. Entonces, acataría el deseo de mi madre, siempre y cuando fuera compatible con la jurisprudencia de la Corte”. Esta postura, a mi juicio, es errada, toda vez que los jueces no son infalibles y por encima de la Corte tiene que estar la Constitución, que es el “contrato social”. Los jueces están para defender lo que la sociedad acordó, ellos no son los encargados de señalarnos qué es el bien y qué es el mal. De hecho, hay temas que más que debates públicos necesitan un reconocimiento de la realidad científica y, desde ese punto de vista, no son susceptibles de ser discutidos de forma democrática. Pero si lo fueran, el escenario ideal seria el Congreso y no una Corte.
Por otro lado, habrá que recordar que Sergio Fajardo, su fórmula vicepresidencial, quien hasta hace poco era también candidato a la presidencia, apoya y defiende políticas de ideología de género, que han impactado fuertemente a Medellín desde que él era alcalde, tanto en el plano educativo como en el de la salud.
A Noemí Sanín se le preguntó en el debate: “Si su hijo o hija le dice “soy homosexual y me quiero casar”; ¿usted como mamá lucharía hasta el final, para lograr garantizar ese derecho civil, buscar el matrimonio entre homosexuales para darle gusto a su hijo?” A lo cual se dedicó a contestar que a los hijos siempre se les quiere, sin importar si son homosexuales o heterosexuales, y que así no comparta las decisiones, respeta y ama a su hijo. Y aunque la periodista Claudia Gurisatti repitió tres veces la pregunta, nunca respondió si apoyaría o no desde la presidencia el matrimonio homosexual. Además, su discurso de campaña ha tomado un giro feminista, donde el ser mujer parecería ser el mejor argumento para votar por ella, lo que se compadece con las políticas de género, al punto de que su bancada sugiere la creación de un ministerio de la mujer. Habría que recordar que ser mujer o ser hombre, no es sinónimo de ser buen o mal gobernante; tanto las capacidades como los derechos y deberes de las personas, no deben ser evaluadas por el sexo. Esto, antes que incluir, genera más divisiones.
No obstante lo dicho, que repetimos no es alentador, es necesario participar en política y escoger a una persona. El voto en blanco, los votos nulos y el abstencionismo, en la práctica, suelen dejar el camino libre para que otros decidan. Aunque, sin duda, de las tres opciones, el voto en blanco es la que se considera más responsable, pues demuestra que hay un inconformismo directo con todos los candidatos, pero un compromiso como ciudadanos.
Tenemos que ser responsables, somos conscientes que son muchos los temas que debe afrontar un presidente, por eso nunca podemos hacer una elección analizando un solo aspecto. Por ejemplo, podría darse el caso de alguien que diga estar a favor de la vida y en contra del aborto, pero que a su vez piense que la guerrilla no hace nada malo o que arruine al país por tener nulos conocimientos en economía. Por tanto es importante hacer un balance completo, si no llenan nuestras expectativas en unos temas, tratar de ver si tienen buenas propuestas frente a otros que sean importantes para el fortalecimiento del país.
Finalmente digamos que muchos de nosotros, los estudiosos de la política, que solemos aprovechar estos momentos para analizar y cuestionar la democracia, vemos con preocupación el tema de la institucionalidad y la preponderancia que se le da al gobierno, por encima del Estado. Colombia aun no supera el caudillismo, y en las elecciones parece estar buscando siempre un salvador, probablemente esto se deba a la debilidad de los partidos y a los amplios poderes del ejecutivo. El llamado es pues, a la ciudadanía para que responsablemente ejerza su derecho al sufragio, pero también su deber de participar activamente y de forma constante en la democracia. La solución no está en el voto obligatorio, se trata de generar una cultura política, donde respetando las libertades (negativas y positivas) podamos discutir diversas posiciones sin agredirnos.
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Por qué no votaría por Mockus
martes, 13 de abril de 2010
Cordial Saludo
Además de su mala formula a la vicepresidencia (Fajardo); y del Parkinson que Mockus ha reconocido tener, hay otras razones por las cuáles no votaría por él, y son justo las que expone el Dr. Carlos Gómez Fajardo, en este excelente artículo que les anexo (abajo).
Por cierto, quiero llamar la atención sobre el Parkinson, siguiendo los comentarios del ex ministro Fernando Londoño, porque si bien es cierto que es inicial, debería preguntársele a los neurólogos, si el mejor tratamiento para un paciente con esta enfermedad, es someterlo a grandes presiones emocionales, intelectuales y físicas, como las tiene un presidente. Desde mi ignorancia, creo que no, especialmente por personas que han dado testimonio público, donde el medicamento actúa bien solo por un tiempo y se recomienda la mayor tranquilidad.
Tenemos que ser conscientes que la Presidencia de Colombia es una de las más difíciles del mundo, por sus problemáticas, así que el desgaste es muy grande. Por tanto, no podemos pensar en un diagnostico de ahora, cuando se tiene una relativa calma… la pregunta es, de aquí a unos seis meses como estará? Y en caso de que su salud se deteriore ¿quienes serán su grupo de apoyo para gobernar?...mmm, será que Sergio Fajardo no sabia con anterioridad de este Parkinson?
Ojalá que los colombianos seamos menos pasionales y hagamos una buena elección, hay que participar y acudir a varios criterios (temas de Seguridad, Economía, Relaciones Internacionales, y Salud, parecen ser los más urgentes), sobre todo cuando éticamente, ninguno de los candidatos es confiable.
Saludos,
Beatriz Campillo
Politóloga
Los políticos convencionales
Carlos Alberto Gomez Fajardo
Como un lugar común, el político suele promocionar su imagen de "muy interesante" mediante el expediente de apelar a los sentimientos y no a la razón. Así obtiene con facilidad los votos de la muchedumbre. Las incoherencias colosales en que incurre deben ser miradas a la luz de un discernimiento racional; puede así demostrarse la triste superficialidad y veleidad de las masas que los eligen.
Mockus es un político rigurosamente convencional en este sentido. Es otro demagogo. Ha pretendido, mediante acciones que en su momento fueron repetidas centenares de veces por los medios masivos de comunicación y con simples -y a la vez elaborados- procesos propagandísticos, obtener un puesto en el sentimiento de sus electores; ha pretendido la novedad, pero en realidad, ha repetido consignas de larga costumbre. Es difícil, en el panorama de los políticos, encontrar alguno que no piense y predique de sí mismo que es "transparente" y que su nombre no signifique algo diferente a "renovación", "pulcritud" y "honestidad". También, como máquinas, se repiten los argumentos de la eficiencia, la citada y abstracta "transparencia", el respeto, la convivencia ciudadana, la "construcción de país", y tantas otras… Pocas ideas más convencionales y vacías pueden observarse a lo largo del tiempo, especialmente en meses de mayor puja electoral. Ahora a ellas acuden los poco originales "verdes" en este caleidoscopio de colores sin sentido.
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ACIPRENSA - Candidata al Senado en Colombia: Sí a la vida no al aborto
martes, 9 de marzo de 2010
La candidata denuncia que "frente al caso del aborto provocado, el personal médico sanitario se ha visto expuesto a situaciones que vulneran su derecho a objetar en conciencia". Ante esto, señala, "no hay que olvidar, que quien objeta en conciencia, pretende desobedecer una norma jurídica que atenta contra sus principios personales más íntimos. Por tanto, no se puede presumir que toda objeción de conciencia tenga exclusivamente un fundamento religioso".
Samur precisa además que "es necesario que en Colombia se empiece a hablar de objeción de ciencia y objeción legal. Entendiendo por la primera, aquella objeción que responde a la incompatibilidad de la norma jurídica con la evidencia científica; y por la segunda, aquella objeción que tiene lugar cuando existe conflicto entre dos deberes de carácter legal".
Seguidamente resalta que "en cuanto a las instituciones, es conocido que no pueden objetar en conciencia, porque esta figura solo encuentra sentido en las personas naturales, y no en las jurídicas. No obstante, la Doctrina ha planteado que es posible hablar de 'objeción ética institucional' la cual se fundamenta en la misión, visión y valores que las instituciones tienen".
"En suma –concluye– es necesario que el Congreso de la República de Colombia propugne por una defensa de la Constitución y de los derechos fundamentales allí consagrados, actualizándose en los más recientes debates, que sobre el tema de la libertad de conciencia se están dando en el mundo".
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Colombia Vida Sí: Selma Samur traslada su apoyo al 7-M
domingo, 7 de marzo de 2010
Cordial Saludo
Colombia Vida Sí: Selma Samur traslada su apoyo al 7-M
La candidata al Senado, quien ha hecho del derecho a vivir su principal tema de campaña, remite a HO una carta abierta de apoyo al pueblo español frente a la ley del aborto, en solidaridad con la marcha internacional España Vida Sí.
REDACCIÓN HO- Este es el mensaje íntegro de Selma Samur, remitido a la HO y DAV, miembros de la organización del 7-M:
Comunicado al pueblo español
Colombia, 7 de Marzo de 2010
Cordial Saludo
Hermanos españoles, con tristeza y horror he seguido las noticias sobre la nueva legislación que su país adoptará en materia de aborto. Pero también con profunda satisfacción y orgullo he visto las multitudinarias manifestaciones que en su contra se han levantado, un acto heroico sin duda, de alzar la voz y pedir que se respete la democracia y especialmente el derecho a la vida, por que como bien lo han expresado ustedes "NO EXISTE EL DERECHO A MATAR, EXISTE EL DERECHO A VIVIR", y "CADA VIDA IMPORTA".
Quiero manifestarles mi solidaridad en esta gesta por la defensa de la vida desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural. Tenemos mucho por qué luchar, y no podemos darnos por vencidos, la tragedia del aborto tiene que desaparecer del mundo, la verdad tiene que ser revelada, son muchas las víctimas de este diabólico negocio de muerte.
Veo con gran preocupación como avanza la agenda abortista en el mundo, por eso creo que el ejemplo que ustedes nos dan, es digno de ser seguido. La masiva movilización de la sociedad civil y la unión que reflejan, más allá de los partidos políticos y las religiones, es el mejor y más claro mensaje para el mundo de un país que no admite que se vulnere la vida, la familia y los valores que los unen.
Tenemos que hacer todo lo posible por cambiar las normas jurídicas que atentan contra la vida en nuestros países. Pero si quienes tienen el poder político no quieren escuchar, recordemos que tenemos la gran labor y el gran poder de EDUCAR, es la única forma segura e inmediata de proteger a nuestras familias y a nuestros hijos.
Hoy en el 7-M, desde Colombia gritaremos ¡ESPAÑA VIDA SÍ! y ¡COLOMBIA VIDA SÍ!
Hoy junto a ustedes ratifico mi compromiso por la vida. "SÍ A LA VIDA, NO AL ABORTO"
Selma Samur
Candidata al Senado
Partido conservador # 100
•Nota: se adjunta el documentol original remitido por la Selma Samur
http://www.hazteoir.org/node/28661
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Beatriz Campillo
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23:56
Carta abierta al pueblo español - Apoyo al 7-M
CARTA ABIERTA DE LA DRA. SELMA SAMUR AL PUEBLO ESPAÑOL
Colombia, 7 de Marzo de 2010
Cordial Saludo
Hermanos españoles, con tristeza y horror he seguido las noticias sobre la nueva legislación que su país adoptará en materia de aborto. Pero también con profunda satisfacción y orgullo he visto las multitudinarias manifestaciones que en su contra se han levantado, un acto heroico sin duda, de alzar la voz y pedir que se respete la democracia y especialmente el derecho a la vida, por que como bien lo han expresado ustedes “NO EXISTE EL DERECHO A MATAR, EXISTE EL DERECHO A VIVIR”, y “CADA VIDA IMPORTA”.
Quiero manifestarles mi solidaridad en esta gesta por la defensa de la vida desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural. Tenemos mucho por qué luchar, y no podemos darnos por vencidos, la tragedia del aborto tiene que desaparecer del mundo, la verdad tiene que ser revelada, son muchas las víctimas de este diabólico negocio de muerte.
Veo con gran preocupación como avanza la agenda abortista en el mundo, por eso creo que el ejemplo que ustedes nos dan, es digno de ser seguido. La masiva movilización de la sociedad civil y la unión que reflejan, más allá de los partidos políticos y las religiones, es el mejor y más claro mensaje para el mundo de un país que no admite que se vulnere la vida, la familia y los valores que los unen.
Tenemos que hacer todo lo posible por cambiar las normas jurídicas que atentan contra la vida en nuestros países. Pero si quienes tienen el poder político no quieren escuchar, recordemos que tenemos la gran labor y el gran poder de EDUCAR, es la única forma segura e inmediata de proteger a nuestras familias y a nuestros hijos.
Hoy en el 7-M, desde Colombia gritaremos ¡ESPAÑA VIDA SÍ! y ¡COLOMBIA VIDA SÍ!
Hoy junto a ustedes ratifico mi compromiso por la vida. “SÍ A LA VIDA, NO AL ABORTO”
Selma Samur
Candidata al Senado
Partido conservador # 100
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Beatriz Campillo
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17:53
Datos a 8 días de elecciones para el Congreso
La candidata al Senado Selma Samur (Partido Conservador # 100) quien tiene como tema de camapaña "Sí a la vida, no al aborto", a 8 días de las elecciones, aparece en primer lugar, con más seguidores inscritos hoy.
Politóloga
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Beatriz Campillo
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0:07
GARANTIZAR LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA - COMUNICADO SELMA SAMUR (C - 100)
jueves, 4 de marzo de 2010
Colombia, Marzo 03 de 2010.
Selma Samur candidata al Senado #100 por el Partido Conservador, presenta la Objeción de Conciencia como un tema fundamental en su campaña "SÍ a la vida, NO al aborto".
El objetivo es lograr que en nuestro país se respete, de forma real, este derecho que se encuentra consignado en la Constitución Política de la República de Colombia, en su articulo 18, el cual reza "Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia". Teniendo en cuenta que:
1. Este derecho es de todo ciudadano, la Constitución Política no hace restricciones frente a la profesión que ostente quien objeta.
2. Es notorio, que frente al caso del aborto provocado, el personal Médico Sanitario se ha visto expuesto a situaciones que vulneran su derecho a objetar en conciencia. No solo porque algunos poderes del Estado han intentado negar por completo este derecho, sino porque también se ha optado por realizar interpretaciones que atacan directamente el espíritu de la norma jurídica superior, esto es, argumentar que el médico que objeta en conciencia debe remitir a la paciente donde otro profesional que sí practique abortos.
Por otra parte, a pesar de que el Consejo de Estado suspendió provisionalmente el Decreto 4444 del Ministerio de Protección Social, todavía se vive un ambiente de tensión que le ha impedido al personal médico sanitario ejercer plenamente su derecho constitucional.
3. No hay que olvidar, que quien objeta en conciencia, pretende desobedecer una norma jurídica que atenta contra sus principios personales más íntimos. Por tanto, no se puede presumir que toda objeción de conciencia tenga exclusivamente un fundamento religioso.
4. Es necesario que en Colombia se empiece a hablar de Objeción de Ciencia y Objeción Legal. Entendiendo por la primera, aquella objeción que responde a la incompatibilidad de la norma jurídica con la evidencia científica; y por la segunda, aquella objeción que tiene lugar cuando existe conflicto entre dos deberes de carácter legal.
5. En cuanto a las Instituciones, es conocido que no pueden objetar en conciencia, porque esta figura solo encuentra sentido en las personas naturales, y no en las jurídicas. No obstante, la Doctrina ha planteado que es posible hablar de "Objeción Ética Institucional" la cual se fundamenta en la misión, visión y valores que las instituciones tienen.
En suma, es necesario que el Congreso de la República de Colombia propugne por una defensa de la Constitución y de los derechos fundamentales allí consagrados, actualizándose en los más recientes debates, que sobre el tema de la libertad de conciencia se están dando en el mundo.
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