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Un cohete, el ojo biónico y un perro clonado, entre los inventos del año

lunes, 23 de noviembre de 2009

DIVULGARON LA LISTA DE LOS 50 DESARROLLOS CIENTIFICOS MAS DESTACADOS, ELABORADA POR LA REVISTA TIME
Un cohete, el ojo biónico y un perro clonado, entre los inventos del año

También figuran la vacuna que reduce el contagio de VIH, y una lamparita que dura 25 mil horas.La revista estadounidense Time publicó en su última edición la lista de los 50 inventos más destacados de este año. El ranking es amplio e interesante: presenta desde el cohete Ares 1-X, recientemente presentado por la NASA, hasta una bombita de luz que consume apenas 10 watts y dura 25 mil horas; de un perro héroe clonado a un nuevo tipo de nube; un ratón que levita o una cámara para ver a través de las paredes.

El más destacado fue el Ares 1-X. Bautizado con el nombre del dios de la guerra en la mitología griega, este aparato espacial mide 100 metros de altura y su construcción demandó la voluntad de 2.000 empleados de la NASA y de una empresa contratista. "La mejor, la más inteligente y cool invención de 2009", según la prestigiosa publicación estadounidense, tiene un diseño retro, mejores motores que sus predecesores, materiales ultralivianos y unas computadores que le otorgan mayor poder y fiabilidad. De hecho, la NASA construyó este cohete para volver a la Luna.

Otro de los inventos que valora la publicación es una vacuna que logró reducir un 30 por ciento el contagio de sida. Tras haber realizado pruebas con 16 mil voluntarios, científicos de Estados Unidos y Tailandia presentaron la RV 44, que se ha convertido en la mayor investigación realizada para una vacuna contra el VIH hasta la fecha. La vacuna es la combinación de dos vacunas de ingeniería genética que no habían funcionado antes en humanos, pero que ahora representan un gran avance, según lo reconocen los especialistas.
"Son inventos, no innovaciones: aún no forman parte de nuestra vida", entiende Pablo Sierra, curador en varias ocasiones de la muestra argentina Innovar. Y sigue: "No parece un tema crucial tener un auto de Fórmula 1 con volante de zanahoria, ni un aparato de ecografías portátil. En cambio, sí tener una nueva forma de huertas verticales o tejas capaces de generar energía o el ojo artificial".

Los lectores de Time hicieron su propia elección. En una votación por Internet, eligieron el "ojo biónico": un dispositivo ocular con cámara que podría ayudar a los ciegos a recuperar parcialmente la visión. En mayo se conoció el caso de Rob Spence, un cineasta canadiense que había perdido un ojo y que ahora puede "filmar" con su "mirada".
Otra de las novedades es la clonación del "perro héroe" del atentado a las Torres Gemelas. Lo hizo la empresa estadounidense BioArt para homenajear a "Trakr", el famoso pichicho que ayudó a recuperar más de 1 millón de dólares en bienes robados, además de encontrar entre los escombros al último sobreviviente del 11-S.


http://www.clarin.com/diario/2009/11/20/sociedad/s-02044645.htm

Oscuridad científica en Corea

lunes, 12 de octubre de 2009

Oscuridad científica en Corea

Los medios se enteraron del escándalo y lo convirtieron en material para el fin de año: el coreano Hwang, hasta hace poco convertido en su país en una especie de héroe de la ciencia, tuvo que renunciar estrepitosamente a sus tareas en el laboratorio dedicado a clonación.
Pronto la revista “Science” publicará las correspondientes y bochornosas notas aclaratorias sobre las falsedades y datos equívocos asociadas a la clonaciones de este “pionero” y sus colaboradores. Algunas de sus subordinadas donaron “voluntariamente” óvulos y por ello recibieron unos cuantos dólares de recompensa. Los coinvestigadores americanos se retiraron del proyecto. Las autoridades académicas –antes copartícipes de la trama- ahora tendrán que mirar con mejor lente adonde destinar unos millones de dólares provenientes del erario público para ser dedicados a “investigación”. Ya antes los orientales se han burlado de los límites jurídicos y éticos propuestos por Occidente en el tema de la manipulación de la vida en sus inicios. Antes han anunciado –no faltan las expresiones de soberbia y desfachatez en este campo, en ninguna parte del mundo- que lo que importa es el progreso.

No es este, por cierto, un caso insólito de falsedad en datos científicos; esto sucede en las grandes publicaciones del mundo, a pesar de sus rigurosos filtros editoriales. Puede pensarse además, que los asuntos llegan a extremos aberrantes también debido al ineficaz y corrupto funcionamiento de “autoridades académicas de alto nivel”, como puede suceder con las comisiones nacionales de bioética o con las comisiones de ciencia y tecnología vinculadas a los más encumbrados rangos educativos y políticos del mundo.

Hasta la fecha, no puede hablarse estrictamente de “clonación terapéutica”. Sí, naturalmente, aunque ello no se mencione mucho, de embriones creados y destruidos deliberadamente en diversos procesos. Con el caso coreano viene una dosis de realidad a empañar las expectativas -algunas veces magnificadas, sobrevaloradas y usadas con fines de comercio, de publicidad, de mercadotecnia o de política- para la solución de problemas neurológicos, hematológicos o endocrinos. Por otra parte, es cierto que sí se desarrollan progresos importantes en cultivos celulares diferentes a los de origen embrionario. Se obtienen células con buen potencial de diferenciación a partir de células somáticas de los propios pacientes, sin necesidad de manipulación de células germinales.

Pero la suerte de los embriones muertos en el aborto in vitro (inherente a las tecnologías de reproducción asistida) por parte de quienes se dedican a esa industria de eugenesia y muerte selectiva, no ha sido comentada de modo sereno, amplio y veraz: desde hace años, aquellos técnicos se han presentado como benefactores de la humanidad. Y muchos todavía así los consideran, pues se ha oscurecido con falsedades la conciencia pública ante la magnitud real de lo que acontece.

El tema tiene profundas y graves facetas, que merecen ser enunciadas: no todo lo que es técnicamente posible se debe hacer. La licitud ética de una acción requiere de un proceso racional previo, de deliberación; no porque se “pueda” hacer algo, se “debe” hacer.

Las técnicas de manipulación genética que incluyen el uso de gametos (óvulos o espermatozoides) son éticamente reprobables. Una vez conformado un cigoto humano, estamos ante la realidad personal de un “otro”, y ese “otro” es un ser humano, un congénere. Estos son los hechos, aunque muchos abortistas contemporáneos sientan que se les ataca en su “libertad” de pensar como les parezca o como les convenga. Aquella es la realidad, sin que la cambie la opinión de quien quiera o tenga interés en negarla o deformarla. Los hechos están ahí, independientemente de los que opinemos.

La verdad es que en Corea –tristemente no sólo allí- se están manipulando y aniquilando seres humanos en medio de oscuros procesos de otra manipulación, la informativa y publicitaria. Con las tecnologías FIVET el hombre ha sido reducido a la condición de objeto, que es la más tiránica y despiadada de las esclavitudes. También se está manipulando la verdad, pero esta, a la larga, termina por imponerse. Ahora en Corea tendrán que detenerse, y muy probablemente, dar marcha atrás. También debe suceder en otras partes, cuando la gente se percate honestamente de lo que pasa.


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=7511&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=121

Lacadena considera "negativa" la clonación terapéutica

jueves, 10 de septiembre de 2009

Lacadena considera "negativa" la clonación terapéutica

El exvocal de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida y miembro del Consejo de la Cátedra de Bioética de Comillas, el jesuita Juan Ramón Lacadena, consideró este jueves "negativo" desde el punto de vista ético, el primer ensayo de clonación terapéutica en España propuesto por el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia cuando "está probada la validez científica de la reprogramación celular".
PANORAMA-ACTUAL - Jueves 24 de enero de 2008 a las 12:34 h.
El experto recordó que después de que en noviembre del año pasado "se publicara y se confirmara la validez científica de las técnicas de reprogramación de células somáticas para tener células troncales pluripotentes ha habido mucha gente en la comunidad científica que ha decidido abandonar los intentos de clonación terapéutica para dedicarse a la reprogramación celular, es decir, la obtención inducida de células troncales pluripotentes que no tienen ningún problema ético".

Por ello, lamentó que el grupo valenciano "siga apostando por la manipulación de embriones", ya que "se puede solucionar y llegar a lo mismo con las nuevas técnicas que parecen tan prometedores".

Investigación valenciana

El director del Banco Nacional de Líneas Celulares del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, Carlos Simón, adelantó que el proyecto de creación de células madre sin destruir los embriones, que arrancó hace aproximadamente un año, podría obtener los primeros resultados en "un breve período de tiempo". Vallés manifestó que si este proyecto sale adelante se conseguiría "deshacer la polémica" existente sobre la idea de que al crear nuevas células se tiene que destruir al embrión.

En este caso, "no haría falta", señaló Vallés, quien insistió en la idea de que están "a punto de comunicar los resultados".

El investigador además explicó que trabajan en otro proyecto que consiste en la creación de células madre con alteraciones genéticas específicas con modelos de enfermedad, que de llegar a tener éxito, se conseguiría analizar enfermedades sin necesidad de utilizar ratones y concretar ese tipo específico de enfermedad en una célula humana.

Australia aprueba la primera licencia para clonar embriones humanos

sábado, 22 de agosto de 2009

Australia aprueba la primera licencia para clonar embriones humanos

La creación de embriones humanos clonados para tratar de obtener células madre embrionarias será con fines terapéuticos.

Madrid. El Gobierno australiano ha aprobado la primera licencia que permitirá crear embriones humanos clonados para tratar de obtener células madre embrionarias con fines terapéuticos, según informó hoy el Consejo Nacional de Investigación Médica (NHMRC, por sus siglas en inglés), que ha emitido la autorización.

Según señala el presidente del NHMRC, el doctor John Findlay, el centro realizará un "estrecho seguimiento" a la clínica de fecundación 'in vitro' Sydney IVF, que ha conseguido la licencia y que actualmente tiene acceso a 7.200 óvulos humanos para su investigación.

"Han recibido una licencia para hacer la clonación con fines terapéuticos", explicó Findlay, añadiendo que dicha licencia no autoriza a los científicos a llegar a la etapa de gestación. "Pueden ir a la etapa llamada blastocisto", pero recordó que "tienen que parar en ese punto", que es cuando aún no está implantado el embrión en el útero.

Por su parte, responsables de la compañía señalaron que sólo se utilizarán en la investigación los óvulos que no se puedan utilizar en la FIV por inmaduros o por no haber sido fertilizados adecuadamente, y aquellos en los que los donantes han dado su consentimiento

Sin embargo, el director del Centro Australiano para Investigación Ética de Células Madre, David Van Gend, criticó la aprobación de dicha licencia, al considerar que se trata de un "abuso". A su juicio, existen suficientes adelantos médicos que hacen que "no sea necesaria" la clonación. (Ep)

http://www.gaceta.es/17-09-2008+australia_aprueba_primera_licencia_clonar_embriones_humanos,noticia_1img,10,13,32205, septiembre 18 de 2008

Nueva técnica desata el peligro de crear "bebés de diseño", alertan

domingo, 16 de agosto de 2009

Científicos reprograman células adultas de piel para devolverlas a un estado embrionario
Nueva técnica desata el peligro de crear "bebés de diseño", alertan
■ La clonación aún no está aquí, pero tenemos la tecnología para producir un humano, advirtió Robert Lanza
■ La Iglesia católica elogió el procedimiento por ser moralmente aceptable
Steve Connor (The Independent)
Una nueva forma de clonación, más fácil de llevar a cabo que la empleada para crear la oveja Dolly, despierta temores de que algún día se use en embriones humanos para producir bebés "de diseño".
Científicos que emplearon este procedimiento para crear ratones bebés a partir de células de piel de animales adultos han descubierto que sería mucho más eficaz que la técnica de Dolly, con menos efectos colaterales, lo cual lo haría más aceptable para uso en humanos.
Los ratones se crearon insertando células de piel de un animal adulto en embriones tempranos producidos mediante fer- tilización in vitro. Algunas de las crías producidas eran clones parciales, pero algunos eran completos, como Dolly.
A diferencia de la técnica de Dolly, este procedimiento es tan sencillo y eficaz que ha despertado temores de que sea adoptado por médicos para ayudar a parejas infértiles ansiosas de tener hijos propios.
Un científico comentó el fin de semana pasado que ahora el riesgo de que un científico se atreva a aplicar la técnica en humanos es demasiado real para pasarlo por alto. "No es ético ni seguro, pero alguien podría hacerlo hoy mismo", advirtió Robert Lanza, jefe científico de la empresa estadunidense de tecnología Advanced Cell Technology.
"La clonación no está aquí todavía, pero ahora tenemos la tecnología para producir un bebé de verdad. Si se aplicara en humanos sería muy problemática y tendría enorme importancia", agregó Lanza, cuya compañía ha sido pionera en avances sobre células troncales y reprogramación celular.
"Con este descubrimiento, cualquiera, joven o viejo, fértil o infértil, heterosexual u homosexual, puede transmitir sus genes a un niño usando unas cuantas células de la piel", sostuvo.
La técnica implica la reprogramación genética de células de piel para devolverlas a un estado semejante al embrionario. El año pasado, cuando este hallazgo se empleó por primera vez en células de piel humana, fue elogiado por la Iglesia católica y por el presidente estadunidense George Bush como una forma moralmente aceptable de producir células troncales embrionarias sin tener que crear o destruir embriones humanos.
Sin embargo, la misma técnica se ha usado ya para producir crías de ratones de laboratorio que son clones completos o quimeras genéticas del ratón adulto cuyas células de piel se reprogramaron.
Los experimentos en ratones demostraron que ahora es posible en principio tomar una célula de piel humana, reprogramarla a su estado embrionario e insertarla en un embrión humano temprano. El niño resultante compartiría algunos genes de la persona que aportó el tejido de piel, así como los genes de los dos padres del embrión.
Estos descendientes se conocen como quimeras, mezcla genética de dos o más individuos, porque algunas de sus células derivan del embrión y algunas de la célula de piel. Técnicamente ese niño tendría tres padres biológicos. Las quimeras humanas ocurren de forma natural cuando dos embriones se funden en el útero, y con frecuencia tales personas son normales y saludables. El doctor Lanza señaló que no hay razón para creer que una quimera humana creada mediante la nueva técnica no sería sana.
Además, estudios en ratones han mostrado que es posible producir crías totalmente clonadas que son 100 por ciento idénticas al adulto. Esto se logró utilizando un embrión defectuoso, que tenía cuatro conjuntos de cromosomas en vez de los dos normales.
Este embrión "tetraploide" sólo se desarrolló en la placenta del feto y, cuando se le inyectó en una célula reprogramada de piel, el resto del feto se desarrolló a partir de esta célula única para transformarse en un clon completo del animal adulto cuya piel se empleó.
Ninguno de los científicos que trabajan en reprogramación de células para producir células troncales pluripotentes inducidas (iPS, por sus siglas en inglés) –como se conoce a las células embrionarias– planea usarlas en medicina reproductiva humana. Su objetivo principal es producir células troncales para el tratamiento terapéutico de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer y los infartos.
Sin embargo, Lanza comentó que los experimentos con ratones que ha realizado su compañía demuestran lo fácil que sería emplear la tecnología para producir bebés clonados o quiméricos insertando células iPS en embriones humanos tempranos. Tal práctica no está prohibida en muchos países, cuyas leyes no se han mantenido al paso de los descubrimientos científicos. "En este momento no existen leyes o reglamentos para esta técnica, y lo curioso es que la Iglesia católica y otros opositores tradicionales a las células troncales creen que esta tecnología es estupenda, cuando en realidad podría al final convertirse en una de sus peores pesadillas –comentó. Es muy posible que el verdadero legado de esta nueva técnica de programación sea propiciar la era de los bebés de diseño.
"Así, por ejemplo, si tuviéramos unas cuantas células de piel de Albert Einstein, o de cualquier otra persona, podríamos obtener un niño que fuera 10 o 70 por ciento Albert Einstein con sólo inyectar unas cuantas de sus células en un embrión", dijo por último.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
http://www.jornada.unam.mx/2008/04/26/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie

Elige: ¿Darwin o Spielberg?

Elige: ¿Darwin o Spielberg?

La clonación de animales en peligro como el lince o el rinoceronte blanco es cara, compleja y atractiva - ¿Jugamos a ser dioses ecológicos o a ciencia-ficción?

JAVIER RICO 28/04/2008

¿Esperanza para recuperar especies en peligro de extinción? ¿Experimentos sin sentido mientras no desaparezcan las amenazas sobre su medio natural? ¿Autobombo de centros de investigación para vender sus avances en clonación?

Científicos británicos intentan clonar una subespecie de rinoceronte blanco

A veces, lo sensato es renunciar a salvar al animal y dar marcha atrás

¿Habría sitio para el bucardo en un Pirineo alterado que ya lo expulsó?

“La clonación es un reto científico, pero no es la solución a la conservación”

El anuncio, por parte de varios organismos científicos británicos, de la futura clonación de una subespecie de rinoceronte blanco en peligro de extinción ha reabierto un debate que en ocasiones se adentra en el terreno de la ciencia-ficción y el Parque Jurásico de Steven Spielberg, en especial cuando se piensa en la vuelta a la vida de animales ya desaparecidos, como el mamut. Pero la verdadera valía de estas técnicas reside en recuperar especies actuales una vez agotadas todas las medidas de conservación y protección.

"En la actualidad contamos con el suficiente material genético para iniciar la clonación del lince ibérico en el caso hipotético de que fracasaran todas las iniciativas de conservación y reproducción en marcha", dice Eduardo Roldán, uno de los responsables del Grupo de Ecología y Biología de la Reproducción del Museo Nacional de Ciencias Naturales y director del banco de germoplasma y tejidos de especies ibéricas amenazadas. A este frozen zoo (zoo congelado), como se les llama por contener muestras congeladas de diferentes animales, han ido a parar las de los últimos linces muertos en Doñana, como los tres cachorros encontrados sin vida a comienzos de mes. De ahí salió el semen helado de uno de estos felinos con el que se fecundaron los óvulos de una gata doméstica, ejemplo que certifica la validez de estas reservas genéticas.

El Museo de Ciencias Naturales mantiene una base genética de cara a una hipotética clonación de linces, visones europeos, gacelas norteafricanas y otros felinos suramericanos. Se trata de un proyecto similar al del zoo de San Diego (Estados Unidos), una de las instituciones conservacionistas de mayor prestigio que alberga el frozen zoo más importante del mundo, con casi 10.000 muestras de células, semen, embriones, ovarios, sangre y tejidos de más de 800 especies y subespecies. Según Roldán, una de las condiciones esenciales para que un programa de clonación tenga éxito es que "cuente con un amplio y diverso material genético procedente de muchos individuos de la misma especie para asegurar la variabilidad genética y garantizar su viabilidad en el medio en el que se suelte".

Contar de partida con un reservorio genético que impulse cualquier intento de clonación distingue el trigo de la paja. En este sentido, la línea de investigación emprendida por científicos de la Royal Zoological Society de Escocia y la Universidad de Edimburgo, con el fin de clonar una subespecie de rinoceronte utilizando su propio material genético y el de otra subespecie en mejor estado de conservación, reparte entre la comunidad científica optimismo y escepticismo. El que se trate de ejemplares de una misma especie amplía las posibilidades de éxito, pero la aplicación de una técnica novedosa limita, o al menos atrasa, el éxito. Hasta el momento, el sistema más utilizado consiste en introducir las células del ejemplar a clonar en el ovocito vacío de una especie o subespecie cercana, donde se estimula el desarrollo embrionario para después implantarlo en el útero de la madre de alquiler. Así nació la oveja Dolly y miles de ratones, ratas, gatos, caballos, vacas y también algunas especies amenazadas, como bóvidos salvajes (muflones, gaur, banteg) y gatos monteses.

La técnica utilizada por los científicos británicos recibe el nombre de inducción de células troncales pluripotentes (iPS en sus siglas en inglés). Estas células, extraídas de la piel, se insertarán en un embrión del rinoceronte blanco del sur (el que no está amenazado), donde se mezclarán con las de este último formando lo que se denomina una quimera. Si las células iPS forman otras que den paso a una quimera adulta, su esperma y sus óvulos serán los del rinoceronte blanco del norte. Lluis Montoliu, investigador del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología, matiza la euforia de éste y otros anuncios relacionados: "Emplean un sistema relativamente nuevo y es posible que los resultados tarden en llegar".

En general, los científicos recelan y advierten sobre el efecto mediático de los anuncios que no están respaldados por un artículo en una publicación científica. "Tampoco ha pasado tanto tiempo desde que se clonó al primer mamífero", advierte Montoliu. Fue la oveja Dolly, en 1996, fallecida siete años después por el envejecimiento prematuro de su organismo. Entre las razas de animales domésticos existe el mayor número de intentos y éxitos. En algunos casos, como el de las vacas, hay bancos con cultivos de embriones desde los años cincuenta, lo que permite contar con una información genética de gran valor. Pere Puigdomenech, presidente del Comité de Bioética del CSIC, advierte de que "no hay que echar en saco roto ni desdeñar toda esta información porque la FAO ha constatado que, aparte de las razas de bovino que ya se han perdido, una cuarta parte de las actuales están en peligro de extinción, con lo que supone de erosión genética de cara a la alimentación y la conservación de la biodiversidad". La depuración de la técnica de clonación entre las vacas ha conllevado, según Puigdomenech, a que, "si antes se necesitaban más de 200 intentos de fusiones de células en los óvulos, ahora hay casos que lo reducen al 20%".

La cautela se convierte en una cualidad aún más significativa cuando se trata de especies desaparecidas. "Prácticamente no existen dificultades técnicas para clonar a este animal", anunciaban eufóricos los científicos japoneses y rusos que dieron a conocer en 2005 la más que posible clonación del mamut a partir de restos congelados encontrados en Siberia. Hace un año, en la misma región, se descubrió una cría de mamut en buen estado de conservación. Los bloques de hielo ayudaron a que se mantuvieran intactos la trompa, los ojos y parte de la piel 10.000 años después de su muerte. De nuevo se lanzaron las campanas de la clonación al vuelo. Según Lluis Montoliu, "todo dependerá del estado de conservación del material genético, porque se puede llegar a completar su genoma, pero otra cosa será tener los cromosomas del mamut, básicos para pensar en una reconstrucción de embriones". Quedaría por averiguar cuál sería el sentido de su resurrección, dado que no existen las condiciones climáticas y biológicas que lo acogieron una vez en la Tierra. Esto mueve a pensar que tras algunas investigaciones esté Spielberg más que Darwin.

En ocasiones, lo más sensato es dar marcha atrás. En abril de 1999, se capturó a la última hembra de bucardo y se le extrajeron muestras de piel que se enviaron a los laboratorios de biología molecular del Centro de Investigaciones Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y del Servicio de Investigación Agraria de Aragón. Una vez extinguida la subespecie de cabra montés, en enero de 2000, se intentó clonarla. No resultó. En enero de 2003, y tras dos meses de gestación en el útero de cabras montesas, los embarazos se interrumpieron. José Luís Jorcano, director de Genoma España, era entonces jefe del proyecto de Biología Molecular del CIEMAT y fue el responsable de realizar las biopsias, de cultivar y expandir las células que se usaron para la clonación. Ahora reconoce que "en situaciones tan extremas, cuando contamos con tejidos de una sola hembra, sin ningún macho, los resultados no son los mejores, ya que solo conseguimos ejemplares genéticamente idénticos y con poca posibilidad de supervivencia". Advierte, además, que el proceso sería demasiado costoso, ya que "habría que pensar en cruzarla con un macho de cabra montés y seguir realizando cruces para alcanzar un ejemplar lo más parecido genéticamente". Y lo más importante, en el caso de conseguirlo, ¿habría sitio para los bucardos en un Pirineo alterado que ya los expulsó?

Luís Suárez, responsable de especies de WWF/Adena, señala a los políticos como otros de los interesados en amplificar el efecto mediático de la clonación, que en el caso del bucardo considera "un sinsentido". "Les viene bien porque demuestran su apuesta por la investigación y aparcan una cuestión espinosa y arriesgada como es la protección integral de equis hectáreas para conservar a una especie y los problemas derivados del enfrentamiento con cazadores, agricultores o ganaderos".

Teresa Abáigar, científica titular del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas, donde se ha conseguido reproducir en cautividad varias especies de gacelas africanas amenazadas, considera la clonación "un reto admirable desde el punto de vista científico, pero que no representa una solución a corto y medio plazo desde el punto de vista de la conservación". Como Luís Suárez o su colega del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Eduardo Roldán, entiende que lo más sensato es "resignarse y dar por perdido al bucardo". Al igual que los ecologistas, Teresa cree prioritario trabajar en la conservación y recuperación de los ejemplares en estado salvaje y en la de su medio. "Hay que averiguar las causas de desaparición de esa especie e invertir en solucionarlas. En ese escenario, la clonación queda un poco lejos". Y pone como ejemplo una reciente visita al norte de Mauritania, a una zona donde prácticamente se han extinguido el oryx, la gacela mohor y el antílope addax. "Aquí no haría falta recurrir a la clonación, ni a la inseminación artificial o la fecundación in vitro. Hay ejemplares de oryx en zoos de todo el mundo. El problema es que la caza furtiva acaba con ellos. Y lo que hay que hacer es eliminar esa causa".

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Elige/Darwin/Spielberg/elpepisoc/20080428elpepisoc_1/Tes, abril 27 de 2008

El principio del fin de las células madre embrionarias y de la clonación

El principio del fin de las células madre embrionarias y de la clonación

Por Jesús Martínez

Diario DigitalRD.Com

Posiblemente, Yamanaka y otros, con la publicación de los resultados de sus trabajos a finales del año 2007, demostraron que es posible reprogramar células humanas diferenciadas para convertirlas en pluripotentes, o sea, como las embrionarias. Esto no es ya traspasar la barrera del sonido, sino "un giro copernicano", hasta el punto de que "la clonación terapéutica puede haber quedado obsoleta", afirmó El País (21-11 -2007).

A los pocos días, lan Wilmut, el creador del primer mamífero clónico, la oveja Dolly, anunciaba que abandonaba los experimentos de clonación con embriones humanos para trabajar en la línea abierta por los estudios que estaban a punto de publicarse, basados en un descubrimiento del científico japonés Shinya Yamanaka. Esto "podría señalar el principio del fin de la clonación terapéutica", decía el Daily Telegraph (16-11-2007).

Sin embargo, en ese debate el esfuerzo de quienes se oponen por razones éticas a la destrucción de embriones no ha sido vano, si ha contribuido a evitar que se impusiera sin resistencia la ideología tecnicista y a impulsar que se destinasen más recursos a investigaciones respetuosas con el ser humano y a la vez más fructíferas. En cambio, ahora se comprueba que los empeñados en experimentar con embriones no estaban ayudando al progreso de la medicina regenerativa.

En España, este descubrimiento deja obsoletas las aún recientes leyes de investigación biomédica y reforma de la ley de reproducción asistida, que levantaron el veto a la creación de embriones para experimentar y dieron toda clase de facilidades para manipularlos. Nos dijeron que la clonación "terapéutica" era indispensable para no perder el tren de la alta velocidad científica, y hoy descubrimos que nos pusimos a transitar por vía muerta.

Las declaraciones de Natalia López Moratalla, presidenta de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica: "Las células madre embrionarias han fracasado; la esperanza para los enfermos está en las células adultas", y el nombramiento de la nueva ministra de ciencia y tecnología (investigación y desarrollo), muestran que esas líneas de investigación, están obsoletas.

http://www.diariodigital.com.do/articulo,28113,html, abril 27 de 2008

De cuando alguien es su propio padre

LA COLUMNA
De cuando alguien es su propio padre
MANUEL IGLESIAS



E evidente que con gran rapidez nos acostumbramos a todo y una prueba de ello es la noticia de la clonación de animales que son llevadas a cabo por equipo de científicos de distintos países, que ya se ha visto como algo relativamente normal, cuando no hace tantos años el mundo se asombraba por la clonación de la oveja Dolly.

La marcha de estas cosas nos hace temer que más tarde o más pronto, se va a llegar a la clonación humana. La experiencia demuestra que si existe una posibilidad en la ciencia, alguien la desarrolla algún día y no existen más limitaciones para ello que la propia capacidad técnica y de los conocimientos, puesto que confiar en reparos morales en un mundo en donde hay toda clase de personas y creencias, incluidas las que no creen en nada y mucho menos en las barreras éticas, se antoja una utopía. Y más aún cuando a alguien se le presenta la oportunidad de pensar que puede convertirse en una especie de sucedáneo de Dios, creando vida.

Lo que sigue sin aclararse del todo, si es que llega a existir en nuestra sociedad individuos producto de la clonación, es qué consideración jurídica tiene un personaje creado de esa manera. Parece algo sencillo, pero no resulta tal. ¿La copia idéntica no es, en cierta forma, el original mismo? ¿se puede distinguir a uno en relación al otro en cuanto a derechos, por ejemplo, de herencia familiar?

¿Es un hermano del clonado?, ¿un gemelo con decena de años de diferenciaen la edad? ¿un hijo?, ¿es el mismo clonado?, ¿qué derechos y obligaciones tiene?, ¿iguales que el ejemplar primigenio?, ¿cuál es la relación respecto a poderes de terceros sobre un patrimonio, por ejemplo, los hijos del original?

Es un mundo jurídico apasionante, porque es de suponer que si llegara a producirse un clonado –o miles- no podrá considerarse a los mismos algo así como una 'no-persona', sino que se incorporaría al género humano. Pero si no se le ubica respecto a ese qué es en relación al original, no se puede establecer cómo le afectan las leyes que tipifican la propiedad y los derechos. Porque ya existen los bebés probetas, pero se trata de la aplicación de medios técnicos a un sistema de progenie que sigue fundamentado en un proceso hombre-mujer. Pero en este caso se trata de una copia pura y dura.

Y eso abre otros tantos interrogantes no aclarados en el campo de las leyes de la sociedad, como respecto al complejo mundo de las creencias religiosas. ¿Poseería la misma alma, en el concepto judeo-cristiano, pero compartida?, ¿sería, anímicamente, un ser diferente, pese a ser un clon?

De momento, todo es una especie de juego que se presta a la especulación en una charla intrascendente, pero quién sabe si dentro de unos años nos estaremos haciendo estas mimas preguntas y otras de una manera mucho más seria, para afrontar una situación que sería inédita en toda la historia del hombre.

http://www.diariodeavisos.com/diariodeavisos/content/293597/

Intervención ciudadana clonación

jueves, 13 de agosto de 2009

Señores Magistrados

Honorable Corte Constitucional

Magistrado Sustanciador

ALFREDO BELTRÁN SIERRA

Palacio de Justicia "Alfonso Reyes Echandía"

Calle 12 # 7-65

Bogotá, Colombia


Ref.: Intervención Ciudadana

Expediente D-6205 de 2006


RAMÓN CÓRDOBA PALACIO, NORMAN HARRY HINESTROSA, magistrados del Tribunal de Ética Médica de Antioquia e investigadores principales del Instituto de Ética y Bioética de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y GLORIA PATRICIA NARANJO RAMÍREZ, investigadora principal de la Línea de Bioderecho del Grupo de Investigaciones en Derecho de la misma institución, nacionales colombianos e identificados como aparece al pie de nuestras firmas, dentro de la oportunidad procesal establecida en el artículo 244 de la Constitución Política y en el artículo 7° del Decreto 2067 de 1991, con todo comedimiento, a título de “INTERVENCIÓN CIUDADANA”, nos permitimos presentarle los siguientes argumentos, con el propósito de defender la norma impugnada en el expediente D-6205, artículo133 de la ley 599 del 24 de julio de 2000:

  1. El demandante desconoce los aspectos científicos propios de la clonación, específicamente de la denominada clonación reproductiva, lo cual trae como consecuencia la falta de técnica y de rigor en el lenguaje científico que redunda en la carencia de la misma en el ámbito jurídico. Así, ignora qué o quién es un ser vivo al señalar que “los átomos de oxigeno, carbono, nitrógeno e hidrógeno se han reproducido durante trece mil millones de años por clonación cuántica de MANERA REPETITIVA” a lo cual se le puede contraponer para claridad que los átomos no se reproducen pues no son seres vivos y la reproducción es patrimonio exclusivo de los seres vivos; ellos hacen fisión y se parten constituyendo partículas que no son un átomo total; además “clonación cuántica” es una expresión inexistente científicamente en biología y que cuando se habla de ella en otros ambientes científicos obedece a otras expresiones de las ciencias físicas. Dicha ignorancia, se acentúa en la confusión que manifiesta el actor entre el derecho a la vida propia y el derecho a aspirar a la paternidad y/o maternidad que no se puede entender como derecho a engendrar un hijo, es decir no puede entenderse que si se aspira a ser progenitor esa aspiración necesariamente se materialice en la concepción de un hijo.
  2. Por otra parte, se olvida que la vida de un ser humano es distinta de la del ser creado a partir de las de otras células de aquel. Pero es más, la carencia de claridad conceptual llega al máximo cuando expresa que la norma impugnada atropella el derecho a la vida, cuando la realidad existencial es que la vida del que sirve de aportante para la clonación es totalmente distinta de la vida del producto de la clonación.


  1. Pero hay algo más: se plantea que el artículo 133”ataca el núcleo esencial del derecho a la vida… ” y eso tampoco se puede predicar ya que para reclamar el derecho a la vida y su respeto primero se debe existir biológicamente y, en este caso, no hay existencia biológica y, por tanto, no es posible ejecutar un atropello contra una vida inexistente.


  1. Es evidente la carencia de claridad entre la existencia y la trascendencia de la persona humana, la cual trasciende a través de su descendencia, por la formación que le imprime, pero no a través de la existencia individual. En consecuencia, proceder a producir una nueva existencia le confiere la condición de “cosa” a ese nuevo ser, anulando, deliberadamente, la libertad que debe acompañar al individuo de la especie humana. Fabricar un ser humano carente de libertad es un atropello asimilable a quitarle la vida a éste por quien recibió el privilegio de que le preservaran la suya.


  1. También se desconoce que cuando el artículo 133 del Código Penal tipifica la “repetibilidad del ser humano” se refiere no sólo a la clonación, sino que deja abierta la posibilidad a otras opciones científicas que generan el mismo efecto, tal como la partenogénesis, que aunque está menos desarrollada persigue la misma finalidad y, al igual que la clonación reproductiva, atenta contra la vida y la dignidad de un ser humano.


  1. El petente olvida que la dignidad es un principio de carácter constitucional y por ostentar dicha condición está por encima “del derecho de reproducirse y tener descendencia”, máxime si lo que se pretende es lograrla a cualquier costa, inclusive pisoteando la vida embrionaria, pues no es desconocido para nadie la exagerada pérdida de embriones animales que ha dejado la obstinación de lograr un clon.


  1. Las personas infértiles o estériles tienen varias opciones que la ciencia ha creado para permitirles procrear. Las técnicas de procreación humana asistida, de las cuales no hace parte la clonación reproductiva ni la partenogénesis, se convierten en una terapéutica que procura el cumplimiento de dicho fin. Este avance científico es de tal magnitud que la Constitución Política de Colombia le da estatus constitucional a la “Procreación con asistencia científica”, de modo que no es válida la afirmación de que “la norma penal acusada impide el derecho de reproducirse y tener descendencia” poniendo en “peligro la existencia de la vida humana…”. Lo que realmente pone en “peligro la existencia de la vida humana” y por ende la dignidad de la persona es la clonación reproductiva debido al sin número de embriones humanos que morirían en dicho procedimiento, lo que fácilmente se evidencia a partir de los resultados de la investigación en modelos animales. No es por demás anotar que el ser producto de la clonación pasa a constituirse en una “cosa” producida, no engendrada.


  1. La dignidad humana es el derecho que todo hombre tiene a que se le reconozca como un ser que es un fin en sí mismo y no como un simple medio al servicio de los fines de otro; por tanto, la dignidad que se vulnera es precisamente la del ser que se convocaría a la vida a través de la clonación reproductiva porque deja de ser él mismo un fin para convertirse en el medio para satisfacer las desviaciones “reproductivas” de algunos. Además, la dignidad humana no radica en conservar un patrimonio genético que cambia por la misma evolución de la especie, y que inclusive lleva a que algunas no se adapten y terminen por extinguirse, pero esto no desconoce la esencia del ser como tal, en su pleno proceso de evolución.


  1. Ontológica, ni antropológica, ni legalmente puede decirse que existe una familia sólo cuando hay descendencia. En Colombia, de acuerdo con el artículo 42 de la Constitución Nacional la familia surge o por vínculos jurídicos (que son el matrimonio y la adopción), o por vínculos naturales (unión marital de hecho y parentesco de consanguinidad). Por tanto, puede hablarse de familia con o sin descendencia de una pareja.


Por las anteriores consideraciones solicitamos a la Honorable Corte Constitucional desechar las pretensiones de la demanda cuyo expediente ha sido señalado en el proemio de este escrito; y, en consecuencia, declarar la constitucionalidad de la norma objeto de debate constitucional.

Las NOTIFICACIONES las recibiremos en la Circular 1ª No. 70 – 01 Bloque 12, Departamento de Investigaciones en Derecho, Oficina 216, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín. Teléfono: 4 15 90 60 – 4 15 90 01, ext. 9852 – 6383.



Atenta y respetuosamente,



RAMÓN CÓRDOBA PALACIO MD.

Magistrado Tribunal de Ética Médica de Antioquia

Investigador Principal Instituto Ética y Bioética UPB

C. C. 533453 de Medellín

Registro Médico 61




NORMAN HARRY HINESTROSA MD.

Presidente del Tribunal de Ética Médica de Antioquia

Investigador Principal Instituto Ética y Bioética UPB

C. C. 3305047de Medellín

Registro Médico 1154




GLORIA PATRICIA NARANJO RAMÍREZ

Investigadora principal Línea de Bioderecho UPB

C.C. 43.672.347 de Bello (Ant.)

T.P. 73.023 del C.S. de la Jud.

Posible clonación humana sería nefasta manipulación del hombre, dice autoridad vaticana

Vaticano
Posible clonación humana sería nefasta manipulación del hombre, dice autoridad vaticana


VATICANO, 21 Ene. 08 / 05:22 am (ACI).- El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Elio Sgreccia, señaló que, ante el anuncio de un instituto de California que habría clonado por primera vez en la historia cinco embriones humanos a partir de células de la piel, este hecho constituye "la peor instrumentalización del ser humano, que se convierte así en un objeto de estudio".
Según informó la revista Stem Cells, este experimento puesto en duda por distintos científicos tras el fraude registrado hace algunos años en Corea en donde se anunció algo similar, habría utilizado el mismo método que se usó en el caso de la oveja Dolly, en donde se transfirió el núcleo de las células somáticas de la piel.
Sobre este asunto, reservándose el derecho de aceptar la veracidad del mismo, Mons. Sgreccia dijo que se pueden decir dos cosas. "La primera es que tiene la misma descalificación moral que conocemos para la clonación hecha sobre un ser humano. Si se hace con una oveja o con un chimpancé, podría tener un motivo científico justificado, pero si se hace en el hombre, se trata de la peor instrumentalización del ser humano, que se convierte así en un objeto de estudio".
"Existe entonces la posibilidad de hurgar para generar terapias, aunque hasta ahora no hay ningún éxito, y si lo hubiera, no sería lícito utilizar al ser humano como un fármaco. Entonces, desde el punto de vista ético, se trata de un ilícito moral entre los más graves", explicó.
En segundo lugar, prosiguió el Prelado, "es un hecho anti-histórico, porque después que se ha probado que las células estaminales adultas pueden ser empleadas para las terapias con éxito, y sobre todo después que recientemente se ha demostrado que las células estaminales adultas, reprogramadas, pueden producir células estaminales del mismo tipo que las embrionarias, por lo cual el mismo Wilmut (el creador de la oveja Dolly) ha pasado de este tipo de investigación abandonando lo que había hecho en el pasado, creo que estamos ante un producto retardado y anti-histórico aquí".
Para el Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, "no se termina de entender" lo que buscan quienes hacen estos experimentos, pues "primero se decía que podía servir en el campo terapéutico para curar el Parkinson, Alzheimer y cosas de este tipo".
Ahora, prosiguió, Mons. Sgreccia, se sabe que esto "puede hacerse por otras vías" y "no se entiende si esto es un puro juego, hecho con dinero público o privado", para estos experimentos que parecen estar hechos "únicamente por el gusto de experimentar sobre el hombre y la mujer".
http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=19767

Clonación y creación de híbridos: un atentando contra el hombre

Clonación y creación de híbridos: un atentando contra el hombre

Hay Alternativas critica la clonación humana realizada en EE.UU., así como los experimentos que se pretenden llevar a cabo en Gran Bretaña para crear híbridos humanos. En este sentido, recuerda que el respeto a la vida y dignidad del hombre debe marcar el quehacer científico, máxime cuando hay alternativas éticas que sí han demostrado ser eficaces en el terreno terapéutico.
REDACCIÓN HO, REUTERS.- Según informa la agencia Reuters, la empresa californiana Stemagen anunció el pasado 17 de enero haber creado embriones humanos a partir de células de piel de adultos, mediante una técnica que buscaba obtener células madre embrionarias para tratar enfermedades graves. Los investigadores afirmaron que obtuvieron cinco embriones humanos utilizando células de la piel de dos hombres adultos. Después de las verificaciones, pudieron confirmar con total certeza que estos embriones eran clones de los dos hombres en tres de los cinco casos. Los embriones resultaron destruidos durante este proceso de verificación.
La plataforma Hay Alternativas (HA) se une a la crítica expresada por parte de la comunidad científica internacional - a la que se han sumado también numerosos colectivos cívicos y el Vaticano- frente a la creación en Estados Unidos de embriones humanos por clonación para, dicen, tratar enfermedades incurables. La portavoz de HA, la doctora Gádor Joya, recuerda en este sentido que "la Ciencia debe ponerse en todo momento al servicio del ser humano, no puede constituir en ningún caso un medio para atentar contra la vida y la dignidad, como ocurre en este caso, en el que se instrumentaliza al hombre, convertido en puro objeto de investigación".
Asimismo, la doctora recuerda que, a diferencia de los experimentos que utilizan embriones, que no han demostrado efecto terapéutico alguno, el estudio con células madre adultas, que no plantean ningún problema ético, sí han ofrecido resultados muy esperanzadores para paliar de diferentes enfermedades.
Una vía descartable, según Nombela
De la misma opinión es el ex presidente del CSIC y catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense César Nombela, quien considera ó que la clonación de un embrión humano "tiene poco interés científico" y ni siquiera se demuestra que de esos embriones se puedan derivar células madre. Nombela afirma que la clonación humana es una vía que debería descartarse tras la consecución, a finales del año pasado, de células madre inducidas, que permiten reprogramar células normales para obtener células específicas sin necesidad de crear un embrión. Asegura que en el estudio de este tipo de células y en el de las células madre adultas y que tienen una menor versatilidad.
Y en Gran Bretaña, a vueltas con los híbridos
La Autoridad de Fertilización Humana y Embriología (HFEA) anunció el jueves que había otorgado un permiso anual a científicos del Kings College de Londres y de la Universidad de Newcastle para crear embriones a partir de células humanas y óvulos de origen animal, en el marco del estudio de enfermedades incurables. El respaldo del organismo estatal que regula las técnicas de fertilidad fue saludado por los científicos, que aspiran a crear células embrionarias que combinan ADN de animales y seres humanos, como primer paso para el desarrollo de terapias basadas en las células madre.
Ambos equipos de científicos solicitaron el año pasado al Gobierno británico, que se había opuesto anteriormente a la creación de embriones híbridos, la aprobación de esta técnica calificada de "monstruosa" por parte de la comunidad internacional.
Los dos equipos van a insertar células humanas en óvulos de vaca u otras especies, a los que previamente se les habrá extraído el núcleo. El objetivo, dicen, es obtener un embrión humano casi al 99% que será utilizado con fines supuestamente terapéuticos -y es que como en el caso anterior de EE.UU nos movemos en el puro campo de la especulación o de al mera hipótesis-, principalmente para estudiar enfermedades neurológicas degenerativas y fabricar tejidos, explicaron los equipos de científicos.
Los mismos argumentos que sustentan la crítica de HA a los experimentos de clonación en EE.UU. se hacen extensible a estos otros que esperan ser aprobados definitivamente en el Reino Unido. También tanto César Nombela como otros científicos españoles, entre ellos Palacios, fundador de la Sociedad Internacional de Bioética, han coincidido en poner reparos a la autorización por parte del Gobierno inglés de crear embriones híbridos de humano y animal. Nombela dijo que "éticamente, produce bastante repugnancia", que la técnica sirve para muy poco y que se ha hecho a la vista de que la clonación humana fue un fracaso completo por la baja disponibilidad de ovocitos donados por las mujeres para investigar.
http://www.hazteoir.org/node/10061

Expertos urgen rápida actuación ante posible clonación de humanos

miércoles, 12 de agosto de 2009

10-11-2007

Expertos urgen rápida actuación ante posible clonación de humanos



Un informe redactado para la ONU alertó hoy de que la comunidad internacional debe preparar el marco legal para el posible nacimiento del primer ser humano clonado, a menos que haya una prohibición mundial sobre la materia.

El estudio, titulado '¿Es la clonación humana reproductiva inevitable?. Opciones futuras para la ONU' y preparado por el Instituto de Estudios Avanzados (IAS) de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), señala que la comunidad internacional tiene dos opciones ante la clonación reproductiva.

'Por un lado, establecer una prohibición mundial sobre la clonación reproductiva, o asegurar que los futuros clones tienen sus derechos protegidos', declaró a Efe Chamundeeswari Kuppuswamy, una de las autores del informe.

Los científicos creen que la aparición del primer ser humano clonado está próxima ante los recientes avances tecnológicos y a pesar de la oposición prácticamente general de todos los países a la clonación reproductiva.

Kuppuswamy pone el ejemplo del investigador surcoreano Hwang Woo-suk, quien en 2004 y 2005 afirmó haber producido células madre de embriones humanos clonados.

Aunque posteriormente se supo que esta afirmación era falsa y fue procesado por fraude, al parecer Hwang ha vuelto a trabajar en el campo de la clonación humana desde Tailandia.

Mientras que existe un rechazo general a la clonación reproductiva, hay gran división respecto a la clonación terapéutica, como quedó de manifiesto en 2005 cuando la Asamblea General de la ONU no pudo llegar a un acuerdo para la redacción de una convención internacional sobre el tema.

La clonación reproductiva tiene como objetivo la creación de copias idénticas del individuo original. El caso parecido más famoso es el de la oveja 'Dolly', una copia idéntica del animal original y creado a finales de la década de 1990.

En cambio, la clonación terapéutica no pretende la creación de copias, sino el uso de la técnica de clonación para investigaciones médicas o científicas que pueden curar enfermedades.

El fracaso de la convención supuso la aprobación en marzo de 2005 -por 84 votos a favor, 34 en contra y 37 abstenciones- de la Declaración de la ONU sobre Clonación Humana, que no tiene carácter vinculante.

Kuppuswamy explicó que los 84 votos a favor proceden de países que se opusieron a la clonación terapéutica, 'en su mayor parte en base a cuestiones religiosas'.

Los 34 votos en contra de la declaración pertenecen a países como el Reino Unido, España, Suecia, China o la India que quieren usar la clonación terapéutica para investigaciones médicas, añadió.

La consecuencia de esa división es que la investigación sobre las clonaciones reproductivas y terapéuticas está gobernada por leyes nacionales y no por normas internacionales.

En la actualidad, más de 50 países prohíben la clonación reproductiva y ninguno ha aprobado legislación que lo permita. De hecho, señaló Kuppuswamy, 'sólo un país, Israel, ha expresado que podría permitir la clonación reproductiva'.

'La carencia de una prohibición sobre la clonación reproductiva significa que es sólo una cuestión de tiempo hasta que individuos clonados compartan el planeta', afirmó el abogado Brendan Tobin, del Centro en pro de los Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Irlanda y otro de los autores del informe.

'Si se mantiene la situación, la comunidad mundial debe aceptar la responsabilidad y asegurar que cualquier individuo clonado reciba la protección total de sus derechos humanos', añadió Tobin.

Tanto Tobin como Kuppuswamy temen que futuros clones humanos sufran discriminación social y prejuicios, por lo que también consideran que serán necesarias campañas de concienciación para evitar la falta de sensibilidad sobre los clones.

El doctor A. H. Zakri, director del IAS, afirmó que 'cualquiera que sea el camino que la comunidad internacional elija, necesitará actuar pronto, tanto para prevenir la clonación reproductiva como para defender los derechos humanos de los individuos clonados'.

Pero Kuppuswamy reconoció que incluso si se llega a un acuerdo mundial para prohibir la clonación reproductiva, será muy difícil impedir que ésta ocurra.

'Sólo se necesita que un científico cree el primer humano clonado para cambiar la situación', afirmó.



Terra Actualidad - EFE


http://actualidad.terra.es/ciencia/articulo/expertos_urgen_rapida_actuacion_clonacion_2003163.htm

Biólogo de Universidad de Ginebra asegura haber clonado embriones humanos

07:32 |Biólogo de Universidad de Ginebra asegura haber clonado embriones humanos

Según informes, él y su equipo, consiguieron crear nueve embriones clonados. En uno de ellos se obtuvieron 12 células pero en ninguno caso se logró el embarazo, aseguró el mismo en la revista de la editorial "Gruner+Jahr". Hamburgo.- El biólogo Karl Illmensee de la Universidad de Ginebra ha intentado clonar a cinco seres humanos, según reconoció en declaraciones a la revista científica alemana "P.M. Magazin", en su edición de noviembre.
"Hemos intentado clonar a cinco personas. Yo estuve presente cuando se tomaron los óvulos y cuando se colocaron los embriones clonados dentro de la matriz", subrayó el biólogo conocido a nivel internacional, que según sus palabras, trabajó junto al polémico investigador Panayiotis Zavos.
Según estos datos, él y su equipo, consiguieron crear nueve embriones clonados. En uno de ellos se obtuvieron 12 células pero en ninguno caso se logró el embarazo, aseguró el mismo en la revista de la editorial "Gruner+Jahr".
Illmensee, que aseguró haber llevado a cabo estos experimentos fuera de las fronteras alemanas, donde estas prácticas están prohibidas, indicó que su motivación fue la "curiosidad extrema".
Los primeros intentos de clonar a seres humanos con fines reproductivos tuvieron lugar hace cuatro años. En muchos países está prohibido clonar humanos y en la opinión pública internacional la clonación encuentra un fuerte rechazo.
Illmensee también contempló de modo crítico el futuro de la investigación sobre clonación de seres humanos. "No deberíamos continuar", recalcó en la revista científica alemana.
DPA
http://www.milenio.com/index.php/2007/10/19/136328/

Clonación, antropología y ética

domingo, 9 de agosto de 2009

Clonación, antropología y ética

Escrito por Fernando Pascualsábado, 21 de julio de 2007

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Un tema central en los debates bioéticos es el de la posible clonación humana. Los debates están relacionados en buena parte con las expectativas creadas en torno a las células madre embrionarias (Embrionic Stem Cells o ESC), también llamadas células troncales, y a sus eventuales (muchas veces sólo hipotéticos) usos curativos, así como con la campaña promovida por grupos muy aislados a favor de la clonación reproductiva (por ahora algo totalmente proscrito en casi todas las legislaciones sobre el tema y en importantes acuerdos internacionales). Queremos ahora centrar nuestra atención en un tema relativamente reciente, muy relacionado con las discusiones sobre la clonación y las células madre: la manipulación de óvulos humanos, especialmente a través de la transferencia del núcleo de una célula «adulta», para obtener un resultado que es necesario definir con la mayor claridad posible desde los puntos de vista biológico y filosófico, y que podría no ser un embrión humano en algunos tipos de intervención, según la opinión de varios estudiosos.
No pretendo hacer una reflexión desde el punto de vista científico, según lo que los expertos de biología molecular puedan decir sobre el tema, sino desde el punto de vista filosófico y ético. Desde luego, la reflexión debe partir de algunos datos científicos sobre los cuales elaboraremos un juicio valorativo. Si los datos científicos no son suficientemente claros, si la comunidad científica no llega a un acuerdo aceptable sobre cómo interpretarlos, entonces nos moveríamos en un terreno de incertezas que, como diremos, al tratar de óvulos humanos manipulados merece recibir un enjuiciamiento ético adecuado.
Voy a dividir estas consideraciones en las siguientes partes. Haremos unas breves reflexiones sobre el origen de la vida humana a través de la concepción natural y de algunas concepciones obtenidas trámite el recurso a distintas técnicas de fecundación artificial. A continuación concentraremos nuestra atención sobre los resultados biológicos alcanzables mediante la transferencia del núcleo de una célula adulta en óvulos humanos (SCNT, Somatic Cell Nuclear Transfer). Finalizaremos con algunas reflexiones orientadas a elaborar un juicio ético sobre la SCNT y sobre aquellas modalidades de la misma que impliquen una mayor o menor probabilidad de crear (muchas veces para luego destruir) embriones humanos.
1. El origen de una nueva vida humana1
Una nueva humana inicia normalmente en la fecundación. En ella se fusionan un gameto masculino (espermatozoide) y otro femenino (óvulo). Este es el dato de partida, un dato alcanzable a través de un simple estudio según la metodología propia de la investigación científica.
La moderna biología y, de modo especial, la biología molecular, buscan conocer siempre con mayor exactitud el modo en que los gametos logran encontrarse en las trompas de Falopio, el «enganche» del espermatozoide con el óvulo, la penetración del espermatozoide a través del cúmulo ovígero y de la zona pelúcida, y el ingreso de la cabeza del espermatozoide en el citoplasma del óvulo, con las diversas reac­ciones químicas que se producen en cada etapa. Estudiar estos fenómenos en la especie humana, hay que recordarlo, ha sido posible a partir del desarrollo de las técnicas de fecundación «in vitro», por lo que faltarían estudios (muy difíciles de realizar, por motivos obvios) por lo que se refiere a la fecundación «en vivo», en el lugar natural en el que normalmente se produce, en el seno materno, aunque se supone que la mayoría de los eventos observados «in vitro» serían prácticamente idénticos a los que se producen «en vivo».
En algunas ocasiones, sin embargo, el encuentro (en vivo, in vitro) entre las células germinales no permite que se dé una verdadera fecundación. Por lo mismo, ante cada encuentro de gametos estamos llamados a ver el resultado y a preguntarnos ante el mismo: ¿qué se ha originado después de este encuentro?
Si la fecundación ha sido «correcta», podemos decir que normalmente estamos ante un cigoto, es decir, ante el primer estadio de la vida de un nuevo individuo humano. Un cigoto en el que, desde luego, se dan nuevas etapas de desarrollo que no describimos aquí por su complejidad, pero que recordamos brevemente: la prevención de la polispermia a través de la reacción cortical, la culminación de la segunda división meiótica de lo que antes era un óvulo (con la expulsión del segundo glóbulo o corpúsculo polar), la formación de los dos pronúcleos (uno procedente del espermatozoide y otro procedente del óvulo), la duplicación de los cromosomas de los dos pronúcleos, la disolución de los pronúcleos y la asociación de los cromosomas que constituyen los diversos pares, el inicio de la primera división celular, etc.2.
Habría casos, sin embargo, en los que no sería fácil dilucidar cuándo la penetración de un espermatozoide en un óvulo ha llevado a la constitución del cigoto, y cuándo no se habría obtenido tal resultado. Por ejemplo, defectos del óvulo, defectos del espermatozoide o defectos en la interacción entre ambos gametos imposibilitarían el que se iniciasen aquellos procesos de activación necesarios para que comience una nueva vida humana. En otros casos no se llegaría al estadio de dos pronúcleos o de la primera mitosis. ¿Hubo, entonces, un verdadero cigoto?
En otras situaciones, sin embargo, se daría una verdadera formación del cigoto; pero, por diversos motivos (genéticos, citoplasmáticos, ambientales, etc.) éste no llegaría a desarrollarse (quizá incluso ni siquiera llegaría a realizar la primera división mitótica) o lo haría sólo durante algunos días pero sin llegar a ser «viable» (se detiene en las primeras fases, tal vez al llegar al estadio de mórula o incluso en etapas sucesivas). Algo así ocurriría, por ejemplo, si las cargas genéticas de los pronúcleos albergasen serios errores, o si no se completase bien la última meiosis del óvulo, etc.
Es fácil admitir que la fecundación había producido un cigoto si el desarrollo embrionario inicia con normalidad. Pero pensamos que no sea correcto decir que inicialmente no hubo nunca cigoto en todos aquellos casos en los que tal desarrollo no «comience», o comience pero de modo anormal. En otras palabras, el no iniciar las siguientes etapas de desarrollo, o el iniciarlas con serios problemas, puede significar dos cosas distintas: a) que la fecundación no dio lugar a un verdadero cigoto, sino a otra entidad biológica anómala; b) que la fecundación dio lugar a un «verdadero cigoto», pero defectuoso. ¿Cómo distinguir entre el caso a) y el caso b)? Es sumamente difícil dar una respuesta en las primeras etapas, sobre todo si la fecundación es natural (intracorpórea); sólo en algunos casos de aborto espontáneo se podría analizar al micro-embrión expulsado o extraído del seno materno para descubrir los motivos (una anomalía genética, otros factores) que han llevado a la muerte del mismo. Pero en la inmensa mayoría de casos de muertes de presuntos embriones muy precoces (incluso en estado cigótico de desarrollo) resultado de la fecundación natural (intracorpórea) no será posible alcanzar un claro conocimiento de lo que habría sido el resultado de la concepción.
En el contexto de esta problemática, algunos autores hablan de «fenotipo cigoto» o «fenotipo de cigoto» para expresar aquel conjunto de características que inician con la fecundación y que nos permiten reconocer que ha comenzado la existencia de un individuo nuevo y en grado de desarrollarse hacia las siguientes etapas de la vida3. Recogemos un texto que expresa dos posibles resultados de la fusión entre un espermatozoide y un óvulo:
Ahora bien, no toda célula producto de la fusión de los gametos (o por transferencia de núcleos somáticos a óvulos, etc.) alcanza el fenotipo de cigoto y, por tanto, no ha sido un ser humano, no ha existido, aunque esa célula se multiplique y el conjunto se organice en estructuras «embrioides», con morfología similar al embrión de pocos días. Por el contrario, un cigoto real, que comienza un desarrollo verdadero, es un embrión humano; y si ha sido engendrado, o producido, lo es con independencia del modo de su generación y del destino que otros hombres le deparen4.
Notamos, sin embargo, que no resulta fácil distinguir entre una fecundación que produzca un «cigoto real» y otra que produzca una estructura embrioide o «embrioidal», sea desde un punto de vista biológico (establecer las señales inequívocas que nos hacen decir si se formó o no un cigoto, si el cigoto era sano o enfermo), sea desde un punto de vista filosófico. A la vez, la expresión «fenotipo de cigoto» que aparece en el texto apenas transcrito (en otros escritos se dice simplemente «fenotipo cigoto») puede ser leída dentro de dos frases muy diferentes:

a. Una estructura biológica producto de la fecundación manifiesta las señales de ser un cigoto normal (sano) cuando muestra al observador lo que sería propio de un fenotipo cigoto.

b. Una estructura biológica producto de la fecundación manifiesta las señales de ser cigoto cuando muestra al observador lo que sería propio de un fenotipo cigoto.

Es importante evidenciar la sutil diferencia entre los dos textos señalados en cursiva, y que parecen a primera vista casi idénticos. En la primera formulación (a) sólo habría cigoto normal (sano) si se manifiesta, tras la fecundación, lo propio del fenotipo cigoto; entonces, si no se llega a manifestar el fenotipo cigoto, existen dos posibles causas: o que nunca llegó a haber un verdadero cigoto, o que se formó un cigoto defectuoso e incapaz de llegar a manifestar lo propio del fenotipo cigoto. En otras palabras, también sería verdadero cigoto aquel que, por algún tipo de fallo o defecto, fuese incapaz de alcanzar lo que es propio del fenotipo cigoto. En la segunda formulación (b), en cambio, habría cigoto sólo allí donde el resultado se exprese como fenotipo cigoto; es decir, no habría en absoluto ningún cigoto (ni sano ni enfermo) allí donde no se manifestase al observador el fenotipo cigoto.
La pregunta, entonces, resulta perentoria: ¿cuáles son los datos que nos permiten distinguir si la fecundación ha dado lugar: a) a un cigoto normal; b) a un cigoto defectuoso; c) a algo que no llegó nunca a ser cigoto?
Hay que añadir, antes de seguir adelante, una precisación importante: para poder distinguir estos tres resultados, hay que trabajar sobre óvulos fecundados, es decir, hay que experimentar sobre «entidades» biológicas que podrían o no podrían ser seres humanos, lo cual obliga a dar una valoración ética importante sobre el método a seguir para salir de la duda. Sabemos que el respeto a la vida humana exige que la concepción ocurra sólo en el interior del cuerpo femenino, y que la concepción en laboratorio (el método que normalmente se sigue para poder estudiar los resultados de una fecundación) va contra la dignidad de la procreación y pone en serio peligro la vida de los hijos concebidos in vitro5. Esta precisación nos lleva a pensar que existen límites éticos a la hora de llevar a cabo ciertas investigaciones: no es correcto realizar experimentos a través de la «mezcla» de óvulos con espermatozoides con el simple deseo de conocer los mecanismos biomoleculares que se producen tras la fecundación humana. Seguiría siendo lícita, en cambio, la investigación sobre este tema sobre animales (normalmente mamíferos) estudiados in vitro, pero siempre quedaría un espacio mayor o menor de diversidad a la hora de extrapolar los datos obtenidos sobre animales a la especie humana.
A pesar de la objeción ética apenas mencionada, no es de extrañar que diversos laboratorios busquen encontrar respuesta a la pregunta que tenemos planteada. Como ya hemos dicho antes, alcanzamos una respuesta obvia si descubrimos que el desarrollo embrionario manifiesta un inicio normal. Antes de que tal desarrollo comience, sería posible reseñar cuáles han sido los procesos bioquímicos, metabólicos, enzimáticos y morfológicos que se producen en el resultado de la fusión entre un óvulo y un espermatozoide. Luego sería necesario establecer, con criterios serios y empíricamente identificables, cuáles serían aquellos requisitos mínimos que, en caso de no darse, serían suficientes para afirmar que estamos ante una célula no cigótica (en otras palabras, que estamos ante un óvulo mezclado con las estructuras provenientes del espermatozoide pero sin poder constituir un verdadero cigoto). A esta situación le daremos el nombre de «caso 1».
En otras ocasiones, en cambio, faltarían elementos de juicio para afirmar si la fecundación habría dado o no como resultado el surgimiento del cigoto, lo cual podemos denominar «caso 2». Es decir, estaríamos en una situación de perplejidad o de duda, ante la cual no bastaría con observar el desarrollo sucesivo para poder dilucidar qué entidad teníamos ante nosotros, pues el evolucionar hacia formas embrionarias incompatibles con la vida puede darse tanto si al inicio teníamos un cigoto dañado como si teníamos una forma biológica que no habría llegado nunca a ser cigoto.
En otras ocasiones, finalmente, el laboratorio podrá constatar la presencia de casi todas las actividades normales que se observan en la mayoría de las fecundaciones exitosas, lo cual permitiría alcanzar un nivel muy elevado de certeza para pensar que nos encontramos ante un verdadero cigoto (podrá ser más o menos «sano», pero será siempre cigoto), lo que denominamos como «caso 3». Ello no quita que por interacciones con el ambiente un cigoto que mostró una situación de partida «normal» no llegue nunca a desarrollarse de modo completo, pero por ahora dejamos de lado tales interacciones (que, en realidad, son de enorme importancia para la continuación del desarrollo de cualquier vida humana en todas sus etapas, no sólo durante la etapa intracorpórea).
Es manifiesto lo difícil que es establecer requisitos absolutamente seguros para distinguir con certeza entre los casos 1 y 2. Especialmente problemático sería el caso 2 cuando el científico observase (algo a lo que ya hemos aludido antes) que no se inicia la primera mitosis según los tiempos normales de la vida embrionaria, por lo que existe una fuerte tentación de decir que, puesto que no hay mitosis, la fecundación no llegó a producir un auténtico cigoto. En realidad, ¿no es legítimo pensar que el caso 2 pueda ser interpretado, en ciertas situaciones, como si se hubiese originado un verdadero cigoto, pero con daños tan graves que quedó incapacitado para dar cualquier paso hacia las siguientes etapas del desarrollo embrionario? Un análisis «post mortem» del cariotipo de ese cigoto podría servir de ayuda para dilucidar cuál había sido el punto de partida, la situación inicial surgida con la fecundación; pero antes de la muerte, ¿qué hacer cuando no sea posible lograr la certeza? Si, además, tenemos en cuenta las condiciones ambientales (que, como dijimos, estamos dejando de lado) la situación se hace mucho más compleja.
Es obvio que lo que acabamos de decir debería aplicarse principalmente a la fecundación intracorpórea (hipotéticamente, pues los estudios se hacen, lo recordamos de nuevo, casi siempre en laboratorio y luego se «extrapolan» a lo que ocurriría en las fecundaciones naturales). En realidad, se aplica sobre todo a las distintas técnicas de fecundación artificial extracorpórea, especialmente a la FIV (fecundación in vitro, en inglés IVF, «in vitro fertilization»), y, con variantes propias, a la ICSI (inyección intracitoplásmica del esperma, en inglés «Intracytoplasmic sperm injection»)6. No nos detenemos, empero, a reflexionar sobre las variantes y los problemas conexos a las técnicas de reproducción artificial, sobre las cuales gravan serias objeciones éticas y un elevado número de muertes de embriones, debidas en parte a la misma «naturaleza» (a nivel intracorpóreo también se da un alto porcentaje de mortalidad de embriones), en parte a los defectos de las mismas técnicas, en parte a decisiones humanas sobre la supervivencia, congelación o destrucción de los embriones obtenidos in vitro.
2. ¿Transferencia nuclear o clonación humana?7
Las reflexiones que acabamos de ofrecer evidencian las enormes dificultades que existen a la hora de distinguir entre lo que es un cigoto y lo que no lo es, tanto en lo que se refiere a los modos naturales de concepción humana como en lo que se realiza a través de las técnicas de fecundación artificial.
En los últimos años se han propuesto nuevas modalidades de manipulación de los óvulos a través del uso de material genético de diverso tipo, con el fin de investigar hasta qué punto sea posible la clonación en la especie humana, así como otras formas de control sobre el material genético y celular que se espera puedan resultar útiles para la ciencia y la medicina.
Aquí nos fijamos prevalentemente en la principal técnica que permitiría la obtención de individuos clónicos (o, como diremos en seguida, la obtención de otras entidades biológicas): la transferencia del núcleo de una célula somática (en inglés, como ya dijimos antes, Somatic Cell Nuclear Transfer, SCNT) realizada sobre un óvulo enucleado y convenientemente preparado para iniciar, a partir de la recepción del núcleo transferido, su desarrollo hacia «algo» que podría ser un embrión u otra entidad biológica8.
El resultado obtenido a través de la SCNT sobre un óvulo recibe por parte de algunos (pocos, a decir verdad) el nombre de «nuclóvulo» u «ovonúcleo». ¿Qué es un nuclóvulo? «Un nuclóvulo (célula resultante de la transferencia de un núcleo de una célula somática a un oocito) es potencialmente un “cigoto artificial”, que puede dar lugar por multiplicación y diferenciación a un organismo completo»9.
Es oportuno recordar aquí que algunos autores no consideran oportuno introducir nuevos términos a la hora de hablar de los resultados de la clonación. Una opinión en este sentido fue recogida en el importante informe sobre la clonación humana preparado por el Council on Bioethics de los Estados Unidos10. Por lo mismo, lo más correcto sería decir que algunas SCNT producirán embriones (cigotos) y otras producirán otras realidades biológicas, sin tener que inventar un nuevo término (nuclóvulo) que conglobe de modo ambiguo dos «resultados» tan diferentes, o que sirva para denominar a una nueva entidad biológicamente indeterminada y capaz de convertirse en dos cosas: un cigoto, o el inicio de un cúmulo de células incapaces de constituir un nuevo ser viviente.
El proceso de activación del óvulo que recibe un núcleo somático (normalmente seleccionado y/o capacitado para producir un cigoto o algún otro resultado según el proyecto previamente planeado por los científicos) es sumamente complejo, pues requiere prestar atención a numerosos aspectos sin los cuales la transferencia no permitiría alcanzar la meta esperada (la obtención de un cigoto «sano» o de alguna otra entidad biológica «aprovechable»). En muchas ocasiones, según el proyecto de los mismos investigadores o por factores no previstos, el resultado será un cigoto dañado, o, incluso, otra realidad biológica no bien precisada, pero no precisamente un cigoto11. Además, los diversos factores que deben darse simultáneamente al inicio de cada nueva vida explican el que se necesiten muchos experimentos, con un alto número de fracasos, para llegar a resultados más o menos satisfactorios y para conocer los mecanismos que hay que tener en cuenta en cada nuevo tipo de experimentos sobre óvulos humanos12.
El deseo de desarrollar las técnicas de SCNT ha cobrado un vigor creciente, como ya dijimos, a partir de las expectativas que se están suscitando a partir de los estudios y experimentos con células madres13. Los éxitos obtenidos en algunos estudios a partir del uso de células madres «adultas», y las voces de alarma sobre los peligros que se esconderían en el eventual uso de células madres embrionarias14, no han sido suficientes para impedir que muchos sigan difundiendo la tesis, con una insistencia que no puede no parecer ideológica e interesada, acerca de la «necesidad» de permitir el uso y la creación de embriones para profundizar en el conocimiento sobre las «riquezas» y potencialidades alcanzables, según ellos, con las células madres embrionarias.
Después de los experimentos realizados con reptiles y otros seres vivientes, las técnicas de SCNT se han aplicado sobre diversos mamíferos. Los resultados conseguidos a partir del nacimiento de la oveja Dolly en julio de 199615 y de otros mamíferos, no son plenamente satisfactorios. En parte, porque las técnicas muestran, como dijimos, un elevado número de «fallos», pues se necesitan cientos de óvulos y cientos de transferencias nucleares para conseguir unos pocos embriones «viables» (es decir, aptos para llegar a desarrollarse hasta su nacimiento)16. Además, faltan estudios a largo plazo, por la escasa distancia cronológica de los experimentos realizados, para conocer los efectos de la SCNT en la vida de los adultos clonados. El hecho del envejecimiento prematuro que se observó en la oveja Dolly no es ciertamente un dato que aliente la prosecución de estudios en un ámbito tan complejo. Otros experimentos, además, han mostrado la existencia de anomalías tanto en el momento del nacimiento como en las sucesivas fases de desarrollo en los mamíferos obtenidos a través de estas técnicas17. Tal cantidad de fracasos y de daños pueden ser debidos sea a errores en las aplicaciones concretas de la técnica, sea a que la técnica en sí misma, al buscar producir un cigoto en una modalidad sumamente artificial, provoca necesariamente deterioros en las distintas «entidades» que se obtienen a partir de la transferencia nuclear.
La enorme presión que ejercen importantes grupos de influencia en favor de la investigación realizada a través de la SCNT18 encuentra una resistencia muy extendida en amplios sectores de la población, a nivel nacional e internacional, por lo que algunos científicos y políticos han lanzado desde hace años la idea de que existirían dos tipos de clonación. Una, la clonación reproductiva, tendría como fin el nacimiento de un individuo genéticamente idéntico (o casi idéntico) a un adulto concreto. Otra, la así llamada «clonación terapéutica», tendría como fin obtener un embrión19 desde el cual podrían ser extraídas células madres embrionarias para «producir» material biológico apto para curar a un adulto, sin serios problemas, al menos a nivel hipotético, de rechazo inmunológico.
Como han señalado varios autores e instituciones, la aparente distinción entre estos dos tipos de clonación es engañosa. En las dos «técnicas» se seguiría (en línea de principio, aunque inmediatamente tendremos que matizar esto) un mismo proceso de producción de embriones, por lo que se trataría de una única técnica «reproductiva». Luego, se establecería una distinción en el uso de esos embriones, unos destinados a continuar su desarrollo hasta el eventual nacimiento (clonación reproductiva), y otros destinados a ser destruidos y usados arbitrariamente en los laboratorios (clonación terapéutica)20.
Más difícil de valorar es la propuesta realizada por algunos autores acerca de la posibilidad de obtener células madre embrionarias a través de una modalidad particular de la SCNT que no llegaría a producir un embrión humano, sino que implicaría activar de un modo más o menos «dirigido» un óvulo convenientemente tratado con el fin de que se multiplicase en forma anómala, con lo que así sería posible obtener células madres embrionarias sin haber producido (ni, por lo tanto, destruido) ningún embrión21.
Todas estas propuestas merecen un estudio atento y un discernimiento no fácil. En cierto modo, queremos ahora elaborar un cuadro de referencia que nos permita acercarnos a los distintos resultados obtenibles con el uso de la SCNT (incluyendo, en cierto modo, lo que podría decirse sobre la ANT). Para ello, nos será de ayuda lo indicado antes sobre lo que, «in natura» o «in vitro», se obtiene a partir de formas sexuadas de fecundación humana: a veces cigotos sanos, a veces cigotos enfermos (incapaces de desarrollarse de modo normal, incluso tal vez sin poder realizar la primera mitosis), a veces otras estructuras biológicas que, simplemente, nunca fueron cigoto (aunque pudiesen multiplicarse una o varias veces, dando lugar a «cúmulos celulares embrioides»).
Es claro que si al final del proceso nace un individuo (Dolly y otros mamíferos clonados), al inicio nos encontrábamos ante un cigoto y un embrión más o menos «sano». Pero no sería correcto decir lo contrario. En otras palabras, si no se llega al nacimiento deseado (o a ciertas etapas de desarrollo embrionario o fetal) no podemos afirmar con certeza que no se produjo inicialmente un embrión (un cigoto).
Así, hemos de partir de esta constatación inicial: la SCNT puede dar lugar a tres tipos de realidades: cigotos viables, cigotos no viables (aunque lleguen a desarrollarse en mayor o menor medida), y entidades biológicas que no podremos llamar cigotos22.
Repetimos, por lo tanto, la pregunta que ya formulamos respecto de la fecundación clásica (bigámica), ahora referida a la SCNT (y, en cierto sentido, también a la OAR, Oocyte Assisted Reprogramming): ¿cómo reconocer si el resultado obtenido es un cigoto clonado (viable o no viable, la distinción no disminuye en nada su carácter humano), o una estructura biológica compleja que no puede ser considerada auténticamente cigoto, aunque muestre la capacidad, por ejemplo, de reproducirse y de llegar a crear un «cuerpo embrioide» descoordinado?
La articulación de la respuesta debería moverse en dos ámbitos interrelacionados. Por un lado, en el nivel observacional, que es el ámbito de trabajo propio de la investigación científica. Por otro, en el nivel de la reflexión teórica acerca de lo que los datos observados nos permiten concluir. Los dos niveles dialogan continuamente entre sí, pues un científico no está simplemente ante una probeta que contiene estructuras biológicas complejas, sino ante una entidad a la que observa con un instrumental determinado y a la que otorga una denominación teórica (que suele ir acompañada por una valoración ética).
Tocaría, por lo tanto, a la investigación científica determinar cuáles son aquellos datos empíricos que se dan en todas las transferencias nucleares que permiten el nacimiento de individuos clonados (primer caso), y cuáles son los datos que se observan en todas aquellas transferencias nucleares que podrían avanzar hacia una serie de duplicaciones celulares más o menos desorganizadas e incompatibles con un desarrollo normal (segundo caso).
El «segundo caso» abarcaría tres subgrupos de resultados. Primero: la SCNT ha usado un núcleo de célula somática que es incapaz constitutivamente de reprogramarse y de adquirir la totipotencia necesaria para llegar a producir un cigoto23. Segundo: los mecanismos de «activación» del citoplasma del óvulo que deberían acompañar a la SCNT no han sido llevados a cabo del modo que es necesario para permitir el paso a las siguientes etapas de lo que sería un desarrollo embrionario más o menos normal. Tercero: la técnica empleada ha provocado una serie de daños que, en un determinado momento del desarrollo (a veces en una etapa muy precoz), conllevarán la muerte (la detención del proceso de desarrollo) del «producto» obtenido en el laboratorio.
Está claro que si la SCNT se ha realizado con la atención debida a los mecanismos imprescindibles que permiten «simular» los efectos de una fecundación natural («primer caso»), la reflexión teórica puede concluir, con tranquilidad, que ha sido producido un cigoto clónico.
En cambio, ¿qué decir de las tres posibilidades que hemos englobado bajo la idea del «segundo caso»? Vamos a ver cada uno de ellos por separado.

a) Primera posibilidad: puesto que ha sido transferido un núcleo de una célula somática incapaz de reactivar sus genes hasta llegar a un nivel de «rejuvenecimiento» que le permita simular la situación de un cigoto, podríamos decir que, en línea de principio, el resultado es una célula especial (en cuanto que la transferencia se realizó en un óvulo denucleado), pero no un cigoto. Incluso, aunque llegase a realizar algunas duplicaciones (a veces intencionalmente previstas, como en la OAR), podemos estar ciertos de que el resultado no es más que un cúmulo celular, quizá con algunas semejanzas a diversas células embrionarias, pero sin las características que le permitirían ser un embrión humano. Quedaría, sin embargo, la posibilidad (que un científico no debería excluir apriorísticamente) de que la transferencia provocase un no previsto mecanismo rejuvenecedor en algunos genes del núcleo transferido, incluso tal vez hasta llevarlo a un estadio de totipotencia; pero esto sería algo que debería ser constatado científicamente, primero en mamíferos y luego, cuando haya todo tipo de seguridades, en la especie humana.

b) Segunda posibilidad: si ha sido transferido un núcleo de una célula somática en grado de reactivarse hacia la totipotencia, habría que ver en qué estado de maduración se encuentra el óvulo denucleado y cuáles son sus posibilidades de acoger el núcleo transferido de forma que se simulen los efectos que llevan de la fecundación al desarrollo sucesivo. Es claro que si el citoplasma del óvulo o algunas de sus partes no están suficientemente preparadas para una «fecundación» tan artificial como la obtenida a través de la SCNT, seguramente no se obtendrá un verdadero cigoto, sino una célula viviente compleja. Pero cabría la duda acerca de si lo obtenido llegase a ser un verdadero cigoto (es decir, un nuevo individuo, dotado de totipotencialidad hipotética), pero dañado o disminuido, capaz en algunos casos de realizar algunas duplicaciones celulares pero incapaz de avanzar hacia un desarrollo normal.
Toca a la investigación científica individuar cuáles son las propiedades necesarias para que el óvulo sea apto a una activación completa de sus potencialidades a través de la SCNT. Sin tales propiedades, de nuevo, se podrán obtener dos cosas: una entidad biológica indefinida, o un cigoto defectuoso. Y en este ámbito de nuevas fronteras de la investigación, no resulta nada fácil interpretar lo obtenido en cada caso, sobre todo si vemos que se inicia un proceso de duplicaciones que muestra diversas semejanzas al proceso normal que sigue a la fecundación humana.

c) Tercera posibilidad: el resultado de la SCNT sería un verdadero cigoto, pero irremediablemente dañado sea por los límites intrínsecos a la técnica seguida, sea por errores ocasionales de diverso tipo. Estaríamos, entonces, ante un ser humano no viable, ante un verdadero embrión en su fase de cigoto y, en algunos casos, capaz de desarrollarse hacia algunas de las siguientes etapas de desarrollo (2 o más blastómeros, etc.), pero que mostraría en seguida una serie de defectos que lo llevarían irremediablemente a formas de desarrollo incompatibles con la vida, con el consiguiente cese del proceso de duplicaciones en algún estado más o menos avanzado de su desarrollo.

En estas situaciones, es fuerte la tentación de afirmar, por parte de algunos científicos y de algunos intérpretes que analizan los datos presentados por los laboratorios, que el «producto» ha sido un cuerpo embrioide, un cúmulo caótico de células, etc. En otras palabras, resulta sumamente fácil confundir esta tercera posibilidad con la segunda, con lo que ello implica de manipulaciones y de errores a la hora de interpretar el nivel de respeto que merece una realidad viviente producida con estas características. Siempre que nos encontremos ante un embrión no viable, que es lo mismo que decir ante un ser humano en situación precaria de cercanía a la muerte, el investigador debería asumir ante el mismo la actitud que corresponde tomar respecto de cualquier ser humano, es decir, una actitud de respeto y de asistencia adecuada a la situación y según las posibilidades realistas con las que se le puede acompañar hasta que se produzca su muerte de forma natural.
3. Algunas reflexiones valorativas
Como ya hemos indicado en diversos momentos, el debate en torno a la licitud o ilicitud de la clonación humana está fuertemente relacionado con las esperanzas que algunos han suscitado y siguen suscitando en torno a los hipotéticos usos terapéuticos de las células madre embrionarias. Estas esperanzas ofuscan en muchos casos la reflexión, y pueden llevar a errores interpretativos o a deseos de manipular los datos científicos según intereses no siempre manifiestos.
Las intervenciones técnicas que los laboratorios pueden realizar sobre las células germinales, sobre células embrionarias y fetales, sobre células adultas de diverso tipo, son enormes. Los resultados alcanzables obligan a ser sumamente cautos a la hora de enjuiciarlos tanto desde el punto de vista científico como desde el punto de vista antropológico y ético.
Podríamos, sin embargo, establecer criterios mínimos de regulación, sobre todo a partir de un principio que es central en la vida ética y en la elaboración de leyes que respeten el principio de justicia: ningún ser humano debería ser tratado simplemente como objeto de uso, ni ser dañado o suprimido a través de experimentos de ningún tipo. A este principio podemos añadir otro, en cierto modo corolario del anterior: nunca deberían ser creados embriones humanos para ser usados (y/o destruidos) por parte del personal de los laboratorios24.
La regulación resulta urgente siempre que nos encontremos ante un ser humano, y esto vale también respecto de los embriones: nunca pueden ser usados como animales de laboratorio, ni ser creados simplemente con fines de experimentación. Es cierto que cada embrión se encuentra en su etapa inicial, o en sus primeras divisiones. Los problemas para establecer criterios regulatorios inician ante la pregunta: ¿qué hacer si lo obtenido, a través de la SCNT o de alguna otra técnica, no es un cigoto, o si no sabemos exactamente si lo sea o no lo sea?
Ante las muchas perplejidades que surgen en la investigación con embriones y con lo «obtenido» a través de la SCNT, un grupo de expertos en bioética insiste en la inutilidad de trabajar sobre las células madre embrionarias25. Además, evidencian los peligros que el uso de células madres embrionarias implicarían en aquellos pacientes que aceptasen someterse a la experimentación, como ya indicamos anteriormente. Lo más correcto, incluso lo más práctico, sería concentrar la atención en investigaciones sobre células madre tomadas de adulto, especialmente aquellas células dotadas de mayores propiedades regenerativas, o aquellas que pudiesen permitir reprogramaciones orientadas hacia el tipo de células que servirían para curar al paciente. Según esta posición, habría que dejar de lado, al menos por ahora, investigaciones basadas en la SCNT.
Otros autores previenen acerca de un peligro, no siempre puesto de manifiesto, que nace del continuo deseo de realizar SCNT sobre ovocitos denucleados: el tener que recurrir a no pocas mujeres «voluntarias» para la obtención de óvulos implica una serie de graves riesgos para las donadoras, especialmente porque en muchas ocasiones la voluntaria es sometida a elevadas dosis hormonales que pueden provocar, por ejemplo, el síndrome de hiperestimulación ovárica. Incluso si se evitase tal peligro, sigue en pie el peligro de instrumentalizar a la mujer, a la que se recurre como fuente de células muy particulares (tomadas de los ovarios) para experimentos de dudosa eficacia26.
Es correcto evidenciar que existen alternativas para obtener células madre. Es justo avisar del peligro de abuso sobre cuerpos femeninos tratados como si fuesen una especie de almacén de material biológico (ovocitos) de interés. Es oportuno buscar métodos de obtención de células madres embrionarias sin tener que pasar por la destrucción de embriones27. Pero creemos que el punto principal que debe afrontar la ética es el siguiente: ¿es lícito permitir proyectos científicos que, en el respeto máximo de todos los seres humanos implicados, manipulen óvulos y busquen, sin producir embriones, nuevos caminos para obtener células madre embrionarias en orden a progresar en el conocimiento de las mismas?
Descartado, por ir contra la ética y contra convenciones internacionales, la creación y el uso de cigotos y de embriones para la investigación, la duda se formula respecto a aquellos resultados biológicos cuya entidad no es claramente definible a la luz de los actuales conocimientos científicos. Como vimos, aunque la investigación intenta dilucidar y aclarar cada vez con mayor precisión cuándo una SCNT (simple o en una modalidad más concreta como sería la OAR) ha producido un verdadero cigoto y cuándo ha producido una estructura viviente que generará un organismo embrioide que no será nunca un embrión, nos movemos en muchos casos en un margen de oscuridad y de duda que puede reservar sorpresas a más de un laboratorio.
En el punto 2 hemos intentado clasificar los diversos resultados alcanzables, desde el punto de vista observacional, a través de la SCNT. Tales resultados permitían emitir, en algunos casos, un juicio claro: si después de una SCNT se desarrollaba de modo más o menos normal un embrión y un feto, el resultado inicial fue el de un cigoto plenamente humano. En otros casos, sin embargo, nos encontramos con ciertas zonas de sombra: ¿cómo estar seguros de que lo obtenido en una SCNT era un verdadero cigoto o era otra estructura biológica? ¿Cómo tener una certeza absoluta a la hora de distinguir entre un cigoto enfermo o defectuoso y entre lo que nunca llegó a ser cigoto?
A nuestro parecer, mientras no se alcancen criterios absolutamente claros y universalmente válidos para distinguir entre un cigoto dañado (y entiendo también por dañado un cigoto al que se han alterado intencionalmente aspectos de su constitución propia que le impedirán desarrollarse de modo normal, sin dejar por ello de ser un auténtico cigoto humano) y entre otras estructuras biológicas resultantes de diversas técnicas de manipulación de óvulos humanos, habría que suspender cualquier tipo de experimentación en este ámbito.
El principio ético que avala tal propuesta es el sencillo criterio prudencial: ante la duda de estar produciendo y dañando, aunque tal duda fuese mínima, una existencia humana, cualquier científico serio y honesto debería negarse a realizar la experimentación. Igualmente, la sociedad civil tiene pleno derecho a intervenir con prohibiciones severas respecto de cualquier tipo de experimentación que pudiese, aun remotamente, estar produciendo y eliminando embriones humanos.
Es claro que la posición anterior se funda en un principio que no aceptan numerosos científicos: que todo embrión humano debe ser respetado en las primeras etapas de su vida. En el fondo, muchos no consideran que el embrión precoz sea realmente un ser humano, lo cual es posible sólo si hay serios errores en la visión antropológica que impiden reconocer la verdadera entidad del embrión humano28; o errores en la visión ética, al considerar que existan vidas humanas menos importantes que otras29. Aceptado, como debería aceptarse según una visión antropológica correcta, que el inicio de la corporeidad humana se da con la fecundación, y que la tecnología es capaz de producir, a través de técnicas de clonación, estructuras biológicas que, en algunos casos, pueden ser consideradas verdaderos cigotos, y en otros casos nos dejan en estado de duda, es claro que hay que aplicar la norma de mayor seguridad, es decir, la del respeto, también en las situaciones de duda.
Precisamente, y dando un paso ulterior, si reconocemos que no es digno del hombre el ser originado como fruto de la técnica y según la lógica del dominio, como explicaba en 1987 la Instrucción «Donum vitae» citada anteriormente, resulta claro que debe ser prohibido cualquier tipo de manipulación de óvulos con técnicas, como la SCNT, que impliquen el más mínimo «riesgo» de que se obtenga, a través de las mismas, el inicio de una vida humana. Y como es propio del método científico salir de la duda a base de experimentos, consideramos que en el caso del ser humano tales experimentos son inmorales si sólo a través de los mismos puede salirse de la duda. El principio de precaución, que tanto uso tiene en otros ámbitos, debe ser aplicado con el máximo rigor cuando está en juego el trato que damos a un posible nuevo ser humano30.
En casos tan complejos como estos, sería lícito recurrir a investigaciones serias y exhaustivas sobre mamíferos, de forma que fuesen alcanzadas a través de la SCNT (o de su variante, la OAR) conclusiones suficientemente claras y sin espacio alguno a la duda sobre lo que se obtiene en cada tipo de técnica y las maneras para distinguir entre cigotos sanos, cigotos enfermos y no-cigotos. Ulteriormente, y desde las certezas obtenidas en los experimentos sobre mamíferos (en la medida que la certeza sea alcanzable por la ciencia), se podrían aplicar sobre el hombre aquellas modalidades técnicas que tengan la máxima garantía de producir sólo estructuras vivientes que no sean embriones. Este momento de aplicación al ser humano debería ir acompañado por protocolos sumamente estrictos, según los cuales, si surgiesen dudas sobre el estatuto del ser obtenido, se suspendiese en seguida la investigación, después de haber garantizado al eventual cigoto obtenido «por fallo técnico», todo el respeto que merece cualquier existencia humana.
En conclusión, podemos decir que tanto la ética como la ley deben promover la suspensión de cualquier técnica de SCNT en la especie humana, mientras no existan las máximas garantías respecto a aquellas modalidades de la SCNT que demuestren plenamente no producir embriones humanos (ni sanos ni enfermos). Hasta que tales garantías no se hayan podido alcanzar a través de la experimentación sobre mamíferos, la SCNT debe ser prohibida en función del principio de precaución, que nos recuerda que, en caso de duda, nunca podemos recurrir a técnicas o experimentos que impliquen destrucción o daño de embriones humanos, o de realidades biológicas no bien definidas y que podrían ser verdaderos embriones (aunque tengan algún nivel de anormalidad que los haga incapaces de un desarrollo correcto).



1 Cf. Pontificia Academia pro Vita, Identità e statuto dell’embrione umano, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1998 (en castellano: Aa. Vv., Identidad y estatuto del embrión humano, EIUNSA, Madrid 2000); R. Lucas Lucas, Antropología y problemas bioéticos, traducción del original italiano Antropologia e problemi bioetici (2001), BAC, Madrid 20052, 67-110; A. Serra, L’uomo embrione, il grande misconosciuto, Cantagalli, Siena 2003; N. López Moratalla - M.J. Iraburu Elizalde, Los quince primeros días de una vida humana, Eunsa, Pamplona 20062 (edición revisada respecto de la precedente, de 2004).
2 Para una descripción más detallada de estas distintas etapas, cf. N. López Moratalla - M.J. Iraburu Elizalde, Los quince primeros días de una vida humana, 71-81. Hay quienes desean promover un nuevo término para hablar del óvulo fecundado antes de la mezcla de los núcleos, como si en esa fase no fuese verdaderamente un cigoto, sino una «célula en estado de pronúcleo», precigoto, o también «oótide» (términos elaborados recientemente y todavía poco utilizados). Cf. F. Zegers Hochschild, Reflexiones Sobre Los Inicios del Individuo Humano, en http://www.uchile.cl/bioetica/doc/refini.htm. Cf. también las reflexiones sobre este tema en Comitato Nazionale per la Bioetica (Italia), Considerazioni bioetiche in merito al c.d. “ootide” (15 luglio 2005), en http://www.governo.it/bioetica/testi/Ootide.pdf.
3 Cf. N. López Moratalla - M.J. Iraburu Elizalde, Los quince primeros días de una vida humana, 76.
4 N. López Moratalla, Clones y partenotes en el contexto de la investigación con células madre embrionarias, http://www.bioeticaweb.com/content/view/978/45. La cursiva es mía.
5 Cf. Congregación para la doctrina de la fe, Instrucción «Donum vitae» sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación (22 de febrero de 1987), AAS 80 (1988), 70-102.
6 Sobre las diversas técnicas de fecundación artificial y la valoración ética que merecen, cf. Pontificia Academia pro Vita, The dignity of human procreation and reproductive technologies: anthropological and ethical aspects. Proceedings of the X Assembly of the Pontifical Academy for Life (Vatican City, 20-22 Febbraio 2004), Libreria editrice vaticana, Città del Vaticano 2005; M.L. Di Pietro - E. Sgreccia, Procreazione assistita e fecondazione artificiale tra scienza, bioetica e diritto, La Scuola, Brescia 1999.
7 Para el tema de la clonación humana, cf. Aa. Vv., La clonazione umana, Quaderni de «L’Osservatore romano» n. 67, Città del Vaticano 2003; Aa. Vv., Human Cloning and Human Dignity. The Report of the President’s Council on Bioethics, PublicAffairs, New York 2002; V. Bellver Capella, ¿Clonar? Ética y derecho ante la clonación humana, Comares, Granada 2000; M. López Barahona - S. Antuñano Alea, La clonación humana, Ariel, Barcelona 2002; Pontificia Academia pro Vita, Reflexiones sobre la clonación, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1997; Id., Il divieto della clonazione umana nel dibattito internazionale (Aspetti Scientifici, Etici e Giuridici), Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 2003.
8 Dejamos de lado lo que se refiere a la escisión gemelar o «splitting», que es considerada también una técnica de clonación. Siempre que hablemos de la SCNT nos referimos a tal intervención sobre óvulos, no sobre otro tipo de células humanas, aunque también resulta posible aplicar la SCNT en otras células, especialmente en células madre de diverso tipo.
9 N. López Moratalla - M.J. Iraburu Elizalde, Los quince primeros días de una vida humana, 94 (cf. también 87). Como observan inmediatamente las autoras, no todo nuclóvulo se desarrolla de modo normal, sino que puede dar lugar a una serie anómala de divisiones mitóticas de las que se seguiría una «organización embrioide» que no es propiamente hablando un embrión «generado artificialmente». En las siguientes líneas queremos precisamente profundizar en los distintos resultados alcanzables a través de la SCNT.
10 «We think that using or coining other words will be more confusing to members of the public as they try to follow and contribute to the ethical discussion» (Aa. Vv., Human Cloning and Human Dignity, 59-60).
11 Cf. N. López Moratalla - M.J. Iraburu Elizalde, Los quince primeros días de una vida humana, 86-92.
12 Cf. C.Y. Valenzuela, «El riesgo de malformaciones congénitas y defectos de la programación genómica, en relación con las técnicas de reproducción asistida y la clonación», Revista médica de Chile 133 (2005), 1075-1080.
13 Sobre el amplio tema de las células madres y las confusiones y no pocas manipulaciones que giran en torno al mismo, cf. G. Miranda (ed.), International Colloquium. The Stem Cell Dilemma. For the good of all human beings?, Guilé Foundation Press, Boncourt 2002; Pontificia Academia pro Vita, Dichiarazione sulla produzione e sull’uso scientifico e terapeutico delle cellule staminali embrionali umane, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 2000; J. Suaudeau, Le cellule staminali: dall’applicazione clinica al parere etico, in Pontificio consiglio per la famiglia, Famiglia e questioni etiche, volume 2, EDB, Bologna 2006, 309-418 (con una amplísima bibliografía actualizada).
14 Uno de los posibles efectos no deseados del uso de células madres embrionarias para regenerar tejidos es el del desarrollo de formas tumorales. Cf. R. Colombo, La clonazione umana, in Pontificia Academia pro Vita, Il divieto della clonazione..., 31.
15 La publicación de los datos científicos sobre la clonación de Dolly, varios meses después de su nacimiento, provocaron un intenso debate ético que sigue abierto. Sobre Dolly, cf. I. Wilmut et al., «Viable offspring derived from fetal and adult mammalian cells», Nature 1997, 385, 810-813.
16 Cf. I. Wilmut et al., «Somatic cell nuclear transfer», Nature 2002, 419, 583-587. Más bibliografía y algunos datos recientes se encuentran en R. Colombo, La clonazione umana, 9-12.
17 Cf. R. Colombo, La clonazione umana, 10-12.
18 Sobre el esfuerzo desproporcionado que realizan algunos a favor de la «clonación terapéutica», cf. N. Cobbe, «Why the apparent haste to clone humans?», Journal of Medical Ethics 32 (2006), 298-302.
19 En ocasiones se inventan términos para no hablar de embrión. Por ejemplo, se habla de resultado, de cuerpo embrioide, etc. Sobre las discusiones terminológicas, cf. nuevamente Aa. Vv., Human Cloning and Human Dignity, 47-63.
20 Sobre la falsa distinción entre estas dos técnicas, cf. R. Colombo, La clonazione umana, 6-7; Consideraciones de la Santa Sede sobre la clonación humana (27 de diciembre de 2004), intervención en la Asamblea general de las Naciones Unidas (documento A/C.6/59/INF/1), en http://daccess-ods.un.org/access.nsf/Get?Open&DS=A/C.6/59/INF/1&Lang=E y en http://es.catholic.net/abogadoscatolicos/449/946/articulo.php?id=20549.
21 Este nuevo horizonte en el mundo científico es conocido por sus siglas en inglés, OAR (Oocyte Assisted Reprogramming) a través de la ANT (Altered Nuclear Transfer). En cierto sentido, las reflexiones hasta ahora ofrecidas en el presente artículo pueden servir a la hora de emitir un juicio acerca de esta nueva posibilidad científica. Sobre la OAR, cf. The Center for Bioethics and Human Dignity, Production of Pluripotent Stem Cells by Oocyte Assisted Reprogramming (20-6-2005), en http://www.cbhd.org/resources/stemcells/jointstatment_2005-06-20.htm.
22 Como dijimos, puede ser oportuno no añadir una nueva terminología ni hablar de «nuclóvulo» para denominar, genéricamente, a todos los resultados alcanzables a través de la SCNT. Intentemos dar a cada «producto» (es triste tener que usar esta terminología) el término adecuado, para no crear más confusión de la que la misma tecnología encuentra ante sí.
23 Como ya dijimos, la ANT busca intencionalmente alterar o usar núcleos de células somáticas o incluso de células embrionarias de forma que sean incapaces de «producir» un cigoto, por carecer de las características necesarias que permiten al «producto» el activarse hasta el nivel de la totipotencia.
24 Este segundo principio es recogido por el Convenio relativo a los Derechos Humanos y la Biomedicina, aprobado por el Comité de Ministros del Consejo de Europa el 19 de noviembre de 1996, y conocido también como Convención de Oviedo por haber sido publicado en esa ciudad el 4 de abril de 1997. En el artículo 18 podemos leer: «1. Cuando la experimentación con embriones in vitro esté admitida por la ley, ésta deberá garantizar una protección adecuada del embrión. 2. Se prohíbe la creación de embriones humanos con fines de experimentación». En el Proyecto de Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, aprobado por aclamación en la 33ª Conferencia general de la Unesco (19 de octubre de 2005), leemos el siguiente artículo: «Artículo 3 - Dignidad humana y derechos humanos. a) Se habrán de respetar plenamente la dignidad humana, los derechos humanos y las libertades fundamentales. b) Los intereses y el bienestar de la persona deberían tener prioridad con respecto al interés exclusivo de la ciencia o la sociedad».
25 Cf. J. Aznar, Alternativas a la utilización de células madre embrionarias con vista a la medicina regenerativa y reparadora, en http://www.bioeticaweb.com/index.php?option=com_content&task=view&id=99&Itemid=45, donde se ofrece una abundante bibliografía.
26 Sobre el tema de la manipulación que sufren las mujeres, convertidas en proveedoras principales de material para la experimentación, cf. N. López Moratalla - M.J. Iraburu Elizalde, Los quince primeros días de una vida humana, 88-89.
27 Cf. J. Aznar, «Informe: ¿es posible conseguir células madre embrionarias humanas o biológicamente similares sin tener que destruir al embrión del cual se obtienen?», Providapress n. 223 (9 de junio de 2006), en http://www.provida.es/valencia/Provida%20Press.htm.
28 Sobre el tema de la identidad y del estatuto del embrión humano se ha escrito abundantemente en los últimos años. Además de las obras citadas al inicio del punto 1, podemos añadir M. López Barahona - R. Lucas Lucas (ed.), El inicio de la vida: identidad y estatuto del embrión humano, BAC, Madrid 1999; Pontificia Academia pro Vita, Dichiarazione finale della XII Assemblea generale (L’embrione umano nella fase del preimpianto), 23 marzo 2006 (L’Osservatore Romano, 23 marzo 2006, 6).
29 Tal error es propio de autores que podemos encuadrar dentro del utilitarismo y del materialismo. Como modelo de esta posición ética, cf. P. Singer, Repensar la vida y la muerte: el derrumbe de nuestra ética tradicional, traducción de Yolanda Fontal Rueda del original inglés Rethinking Life and Death. The Collapse of Our Traditional Ethics (1995), Paidós Ibérica, Barcelona 1997.
30 Cf. R. Colombo, La clonazione umana, 21. Colombo usa el principio de precaución ante las eventuales consecuencias negativas que la clonación reproductiva pudiese originar en los individuos clonados. Pero hay que aplicarlo también a los casos de duda a los que los científicos llegan cuando no saben a ciencia cierta qué será lo que obtendrían a través de la SCNT.
(Publicado en Alpha Omega 10 (2007), 225-244).


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Nota

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Medellín, Antioquia, Colombia
Magister en Filosofía y Politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Diplomada en Seguridad y Defensa Nacional convenio entre la Universidad Pontificia Bolivariana y la Escuela Superior de Guerra. Docente Investigadora del Instituto de Humanismo Cristiano de la Universidad Pontificia Bolivariana. Directora del Grupo de Investigación Diké (Doctrina Social de la Iglesia). Miembro del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB). Miembro del Observatorio de Ética, Política y Sociedad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del Centro colombiano de Bioética (CECOLBE). Miembro de Redintercol. Ha sido asesora de campañas políticas, realizadora de programas radiales, así como autora de diversos artículos académicos y de opinión en las áreas de las Ciencias Políticas, la Bioética y el Bioderecho.

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