DIVULGARON LA LISTA DE LOS 50 DESARROLLOS CIENTIFICOS MAS DESTACADOS, ELABORADA POR LA REVISTA TIME
Un cohete, el ojo biónico y un perro clonado, entre los inventos del año
También figuran la vacuna que reduce el contagio de VIH, y una lamparita que dura 25 mil horas.La revista estadounidense Time publicó en su última edición la lista de los 50 inventos más destacados de este año. El ranking es amplio e interesante: presenta desde el cohete Ares 1-X, recientemente presentado por la NASA, hasta una bombita de luz que consume apenas 10 watts y dura 25 mil horas; de un perro héroe clonado a un nuevo tipo de nube; un ratón que levita o una cámara para ver a través de las paredes.
El más destacado fue el Ares 1-X. Bautizado con el nombre del dios de la guerra en la mitología griega, este aparato espacial mide 100 metros de altura y su construcción demandó la voluntad de 2.000 empleados de la NASA y de una empresa contratista. "La mejor, la más inteligente y cool invención de 2009", según la prestigiosa publicación estadounidense, tiene un diseño retro, mejores motores que sus predecesores, materiales ultralivianos y unas computadores que le otorgan mayor poder y fiabilidad. De hecho, la NASA construyó este cohete para volver a la Luna.
Otro de los inventos que valora la publicación es una vacuna que logró reducir un 30 por ciento el contagio de sida. Tras haber realizado pruebas con 16 mil voluntarios, científicos de Estados Unidos y Tailandia presentaron la RV 44, que se ha convertido en la mayor investigación realizada para una vacuna contra el VIH hasta la fecha. La vacuna es la combinación de dos vacunas de ingeniería genética que no habían funcionado antes en humanos, pero que ahora representan un gran avance, según lo reconocen los especialistas.
"Son inventos, no innovaciones: aún no forman parte de nuestra vida", entiende Pablo Sierra, curador en varias ocasiones de la muestra argentina Innovar. Y sigue: "No parece un tema crucial tener un auto de Fórmula 1 con volante de zanahoria, ni un aparato de ecografías portátil. En cambio, sí tener una nueva forma de huertas verticales o tejas capaces de generar energía o el ojo artificial".
Los lectores de Time hicieron su propia elección. En una votación por Internet, eligieron el "ojo biónico": un dispositivo ocular con cámara que podría ayudar a los ciegos a recuperar parcialmente la visión. En mayo se conoció el caso de Rob Spence, un cineasta canadiense que había perdido un ojo y que ahora puede "filmar" con su "mirada".
Otra de las novedades es la clonación del "perro héroe" del atentado a las Torres Gemelas. Lo hizo la empresa estadounidense BioArt para homenajear a "Trakr", el famoso pichicho que ayudó a recuperar más de 1 millón de dólares en bienes robados, además de encontrar entre los escombros al último sobreviviente del 11-S.
http://www.clarin.com/diario/2009/11/20/sociedad/s-02044645.htm
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Un cohete, el ojo biónico y un perro clonado, entre los inventos del año
lunes, 23 de noviembre de 2009
¿Sabías que quieren montar una exposición con enfermos terminales?
domingo, 23 de agosto de 2009
¿Sabías que quieren montar una exposición con enfermos terminales?
Abandonar el miedo a la muerte y mostrar su verdadera belleza. Este es el lema escogido por el alemán Gregor Schneider para su próximo proyecto artístico. Una sala diseñada por él mismo y la ayuda de enfermos agónicos o cuerpos de personas recién fallecidas, podrían dar pie a esta lúgubre exposición. De hecho, Schneider busca ahora un museo que acepte llevar a la práctica esta particular idea.
Arte tétrico
Gregor Schneider está considerado como el más provocador de los artistas alemanes contemporáneos. Tras ser galardonado con el León de Oro en 2001, en la Bienal de Venecia, por ser "el artista más lúgubre", Gregor Schneider quiere ir más allá. Este nuevo proyecto, que le persigue desde 1996, pretende enfrentar al espectador con la muerte con la intención de mostrarle su belleza. Por asombroso que parezca, el autor dice haber contactado con una persona que desea morir en público, un coleccionista de arte cuyo nombre aún no ha facilitado. Según Schneider, el enfermo agónico será quien tome las decisiones a la hora de representar el proyecto y, además, todo se hará de acuerdo con sus familiares. Aunque reconoce que no será fácil llevar a la práctica su propuesta artística, el autor elegiría una sala del Museum Haus Lange de Krefeld, al oeste de Alemania, para su exposición.
Rechazo de las autoridades alemanas
Sin embargo, este proyecto ha chocado con las autoridades alemanas y con las ONG que trabajan diariamente con enfermos desahuciados y terminales. Además, el pasado año, instaló ante el Pabellón de Arte local de Hamburgo un cubo que recordaba a la Kaaba, la piedra sagrada negra de la Meca. Este cubo negro, de 14 metros de alto y 13 metros de largo y ancho, ocasionó un gran debate político.
http://www.artelista.com/articulos/news997/sabias-que-quieren-montar-una-exposicion-con-enfermos-terminales.html
La ciencia, una musa cada vez más presente en el mundo del arte
jueves, 13 de agosto de 2009
ESCULTORES, FOTOGRAFOS Y PINTORES RETRATAN HECHOS CIENTIFICOS PERO CON VISION CRITICA
La ciencia, una musa cada vez más presente en el mundo del arte
Desde hace más de un siglo, pero con especial énfasis desde hace quince años, hay cada vez más artistas interesados en retratar el mundo de la ciencia. Y no lo hacen inocentemente: algunos de ellos lanzan una mirada crítica.
Se preguntan y cuestionan sobre el modo en que el hombre manipula a la naturaleza. Sobre qué ocurre con los errores de sus experimentos. Sobre los límites éticos de la manipulación genética, la clonación, la reproducción asistida y la investigación de células madre. Y también sobre los efectos en el medio ambiente.
Una de las mayores exponentes de esta tendencia es Patricia Piccinini, una escultora de 41 años nacida en Sierra Leona. Por estos días, en España, su muestra "Tiernas criaturas" exhibe un bestiario de especies fantásticas. Una serie que empezó a imaginar en 1995 cuando se enteró del experimento que ese año realizó Charles Vacanti: el de "hacer crecer una oreja" sobre la espalda de un ratón (Ver Infografía)
Después de ese impacto, nacieron sus ardillas y dragones que llevan a sus crías en bolsas que cargan en la espalda. O niños que duermen con criaturas espantosamente dulces. Piccinini plantea visualmente un debate sobre las fronteras de la bioética.
La artista rememora, además, cuestiones medioambientales, muestra ejemplos de paisajes con el equilibrio ecológico alterado. "Hoy es muy fácil confundir las fronteras entre lo que consideramos natural y artificial. Pero no me interesa la tecnología en sí sino cómo su aplicación está cambiando casi sin darnos cuenta el propio concepto del ser humano y su relación con otras especies", destacó a pocos días de inaugurar su muestra.
Para Donna Haraway, profesora de Historia de la Conciencia de la Universidad de California, autora del texto que prologa el catálogo de la exhibición, su obra está basada "en prácticas biocientíficas de manipulación y alteración de seres vivos, y en la creación de nuevos mundos aunque solamente en el arte". Opinó además que las referencias que atraviesa esta artista no hacen foco sólo en la falsa oposición entre naturaleza y tecnología. Sino que también se pregunta "¿Quién y qué vive y muere? ¿Donde, cuándo y cómo? ¿Qué es exactamente un ser vivo salvaje?
Con igual vehemencia y sensibilidad, otros artistas, como el fotógrafo canadiense David Becker o la escultora argentina Nicola Constantino, usan su mirada para ver a la ciencia, pero al desnudo.
http://www.clarin.com/diario/2008/01/20/sociedad/s-04801.htm
Criaturas salvajes
miércoles, 12 de agosto de 2009
PATRICIA PICCININI
Criaturas salvajes
Las creaciones de la artista australiana invitan a reflexionar sobre los límites éticos de los avances científicos en los campos de la clonación, la reproducción asistida y la manipulación genética. ¿Ficción o futura realidad?
Por: Magela Demarco. De la Redacción de Clarín.com
Si bien algunas escenas creadas por la artista pueden chocar y hasta, incluso, ser un poco repulsivas, cuando participan niños se genera un clima de ternura, como en "Undivided".
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Más allá de las películas futuristas de ciencia ficción que revelaban mundos inhóspitos y extrañas criaturas, el común de la gente comenzó a pensar más seriamente en los límites de la manipulación genética, la clonación y la investigación de células madre cuando allá por el '97 vio en todos los noticieros y diarios del planeta a la famosa oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula madre. En aquel momento, se levantaron fervientes voces a favor y en contra de esta controvertida técnica, hasta que el paso del tiempo y las cambiantes agendas periodísticas fueron haciendo el tema a un lado, volviéndolo a poner en el tapete cada vez que surgía una nueva noticia o experimentación científica. Por estos días en España, una muestra de la artista australiana Patricia Piccinini sobre los límites éticos de los avances científicos sacude y moviliza la mirada del visitante que va a ver "Tiernas criaturas".
A través de esculturas en acrílico, híper realistas, fotos y videoinstalaciones se pueden ver seres fantásticos como esa extraña criatura, mezcla de vaca, burro y humano echada en el piso, que amamanta a sus hijitos; o ese otro mucho más pequeño, con aires entre ardilla y dragón, que lleva a sus crías en unas especie de bolsas que tiene en la espalda, o aquella dulce criatura que duerme al lado del niño cobijando sus sueños. Estas creaciones con piel, algunos rasgos y miradas humanas, nos disparan preguntas: ¿Dónde están los límites éticos de la ciencia?, ¿Siempre son buenos sus avances?, ¿Puede el humano jugar a ser Dios?, ¿Cuáles serán los costos de sus experimentos con seres vivos? ¿Qué pasa con los errores? La artista, antes que dar una opinión con sus obras lo que hace es abrir el juego y generar preguntas: "Hoy es muy fácil confundir las fronteras entre lo que consideramos natural y artificial. Pero no me interesa la tecnología en sí, sino cómo su aplicación está cambiando casi sin darnos cuenta el propio concepto del ser humano y su relación con otras especies", comenta.
Hace más de doce años que Piccinini viene trabajando sobre esta temática. El disparador fue una noticia, allá por el '95, sobre un experto en ingeniería genética de Massachussets que había conseguido desarrollar un cartílago con forma de oreja humana sobre la espalda de un ratón. "Vi aquella extraña imagen de un ratón con una oreja en la espalda en las noticias de la noche. Era muy extraño, trágico y asombroso a la vez. Investigué un poco, y eso me llevó al emergente campo de la 'ingeniería del tejido', que parecía encarnar de manera bastante precisa la convergencia entre lo natural y lo artificial que me preocupaba en aquel momento", recuerda la artista.
Kepa Tamales, representante de la "Asociación Para un Trato Etico con los Animales" vio la exhibición de Piccinini, y contestó al diario español Noticias de Alava acerca de si creía que el hombre llegaría a crear seres como los de la muestra: "Hace décadas que lo hemos superado ampliamente. Arturo Schopenhauer decía siglo y medio atrás que el hombre había convertido este mundo en un infierno para los animales. La muestra de Patricia Piccinini me parece interesante desde un punto de vista estético, aunque tengo dudas sobre si la gente consigue identificar en las diferentes escenas a los verdaderos monstruos".
http://www.clarin.com/diario/2008/01/04/conexiones/t-01576947.htm
Bioartistas tratan de zanjar brecha entre arte y ciencia
domingo, 9 de agosto de 2009
Bioartistas tratan de zanjar brecha entre arte y ciencia
Por JESSICA M. PASKO
The Associated Press
Adam Zaretsky se pasó una vez 48 horas repitiendo hasta el cansancio el álbum "Greatest Hits" de Elgelbert Humperdinck a un plato con bacterias E.coli para determinar si las vibraciones o los sonidos influían en el crecimiento bacterial. Al observar el aumento en la producción de antibióticos de la bacteria, Zaretsky supuso que hasta las células se disgustaban al ser sometidas a "música de salón ruidosa y horrible".
Este sentido del humor es un fuerte componente de la obra de Zaretsky en el creciente terreno del bioarte, un término amplio para designar la fusión de arte, tecnología y ciencia que está atrayendo artistas, científicos y controversias.
Tras enseñar recientemente en el Instituto Politécnico Rensselaer, Zaretsky se ha convertido en una figura prominente en el campo del bioarte y el instituto se está erigiendo en un centro creativo de nuevas obras.
Los bioartistas usan tejidos vivos, bacterias, organismos vivientes y procesos vitales para intentar crear obras de arte que diluyen las distinciones tradicionales entre ciencia y arte. La mayoría de estas obras invitan a la reflexión social, transmitiendo críticas políticas y sociales mediante la combinación de procesos artísticos y científicos.
Una exhibición de obras de bioarte de Kevin Jones se vio en febrero en el Colegio de Arte Montserrat en Beverly, Massachusetts.
Las obras de Jones exploran el modo en que la biotecnología y otras ciencias están cambiando. Casi todas sus piezas están vivas, y los medios utilizados incluyen bacterias bioluminescentes y frutas podridas. Según la curadora asistente del Colegio Montserrat, Shana Dumont, la exhibición procuró hacer más accesibles los logros e implicaciones de la biotecnología, un objetivo que comparte la mayoría de los bioartistas.
El artista brasileño Eduardo Kac, un profesor del Instituto de Arte de Chicago y líder en bioarte, una vez se hizo implantar un microchip en su organismo para hacer que el público contemplase la relación entre los seres humanos y la tecnología.
"El bioarte es un modo de observar dónde interactuamos con nosotros mismos, la cultura humana y el resto del mundo viviente", dijo Zaretsky.
En el politécnico, el bioarte es un programa en crecimiento por medio de su programa iEAR (Arte Electrónico Integrado en Rensselaer).
El iEAR "nos ayuda a forjar alianzas y establecer conexiones a medida que desarrollamos el programa de bioarte", dijo Kathy High, profesora del politécnico y directora del programa. "Aquí somos afortunados porque hay mucha actividad en nanotecnología y bioingeniería".
High dijo que originalmente se involucró en el bioarte por medio de su interés en las cuestiones feministas, y gran parte de su trabajo previo se centró en el proceso del alumbramiento y las tecnologías reproductivas.
Zaretsky enseñó su curso "VivoArts: Estudio de arte y biología" en el Instituto el año pasado. El curso guía a una serie de artistas, científicos y estudiantes de medicina en la exploración de las ciencias biológicas por medio de proyectos que examinan la conexión humana con los sistemas vivientes.
Los cursos se proponen exponer a los artistas a los laboratorios, que dice suelen ser "los lugares más intimidantes y ajenos". En una asignación, un estudiante podría "pintar" con bacterias genéticamente modificadas. En otra, un alumno se incorpora a una obra de arte viviente.
Gran parte del arte involucra cultivos histológicos y transgenética, un término que abarca una serie de procesos de ingeniería genética mediante el cual el material genético de un organismo es alterado por el agregado de material genético sintetizado o transplantado de otro organismo.
Uno de los ejemplos originales de este tipo de arte transgenético fue Alba, un conejo viviente fosforescente creado por Kac en el 2000. Al insertar el gene proteínico fluorescente de un aguaviva en un óvulo fertilizado, Kac produjo un conejo que brilla con un color verde cuando es iluminado con luz azul.
Julia Reodica, una alumna del politécnico, incorporó su propio cuerpo además de células animales para su proyecto del 2004 "hymeNextTM". Utilizando muestras de tejidos de ratas y sus propias células vaginales, Reodica combinó nuevos medios y métodos escultóricos con cultivos histológicos para producir una serie de hímenes artificiales. Sus piezas pretenden enfrentar la sexualidad moderna y provocar ideas sobre el organismo femenino y el énfasis que nuestra cultura pone en la virginidad.
Reodica, originalmente estudiante de medicina, se volcó al arte comercial antes de buscar un modo de explorar la ciencia por medio del arte ilustrando a la vez mensajes sobre cuestiones sociales.
Una exhibición que presentó el Instituto en octubre llamado "Prototipo" detalló los procesos que involucró el proyecto "hymeNextTM" y sus otras obras, incluyendo una enorme réplica de células musculares que permite al observador caminar alrededor y atravesar el falso tejido. Otros proyectos en los que está trabajando incluyen una serie que titula "Esculturas vivientes" en las que crea una colección de embriones sintéticos de criaturas míticas.
No todo el mundo está entusiasmado con esta mezcla de arte y ciencia.
Kac y muchos otros han enfrentado oposición de grupos defensores de los derechos de los animales que les acusan de manipular injustamente criaturas vivientes para propósitos egoístas, y de grupos conservadores que cuestionan la moralidad de la transgenética y los cultivos de tejidos.
"La manipulación transgenética de animales es la continuación del uso de animales para propósitos humanos" independientemente de que se haga como algún tipo de crítica sociopolítica, dijo Alka Chandna, investigador de PETA (Gente para el tratamiento ético de los animales) en Norfolk, Virginia. "El sufrimiento y exacerbación de la tensión en los animales son muy problemáticos".
Para otros bioartistas, su trabajo los ha puesto bajo escrutinio legal.
Steven Kurtz, profesor en la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo, fue arrestado bajo cargos federales de terrorismo hace tres años cuando la policía descubrió en su hogar determinados tipos de bacterias y otros materiales biológicos.
Kurtz sostiene que los especímenes eran para sus piezas de bioarte y dice haber sido tratado injustamente por su elección de expresión artística. Su juicio está pendiente.
------
En la internet:
http://www.embracinganimal.com
http://www.vivolabs.org
http://www.emutagen.com
http://www.critical-art.net
http://www.elnuevoherald.com/122/story/54334.html
Bioarte: del laboratorio a la galería
martes, 14 de julio de 2009
Bioarte: del laboratorio a la galería
Una coneja con piel verde, huevas de esturión microinyectadas con mostaza o queso para obtener un nuevo tipo de sushi... Con manifestaciones más extremas que otras, el bioarte utiliza técnicas de manipulación genética para llamar la atención sobre ellas. El punto de vista artístico y científico
¿Podría trazarse un paralelo entre la creación de Frankenstein y la coneja Alba? Las motivaciones bien podrían ser las mismas. La escritora británica Mary Wollstonecraft Shelley abordó desde su novela temas como la moral científica, la creación y destrucción de vida y la audacia de la humanidad en su relación con Dios. Corría el año 1818 y con Frankenstein nacía la ciencia ficción: un género literario.
A fines del siglo XX, un artista brasileño sacudió al mundo desde la misma temática y colocó en el centro de las miradas a una disciplina artística: el arte transgénico.
Eduardo Kac, profesor del Instituto de Arte de Chicago, mostró su obra en el festival Ars Electrónica de 1999. Alba, era una coneja a la que presentó como el primer mamífero fluorescente: su piel, en determinadas circunstancias, despren-día un fulgor verde. Para ello, Kac modificó los genes de la coneja con proteína verde fluorescente (GFP), una sustancia extraída de las medusas.
El artista explicó, ante una boquiabierta audiencia, que si los avances de la genética son capaces de cambiar por completo a la sociedad, la única manera de reflexionar sobre estos cambios a través del arte, es utilizando las mismas herramientas y técnicas que los científicos.
El escándalo no tardó en producirse. Las opiniones en contra y a favor de Alba coparon el por entonces no tan masivo ciberespacio y hasta sobrepasaron los límites de la web.
Para Kac, en tanto, el nacimiento de Alba no suponía el fin de su proyecto, sino el principio. Su obra no consistía en crear un ser transgénico, sino en convivir con él.
Ante la presión de las críticas, las autoridades del Instituto de Investigación Agronómica de Francia, donde Alba fue creada, decidieron quedársela.
Arte y ciencia
El arte transgénico sacaba carta de ciudadanía y, por extensión, llevó a la primera plana a la manifestación de la que es un subgénero: el bioarte. Natalia Matewequi, investigadora en la UNLP sobre el tema, dice que “no hay una única definición de bioarte. existen una variedad de posturas teóricas algunas más radicales que otras que explican ese concepto y que pueden incluir prácticas como el body art, el software art, la performance, el arte robótico, la vida artificial o el arte transgénico”.
“La postura teórica a la cual adhiero
-continúa la especialista- es la que define al Bioarte como una práctica que trabaja con material orgánico vivo (células, bacterias, plantas, ratones) y técnicas científicas (clonación, transgénesis, ingeniería tisular) como medio de expresión artístico”.
¿Es lícito utilizar las polémicas técnicas de manipulación genética en nombre del arte? La respuesta ensayada desde el Bioarte es que esta expresión utiliza la tecnología de la época para dar testimonio del contexto político y social del momento. Lo mismo que hizo Wollstonecraft Shelley desde la escritura en los albores del siglo XIX, invitando a reflexionar sobre los avances de la ciencia y la tecnología. O Aldous Huxley, desde Un mundo feliz en 1932, ya en los albores de las técnicas de manipulación genética.
Matewequi, investigadora en el Instituto de Historia del Arte de la Facultad de Bellas Artes de la universidad local, entiende que “en nombre del arte se permite casi todo, y la cuestión ética es uno de los puntos principales del desarrollo del Bioarte”.
Por su parte, Mariano Pistorio, docente del área de Biotecnología y Biología Molecular de la UNLP, dice que “los marcos éticos de utilizar seres vivos con fines estéticos los debe establecer la sociedad de acuerdo a sus valores. Es la opinión de la comunidad científica en general, el respeto a las distintas formas de vida y la no manipulación de ellas con fines estéticos”.
Pablo Refi
http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/268549479/?1024, diciembre 10 de 2007
Bioartistas tratan de zanjar brecha entre arte y ciencia
Bioartistas tratan de zanjar brecha entre arte y ciencia
Por JESSICA M. PASKO
The Associated Press
Adam Zaretsky se pasó una vez 48 horas repitiendo hasta el cansancio el álbum "Greatest Hits" de Elgelbert Humperdinck a un plato con bacterias E.coli para determinar si las vibraciones o los sonidos influían en el crecimiento bacterial. Al observar el aumento en la producción de antibióticos de la bacteria, Zaretsky supuso que hasta las células se disgustaban al ser sometidas a "música de salón ruidosa y horrible".
Este sentido del humor es un fuerte componente de la obra de Zaretsky en el creciente terreno del bioarte, un término amplio para designar la fusión de arte, tecnología y ciencia que está atrayendo artistas, científicos y controversias.
Tras enseñar recientemente en el Instituto Politécnico Rensselaer, Zaretsky se ha convertido en una figura prominente en el campo del bioarte y el instituto se está erigiendo en un centro creativo de nuevas obras.
Los bioartistas usan tejidos vivos, bacterias, organismos vivientes y procesos vitales para intentar crear obras de arte que diluyen las distinciones tradicionales entre ciencia y arte. La mayoría de estas obras invitan a la reflexión social, transmitiendo críticas políticas y sociales mediante la combinación de procesos artísticos y científicos.
Una exhibición de obras de bioarte de Kevin Jones se vio en febrero en el Colegio de Arte Montserrat en Beverly, Massachusetts.
Las obras de Jones exploran el modo en que la biotecnología y otras ciencias están cambiando. Casi todas sus piezas están vivas, y los medios utilizados incluyen bacterias bioluminescentes y frutas podridas. Según la curadora asistente del Colegio Montserrat, Shana Dumont, la exhibición procuró hacer más accesibles los logros e implicaciones de la biotecnología, un objetivo que comparte la mayoría de los bioartistas.
El artista brasileño Eduardo Kac, un profesor del Instituto de Arte de Chicago y líder en bioarte, una vez se hizo implantar un microchip en su organismo para hacer que el público contemplase la relación entre los seres humanos y la tecnología.
"El bioarte es un modo de observar dónde interactuamos con nosotros mismos, la cultura humana y el resto del mundo viviente", dijo Zaretsky.
En el politécnico, el bioarte es un programa en crecimiento por medio de su programa iEAR (Arte Electrónico Integrado en Rensselaer).
El iEAR "nos ayuda a forjar alianzas y establecer conexiones a medida que desarrollamos el programa de bioarte", dijo Kathy High, profesora del politécnico y directora del programa. "Aquí somos afortunados porque hay mucha actividad en nanotecnología y bioingeniería".
High dijo que originalmente se involucró en el bioarte por medio de su interés en las cuestiones feministas, y gran parte de su trabajo previo se centró en el proceso del alumbramiento y las tecnologías reproductivas.
Zaretsky enseñó su curso "VivoArts: Estudio de arte y biología" en el Instituto el año pasado. El curso guía a una serie de artistas, científicos y estudiantes de medicina en la exploración de las ciencias biológicas por medio de proyectos que examinan la conexión humana con los sistemas vivientes.
Los cursos se proponen exponer a los artistas a los laboratorios, que dice suelen ser "los lugares más intimidantes y ajenos". En una asignación, un estudiante podría "pintar" con bacterias genéticamente modificadas. En otra, un alumno se incorpora a una obra de arte viviente.
Gran parte del arte involucra cultivos histológicos y transgenética, un término que abarca una serie de procesos de ingeniería genética mediante el cual el material genético de un organismo es alterado por el agregado de material genético sintetizado o transplantado de otro organismo.
Uno de los ejemplos originales de este tipo de arte transgenético fue Alba, un conejo viviente fosforescente creado por Kac en el 2000. Al insertar el gene proteínico fluorescente de un aguaviva en un óvulo fertilizado, Kac produjo un conejo que brilla con un color verde cuando es iluminado con luz azul.
Julia Reodica, una alumna del politécnico, incorporó su propio cuerpo además de células animales para su proyecto del 2004 "hymeNextTM". Utilizando muestras de tejidos de ratas y sus propias células vaginales, Reodica combinó nuevos medios y métodos escultóricos con cultivos histológicos para producir una serie de hímenes artificiales. Sus piezas pretenden enfrentar la sexualidad moderna y provocar ideas sobre el organismo femenino y el énfasis que nuestra cultura pone en la virginidad.
Reodica, originalmente estudiante de medicina, se volcó al arte comercial antes de buscar un modo de explorar la ciencia por medio del arte ilustrando a la vez mensajes sobre cuestiones sociales.
Una exhibición que presentó el Instituto en octubre llamado "Prototipo" detalló los procesos que involucró el proyecto "hymeNextTM" y sus otras obras, incluyendo una enorme réplica de células musculares que permite al observador caminar alrededor y atravesar el falso tejido. Otros proyectos en los que está trabajando incluyen una serie que titula "Esculturas vivientes" en las que crea una colección de embriones sintéticos de criaturas míticas.
No todo el mundo está entusiasmado con esta mezcla de arte y ciencia.
Kac y muchos otros han enfrentado oposición de grupos defensores de los derechos de los animales que les acusan de manipular injustamente criaturas vivientes para propósitos egoístas, y de grupos conservadores que cuestionan la moralidad de la transgenética y los cultivos de tejidos.
"La manipulación transgenética de animales es la continuación del uso de animales para propósitos humanos" independientemente de que se haga como algún tipo de crítica sociopolítica, dijo Alka Chandna, investigador de PETA (Gente para el tratamiento ético de los animales) en Norfolk, Virginia. "El sufrimiento y exacerbación de la tensión en los animales son muy problemáticos".
Para otros bioartistas, su trabajo los ha puesto bajo escrutinio legal.
Steven Kurtz, profesor en la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo, fue arrestado bajo cargos federales de terrorismo hace tres años cuando la policía descubrió en su hogar determinados tipos de bacterias y otros materiales biológicos.
Kurtz sostiene que los especímenes eran para sus piezas de bioarte y dice haber sido tratado injustamente por su elección de expresión artística. Su juicio está pendiente.
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En la internet:
http://www.embracinganimal.com
http://www.vivolabs.org
http://www.emutagen.com
http://www.critical-art.net
http://www.elnuevoherald.com/122/story/54334.html
Bioartistas tratan de zanjar brecha entre arte y ciencia
Bioartistas tratan de zanjar brecha entre arte y ciencia
Por JESSICA M. PASKO
The Associated Press
Adam Zaretsky se pasó una vez 48 horas repitiendo hasta el cansancio el álbum "Greatest Hits" de Elgelbert Humperdinck a un plato con bacterias E.coli para determinar si las vibraciones o los sonidos influían en el crecimiento bacterial. Al observar el aumento en la producción de antibióticos de la bacteria, Zaretsky supuso que hasta las células se disgustaban al ser sometidas a "música de salón ruidosa y horrible".
Este sentido del humor es un fuerte componente de la obra de Zaretsky en el creciente terreno del bioarte, un término amplio para designar la fusión de arte, tecnología y ciencia que está atrayendo artistas, científicos y controversias.
Tras enseñar recientemente en el Instituto Politécnico Rensselaer, Zaretsky se ha convertido en una figura prominente en el campo del bioarte y el instituto se está erigiendo en un centro creativo de nuevas obras.
Los bioartistas usan tejidos vivos, bacterias, organismos vivientes y procesos vitales para intentar crear obras de arte que diluyen las distinciones tradicionales entre ciencia y arte. La mayoría de estas obras invitan a la reflexión social, transmitiendo críticas políticas y sociales mediante la combinación de procesos artísticos y científicos.
Una exhibición de obras de bioarte de Kevin Jones se vio en febrero en el Colegio de Arte Montserrat en Beverly, Massachusetts.
Las obras de Jones exploran el modo en que la biotecnología y otras ciencias están cambiando. Casi todas sus piezas están vivas, y los medios utilizados incluyen bacterias bioluminescentes y frutas podridas. Según la curadora asistente del Colegio Montserrat, Shana Dumont, la exhibición procuró hacer más accesibles los logros e implicaciones de la biotecnología, un objetivo que comparte la mayoría de los bioartistas.
El artista brasileño Eduardo Kac, un profesor del Instituto de Arte de Chicago y líder en bioarte, una vez se hizo implantar un microchip en su organismo para hacer que el público contemplase la relación entre los seres humanos y la tecnología.
"El bioarte es un modo de observar dónde interactuamos con nosotros mismos, la cultura humana y el resto del mundo viviente", dijo Zaretsky.
En el politécnico, el bioarte es un programa en crecimiento por medio de su programa iEAR (Arte Electrónico Integrado en Rensselaer).
El iEAR "nos ayuda a forjar alianzas y establecer conexiones a medida que desarrollamos el programa de bioarte", dijo Kathy High, profesora del politécnico y directora del programa. "Aquí somos afortunados porque hay mucha actividad en nanotecnología y bioingeniería".
High dijo que originalmente se involucró en el bioarte por medio de su interés en las cuestiones feministas, y gran parte de su trabajo previo se centró en el proceso del alumbramiento y las tecnologías reproductivas.
Zaretsky enseñó su curso "VivoArts: Estudio de arte y biología" en el Instituto el año pasado. El curso guía a una serie de artistas, científicos y estudiantes de medicina en la exploración de las ciencias biológicas por medio de proyectos que examinan la conexión humana con los sistemas vivientes.
Los cursos se proponen exponer a los artistas a los laboratorios, que dice suelen ser "los lugares más intimidantes y ajenos". En una asignación, un estudiante podría "pintar" con bacterias genéticamente modificadas. En otra, un alumno se incorpora a una obra de arte viviente.
Gran parte del arte involucra cultivos histológicos y transgenética, un término que abarca una serie de procesos de ingeniería genética mediante el cual el material genético de un organismo es alterado por el agregado de material genético sintetizado o transplantado de otro organismo.
Uno de los ejemplos originales de este tipo de arte transgenético fue Alba, un conejo viviente fosforescente creado por Kac en el 2000. Al insertar el gene proteínico fluorescente de un aguaviva en un óvulo fertilizado, Kac produjo un conejo que brilla con un color verde cuando es iluminado con luz azul.
Julia Reodica, una alumna del politécnico, incorporó su propio cuerpo además de células animales para su proyecto del 2004 "hymeNextTM". Utilizando muestras de tejidos de ratas y sus propias células vaginales, Reodica combinó nuevos medios y métodos escultóricos con cultivos histológicos para producir una serie de hímenes artificiales. Sus piezas pretenden enfrentar la sexualidad moderna y provocar ideas sobre el organismo femenino y el énfasis que nuestra cultura pone en la virginidad.
Reodica, originalmente estudiante de medicina, se volcó al arte comercial antes de buscar un modo de explorar la ciencia por medio del arte ilustrando a la vez mensajes sobre cuestiones sociales.
Una exhibición que presentó el Instituto en octubre llamado "Prototipo" detalló los procesos que involucró el proyecto "hymeNextTM" y sus otras obras, incluyendo una enorme réplica de células musculares que permite al observador caminar alrededor y atravesar el falso tejido. Otros proyectos en los que está trabajando incluyen una serie que titula "Esculturas vivientes" en las que crea una colección de embriones sintéticos de criaturas míticas.
No todo el mundo está entusiasmado con esta mezcla de arte y ciencia.
Kac y muchos otros han enfrentado oposición de grupos defensores de los derechos de los animales que les acusan de manipular injustamente criaturas vivientes para propósitos egoístas, y de grupos conservadores que cuestionan la moralidad de la transgenética y los cultivos de tejidos.
"La manipulación transgenética de animales es la continuación del uso de animales para propósitos humanos" independientemente de que se haga como algún tipo de crítica sociopolítica, dijo Alka Chandna, investigador de PETA (Gente para el tratamiento ético de los animales) en Norfolk, Virginia. "El sufrimiento y exacerbación de la tensión en los animales son muy problemáticos".
Para otros bioartistas, su trabajo los ha puesto bajo escrutinio legal.
Steven Kurtz, profesor en la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo, fue arrestado bajo cargos federales de terrorismo hace tres años cuando la policía descubrió en su hogar determinados tipos de bacterias y otros materiales biológicos.
Kurtz sostiene que los especímenes eran para sus piezas de bioarte y dice haber sido tratado injustamente por su elección de expresión artística. Su juicio está pendiente.
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En la internet:
http://www.embracinganimal.com
http://www.vivolabs.org
http://www.emutagen.com
http://www.critical-art.net
http://www.elnuevoherald.com/122/story/54334.html

