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Decretos de "emergencia social": Grave injusticia y grave conducta contra ética médica

jueves, 6 de mayo de 2010

Decretos de "emergencia social": Grave injusticia y grave conducta contra ética médica

Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co

Me limitaré a señalar escuetamente algunos aspectos de los decretos de “Emergencia Social” que atropellan la ética médica, que desconocen y violentan la dignidad y la libertad del paciente y del médico en aras de una demagógica ambición de mayor cobertura, del deseo estadístico de aumentar el porcentaje de protección sin pensar realmente en la calidad que aquélla debe tener. No basta para quien está desnutrido y tiene hambre darle con qué la calme, sino que deben suministrársele elementos que lo nutran. Estos decretos son hijos legítimos de la mentalidad mercantilista que inspiró la Ley 100.
En todos ellos predomina el interés económico, y en el 128 y el 131, que hacen relación más directa a la atención del paciente y a la responsabilidad del médico, ni siquiera se hace alusión a la misión fundamental de la medicina, a la dignidad incondicional del paciente, a la del médico y a la de las personas que laboran en el área de la salud. Se ignoran principios fundamentales de la ética médica como que es la persona humana la que enferma, la que sana o la que conserva su salud; que la misión primordial del médico y de las otras personas que laboran en esta área no es únicamente la salud sino la colaboración honesta al mejor éxito del proyecto existencial del paciente, sano o enfermo.
Se desconoce, por ignorancia o maliciosamente, que «no hay enfermedades sino enfermos»; mejor aún, «que hay enfermedades en enfermos», porque cada ser humano enferma no como quiere o como lo indica un protocolo “basado en la evidencia”, sino como sus reservas biológicas se lo permiten. Ignorar esto es convertir al paciente en un panel o cartelera de síntomas y al médico en un técnico en sintomatologías, en órganos, en ayudas diagnósticas, en sistemas terapéuticos, atropellando su dignidad y su libertad intrínsecas, violentando así los más elementales principios éticos, tanto para el paciente como para el profesional de la salud. En el caso de las EPS y de las IPS, dichos decretos y la Ley 100 convierten a los médicos en técnicos al servicio no del paciente sino del vademécum y de las directivas de la institución.
Es importante que se aclare qué se entiende en estos decretos por “medicina basada en la evidencia”. La medicina, aún entre los llamados pueblos primitivos, siempre se ha basado en la evidencia, si entendemos el concepto como la búsqueda del procedimiento más eficaz para lograr el resultado apetecido: el intercambio de experiencias, la comparación personal de resultados en la práctica de cada “sanador”, etc. Pero la “medicina basada en la evidencia” puede convertirse en camisa de fuerza opresora del criterio honesto del médico frente a la realidad clínico-patológica de cada paciente, e infortunadamente parece éste el significado que le dan los citados decretos de “emergencia social”. Así, en el decreto 131 se constriñe la libertad del médico que no puede aplicar honestamente sus conocimientos a la evidencia clínica del paciente que recibe su esfuerzos, sino que debe obedecer a patrones preestablecidos y adoptados por el “Organismo Técnico Científico para la Salud” y, quizás, ser juzgado por “doctores en medicina” que no vivieron con él la realidad vital de la persona enferma que se confía a su cuidado. Gran injusticia, porque no es lo mismo evaluar una historia clínica por bien elaborada que esté, que compartir los avatares de un proceso patológico. Grave injusticia y grave conducta contra la ética médica.
No pretendo que el ejercicio de la medicina, misión esencialmente social, no sea vigilada por el Estado. Infortunadamente entre los médicos también hay explotadores deshonestos que merecen máximas sanciones. El Estado tiene el deber de vigilar al respecto. Pero dicha vigilancia debe respetar estrictamente la dignidad y la libertad tanto del paciente como la del médico, porque si no lo hace se trataría entonces de intromisión injusta que no debe obedecerse, sino que por el contrario en conciencia debe desobedecerse. También tiene el deber de vigilar la formación integral de los fututos profesionales no sólo en lo académico sino y primordialmente en lo ético, en el sentido humanitario de la profesión, y castigar severamente las instituciones que por cualquier motivo entregan a la sociedad mediocres doctores en medicina, perversos mercachifles de la vida humana.
En la Ley 100 y, con mayor razón, en los inicuos decretos de la “Emergencia Social” se vislumbra algo más ofensivo para la dignidad de todos los colombianos: un principio de dictadura, de tiranía; debe obedecerse al criterio de quien en un momento dado ostenta el poder, así sus decisiones no se ajusten al respeto por la dignidad intrínseca e incondicional de todo ser humano, sin importar que la Constitución Política de la República de Colombia de 1991 en el Artículo 18 proclama: «Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia».
NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.

http://www.periodicoelpulso.com/html/1003mar/opinion/opinion.htm

¿El bien o el bienestar?

¿El bien o el bienestar?

Ramón Córdoba Palacio. M D.

En el ejercicio de su noble misión, la obligación del médico es buscar siempre para su paciente el bien, el mayor bien posible dentro de las limitaciones que plantee la condición clínico patológica de éste y también las propias -aunque cambiantes- de la medicina como actividad humana. Infortunadamente se proclama con frecuencia, y en medios académicos, que la actividad médica tiene como finalidad el bienestar de quienes la requieren. Más aún, con el propósito de procurar bienestar a los pacientes, se promueven procedimientos reñidos francamente con la ética médica personalista, ya que lesionan gravemente el respeto a la dignidad del ser humano que dicha ética exige en grado sumo, desde la fecundación hasta la muerte, sin que sea lícito optar por ninguna intervención para poner fin a la vida -ortotanasia-.

El tener claridad en el significado de ambos vocablos, el bien y el bienestar, no es un algo intrascendente, pues las con-ductas médicas que tengan por finalidad el procurar uno u otro pueden tener consecuencias benéficas o, al contrario, graves e irreparables daños para el paciente. La determinación de realizar el bien para el paciente no siempre trae aparejado lo que en el lenguaje ordinario se entiende y se reclama como bienestar ni a corto ni a mediano ni a largo plazo. La prescripción de una dieta más o menos estricta a un diabético, junto con fármacos parenterales que pudieran ser de rigor aplicarle una o varias veces al día, sin duda le causará molestia, pero no hacerlo cediendo a su deseo de bienestar sería una grave falta al deber médico de cuidar de la existencia y de la salud del paciente. Insistimos: “el bien” ontológico y moral no conlleva siempre lo que en el lenguaje ordinario se desea y se entiende como “bienestar”.
Si el deber primordial de la actividad del médico es procurar el bien del paciente “favorecer, no hacer daño”, enseña ya el Corpus Hippocraticum tenemos que ser conscientes de que ese bien puede ocasionar molestias de mayor o menor magnitud a quien lo recibe, al paciente, y el médico está ineludiblemente obligado, por respeto a la dignidad y a la libertad de aquél, a informarle con lenguaje comprensivo de acuerdo con su capacidad cognoscitiva, acerca de las conductas que debe adelantar y las consecuencias de rehusarlas para que pueda ejercer idóneamente su autonomía si está en condiciones de hacerlo. Más, si no es correcto que el médico imponga autoritariamente su criterio, tampoco lo es que deje de indicar lo adecuado así vaya en contra del bienestar y prefiera tergiversar su criterio profesional, honestamente fundamentado. Sobre este tema, el consentimiento idóneo o informado, volveremos en otra oportunidad.
No olvidemos que lo que el paciente confía al médico es, en primer lugar, el cuidado de su existencia, y que el diagnosticar y tratar enfermedades, el prevenirlas, la rehabilitación cuando sea necesaria, son simples elementos que le permiten cooperar con su paciente para que él lleve a cabo el proyecto de su vida como persona. Esos elementos que hacen parte de aspectos científicos y técnicos, la tecnociencia con los cuales cumple su misión el médico, pueden desviarlo de su verdadera meta si los hace absolutos y termina comportándose como un perito en procedimientos terapéuticos, diagnósticos, etc., desconociendo a la persona que requiere su atención y mirando sólo la entidad nosológica, el sistema u órgano enfermo, el examen paraclínico, etc., deshumanizando la más humana de las profesiones.
Ese bien que honestamente quiere hacer realidad el médico en su acción de ayuda a quien se confió a su cuidado, debe recaer «en el paciente mismo en cuanto titular y beneficiario de la salud por qué se lucha», como lo enseña Laín Entralgo, pues si otros intereses se interponen, por nobles que parezcan -la sociedad, el Estado, “el buen orden de la naturaleza”, etc.-, convertimos al paciente, que es un fin en sí mismo por ser persona humana, en “objeto”, en cosa explotada para ganancias de otros, menguando así su dignidad y la nuestra como profesionales, ya que nos comportamos como intermediarios mercantiles.

Nota: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-

http://www.periodicoelpulso.com.co/html/sep03/opinion/opinion.htm

La destrucción de la otredad en el acto médico

La destrucción de la otredad en el acto médico
Mario Montoya Toro, MD

La relación entre el médico y el paciente fue herida seriamente por leyes, decretos y resoluciones que, como meteoritos, cayeron en medio de esa relación y crearon un cráter entre los dos sujetos de ella. Porque en la relación médico-paciente que durante siglos pervivió, no había un solo sujeto y un objeto, no era como las gentes a veces han creído y como ahora resulta en gracia de todo lo que hemos dicho, un sujeto -el médico- y un objeto -el paciente-.
Eran dos seres humanos cada uno sujeto para el otro, que intercambiaban ideas: las del uno -sus preocupaciones, angustias y dolores-, las del otro -sus palabras de consuelo, de esperanza, de apoyo fraterno y de guía en el tratamiento-.
Cada uno era para el que estaba frente a él en la consulta “el otro”, un ser humano, con sentimientos humanos, con preocupación humana, era en resumen «el otro», y esa otredad establecía para cada quien la obligación moral de un diálogo, una relación humana que respetara siempre la dignidad del hombre.
El médico conocía a su paciente, y lo recordaba cada que era necesario; el paciente conocía al médico y podía llamarlo por su nombre, lo cual hoy en día no se da. Pacientes anónimos, médicos anónimos, han sido el resultado de todo lo que hemos visto.
¡Qué triste que hoy en día al médico no le importe el nombre de su paciente y ni siquiera le interese recordarlo, o qué triste que al paciente no le importe quién es el médico que lo atendió, no conozca su nombre ni le interese conocerlo!
¿Hay aquí una relación verdaderamente humana entre un hombre que necesita la ayuda del otro y éste que está en capacidad de dársela ? ¡En absoluto! Hay simplemente una relación formal entre uno más de los enfermos y uno más de los médicos posibles. Para el médico ya ese paciente no es “el otro”, sino uno más, y así como hemos criticado el que en los hospitales aprendan a veces los estudiantes a hablar del paciente 238, 241, etc., sin siquiera mencionar el nombre de la persona, o, lo que es peor, del cáncer de la cama 122, del infarto de la cama 140, así también resulta deshumanizado ese trato actual del médico con su paciente y de éste con aquél.
¡Cómo recordamos con nostalgia aquel acto médico en el que el paciente era recibido con afecto por el profesional que lo saludaba por su nombre y le preguntaba incluso por su familia, e introducía aunque fuera una corta relación de ser humano a ser humano antes de entrar a la consulta propiamente dicha, cuando vemos hoy esa despersonalización en la consulta médica! No es raro que cuando uno pregunta al paciente al que ve por primera vez, o ha visto ya en otras ocasiones, quién lo atendió en determinado servicio médico, le responda: “No sé su nombre”. Pero además si le pregunta qué le dijo el doctor, qué exámenes le hizo, responda: “Ni siquiera me examinó, solamente me preguntó qué sentía y me dio esta fórmula”. Esto bien pudiera cumplirlo una máquina a la que no hay que pagarle salario ni prestaciones sociales. El médico-máquina es una de las desgracias del momento actual en la medicina, así como lo es el paciente-objeto.
Ojalá se pudiera rescatar la otredad en la relación médico- paciente, para que hubiera la armonía necesaria entre dos seres humanos que se complementan, cada quien desde su respectivo campo, aportando lo que le es propio, para que el uno -el médico-, pueda cumplir su función; o para que el otro -el paciente-, pueda recibir la atención necesaria como brindada con conocimiento médico, pero sobre todo con afecto humano, que es una gran parte del tratamiento que debe dársele.
Si en la relación médico-paciente, yo, además de no involucrar mi “mismidad” (yo soy yo mismo), ignoro la otredad humana del paciente y éste hace lo mismo recíprocamente, esa relación bien pudiera decirse no sólo que nace resquebrajada, sino que es verdaderamente” mortinata”.
Los grandes maestros de la medicina tuvieron siempre centrada su atención médica en el ser humano enfermo, antes que en la enfermedad como tal. Cuando alguno de esos médicos acuñó la frase que nos presentaban a los estudiantes de medicina al comienzo de la enseñanza clínica: «No hay enfermedades, sino enfermos», se nos estaba diciendo que la enfermedad puede tener distinta forma de presentación según quien la padezca, pero se nos estaba diciendo también que ese “quién” es un ser humano igual que nosotros, pero necesitado no sólo de un tratamiento para su mal, sino de la acogida fraterna del médico. «¿En dónde está eso ahora?»

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.

http://www.periodicoelpulso.com.co/html/1004abr/opinion/opinion.htm

Sobre la proporcionalidad

Bioética
Sobre la proporcionalidad

Carlos Alberto Gómez Fajardo, MD

Desde una postura bioética respetuosa con la dignidad del paciente, está claramente entendido que el quehacer del terapeuta parte del entendimiento de la realidad limitada y contingente de la existencia humana. Limitación que comienza -no por obvio debe dejarse de recordar oportunamente- por la propia del citado terapeuta. Ya lo sabía bien el médico de la época clásica, de cuya conducta conocemos hoy mucho. Herófilo de Alejandría había definido al buen médico como “aquel que es capaz de distinguir entre lo posible y lo imposible”.
En la práctica tecnocentrista y comercial de hoy, caracterizada por una pesada intermediación instrumental ante la realidad del enfermar, se llega a veces al extremo absurdo del encarnizamiento terapéutico. La preocupación y el temor del paciente lo han llevado, de la mano de la desconfianza, a querer en cierto modo “gestionar la muerte” acercándose al peligroso límite de “hipertrofia de la autonomía”. En tal sentido puede entenderse la extensa trayectoria de documentos jurídicos sajones como el “living will” y las “advanced directives”, no despojados de un autoritarismo unilateral. Quizás sean apenas una solicitud del futuro paciente para no ser convertido en víctima de una tecnología deshumanizada y fría; quizás, una expresión más de insatisfacción ante un acto médico degradado a la realización de un contrato multilateral, susceptible de evaluación judicial constante.
El “testamento vital” es un tema que pronto se toca con el de la eutanasia, el suicidio asistido y la sutil manipulación terminológica relacionada con la “muerte digna”, que conduce a que muchos terminen llamando “bueno” a lo que es malo y viceversa.
Ayuda a despejar el panorama, para quien quiera tener en cuenta esta realidad, la enunciación del “principio de totalidad o terapéutico”, basado en el todo unitario en que consiste la existencia corpórea, única y personal de todo ser humano.
El respeto por la vida incluye la proporcionalidad de la terapia propuesta, la justa evaluación de las medidas en el contexto de la totalidad de la persona: riesgos, daños, beneficios, costos, expectativas. Si este ponderado análisis tiene lugar, el médico se sabrá mantener lejos del engaño, de la participación dicotómica en la explotación comercial, de la manipulación sombría e indebida, y del encarnizamiento. En una atmósfera de respeto a la dignidad del otro, se comprende la máxima “todo exceso es enemigo de la naturaleza” y el texto hipocrático: “haré uso del régimen en beneficio de los enfermos, según mi capacidad y mi recto entender y, si es para su daño e injusticia, lo impediré.”
Tal es la validez de algunos conocimientos clásicos, ahora que no es infrecuente que algunos imaginen que el acto médico “científico” lo es cuando se acoge a la “MBE” (Medicina Basada en la Evidencia). Para quienes reafirman su condición de científicos acudiendo a las últimas cifras provenientes de la base de datos “Cochrane”, podría hacerse una respetuosa sugerencia: debería haber una rotación del personal en entrenamiento en las ciencias de la salud por un curso de algunas semanas que incluyera unos turnos de biblioteca e investigación y lectura crítica de la historia de la medicina. Se debieran matricular -es “evidente”- también los profesores. Así podremos superar el peligro de que las cosas se reduzcan, como acontece, a “facturo, luego existo...”. El ensañamiento terapéutico es, además de una falta contra códigos vigentes, un lamentable error de juicio clínico y de juicio ético-antropológico.


Nota: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.


http://www.periodicoelpulso.com/html/ene06/opinion/opinion.htm

Reacciones ante la fuerza

domingo, 7 de febrero de 2010

Vestigium
Reacciones ante la fuerza

Autor: Carlos Alberto Gomez Fajardo


Han sido muchas las reacciones y críticas ante de las recientes normas relacionadas con la “emergencia social” y con las medidas emitidas con el fin de superar la crisis financiera del sistema sanitario colombiano. Estamos, se dice, en una situación de crisis que -descrita por las mismas autoridades- ha conducido al país a un eventual colapso del sistema de salud. ¡Qué gran contraste! Ahora Colombia necesita una emergencia social y afronta el derrumbamiento financiero de su sistema sanitario: los propios artífices de éste hace pocos años se atrevían a manifestar ante la opinión pública que el sistema de salud de Colombia era uno de los mejores del mundo.
Se mencionaban comparaciones con otros países, haciendo referencia a informes de la OMS, con el objeto de ponderar las ventajas de la ley 100 de 1993: el lector puede recordar que Colombia -informe de la OMS, año 2000- ocupaba el primer puesto en algo que los expertos de entonces denominaban “distribución justa de la financiación de la salud entre los pobres”. En tal informe se ubicaba la salud de Colombia por encima de los Estados Unidos, Canadá, Suecia y Alemania. De tal tenor son las abstracciones de los economistas; tal vez ellos mismos las comprendan y las crean. Con sus razones, según la OMS, las situaciones de salud de Marruecos, Colombia, Omán y Chipre se encontraban por encima de las de muchos países industrializados….

Ahora se está colapsando este fabuloso sistema. En realidad, se cae un sistema financiero.

Poco se ha hablado de salud. Sí mucho, en exceso, de dinero, de intereses monetarios, de pujas colosales por fragmentos de poder que afectan a partes interesadas. Algunas voces sí se han manifestado sobre el hecho cierto de que el uso del poder público se ha convertido en herramienta para privilegiar intereses por medio de un maremágnum de normas, decretos, y reglamentaciones. A eso se ha reducido la “implementación” de la ley 100.

Ahora merece la pena destacar un par de párrafos de la comunicación expedida por la Academia Nacional de Medicina de Colombia, una voz autorizada y clara: los decretos de esta emergencia “representan un grave atentado contra la medicina como ciencia y profesión, atentado que nunca se había registrado en esta ni en ninguna otra nación democrática”. Además, se tocan dos puntos: “el mandato burocrático-administrativo de los entes intermediarios” y la “posición dominante de los intermediarios aseguradores…”

Esto es cierto: aquellas entidades, los intermediarios, actúan implacablemente como bancos y como captadores-controladores de los dineros del público. Ejercen un poder y control férreo; hasta llegarán a tener posibilidades de involucrarse en el conocimiento de la situación patrimonial de los afectados, con el fin de disponer de sus recursos para gastos sanitarios.

Desde la ley 100 de 1993 se ha hablado muy poco de salud. Casi siempre se ha hablado de dinero, de normatividad jurídica, de tutelas, de sentencias, de cosas de abogados y de financistas, de giros, de sentencias; en fin, de muchos miles de millones de pesos.

¡Que tan lejos estamos de la salud! ¡Qué tan distantes del entendimiento del bien de la salud como el “equilibrio de potencias”, de la “homeostasis” que permite a cada ser humano llevar a cabo efectivamente su proyecto existencial dentro de sus naturales potencialidades y limitaciones!

Estos son los resultados fatales para el país de haber cedido este tema a políticos, a funcionarios ambiciosos y a tecnócratas que han mirado cifras y balances y que han impuesto –con el peso de la ley- su visión particular, la ideología materialista y mercantilista, por encima del sentido humano de la medicina y de la obligación solidaria de la organización social democrática. Tristemente, es también resultado fatal de haber dado rienda suelta a algunos médicos que se sumergieron a fondo en ésa misma marea de explotación comercial y que traicionaron su vocación hipocrática de servicio.



http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=140174&imagen=&vl=1&r=buscador.php

Médicos se comunican con pacientes en estado vegetal

viernes, 5 de febrero de 2010

4 Feb 2010 - 10:58 pm
Increíble logro de un grupo de científicos europeos
Médicos se comunican con pacientes en estado vegetal
Por: Redacción Vivir
Mediante una técnica que requiere la recopilación de imágenes del cerebro, 23 personas en esta condición respondieron preguntas sobre su familia y su estado de ánimo.


Esta investigación facilita el camino para que los pacientes en estado vegetativo tomen decisiones acerca de sus tratamientos.


Los familiares de los pacientes que se encuentran en estado vegetativo, debido a un daño cerebral, no sólo sufren por no saber si su ser querido mejorará algún día sino que, además, deben enfrentar la terrible sensación de impotencia y el desconsuelo que les genera el no tener la certeza de que esa persona los escucha o los siente. Por eso, la revelación que hizo un grupo de investigadores británicos y belgas, en la revista New England Journal of Medicine, acerca de un experimento en el que lograron comunicarse con pacientes en esta condición, es tan grandioso y esperanzador para la ciencia.

El equipo, dirigido por Adrian Owen, neurocientífico de la Unidad de Ciencias Cerebrales de Cambridge (Reino Unido), utilizó imágenes obtenidas a través de una resonancia magnética que mostraban, en tiempo real, la actividad cerebral de un grupo de 23 pacientes ante determinados estímulos. Lo primero que hicieron estos expertos fue pedirles que se imaginaran jugando tenis. Inmediatamente, pudieron observar cómo se activaba en el cerebro la región que controla los movimientos físicos.

Después, les solicitaron que se imaginaran a sí mismos recorriendo las habitaciones de su casa, lo cual activó otra área distinta del cerebro. Una vez identificadas con precisión ambas zonas, los investigadores sometieron a los pacientes a una serie de preguntas. Para decir “sí”, debían imaginar que jugaban tenis, y para decir “no”, tenían que pensar que estaban en su casa. Gracias a las imágenes del cerebro que proyectaba el escáner pudieron comprobar qué áreas se activaban de acuerdo con cada pregunta y de esta forma identificar las respuestas positivas y las negativas sobre las cuestiones que iban planteando.

Uno de los pacientes, un joven de 22 años que lleva en estado vegetativo desde hace cinco, logró responder si tenía o no hermanos, cuál era el nombre de su papá y cómo se sentía a través de este método. “Nos quedamos asombrados cuando vimos los resultados de los escáneres y comprobamos que eran capaces de contestar correctamente a las preguntas que les hacíamos con tan sólo cambiar sus pensamientos”, explicó Owen.

Además, advirtió que esta investigación facilita el camino para que los pacientes en estado vegetativo tomen decisiones acerca de sus tratamientos en el futuro. “Podríamos preguntarles si sienten algún dolor y administrarles analgésicos o conocer acerca de su estado emocional”. Sin embargo, Owen y su equipo, integrado también por científicos de la Universidad de Lieja (Bélgica), aseguraron que este prometedor avance médico podría despertar serios cuestionamientos éticos.

Por ejemplo, hasta qué punto es legal desconectar o dejar morir a una persona en estado vegetativo si se evidencia que responde a ciertas preguntas, gracias a las imágenes que ahora podrán ver los médicos sobre su actividad cerebral. Si bien el debate hasta ahora comienza, lo cierto es que lo que lograron estos investigadores europeos es extraordinario, pues abre un camino hasta ahora incierto para el tratamiento de estos pacientes.

Redacción Vivir EL ESPECTADOR

http://www.elespectador.com/impreso/vivir/articuloimpreso185967-medicos-se-comunican-pacientes-estado-vegetal

Entrenan con el Wii a futuros cirujanos

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Entrenan con el Wii a futuros cirujanos

MEXICO, DF.- Los galenos que practican con estos juegos son mejores que los que entrenan con el método tradicional

Diana Saavedra/Agencia Reforma
MÉXICO, DF.- Utilizando como base el famoso sistema de videojuegos Wii, especialistas de las universidades de Arizona y Panamericana entrenan a jóvenes médicos para realizar cirugías.

"Los que practican con estos juegos son 50 por ciento mejores que los que entrenan con un método tradicional", explicó el doctor Kanav Kahol, del departamento de Informática Biomédica de la Universidad de Arizona.


"La realidad virtual ayuda al cirujano para dedica-8r más tiempo en pensar, diseñar y dar las ordenes, mientras el robot realiza el trabajo más tedioso".
Al comprar un juego sencillo para entretenerse, Kahol se dio cuenta de que la consola de Nintendo le permitía practicar algunos de los movimientos de su muñeca para la realización de las laparoscopías, comentó.

En condiciones normales, a un cirujano le lleva mucho tiempo entrenar para adquirir la destreza, alrededor de 10 años para poder operar sólo una cirugía laparoscópica.

"Ahora los cirujanos no se deben limitar a la práctica in situ, pueden ir a la casa y como ésto los quita de lo cotidiano, de la escuela y del aprendizaje, se convierte en algo que practican más y los vuelve más expertos", explicó.

El equipo diseñado por Kahol se basa en el juego Marvel, y para este, al control del equipo interactivo se conecta una base a través de la cual se coloca una troca con el instrumento laparoscópico.

De hecho, el equipo del doctor José Luis Mosso, especialista de la Universidad Panamericana adaptó el equipo para simular de mejor manera el movimiento de la mano y hacer más eficiente la práctica de los estudiantes.

"El primer paso para entrenarse en cirugía es la coordinación visomotora, es lo que más cuesta al cirujano orientar su mano en un plano donde no está su vista", explicó el doctor Mosso.

"La innovación consiste en agrega a la base horizontal una articulación esférica perforada de plástico, a través de la cual podemos introducir y extraer el trocar (un instrumento usado en cirugía) donde se encuentra el instrumento laparoscópico".

Esto hace que la simulación sea más cercana a la realidad, pues la pieza existe y es comercializada para cirugías, pero lo adaptaron al Wii.

Los jóvenes galenos entrenados mediante este sistema cometen 50 por ciento menos errores al momento del trabajo, consideran los especialistas.

"Realizado un estudio con 20 cirujanos, los dividimos en dos grupos de 10, y encontramos que aquellos que usaron el juego eran 50 por ciento más eficientes y con la mitad de errores", señaló Kahol.

Además, se encuentra el beneficio económico, ya que si bien existen simuladores virtuales que permiten el entrenamiento de los médicos, éstos son muy costosos.

"Los simuladores virtuales son costosos, alrededor de 400 mil pesos, y este sistema (Wii) no estoy seguro, pero no rebasa los 5 mil pesos, junto con el sistema que desarrollamos", señaló Mosso.

Hacia el futuro

Los investigadores, que participaron en el Primer Simposio Internacional de Medicina Virtual, trabajan en el desarrollo de un sistema para entrenar a los jóvenes en el uso de robots en cirugías laparoscópicas, pues actualmente no se cuenta con este tipo de capacitación.

"En noviembre próximo presentaremos un nuevo simulador que permitirá la práctica específicamente para el uso de robots porque actualmente no existe nada con lo cual puedas entrenar para hacerte experto en este tipo de procedimientos", comentó Kahol.

"Por el momento lo estamos probando, pero esperamos tenerlo listo como versión 1.0".

El modelo será muy similar pero con otro tipo de juegos, por ejemplo, Rock game sería una buena opción.

"Sería similar a este juego que se utiliza como guitarra para aprender a tocar, sería una buena opción. Pero necesitamos ver cuál se adapta mejor", añadió.

Lo que también será necesario es tener una interacción más semejante a la cirugía, por lo que será necesario el desarrollo de ambientes que simulen este tipo de procedimientos, agregó Mosso.

"Creo que eso se verá en las siguientes generaciones de juegos con aplicaciones al cirugía, para que se tengan escenarios más reales o simulando ambientes quirúrgicos", explicó.

http://www.sipse.com/noticias/13652-entrenan-futuros-cirujanos.html

Utilizan un diente como soporte para implantar una lente en el ojo de una estadounidense

domingo, 20 de septiembre de 2009

PROCEDIMIENTO PARA RECUPERAR LA VISIÓN
Utilizan un diente como soporte para implantar una lente en el ojo de una estadounidense

Una mujer recupera parte de la vista gracias a una lente implantada en un colmillo
Esta técnica quirúrgica puede ser una solución para pacientes muy determinados

Actualizado jueves 17/09/2009 16:33 (CET)


MADRID.- Un equipo de médicos del Instituto Oftalmológico Bascom Palmer de Miami ha dado una vuelta de tuerca a la famosa Ley del Talión -'ojo por ojo, diente por diente'- y ha colocado un diente por ojo en una paciente que perdió la visión hace nueve años. Gracias a esta complicada y rara cirugía, Sharron Thornton, de 60 años, ha recuperado ya un 20% de la vista y, por primera vez, ha podido distinguir las caras de sus nietos y es capaz de leer un periódico con ayuda de unas gafas.

Según ha explicado en rueda de prensa el oftalmólogo Victor L. Perez, del centro Bascom Palmer, en EEUU, el proceso quirúrgico -denominado osteo-odonto queratoprótesis modificada- consta de varios pasos y se ha prolongado durante seis meses. Se trata de la primera vez que se realiza en EEUU, mientras que en Europa y Japón ya se ha practicado alguna vez, aunque no se han realizado más de 600 intervenciones de este tipo en todo el mundo.

Lo primero que hizo el equipo de galenos fue extaer una pieza dental de la paciente, en este caso un colmillo superior. Se agujereó el diente y se le instaló una lente de plástico en el orificio. Después se implantó todo el conjunto bajo la piel del pecho de Sharron durante varios meses para que la combinación diente-ojo se acoplara bien. Por último, se extrajo el conjunto del pecho y se colocó en el ojo dañado. Y, tan sólo unas horas después de que le retiraran las vendas, Sharron, más conocida como 'Kay', fue capaz de distinguir rostros donde antes sólo veía sombras.

"Normalmente se usa para este proceso un tubo de plástico cilíndrico, en vez de un diente, pero sólo funciona en aquellos ojos que están sanos y muy humedecidos. Como no era el caso de Sharron, utilizamos un diente porque proporciona una plataforma estable, con suficiente estructura ósea y cartlílagos y que puede nutrirse del ojo", ha explicado el doctor, según recoge la prensa norteamericana.


Sharron se tapa su ojo operado tras la rueda de prensa (Foto: AFP Joe Raedle)
Como aclara el doctor Luis Fernández Vega, director médico del Instituto Oftalmológico de Oviedo, esta antigua técnica ("que puede tener más de 30 años de antigüedad") está quedando poco a poco en desuso en favor del uso de prótesis sintéticas. "Con las llamadas prótesis de Boston logramos prácticamente lo mismo sin necesidad de usar el diente", explica el especialista desde un congreso que se está celebrando en Italia.

'Kay' había perdido la visión en el año 2000 por culpa del síndrome Stevens-Jonhson, que al parecer se le desarrolló por una reacción alérgica a un medicamento. Esta rara condición, entre otras cosas, mata a las células de la superficie del ojo y puede dañar la córnea hasta producir ceguera. "Para aquellos pacientes que por su condición rechazan un trasplante de córnea artificial, puede ser una opción. Estamos muy entusiasmados con el resultado de la intervención", concluye Perez.

Los médicos consideran que si no existe infección, Sharron debería recuperar todavía algo más de vista y aguantarla durante, al menos, una década. En España, como aclara el doctor Fernández Vega, "salvo en casos particulares, y en éste no conozco todos los detalles, se hubiese recurrido a una prótesis de material sintético [para implantar la lente]".

'Un milagro'
"Cuando los médicos me dijeron que me iban a poner un diente en el ojo, pensé que estaban bromeando. Pero al final, todo ha salido bien y ahora es un milagro que pueda volver a ver", ha reconocido Sharron Thornton, que confiesa que en algún momento durante estos nueve años pensó incluso en el suicidio.

Sin embargo, ahora puede jugar a las cartas, ver sus programas favoritos en la televisión y, sobre todo, jugar con sus nietos, un sueño hecho realidad. "No recordaba lo bonito que es el color del cielo o de las nubes", dijo emocionada durante la rueda de prensa.

Pese al éxito de esta operación, algunos oftalmólogos consideran que es un proceso demasiado difícil para extenderlo a otros pacientes y que se debe considerar antes otras opciones. "Afortunadamente es una técnica poco frecuente porque no hay muchos pacientes que la necesiten", remata Luis Fernández Vega.


http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/09/17/medicina/1253197079.html

Contraloría advierte sobre malos servicios de salud

sábado, 12 de septiembre de 2009

Contraloría advierte sobre malos servicios de salud
Caracol | Septiembre 9 de 2009

Por segunda vez este año el Contralor General de Medellín, Carlos Mario Escobar Álvarez, advirtió del crítico estado de la prestación de servicios de la salud en la ciudad, y la forma como están falleciendo pacientes que no pueden acceder de forma oportuna a servicios especializados.

Para la Contraloría lo más preocupante es que el número de pacientes que mueren por no acceder a los servicios especializados mantiene una tendencia constante, pues los registros dan cuenta de 27 pacientes que fallecieron mensualmente en los servicios de urgencias de la Empresa Social del Estado Metrosalud sin acceder a la atención solicitada.

El reporte también consignó que el tiempo de espera para la ubicación de los pacientes fue un factor determinante en el resultado final de muertes; y sostiene que algunas de ellas pudieron ser evitadas con un manejo oportuno e integral en el servicio requerido, pues el 75 por ciento de los usuarios fallecidos llevaban mas de seis horas en espera de ubicación.

Según el órgano de control el grupo poblacional más afectado sigue siendo el de los mayores de 60 años, y entre la problemática detectada figura la insuficiencia en recursos, la inoportunidad en el trámite para la ubicación de los usuarios y el déficit notorio en la oferta de algunos servicios en la ciudad.

A comienzos de este año la Contraloría había alertado sobre esta situación, y nuevamente remitió a las instancias competentes el informe para que se apliquen correctivos.

http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=876016

«No por ser fetos dejamos de ser seres humanos con derechos»

domingo, 6 de septiembre de 2009

CÉSAR NOMBELA CATEDRÁTICO DE MICROBIOLOGÍA
«No por ser fetos dejamos de ser seres humanos con derechos»
El catedrático de Microbiología afirmó ayer en La Granda que «todos tenemos derecho a una identidad genética»

15.08.09 - RICARDO GAYOL LA GRANDA


El catedrático de Microbiología César Nombela expuso ayer en el curso de La Granda sobre 'La medicina que viene' los avances de la investigación del genoma respecto a su incidencia en las patologías humanas, en una conferencia titulada 'La medicina molecular'. Nombela fue discípulo del Nobel Severo Ochoa y ha presidido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de 1996 a 2000. Es, además asesor de Ética de la Unesco, y miembro del Comité de Bioética de España.
-¿Hacia dónde están enfocadas actualmente las investigaciones sobre el genoma humano?
-Hacia la funcionalidad, más allá de conocer simplemente la secuencia. El genoma se investiga para lograr una aplicación práctica como, por ejemplo, conocer la relación entre la génetica de cada individuo y sus patologías. Cada persona tiene factores propios de propensión a ciertas enfermedades.
-¿Qué aplicaciones tendrán?
-El fruto de las investigaciones acabará en nuevos diagnósticos y medicamentos. Ya hay empresas que ofrecen leer parte de la secuencia genética de una persona, para conocer su propensión a ciertas patologías. Estas predicciones tienen consecuencias sociales y éticas importantes como, por ejemplo, el derecho a conocer y a no ser discriminado por la constitución genética de cada uno. Eso entra ya en el campo de la Ética y del Derecho.
-¿Intervenir en el genoma no es 'jugar a ser Dios'?
-Hay intervenciones éticamente admisibles como la terapia genética experimental -corregir defectos genéticos que producen dolencias-. Lo que no es admisible es modificar el genoma del individuo como tal. Todos tenemos derecho a una identidad genética.
La dignidad humana
-¿Es necesario un marco legal que delimite las aplicaciones de estas investigaciones, como es el caso de las fases anteriores al nacimiento y muerte del ser humano?
-Todas las actuaciones sobre el ser humano necesitan un marco ético, siempre debe primar la dignidad del ser humano. La actual ley del aborto incide sobre la vida humana, aunque sea en forma embrionaria en ese momento. No por ser fetos dejamos de ser humanos, y de tener, por tanto, derecho a la vida. La dignidad humana no debe abandonar a la persona en ninguna de sus etapas.
-Cómo funciona la política científica en España?
-La política científica en España es escasa e insuficiente. En España invertimos un 1,27%, cuando la media europea es del 2%. La Administración central no es la única responsable, pero sí la principal. En ese sentido la inversión privada es imprescindible. En países como Alemania y Estados Unidos el capital privado aporta del 65% al 70 % del capital para investigación y el resto, el sector público. En España el porcentaje apenas llega al 50%.


http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090815/sociedad/fetos-dejamos-seres-humanos-20090815.html

Manipulación de embriones humanos: algunas objeciones

domingo, 23 de agosto de 2009

Manipulación de embriones humanos: algunas objeciones
Carlos A. Gómez Fajardo *
(IATREIA Revista Médica Universidad de Antioquia ISSN 0121-0793 vol. 21 No. 1 Marzo 2008 pp. 75-82)

Resumen
En este ensayo se entiende la ética como un saber práctico orientado hacia la “eupraxis”, el buen obrar. El acto médico prudente es respetuoso con la vida humana en condición de fragilidad. No todo lo que técnicamente se “puede” hacer, en realidad se “debe” hacer. La vida de los embriones humanos merece respeto pues son miembros de esta especie. En las aplicaciones de las tecnologías de manipulación embrionaria se causa de modo deliberado la muerte de aquellos, acción que es racionalmente inaceptable a la luz de la ética; por lo tanto, debe ejercerse objeción de conciencia ante tales actuaciones de la tecnociencia contemporánea.

Palabras Clave
Manipulación embrionaria. Bioética. Respeto.

SummaryEthics is a practical knowledge, oriented to “eupraxis”, the good action. The prudential medical action must behave respectful to human life in condition of fragility. Not all things and actions that are technichally possible are correct in terms of morality. Human embryos are members of our specie; in the technics of embryo manipulation many of them are conducted to a deliberated death. That action is rationally objectionable in an anthropological basis.

Key Words
Embryo manipulation. Bioethics. Respect.

IntroducciónPara iniciar estas consideraciones, es preciso acudir a un párrafo introductorio que se halla en un sesudo texto de las autoras López Moratalla e Iraburu Elizalde. Debido a su precisión y profundo contenido, merece ser citado: “… El primer “hito” en la vida de un organismo es su constitución como individuo por la actualización de su información genética en la unidad celular cigoto. Los componentes del citoplasma, activados con la fusión de los gametos de los progenitores, ponen en marcha, en acto, la información potencial de los pronúcleos de los gametos, iniciando la emisión del programa: modifican el genoma heredado. Con esta primera actualización del mensaje genético comienza la existencia del viviente. A diferencia de lo que sucede en la construcción de un ser inerte o un artefacto, que sigue una actividad y un plan externo a él mismo, el ser viviente se autoorganiza determinando su propia información, disponiendo los elementos materiales para que el proceso vital continúe. Por ello, aun cuando un accidente interrumpa el proceso, incluso en una fase inicial, el viviente ha cumplido la finalidad intrínseca: vivir. Esa interrupción significa que se ha acortado la duración natural de su vida: el viviente ha muerto de forma prematura. Si se interrumpe la emisión del mensaje, la autoconstrucción, sólo se le quitará al viviente la posibilidad de alcanzar ulteriores perfecciones…” (1)

El escenario de pérdidas “no naturales” de embriones humanos
Existen fuertes razones para objetar en conciencia la utilización de las tecnologías de reproducción asistida en seres humanos, uso clínico puesto en el escenario de la práctica médica desde el histórico reporte de Steptoe y Edwards en el año 1978 en el cual se refiere el nacimiento de Louise Brown, la primera “bebé probeta” obtenida por procedimientos de recuperación de óvulos, fertilización in vitro y transferencia embrionaria (2). Para el año 2004 se estima que el 1 % de los niños nacidos en los Estados Unidos son obtenidos con la aplicación de aquellas tecnologías, previamente desarrolladas por décadas en el campo de la medicina veterinaria, concretamente por los avances de conocimientos básicos de diversos aspectos de la fisiología reproductiva de los mamíferos. En el último reporte disponible del CDC (división de salud reproductiva, año 2004) figuran 49.458 nacidos vivos por procedimientos de reproducción asistida en las 461 instituciones dedicadas a ésa actividad y que reportan sus datos a la fuente gubernamental, a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Allí puede leerse la mención a unas “tasas de éxito” de entre 30 y 50 % de las transferencias embrionarias que originan nacidos vivos, discriminando entre embarazos obtenidos de fuentes crio-preservadas (30 %) o frescas, la segunda cifra (50%) corresponde a los gametos y embriones frescos, sin procedimientos de crio-preservación. No se refiere el informe de CDC a los embriones muertos desde el inicio de los procedimientos (3). En cambio, datos provenientes de un suplemento sobre el tema de la revista Fertility and Sterility muestran la realidad para el año 1999 en ése país: número de transferencias embrionarias (incluyendo un promedio de 3 o 4 embriones por procedimiento): 52.958; número de niños nacidos vivos: 23.472; número de embriones desechados o perdidos durante los procedimientos: 146.635; proporción de niños nacidos vivos/embriones usados: 13.8 %. Se trata de un hecho cierto y sostenido a lo largo de los años, y con lenta disminución: la proporción de los embriones perdidos en aquellos procedimientos alcanza la de varias decenas por cada recién nacido vivo (4). La mayoría de aquellos embriones ha muerto por diferentes motivos, en todo caso, no por razones “naturales”.
Varios autores, desde hace varios años y desde distintas fuentes conceptuales y áreas académicas, han manifestado un juicio ético critico negativo, de modo racional, metódico, ordenado y riguroso, a la manipulación y muerte selectiva de embriones humanos en esta clase de aplicaciones de la tecnociencia contemporánea; las graves implicaciones humanas, jurídicas, sociológicas del tema son tratadas de modo continuo en diferentes instancias. Junto con tópicos como el proyecto genoma humano, la guerra biológica, la clonación, las patentes, la eutanasia, la justicia en la asignación de recursos sanitarios, la investigación médica en poblaciones subordinadas (pobres, tercer mundo, niños, ancianos), el de las tecnologías de reproducción asistida, hace parte de la agenda que tratan las comisiones de bioética de los más altos niveles gubernamentales en los principales países del mundo, y también, en las grandes instancias internacionales. Hay copiosas referencias bibliográficas que proponen una visión de reflexión bioética centrada en el núcleo orientador del respeto debido a la dignidad de toda persona humana, sin discriminación (5,6,7).

El acto humano libre
El tema de la ética es el del acto humano libre. Se es libre cuando se opta responsablemente por un determinado camino de la actuación concreta en el proceso de decisión-acción que comporta el diario quehacer. Mediante el acto humano libre -conocimiento, ausencia de coerción, volición tendente- a cada quien se le presenta en el escenario de posibilidades la opción racional por el bien. Hacer el bien y evitar el mal es un imperativo de razón al que acude el ser humano inteligente; sin que de ello pueda escapar si se aspira a una coherencia entre el ser, el pensar y el actuar. Además de ser “homo viator”, un viajero que participa de modo activo en el rumbo de su propia trayectoria existencial y biográfica, cada ser humano necesariamente es también un “homo éticus”, un “centro de decisión-acción” que puede aspirar lícitamente a ésa coherencia. Ello comporta, ciertamente, grandes ventajas y aparentes desventajas: desde los tiempos clásicos griegos ha sido claro que no es lo mismo para el hombre vivir bien, que hacerlo de cualquier manera. Por ello su preocupación inmemorial indaga espontáneamente por los criterios de valor que permiten el discernimiento de lo que es bueno o malo, proceso previo a la elección del modo correcto de actuar. En estas reflexiones se comparte la referencia de Aranguren a Aristóteles: “… la Ética a Nicómaco es el primer libro de ética y también el más importante que se ha escrito”. Aristóteles propone la “eupraxis”, el buen obrar; la ética como saber práctico. También el vivir bien, hacer lo debido y hacerlo bellamente; cuestión práctica fundamental, realidad académica e histórica que remite al inmortal caso de Sócrates, ejemplo de fortaleza y virtud en la expresión de pensamientos y actitudes que algunas veces van en la dirección contraria a lo comúnmente aceptado, al parecer de las mayorías y a lo que se ha llamado -en épocas de relativismo ético imperante- lo “políticamente correcto”.
Hay que recordar que ciertamente existe un miedo a la libertad, un temor a reconocer y afirmar lo obvio ante las corrientes de desorientación imperantes en un mundo controlado mediáticamente en el cual muchos pueden creer que la felicidad radica en el poder hacer y en la instrumentalización tecnológica de aspectos tan sensibles como el proceso reproductivo humano: de modo paradójico, se vive desde los años cincuenta del siglo XX en una atmósfera de sometimiento colectivo a ese afán de instrumentalización, tanto en el caso de la tecnología contra la vida humana -el tema del controlismo natal y poblacional- como en el tema de la vida humana desde su inicio como logro del poder hacer de la técnica y de la dinámica comercial del poder comprar lo que se ofrece en el mercado (8).

La seriedad del tema
La seriedad de la cuestión exige reafirmar con claridad estos principios: la vida humana es un bien, desde su inicio cronológico como realidad ontológica y corporal como cigoto; lo es de modo intrínseco. Todo ser humano es digno, no es lógico pretender que aquel carácter constitutivo del ser humano se le otorgue o se le niegue por la voluntad de terceros o por criterios extrínsecos; precisamente la dignidad radica en su natural orientación a la libertad. Cabe aquí referir los imperativos de razón kantianos: “el hombre, y en general todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no meramente como medio para uso a discreción de esta o aquella voluntad, sino que tiene que ser considerado en todas sus acciones, tanto en las dirigidas a sí mismo como también en las dirigidas a otros seres racionales, siempre a la vez como fin”, y “obra de tal modo que uses la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre a la vez como fin, nunca meramente como medio”, en otra forma de expresión del llamado imperativo práctico. La idea de la dignidad del mismo autor viene al caso: “En el reino de los fines todo tiene un precio o una dignidad. En el lugar de lo que tiene un precio puede ser puesta otra cosa como equivalente; en cambio, lo que se halla por encima de todo precio, y por tanto no admite nada equivalente, tiene una dignidad (9).”

Existencias precarias
En las tecnologías de reproducción asistida se manipulan seres humanos en los momentos más frágiles de su precaria existencia; son seres pequeños que hacen parte de la especie humana. Con su manipulación en condiciones artificiales se atropella su dignidad y se limita, de modo arbitrario e injusto, sus posibilidades de continuar existiendo. Ninguno de los profesionales y tecnólogos dedicados a ésas actividades ha demostrado que no sean seres humanos aquellos a quienes manipulan; ninguno de ellos, ni de los retóricos que trabajan infructuosamente para tratar de brindar piso jurídico a ése actuar, ha demostrado que pertenezcan a una especie biológica diferente a la de los mismos que los manipulan: homo sapiens. Tampoco los juristas, haciendo uso de la razón juiciosa y afianzada en el reconocimiento de la realidad –lo que el mundo es- ha demostrado satisfactoriamente y convincentemente que existan categorías de personas o subpersonas que sean entes de diversos niveles de respeto a sus derechos, comenzando por supuesto, por el primero de ellos, el derecho a no ser eliminados físicamente. A fin de cuentas, el diccionario es contundente en una afirmación que se puede aceptar en gracia a la aceptación que merece un razonamiento ordenado: una persona es un individuo de la especie humana.

La intencionalidad del acto
Desde el principio de las instrumentaciones de gametos, cigotos y embriones en sus primeras fases de segmentación, la mayoría de estos últimos son conducidos a una muerte prematura debido a la dinámica e intencionalidad eugenésica que comporta su manipulación; ella obedece a una “cosificación” a que son sometidos, a la reducción de la persona humana a la condición de objeto. Por tal razón con frecuencia quienes lo hacen presentan como “logros” las cifras y casos de los nacidos vivos libres de determinadas patologías (hemofilia, fibrosis quística) mediante el uso de técnicas de biopsias de bastómeras por métodos diagnósticos genéticos aplicados a células FISH, PCR (técnica de hibridación de fluorescencia in situ y reacción de cadena de polimerasa, respectivamente) y a métodos de identificación y selección de sexo de embriones en condiciones ligadas a cromosoma X. Como puede verse, no se trata de “terapia” de determinadas condiciones patológicas; son apenas métodos de selección eugenésica mediante los cuales se ha permitido vivir a algunos, aquellos a quienes se estima “deseables” o convenientes, mientras los otros embriones son desechados o destinados a morir luego de procesos de almacenamiento y criopreservación, como sucede inevitablemente cuando los regímenes legislativos establecen las fechas de caducidad para tales procedimientos. Ha sido un caso muy comentado mundialmente lo acontecido en el Reino Unido, cuando los límites establecidos por la “Human Fertilisation and Embriology Authority” obligaron a la destrucción de miles de aquellos embriones al vencer el plazo establecido para su conservación.
La aplicación concreta de las técnicas de reproducción asistida en seres humanos reduce el embrión a objeto de poder y de satisfacción de deseo de otros; tal contexto de deshumanización está insinuado en la expresión “baby to carry home” y puede discernirse también luego de una mirada crítica a los mensajes y contenidos de los aspectos publicitarios y de manejo de medios de comunicación de las abundantes páginas web de las instituciones dedicadas a esta actividad. A la manipulación mediática y política que protege los intereses e intenciones de los participantes en esta “industria” caben conceptos como “paraísos reproductivos” aplicables a países con legislaciones laxas y que ofrecen conveniencias financieras para esos propósitos, o a realidades tangibles como la compra venta de gametos y embriones.

La mentalidad del ingeniero y del proveedor
Otra situación fuente de inquietud es la tendencia al uso de criterios de ingeniería y de “calidad total” en la certificación de procesos de los laboratorios involucrados: es progresiva la introducción de una ideología mecanicista en la cual el objetivo es la búsqueda de la perfección del producto. Lo defectuoso no se acepta ni se admite; tal es el caso de la aplicación de criterios morfológicos de evaluación de blastómeros (forma celular y de los pronúcleos, alineamiento; número, tamaño y segmentación de las células, zonas de contacto, grosor de zona pelúcida y tiempos de clivaje), aplicados a embriones de diversos días de edad. Los criterios morfológicos de calidad para diferentes clases de embriones en realidad corresponden a clasificaciones “extrínsecas”, basadas en la omisión de la reflexión antropológica sobre el “material” que se está cuantificando y calificando. Aunque se trata de embriones humanos, los técnicos discriminan a su conveniencia, entre los que no cumplan los criterios deseados, aquellos no se transfieren o se eliminan. Cuando se reduce a la condición de objeto aquello que se manipula es imposible que aparezca un horizonte antropológico de reflexión ética sobre las implicaciones de lo que se está efectivamente haciendo; con razón James M. Glass, estudioso de lo sucedido con algunos “investigadores médicos” de la primera mitad del siglo XX, ha afirmado que un fenómeno moderno es el de la reducción del individuo a la condición no humana de un objeto: “Cómo establecer un discurso moral sobre un objeto?”; “Un objeto deshumanizado carece de contexto moral”. La manipulación de los embriones humanos implica la negación de su contexto moral por parte de quienes se creen con autoridad para hacerlo; los interesados en ello. Por tal razón, es explicable encontrar en referencias que se consideran “académicas” contenidos como estos, en relación al tema de esta clase de servicios enmarcados dentro de los terminología de la evaluación de los sistemas de gestión de calidad ISO 9001 (10): “… dar al cliente lo que desea hoy, a un precio que pueda pagar, a un costo que podamos soportar, una y otra vez y darle algo aún mejor mañana…” El pensamiento que excluye la condición humana del material manipulado es coincidente con las opiniones generales de algunos bioeticistas que niegan explícitamente el carácter de persona a algunos seres humanos, como en el caso de T. Engelhardt, quien se refiere a “esas formas de vida biológica humana” y añade “… los seres humanos no llegan a ser personas en el sentido estricto de ser agentes morales hasta años después de su nacimiento…” Ese autor atribuye condición de propiedad a algunos que podrían determinar el uso de embriones y de fetos: “… ellos lo produjeron, lo hicieron, es por tanto, suyo”. No difiere en lo esencial a lo expresado por Chervenak y McCullough, para quienes “el feto es paciente en función de que la madre decida conferirle tal estado” (11).

Ser humano desde el inicio; la autonomía teleológica
El cigoto es el embrión unicelular. A partir de ésa realidad corporal diminuta, se está ante el hecho de un sistema individual y orgánico diferente al de sus progenitores. Aquel nuevo ser viviente, ontológicamente uno, da inicio a un progresivo cono de complejidad y crecimiento celular y estructural que es a la vez expresión de la acción de su nuevo genoma y de la capacidad organizativa y morfogenética intrínseca a él. Es una realidad de unicidad, estructural y funcional. En ella tiene lugar plenamente la autonomía teleológica, explicada en tres conceptos muy descriptivos: coordinación, continuidad y gradualidad. Coordinación: actividad molecular ordenada, secuencial, del nuevo genoma; continuidad: proceso de diferenciación gradual e ininterrumpida; y gradualidad: acción de la ley epigenética intrínseca, inscrita en aquel nuevo y original genoma (12). Todo ello, en el caso de la vida naciente, haciendo parte de un proceso de excepcional contratendencia entrópica, al contrario de la ley física del crecimiento universal del desorden en los sistemas. Tiene lugar la secuencia cigoto-blastómeros-mórula-embrión bilaminar-embrión trilaminar-gastrulación-morfogénesis embrionaria y luego crecimiento fetal, sin que en ninguno de aquellos momentos exista ningún hiato o ruptura esencial y discernible por métodos objetivos. Como lo afirma el genetista francés Lejeune, el “pre-embrión” no existe, es apenas un invento de la comisión Warnock (1984) que fue pretendidamente usado para justificar aplicaciones legislativas posteriores en el ámbito europeo. “La vida tiene una historia muy, muy larga, pero cada individuo tiene un comienzo muy preciso, el momento de la concepción”. La disciplina de la embriología ha estudiado este hecho, el embrión, su realidad actual. No existe la “pre-embriología”, como puede comprobarse repasando los capítulos iniciales de los textos clásicos y actuales de embriología, disciplina que sí se ocupa del estudio (morfológico, descriptivo, bioquímico, evolutivo, experimental) del individuo en sus fases iniciales de la existencia, de la existencia real, no de una hipotética y “potencial” existencia. La falsedad del concepto de “pre-embrión” de la comisión Warnock ha sido valientemente puesta en evidencia por el citado Lejeune.

Un concepto idóneo: Lejeune
El nombre de Jerôme Lejeune (1927-1994) está vinculado a los grandes desarrollos de la medicina del siglo XX. En 1957 describió la trisomía del cromosoma 21 como hallazgo en la condición llamada síndrome de Down. Desde su cátedra de genética fundamental en París desarrolló métodos de estudio de los cromosomas que le originaron reconocimientos académicos de envergadura internacional como el premio Kennedy (1992), y el William Allen Memorial (1969). El profesor Lejeune, duro crítico de la dirección eugenésica que han tomado las aplicaciones de la tecnociencia y de la genética en el campo de la medicina prenatal de la segunda mitad del siglo XX, se convirtió en un abanderado de la protección y defensa de los enfermos y de los seres humanos no deseados y fatalmente discriminados en la fase prenatal de sus vidas. Afirmó, ante una comisión del senado de los Estados Unidos: “… aceptar el hecho de que tras la fertilización, un nuevo ser humano ha comenzado a existir, no es una cuestión de gusto o de opinión. La naturaleza humana del hombre, desde su concepción hasta su vejez, no es una disputa metafísica, es una simple evidencia experimental” (13,14).
Las preocupaciones de Lejeune, expresadas oportunamente en la segunda mitad del siglo pasado, específicamente en lo que se relacionaba con el tema de la manipulación embrionaria y con el diagnóstico prenatal de malformaciones congénitas, se ven actualmente confirmadas por las realidades ominosas de la eugenesia y la eliminación selectiva de enfermos, como puede verificarse al analizar la copiosa cantidad de referencias de la literatura considerada científica en temas como el estudio “FASTER”, relacionado con los marcadores bioquímicos y de ultrasonido para el la detección del síndrome de Down en el primer trimestre del embarazo (15) y las prácticas de eliminación prenatal de fetos considerados defectuosos como lo constatan los múltiples estudios colaborativos internacionales en temas como el feticidio selectivo en embarazos múltiples, la disminución de nacimientos de niños con defectos abiertos del tubo neural (v. gr. “Hawaii Birth Defects Program”) y el “Eurocat Working Group”. La medicina prenatal se ha puesto, de modo insensible pero implacable, al servicio de la causa ideológica de la eugenesia.

El discernimiento; la posibilidad de objetar
Un primer deber exigido por la responsabilidad de la emisión de un juicio ético válido racionalmente es el de la formación de la conciencia moral. En el siglo de Aristóteles se habló de la “eupraxis”; la ética es saber práctico, es obrar prudentemente. Aquella capacidad de discernimiento basada en el conocimiento de las cosas exige una actitud de autenticidad intelectual que se encuentre dispuesta para reconocer lo obvio; actitud que es también propia y explícita del “ethos” hipocrático que entiende la actividad médica con un fundamento respetuoso hacia la vida humana y hacia la realidad tal como es, la “Physis”, sin excepción. No todo lo que se puede técnicamente hacer se debe hacer (16).
Estas ideas contienen un llamado optimista a la afirmación última del sentido de la teoría y la praxis de la medicina: proteger la vida, no destruirla, usar los conocimientos proporcionados por la ciencia al servicio y promoción del bien del hombre, no a su aniquilación selectiva por contrato y por las voluntades de deseo y poder de quienes se autoerigen en señores de la misma vida.
Una de las definiciones académicas de la bioética (Guy Durand) entiende esta disciplina como un “conjunto de exigencias del respeto y la promoción de la vida humana y de la persona en el sector biomédico”(17). Como se ve, este saber se refiere a algo que va más allá de los códigos, más allá de la voluntad de dominio. Se trata de una invitación al enfoque académico de la realidad y de la promoción de una actitud prudencial y de respeto ante los problemas de la máxima complejidad que aquella nos presenta en el entorno biotecnológico. J. L. Aranguren ha propuesto que “… Es necesario hablar para proclamar la verdad, denunciar y no prestar atención a la mentira”. Existe un miedo a la libertad generado tal vez por una fuerte presión social del mundo alejado de la verdad y apasionado por una confusa e irracional credibilidad en el quehacer tecnocrático que se mimetiza también con el consumismo.
Una relación de compromiso con la actitud prudencial y amor por la realidad predicada desde los tiempos clásicos griegos quizás sea una vía de aproximación hacia el cumplimiento de un alto ideal de la práctica médica humanizada, teniendo presente que la humanidad ya ha vivido periodos históricos previos de confusión de los valores, de eugenesia y de intolerancia hacia los enfermos: “Principio de conducta suprema, profesional y moral, de conciencia y de la práctica médica es ayudar y curar, no hacer daño, ni destruir ni matar”; una aspiración racional que es consistente con el “ethos” expresado en el juramento hipocrático (18).
Carlos A. Gómez Fajardo MD Ginecólogo, Hospital Pablo Tobón Uribe, Medellín cgomezfaj@geo.net.co
Referencias
1. Natalia López Moratalla; María J. Iraburu Elizalde. Los primeros quince días de una vida humana. EUNSA, 2004
2. Steptoe, P. C; Edwards, R. G. Carta; Lancet, 2:366,1978
3. 2004 ATR Report http://www.cdc.gov.art/ART2004/index.htm4. Fertility and Sterility Sept. 2002 vol 76 No. 3S p. s256 (s.a.)
5. Niceto Blázquez. Bioética La nueva ciencia de la vida. BAC Madrid, 2000
6. Ramón Córdoba Palacio. La autonomía teleológica y el estatuto del embrión humano. Medicina y Etica Vol. XII No. 4 pp. 425-436 Oct-Nov 2001
7. Jesús Ballesteros. El estatuto del embrión humano: cuestiones científicas, filosóficas y jurídicas. Cap. 14, en “Claves para la argumentación bioética” pp. 217-2328. José Luis L. Aranguren. Etica. 2ª. Edición. Revista de Occidente Madrid, 19599. Immanuel Kant Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Ariel Filosofía. Barcelona, 1996 (Edición bilingüe y traducción de José Mardomingo)
10. Saavedra, J. Bases de un sistema de gestión de calidad para un centro de técnicas de reproducción asistida. Rev Col Obstet Ginecol Vol. 57 No. 2 Abr-Jun 2006 pp 101-107.
11. McCullough; Chervenak. A comprehensive ethical framework for fetal research and its application to fetal surgery for spina bifida. AmJObstetGynecol 2002;187:10-4.
12. Natalia López Moratalla La realidad del embrión humano en los primeros quince días de vida. Persona y Bioética Año 7 No. 20 Sept-Dic 2003 Año 8 No. 21 Ene-Abril 2004 pp. 6-23
13 Lejeune, Jerôme ¿Cuándo comienza la vida humana? Reseña de prensa, revista Trazos, No. 15, Oct-Nov 2005
http://fondationlejeune.org/eng/Default.asp
15. NEJM 353;19 Nov. 10 pp. 2068-2070
16. Gloria María Tomás y Garrido. El principio de precaución en bioética, en “La bioética en el milenio tecnológico” Luis Miguel Pastor García y Modesto Ferrer Colomer, Sociedad, pp. 69-77
17. Guy Durand. La Bioética. Desclée de Brouwer, Bilbao 1992
18. Gómez Fajardo, Carlos A. La medicina prenatal y la persona. Anotaciones desde una perspectiva bioética realista. Revista Persona y Bioética Vol. 10 No. 2 (27) pp. 26-45 2006

Hipócrates fuera de juego

Hipócrates fuera de juego

Firmado por Hans Thomas
Fecha: 23 Julio 2008
Una ética médica bien fundamentada es la mejor protección de los profesionales contra la injerencia política y burocrática, así como frente a las volubles demandas sociales y frente a cualquier intromisión extraña a la profesión. Esta es la tesis que desarrolla Hans Thomas, director del Lindenthal Institut de Colonia, en un artículo traducido al español en Nueva Revista (mayo-junio 2008), del que seleccionamos algunos párrafos.
La sacralidad de la vida resulta hoy controvertida entre los especialistas en Ética. No pocos bioéticos y teóricos del Derecho —John Harris, Norbert Hoerster, Georg Meggle, Hubert Markl, Peter Singer, también Dieter Birnbacher, por nombrar sólo algunos— pretenden hacernos creer que la idea de la dignidad, es decir, del valor incondicional y fundamentalmente indisponible adscrito a toda vida humana, se debe a “autoridades extracientíficas”, y que es deudora de unas premisas metafísicas en todo caso dudosas, esto es, susceptibles de prejuicios, y en particular de prejuicios “religiosos”. Corregir esto, dicen, ha de hacer nuestra ética más justa y nuestro obrar más racional.
El valor incondicional de la vida
Anselm Winfried Müller desenmascara la trampa intelectual que hay en el fondo de esa tesis. Quien basado tan sólo en su simple sentido común, y sin preocuparse de convicciones religiosas, quiere fundamentar “racionalmente” la santidad de la vida —o dicho de forma profana, su incondicional indisponibilidad— se siente desafiado a argumentar. Ciertamente ésta puede deducirse a partir de postulados religiosos, pero aun sin ellos la máxima de la indisponibilidad e incondicionalidad de la vida humana conserva una base completamente firme. Y esa base no queda afectada en modo alguno por aquella crítica. Esos autores no ofrecen ninguna argumentación suficiente de que la vida humana tan sólo tenga un valor relativo.
Anselm Winfried Müller sigue la pista de las razones que se aducen hoy para la valoración de la vida humana, y llega a la conclusión de que el valor incondicional de ésta no puede ser racionalmente deducido. Es más bien una premisa. Él piensa que el reconocimiento de ese valor incondicional es precisamente el fundamento de todas las valoraciones de carácter ético y la medida de su rectitud. Una ética que supone a nuestro arbitrio una vida humana inocente elimina la base sobre la que descansa. Sin la prohibición absoluta de dar muerte a un inocente no puede haber una moral coherente. O, como escribe Müller: “Quien deja el rechazo a matar al vaivén del debate saca del suelo las raíces de nuestra orientación moral para examinar si esas raíces se conservan sanas”.
De todos los derechos humanos que han sido declarados desde la Revolución Francesa cabe decir que no pueden ser fundamentados de una manera puramente racional. Fueron proclamados. Eso sucedió sin apelar a procedencias metafísicas o convicciones religiosas (frecuentemente incluso con la intención opuesta). Tan sólo la experiencia humana e histórica, así como su infracción, llevó a formular y proclamar los derechos humanos. No hay ninguna lógica necesaria que llevara a reconocerlos. En todo caso, eso no sería razón —piensa Müller— para volver a cuestionarse el comercio de esclavos bajo determinadas circunstancias, o para excluir la prohibición absoluta de la tortura, o quizá para aprobar el sexo con niños en determinados casos.
Peter Singer, uno de los críticos del principio de la “sacralidad” de la vida humana, niega que pueda atribuirse una especial dignidad al ser humano, con lo cual liquida también cualquier derecho humano. De acuerdo con su concepción, atribuir esa dignidad al ser humano constituiría un injusto privilegio a costa de discriminar a los animales. Lo denomina –en analogía al racismo– “especieísmo”.
Conciencia médica y consenso social
Por lo demás, también la afirmación de que la vida humana tiene sólo un valor relativo posee una base metafísica. Cada postura ética resulta, consciente o inconscientemente, de una determinada concepción del mundo y del hombre, de manera que el supuesto discurso ético libre de todo presupuesto religioso o metafísico se funda a su vez sobre un axioma metafísico e ideológico, concretamente el que se enunciaría diciendo que más allá de la facticidad y de la racionalidad empírica no cabe considerar realidad alguna. Esto es un puro artículo de fe cientificista.
Según el credo liberal, la ética no es capaz de verdad. Quien habla de conciencia autónoma, únicamente elige otra forma de expresión para decir que la moral no tiene nada que ver con la verdad. De ahí que la moral sea una cuestión privada. Es evidente que una pura moral privada no le atañe al Estado. En ningún caso le vincula. Cualquier concepción axiológica privada tendría de cara al Estado el mismo derecho.
Ahora bien, lo que ha de ser tenido por todos como permitido o prohibido, verdadero o falso, justo o injusto, eso sí debe decretarlo el legislador. El mensaje de que la moral es una cuestión privada conduce a una creciente regulación estatal de todos los aspectos de la vida. Por el contrario, si la moral se fundamenta en la verdad, esto hace que sea la misma para cada individuo y para el Estado. De este modo, la norma de conciencia y el criterio de lo justo son coherentes.
Sin embargo, hoy es tabú hablar de una norma de conciencia universalmente válida. Esta ha de subordinarse a la autonomía de la conciencia. De ahí que Hipócrates haya quedado fuera de juego.
Hipócrates era médico, no bioético. Él no sometió a los médicos de la escuela de Cos a los condicionamientos de un consenso social, ni de comisiones o consejos. Más bien intentaba vincularles a una norma incondicional de conciencia: “No administraré a nadie un tóxico letal activo, ni aunque me lo pida; tampoco daré a ninguna mujer un medio abortivo”.
Hoy muchos médicos están sometidos al llamado consenso social, que les incapacita como sujetos morales y les condena a ser auxiliares de intereses ajenos. En definitiva, les relega a ser meros prestadores de servicios biotécnicos en el mercado. De esta forma, los médicos comienzan a advertir que con su pecado original en la cuestión del aborto, ellos mismos se han enredado en el feo negocio actual de los abortos tardíos.
Cara a cara entre médico y paciente
La Medicina, como disciplina, entraña por sí misma una autocomprensión moral que se articula a través de la ética profesional. Y ésta se determina en el encuentro entre alguien que necesita ayuda y quien puede prestársela. La situación básica de la práctica médica es el cara a cara entre médico y paciente. Por eso la ética médica obliga en primer término al médico respecto a la persona concreta que se confía a su custodia.
Sólo en un segundo momento, y en la medida en que la primera obligación no se contravenga, el médico tiene obligaciones frente a terceros o frente a la sociedad, ya se trate de los colegas, el Estado, las corporaciones institucionales y de asistencia del sistema público de salud, o el anónimo mercado. La alteración de las prioridades corrompe la ética médica. El discurso nacionalsocialista sobre la “salud del pueblo” fue el canto de sirena que sedujo a una parte considerable de la clase médica alemana de aquella época, y la ganó para causas colectivas completamente ajenas a la Medicina.
Hace años, hablando de la entrega y de la virtud médica que “exige de sí mismo más que la moral dominante”, Edmund Pellegrino animaba a continuar la senda de tantos médicos que han prestado servicios ejemplares al espíritu humano: “Aunque una sociedad pueda ir al precipicio, los hombres virtuosos serán siempre el norte que señala la vuelta a la sensibilidad moral; los médicos virtuosos son la guía que muestra el camino de regreso a la credibilidad moral para toda la profesión médica”.

Fuente ACEPRENSA

Industria "inventa enfermedades"

Industria "inventa enfermedades"

Las empresas farmacéuticas se inventan enfermedades para vender más medicamentos, advirtió un equipo de investigadores.
Esa difusión de enfermedades falsas promueve males que no existen y exagera problemas leves con el fin de aumentar las ganancias, según informa la publicación Public Library of Science Medicine .
Científicos de la Universidad Newcastle en Australia indicaron que las compañías ponen en riesgo a personas saludables al promover como una enfermedad una condición normal como la menopausia.
Pero la industria farmacéutica ha negado que se invente enfermedades.
Los autores del informe, David Henru y Ray Moynihan, criticaron los esfuerzos por convencer al público de Estados Unidos que 43% de las mujeres viven con una disfunción sexual.
También afirmaron que factores de riesgo como el alto colesterol y la osteoporosis están siendo presentados como enfermedades.
Agregan que además se exageran condiciones raras como el Síndrome de la Pierna Inquieta y el Síndrome del Intestino Irritado.
La venta del malestar
FALSAS ENFERMEDADES
Síndrome de la Pierna Inquieta - Exageración del predominio de una rara condición
Síndrome del Intestino Irritado - Promovido como una seria enfermedad que necesita terapia cuando usualmente es un problema leve
Menopausia - Con demasiada frecuencia es promovido como un trastorno cuando en realidad es una parte normal de la vida

El informe añade que "la difusión de males falsos significa la venta de malestares que amplía los límites de las enfermedades y ayuda a incrementar los mercados para aquellos que venden y ofrecen tratamiento".
Los investigadores aseguran que muchas de las campañas de advertencia sobre una enfermedad, financiadas por las empresas farmacéuticas, son con frecuencia diseñadas más bien para vender los medicamentos que para informar o educar sobre la prevención de enfermedades o el mantenimiento de la salud".
Henru y Monihan lanzaron un llamado a los médicos, pacientes y grupos de apoyo a que se mantengan alertas frente a las tácticas de mercadeo de la industria farmacéutica y a que se realicen más investigaciones sobre la forma en que son presentadas las condiciones físicas y mentales.
Agregaron que "la motivación de los profesionales de la salud y los grupos de defensa de la salud puede muy bien ser el bienestar de los pacientes, más que cualquier beneficio financiero directo, pero creemos que con demasiada frecuencia las empresas logran manipular crudamente esas motivaciones".
Sin embargo, Richard Ley, de la Asociación de la Industria farmacéutica Británica dijo que es incierto que la industria se inventa las enfermedades.
"No lo hacemos, está en el poder de cada médico decidir qué tratamiento darle a la gente. No se lo podemos decir", agregó.
Nota de BBCMundo.com:
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/science/newsid_4901000/4901778.stm

Publicada: 2006/04/12 03:21:49 GMT

© BBC MMVIII

Consiguen por primera vez fabricar glóbulos rojos en laboratorio

sábado, 22 de agosto de 2009

Consiguen por primera vez fabricar glóbulos rojos en laboratorio

En tres años esta técnica permitirá las auto-transfusiones sin riesgo

Biotecnólogos franceses han conseguido por primera vez cantidades ilimitadas de glóbulos rojos humanos maduros y funcionales a partir de células madre de adultos o de sangre del cordón umbilical, gracias a haber recreado en laboratorio los micro entornos que permiten a las células madre de la sangre transformarse por etapas sucesivas en células que pueden ser inyectadas. Aunque el sistema necesita todavía ser perfeccionado, permitirá en el futuro la producción de glóbulos rojos para transfusiones de sangre a partir de los propios pacientes: los médicos tomarían sus células « CD 34 » y fabricarían glóbulos rojos in vitro a partir de ellas. Por Eduardo Martínez.


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Un equipo francés de biotecnólogos ha conseguido por primera vez cantidades casi ilimitadas de glóbulos rojos humanos maduros y funcionales a partir de células madre de adultos o de sangre de cordón umbilical. La proeza, publicada en la sección de biotecnología de la revista Nature, ha permitido obtener de una única célula madre dos millones de glóbulos rojos.

Asimismo, los investigadores han conseguido reproducir los micro entornos que permiten a las células madre de la sangre transformarse por etapas sucesivas en células que pueden ser inyectadas. Las aplicaciones de este invento serán considerables, tanto en el dominio de la investigación fundamental como en el de la transfusión sanguínea, terapias genéticas e incluso para el tratamiento del paludismo.

Al identificar con precisión la naturaleza exacta de la señal que en el microentorno reconstituido desencadena el fenómeno de la enucleación del glóbulo rojo, los investigadores han conseguido las claves necesarias para la producción industrial de los glóbulos rojos, si bien el procedimiento todavía necesita mayores desarrollos.

Microentornos artificiales

Todos los tratamientos de este tipo necesitan miles de células. En tres años esta técnica podría estar ya industrializada, permitiendo las auto-transfusiones sin riesgo, así como asegurando los recursos sanguíneos de los centros de transfusión. Los primeros ensayos con humanos podrían tener lugar en dos o tres años.

Ha sido la reproducción en laboratorio de un micro-entorno similar al que las células tienen en la médula ósea, el que ha permitido que las llamadas células “CD 34” produzcan glóbulos rojos maduros, esto es, sin núcleo.

Para obtener este resultado revolucionario, los investigadores, especializados en hematología, seleccionaron y situaron las células madre de la sangre presentes en la médula ósea y bautizadas como «CD 34 », que son células que están perfectamente identificadas y que ya se usan para hacer transplantes de médula. Estas células se encuentran también en la sangre de los cordones umbilicales.

Los hematólogos han conseguido inducir la proliferación de estas células en una cantidad importante, así como « forzarlas » a diferenciarse hacia una forma particular de células sanguíneas: los glóbulos rojos, a partir de una célula, la « CD 34 ». De ella se pueden obtener entre cien mil y dos millones de glóbulos rojos.

Maduración celular

Es una cantidad significativa pero, hasta ahora, los investigadores no han conseguido una gran proliferación de glóbulos rojos de los llamados “funcionales”. Los glóbulos rojos son las únicas células del organismo que expulsan su núcleo para terminar su maduración. Sólo con la puesta a punto de un sistema que reproduce in vitro el entorno de la médula ósea, los investigadores han conseguido que la expulsión de dicho núcleo sea realizada por las células obtenidas.

Producir grandes cantidades de glóbulos rojos maduros, es decir sin núcleo, es hoy por hoy factible conceptualmente, lo que implica un importante resultado teniendo en cuenta que en una transfusión se necesita una media de 2.000 billones de glóbulos rojos.

Para que, por lo tanto, las células creadas in vitro resulten eficaces, se debe producir una cantidad de ese orden. Una vez que el concepto está demostrado, los especialistas aseguran que la industrialización de esta técnica podría tardar unos tres años.

Aumento de recursos

Esto significaría que la producción de glóbulos rojos para pacientes que necesiten transfusiones de sangre se obtendría de los propios pacientes : los médicos cogerían sus células « CD 34 » y fabricarían glóbulos rojos in vitro a partir de ellas, de tal forma que los pacientes recibirían siempre una transfusión que sería inmunológicamente compatible con ellos, lo que evitaría los clásicos problemas derivados de las transfusiones. Asimismo, los centros de transfusiones podrían aumentar sus recursos en caso de necesidad.

La investigación ha sido realizada por el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM) del hospital Saint-Antoine de París, en colaboración con el INSERM del hospital Henri Mondor de Créteil y el INSERM del hospital de Bicêtre, en Le Kremlin-Bicêtre; así como con el Institut de Protection et de Sûreté Nucléaire de Fontenay-aux-Roses; y el Service d'Hématologie Biologique del hospital Armand Trousseau de Paris.

lunes 28 Marzo 2005

Eduardo Martínez

http://www.tendencias21.net/Consiguen-por-primera-vez-fabricar-globulos-rojos-en-laboratorio_a504.html, julio 16 de 2008

Poseían egipcios conocimientos farmacéuticos antes que los griegos

viernes, 21 de agosto de 2009

Poseían egipcios conocimientos farmacéuticos antes que los griegos
Notimex
El Universal
Ciudad de México
Viernes 13 de junio de 2008


Prracticaban galenos de Egipto algún tipo de medicina aunque gran parte de ella pudiera ser esotérica y dominada por la magia


Los galenos egipcios practicaban algún tipo de medicina antes de que en la antig edad lo hicieran los griegos, aunque gran parte de ella pudiera ser esotérica y dominada por la magia, concluyó Jackie Campbell, del Centro KNH de Egiptología Biomédica de la Universidad de Manchester, Reino Unido.
De acuerdo a un artículo publicado en la revista "Quo", quien fuera doctor de la ahora momia egipcia Asru, famosa por sus problemas médicos y cuya vida transcurrió en el siglo VIII a.C., debió disponer de experiencia farmacéutica.
Pues estudios forenses han revelado que aunque Asru vivió hasta pasados los 60 años, no fue una mujer sana y lo demuestran sus arterias obstruidas, pulmón del desierto, osteoartritis, hernia discal, una enfermedad periodontal y posiblemente diabetes, así como parásitos en el intestino y en la vejiga.
En el texto se establece que el obstáculo clave para establecer con exactitud lo que los egipcios sabían acerca de farmacia ha sido la traducción.
Mientras que los griegos dejaron un vasto legado, sólo se conocen 12 papiros procedentes de los tiempos de los faraones escritos en un lenguaje desaparecido, contra el cual los eruditos todavía siguen luchando.
Aproximadamente un 30 por ciento de los ingredientes que se hallan en los papiros están sujetos a discusión, "como no soy un experto en ling ística, recurrí a la ciencia para hacer las prescripciones", declara Campbell.
Ya que la mayoría de las medicinas se extraían de las plantas, su primera comprobación fue si un vegetal mencionado en una prescripción crecía o era objeto de comercio en Egipto, durante el tiempo en que el papiro fue escrito. Si no lo era, podía descartarlo.
La segunda vía de aproximación de Campbell fue la farmacológica, por lo que se recurrió a recetas, aunque a menudo la precedía una plegaria o un conjuro.
No obstante, éstas proveen toda la información necesaria para reproducir los remedios, desde sus ingredientes, modo de preparación y dosis.
Concentrándose en cuatro papiros clave, que contienen mil prescripciones y datan de 1850 a.C, Campbell las analizó y las comparó con estándares y protocolos contemporáneos.
Sigue Antes de los griegos... dos... contemporáneos.
Tras cinco años de análisis, Campbell recopiló una farmacopea del Antiguo Egipto en la que enlistó todos los medicamentos que aparecen en los papiros, sus fuentes y cómo se usaban.
Ha identificado 284 ingredientes, varias partes de 134 especies de plantas, 24 animales y 28 minerales. De mil prescripciones originales, ahora se puede decir con exactitud cómo se hacían hace cientos de años y si éstas funcionaban.
Pero al desconocer un ingrediente menor quedan 264 recetas con ingredientes desconocidos y 27 en las cuales la prescripción no identificaba a qué era destinado el medicamento.
Muchos de esos ingredientes aún se usaban hasta 1970, por ello, los egipcios usaban técnicas que resultan familiares a los farmacéuticos modernos.
En algunos casos se usaba el excremento de cocodrilo puesto en la vagina como anticonceptivo; mientras que la prueba de embarazo consistía en colocarse una cebolla cruda en la vagina y si a los dos días el olor llegaba a la nariz, el resultado era positivo.
O bien para la migraña se colocaba un pez muerto sobre la cabeza, o bien, el extracto de granada para expulsar los parásitos; mientras que para la calvicie se usaba una terapia de púas de erizo.
Los estudios a las momias han revelado evidencias de heridas mortales que habían sanado. Estas eran tratadas con resinas y metales con propiedades antimicrobianas y con miel, que no se adecúa a los estándares farmacéuticos modernos, pero que funciona y se utiliza cada vez más para tratar úlceras y quemaduras cuando fallan los antibióticos.
La clave, dice el texto, está en el desierto. Los sanadores beduinos cosechan las mismas especies y elaboran remedios similares a los que se hacían en tiempos de los faraones.
En el Sinaí, por ejemplo, se usa el estiércol de asnos salvajes que pastan en las laderas donde crecen plantas medicinales, para elaborar un té como tónico o cuando tienen el estómago revuelto, pero que también se aplican directamente sobre las heridas.
Algunos de los casos, que parecen remedios irracionales, no han sido todavía analizados.

mzr



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«A las farmacéuticas no les interesa buscar la curación»

miércoles, 19 de agosto de 2009

«A las farmacéuticas no les interesa buscar la curación»

Richard Roberts, premio Nobel de Medicina (1993), defiende el acceso libre y gratuito a las publicaciones de investigaciones científicas y critica al 'lobby' farmacéutico por su afán de buscar negocio y no de curar enfermedades

Richard Roberts, durante la entrevista en el Campus de Excelencia. OLIVER BOSSECKER MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE - Gran Canaria - 28/06/2008 14:56


Richard Roberts (Derby, Reino Unido, 1943) defiende con énfasis la libertad de acceso a las publicaciones científicas, porque, dice, la investigación se hace "para que el público la conozca". Con la misma rotundidad critica la falta de ética en las grandes compañías farmacéuticas por no tratar de curar enfermedades, sino de lucrarse con los medicamentos para patologías crónicas. Roberts estuvo esta semana en el Campus de Excelencia, que se celebró en Gran Canaria, para mostrar que sí hay fondos para investigar en enfermedades de los países pobres y reclamar que las empresas tengan un departamento de investigación al margen de la obtención de beneficios. Premio Nobel de Medicina en el año 1993 por sus investigaciones sobre el ADN, Roberts trabaja desde los años 70 en BioLabs, que creció con la venta de enzimas de restricción (las que son capaces de cortar el ADN en un punto concreto) y que hoy se dirige a la búsqueda de fármacos para enfermedades de países en desarrollo y a bioenergía.
¿Hay todavía muchas trabas a la difusión de la ciencia, a pesar de Internet?
La mayor parte de las publicaciones están controladas por los editores que tienen derechos de propiedad intelectual sobre ellas y que, por tanto, te cobran por leerlas. Incluso yo tengo que pagar por poder leer mis propias investigaciones.
¿Hay alguna forma de cambiar la situación y acceder libremente a este conocimiento?
Un ejemplo de cambio es que el Congreso de EEUU ha obligado a que toda investigación que se haga con cargos a los fondos del National Institutes of Health [centro de investigación médica dependiente del Gobierno] tiene que ser de acceso libre a todo el mundo en 12 meses. Ahora intentaremos que se pueda leer gratis en seis meses, después en tres meses y después inmediatamente.
Ha cuestionado la ética de las compañías farmacéuticas en sus conferencias. ¿Cree que en estas empresas predomina el negocio frente a la cura de enfermedades?
Sí, es un problema gravísimo, en la medida en que existen empresas privadas que fabrican medicamentos y precisamente, como son privadas, su objetivo es tener beneficios. Por eso buscan fármacos para enfermedades a largo plazo. Y si yo como compañía desarrollo un fármaco que me ha costado cientos de millones de dólares de investigación, pero que cura la enfermedad, ¿cuánta rentabilidad puedo esperar si se termina el negocio? Las empresas no tienen ningún incentivo a desarrollar fármacos que realmente acaban con la patología.
¿Cree que debería aprobarse una ley que obligase a que los beneficios que obtienen por fármacos de enfermedades crónicas se destinen, en parte, a la investigación de curas para enfermedades que afectan a personas con pocos recursos o patologías que afectan a población escasa?
Creo que es una decisión que debe tomar la propia compañía, no creo que se deba legislar. Y la razón de no legislar es que las grandes empresas saben los caminos para evitar aplicar esta medida, o bien harían ver que en realidad sí están invirtiendo ese dinero. Lo que es necesario es separar el descubrimiento de una curación de enfermedades de la venta de medicamentos. No podemos pensar que las empresas van a buscar curaciones, porque no les interesa. Y por eso se necesita al sector público, para que los institutos públicos de investigación, con financiación del Gobierno, se fijen en las causas y las curas de las enfermedades.
Una de las líneas de investigación de su empresa es la filariasis [enfermedad presente en 130 países en vías de desarrollo que se transmite por un mosquito y provoca la ceguera africana y la elefantiasis]. ¿Por qué se centraron en esta enfermedad?
Decidimos caracterizar el gusano de Brugia malayi para saber cómo actúa y poder hacer frente a una enfermedad que no interesa a los grandes laboratorios, que sólo quieren las enfermedades crónicas. Millones de personas padecen esta enfermedad, que afecta a su sistema linfático y, además de causar en muchos casos la ceguera, les desfigura el rostro, lo que conlleva un estigma social en muchas comunidades y un aislamiento. Además, apoyamos la investigación en centros locales de Uganda, Vietnam, Nicaragua y Camerún. Desde nuestra empresa tratamos de aplicar la ética a la investigación. Intentamos investigar en enfermedades que ahora no interesan. Y cuando sepamos curar la filariasis a lo mejor cambiamos de proyectos y nos encaminamos a la bioenergía.
¿Qué opina de las plantaciones de alimentos para producir biocombustibles?
No es ético emplear alimentos para generar energía. La alimentación es lo primero. Lo que hay que investigar es en el aprovechamiento energético de lo que no se come ni tiene otros usos, como, por ejemplo, en el caso del plátano. Cuando nos comemos un plátano, el resto es una biomasa aprovechable. Otra apuesta importante es crear un biorreactor que emplee desechos biológicos para generar energía, con restos de crustáceos o de basuras, por ejemplo.
Ha pasado casi toda su vida de investigación dedicada a la genómica. Una vez que se ha secuenciado el genoma humano, ¿cree que se producirá alguna clonación de un ser humano?
Inevitablemente llegará un día en que se clone a un ser humano, pero no es una pregunta científica, sino una pregunta que se debe hacer la sociedad, en función de las reglas sociales que se establezcan. Y una de las opciones de aplicación de la clonación será cuando haya una pareja que no pueda tener hijos por fecundación in vitro. En ese caso podrían decidir si clonan a uno de los dos para tener descendencia.
La clonación humana, ¿proporcionará más ventajas, como la mejora del conocimiento científico, o inconvenientes?
El problema aparecerá durante las pruebas de clonación, porque se crearán mutantes y criaturas que no serán muy humanas, y eso podrá llevar a detener las pruebas hasta que acumulemos más conocimiento. Pero no tengo dudas de que llegará la clonación, en 50 o 60 años.

http://www.publico.es/ciencias/130193/a/farmaceuticas/interesa/buscar/curacion

«Los médicos curamos, no eliminamos vidas»

lunes, 17 de agosto de 2009

JOAQUÍN FERNÁNDEZ-CREHUET CATEDRÁTICO DE MEDIC INA PREVENTIVA Y SALUD PÚBLICA
«Los médicos curamos, no eliminamos vidas»
«Muerte digna es morir con todos los tratamientos médicos y psicológicos adecuados y con el afecto que merece toda persona»

23.06.08 -
ANTONIO BARNÉS


Joaquín Fernández-Crehuet, catedrático de la Universidad de Málaga.
«Los médicos estamos preparados para curar a los enfermos, no para eliminar vidas humanas», afirma el granadino Joaquín Fernández-Crehuet, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Málaga, que disertó sobre 'Eutanasia y bioética' en el Colegio Mayor Albayzín. El catedrático, que sostiene que tan inaceptable es la eutanasia como la obstinación terapéutica que lleva a mantener la vida de modo artificial o desproporcionado, ha participado en la Jornada 'El respeto a la vida humana, fundamento de la muerte digna', con otros dos ponentes, Álvaro Gándara del Castillo, presidente de la Sociedad Madrileña de Cuidados Paliativos, y Andrés Ollero, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos.

«El Gobierno andaluz -señala Joaquín Fernández-Crehuet- ha anunciado una ley sobre la muerte digna con estos cuatro objetivos: la limitación del esfuerzo terapéutico, el rechazo del tratamiento, la sedación paliativa y la desconexión en caso de fallecimiento. Esta ley es innecesaria, porque los médicos ya actuamos en esta dirección. Existen unos protocolos científicos que marcan la pauta en nuestras prácticas médicas. Lo que sí es necesario es que el legislador garantice que en cada centro sanitario, público o privado, exista un comité ético asistencial encargado de estudiar casos concretos de pacientes terminales.

-¿Qué tiene que ver la muerte digna con la eutanasia?

-Nada. Muerte digna es morir con todos los tratamientos médicos y psicológicos adecuados, y con el afecto que merece toda persona humana: los enfermos tienen la misma dignidad que los sanos. Sin embargo, la eutanasia es el acto deliberado de eliminar una vida humana, lo cual nunca es admisible. Pero hay que advertir que tan reprobable es la eutanasia como la obstinación terapéutica por mantener una vida artificialmente con medios desproporcionados. Insisto, cada caso es distinto.

-De vez en cuando aparece en la opinión pública el caso de un enfermo que pide la eutanasia

-Hay que estudiar la situación de cada enfermo. En unos casos, estamos ante pacientes con enfermedades irreversibles cuya vida se está manteniendo artificialmente, por lo que es más correcto hablar de limitación del esfuerzo terapéutico, que es una práctica impecable desde el punto de vista ético. En otros, nos encontramos con un enfermo terminal con un dolor refractario a los analgésicos, y es ética la sedación paliativa con objeto de eliminar el sufrimiento. Si de esto se pudiera derivar un acortamiento de la vida, eso no es eutanasia. Para estos casos existen las unidades del dolor, que palian el efecto de los síntomas. Es ético sedar a un paciente aunque se produzca un efecto colateral de acortamiento de la vida, pero nunca se debe practicar la sedación si tiene como principal efecto adelantar la muerte.

-Parece que en esta legislatura se puede plantear en el Parlamento nacional una ley de eutanasia.

-La experiencia de la ley de eutanasia holandesa ha demostrado que, de 4.500 casos revisados de eutanasia, el 20 por ciento de los pacientes murió sin consentimiento expreso; y en el 40 por ciento de las muertes, la eutanasia estuvo precedida de actuaciones médicas que aceleraron el proceso de la muerte. En consecuencia, los casos particulares deben ser estudiados particularmente. El movimiento pro eutanasia encubre a menudo motivos inconfesables, nada solidarios, sino mercantilistas: despejar camas hospitalarias, disminuir los presupuestos sanitarios Se apela a los sentimientos compasivos, pero la realidad demuestra que se elimina a muchos enfermos y ancianos con un total desprecio a la vida humana.

http://www.ideal.es/granada/20080623/granada/medicos-curamos-eliminamos-vidas-20080623.html

Nota

Este es un espacio para compartir información, la mayoria de los materiales no son de mi autoria, se sugiere por tanto citar la fuente original. Gracias

Perfil

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Medellín, Antioquia, Colombia
Magister en Filosofía y Politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Diplomada en Seguridad y Defensa Nacional convenio entre la Universidad Pontificia Bolivariana y la Escuela Superior de Guerra. Docente Investigadora del Instituto de Humanismo Cristiano de la Universidad Pontificia Bolivariana. Directora del Grupo de Investigación Diké (Doctrina Social de la Iglesia). Miembro del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB). Miembro del Observatorio de Ética, Política y Sociedad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del Centro colombiano de Bioética (CECOLBE). Miembro de Redintercol. Ha sido asesora de campañas políticas, realizadora de programas radiales, así como autora de diversos artículos académicos y de opinión en las áreas de las Ciencias Políticas, la Bioética y el Bioderecho.

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