Buscar

Mostrando entradas con la etiqueta NASCITURUS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NASCITURUS. Mostrar todas las entradas

La Comisión Nacional de Bioética reconoce que el ‘nasciturus' es un ser humano

domingo, 13 de septiembre de 2009

La Comisión Nacional de Bioética reconoce que el ‘nasciturus' es un ser humano

Pese a los equilibrios que intenta mantener la Comisión para no criticar el proyecto del Ejecutivo, supone un nuevo descrédito para la ministra del Aborto.

REDACCIÓN HO.- La Comisión Nacional de Bioética se reunía este lunes para debatir sobre el anteproyecto de ley que intenta imponer el Gobierno Zapatero para establecer aborto libre en España. El informe debatido afirma que el nasciturus es un ser humano, en contra de lo declarado por la ministra Bibiana Aído para justificar la reforma, frente a todo criterio científico, el pasado 19 de mayo en la cadena SER (su declaración, pinchando aquí).

Cierto es que el informe ni es preceptivo. Tampoco ha sido reclamado por el Gobierno, que tanto ha tratado de vender una imagen de diálogo y el compromiso de consultar a todas las fuentes implicadas.Pero la Comisión, nacida al amparo de la Ley de Biomedicina, no tenía más salida que pronunciarse, amén de que la propia reforma proabortista pone en cuestión su propia finalidad y funcionalidad, en caso de no pronunciarse.

Haciendo equilibrios en la búsqueda de un pronunciamiento de consenso que no moleste al Ejecutivo, sino todo lo contrario, el texto llevado a debate ayer reconoce así la humanidad del no nacido, aunque su encaje de bolillos lleno de matices y complejos términos le lleva a no relacionarlo con la necesaria protección que merece como tal. Así, ‘aquello' que es vida humana, puede quedar al pleno arbitrio de su madre durante las primeras 14 semanas. Todo un ejemplo de incoherencia.


http://www.hazteoir.org/node/23529

Persona, ¿desde cuándo?

lunes, 24 de agosto de 2009

Persona, ¿desde cuándo?

Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co
Uno de los argumentos más socorridos por los partidarios del aborto, es la opinión de Ana McLaren de que el nuevo ser no es persona sino después de que haya aparecido en él la “línea primitiva” neural, lo que coincide con la culminación del proceso de implantación o anidación, entre el décimo-segundo y décimo-cuarto día después de la fecundación. Sin embargo, tanto la biología como la antropología filosófica nos permiten afirmar que desde la fecundación del óvulo por el espermatozoide se constituye un nuevo ser de nuestra especie, un nuevo ser humano, con una fórmula genética diferente a la de sus progenitores, y con una autonomía teleológica que sólo exige un ambiente propicio -exigencia común a todos los seres vivos-, para alcanzar su pleno desarrollo. Nos enseña además la antropología filosófica, que la estructuración ontogénica de un ser no cambia para hacerse individuo de otra especie. Todo lo anterior nos permite afirmar, sin lugar a dudas, que la aparición de la “línea primitiva” neural no convierte al nuevo ser en embrión sino que por ser embrión humano, por su propio impulso vital -persona en acto, no en potencia- y como resultado de un programa predeterminado de su crecimiento y desarrollo específico, surge dicha “línea primitiva”.
Xavier Zubiri afirma, que ningún accidente biológico altera la sustantividad o estructuración fundamental del nuevo ser, estructuración que él denomina personeidad, y que hace persona desde la concepción al vástago humano. Insistimos, ningún accidente biológico, social o de otra índole, puede cambiar, por imposibilidad ontogénica, la sustantividad o estructuración del ser, del zigoto que se conforma en la unión de un espermatozoide y un óvulo humanos, cualquiera sea la circunstancia en la cual se realice dicha unión o singamia. Según la etapa de crecimiento y desarrollo que viva ese nuevo ser cambian las sustancias, su proporción, etc., pero no su sustantividad, su personeidad, lo que nos permite decir: como humanos somos siempre los mismos y siempre diferentes.
Para darle visos científicos a su pensamiento, Ana McLaren acuñó el término “pre-embrión” para llamar al nuevo ser, al zigoto, fruto de la singamia de las células genésicas femenina y masculina hasta cuando apareciera la “línea primitiva” neural, fenómeno que coincide con la terminación de la anidación, como lo vimos antes. Al respecto, Jérôme Lejeune en su profunda obra “¿Qué es el embrión humano?”, afirma categóricamente que el ser humano tiene comienzo en el zigoto: « [...] cada uno de nosotros tiene un comienzo muy preciso: el momento de la concepción». En otra parte de su obra agrega: « [...] nuestros colegas británicos inventan el término “pre-embrión”. Esto no existe ni ha existido nunca». Y un poco más adelante: «No necesitábamos ninguna subclase a la que llamar “pre-embrión”, porque no hay nada antes del embrión. Sólo el espermatozoide y el óvulo, eso es todo».
Permítaseme transcribir un párrafo de Xavier Zubiri que ilumina con meridiana claridad, desde cuándo somos persona: « […] Pero la persona es cosa distinta. El oligofrénico es persona; el concebido, antes de nacer es persona. Son tan personas como cualquiera de nosotros. En este sentido, la palabra persona no significa personalidad. Significa un carácter de sus estructuras, y como tal es un punto de partida. Porque sería imposible que tuviera personalidad quien no fuera ya estructuralmente persona. Y, sin embargo, no se deja de ser persona porque ésta hubiera dejado de tener tales o cuales vicisitudes y haya tenido otras distintas. A este carácter estructural de la persona lo denomino personeidad, a diferencia de la personalidad». En otras palabras, somos persona desde la fecundación, porque desde ese entonces tenemos estructuralmente dicha condición, lo que implica una dignidad incondicional e intrínseca.
Ahora bien, las disposiciones jurídicas no cambian las realidades antropológicas y éticas ni las evidencias biológicas. La despenalización del aborto voluntario, cualesquiera sean las razones alegadas, no puede convertir un acto no ético ni humano, en uno aceptable, justo: vale decir, la aplicación de la pena de muerte a una persona que no ha quebrantado ninguna norma legal, que sólo ha obedecido a una ley biológica, será siempre, éticamente, un homicidio. Nadie niega el derecho de la mujer a su propia vida y a su cuerpo, pero esto no la autoriza, no puede por ningún motivo autorizarla a disponer de la vida y el cuerpo de un ser que es, como ella, un individuo del género humano, que en nada la ha ofendido, que no es un apéndice suyo sino una persona -en acto no en potencia-, como lo vimos antes, y que por la “autonomía teleológica o intrínseca” que posee se desarrollará adecuadamente, si las condiciones en las que vive le son propicias.
Por el hecho de estar despenalizado, el aborto no deja de ser reprobable desde la bioética y desde la antropología filosófica: es un crimen sin castigo jurídico, pero reprobable humana y éticamente.
Nota: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-


http://www.periodicoelpulso.com/html/0808ago/opinion/opinion.htm

Discriminaciones prenatales

Discriminaciones prenatales
Mientras en numerosas naciones se trabaja intensamente por superar discriminaciones de tipo cultural, racial, socioeconómico, por promover una sociedad en la que se respete y asista a los discapacitados, el útero de la madre se ha convertido en una especie de “paraíso discriminatorio”, en un lugar peligroso.

Fernando Pascual
Mujer Nueva



Arquitectos de la cultura de la muerte
Donald De Marco, Benjamin D. Wike





Discriminación: depende de cuál
Mientras en numerosas naciones se trabaja intensamente por superar discriminaciones de tipo cultural, racial, socioeconómico, por promover una sociedad en la que se respete y asista a los discapacitados, el útero de la madre se ha convertido en una especie de “paraíso discriminatorio”, en un lugar peligroso.

Se trata de una situación extraña y compleja. Continuamente se aplican nuevas normas para insertar a los discapacitados en la vida ordinaria. Se pide que los edificios tengan rampas para las sillas de rueda, que los colegios acojan a niños minusválidos y los traten con normalidad, que haya cuotas de alumnos provenientes de clases sociales más desfavorecidas en las universidades, que se supriman barreras raciales que marginen a grupos humanos.

Mientras, toda una industria de la discriminación permite y, a veces, exige el realizar diagnósticos prenatales que buscan, fundamentalmente, descubrir deformaciones o enfermedades en los embriones y fetos. Si un ser humano no nacido tiene algún tipo de discapacidad, su eliminación está permitida. No faltan los casos en los que se presiona explícitamente a las mujeres para que lo aborten.

Todo ello no es sino el resultado de una mentalidad discriminatoria, quizá de la máxima expresión de la misma. En estos casos no se aísla o margina a quien sufre alguna enfermedad o no goza de ciertas cualidades deseadas por los padres, sino que simplemente se suprime su vida, a veces con dinero público.

¿Terapéutico? Algunos países han llegado a aprobar leyes con la que resulta plenamente “normal” la eliminación de embriones y fetos que morirían poco tiempo después de nacer (no faltará quienes alarguen este criterio a algunos meses o años), como si esto fuese un bien para la sociedad. Según este criterio, sólo sería protegido en el seno materno el hijo que tuviese buena salud. Los demás son discriminados, condenados a un aborto mal llamado “terapéutico”.

En este contexto se coloca una observación importante: algunos diagnósticos prenatales conllevan un cierto porcentaje de errores. Esto significa que algunos test declararían sanos a embriones o fetos que serían enfermos, lo cual permitiría el nacimiento de hijos no deseados. Otras veces, también por error, se declararían enfermos a embriones o fetos sanos, y así serían abortados quienes podrían haber nacido con aquellas cualidades que la sociedad exige para “otorgar” el derecho a vivir.

Esta observación, sin embargo, es marginal. El centro de la cuestión no está en que “estamos eliminando fetos sanos” o “se nos están escapando fetos enfermos”. La pregunta que no podemos rehuir es esta: este individuo humano, este hijo, ¿vale menos porque no reúne las condiciones de perfección que imponen algunos adultos, porque tiene la síndrome de Down, porque tiene un defecto físico?

Los defensores de los derechos humanos tienen un campo de trabajo enorme para superar esta situación de injusticia. Ninguna nación progresista puede permitir la discriminación de seres humanos que sufran alguna discapacidad. Ni fuera ni dentro del útero materno.

Contradicción médica Los médicos, a su vez, llamados a ser promotores de la salud, no pueden dedicarse sólo a curar a los adultos minusválidos y enfermos y permitir, al mismo tiempo, la muerte de embriones y fetos “inferiores”. Cualquier discriminación, en ese sentido, demuestra la degradación ética de un pueblo que mide el valor de los individuos humanos según cualidades físicas socialmente reconocidas: quienes no alcanzan un mínimo de perfección estarían condenados, si están todavía en el útero de sus madres, a su eliminación.

Superar la mentalidad discriminatoria exige un trabajo serio, profundo, por defender la dignidad de cada ser humano. Nadie puede ser eliminado por no ser perfecto, por estar enfermo, o porque va a morir más temprano o más tarde.

La vida es un tesoro frágil que exige respeto y apoyo. Sólo desde ese respeto tendremos una medicina digna de un mundo más justo y más abierto a los débiles, a los marginados, a los enfermos, a todos los hombres y mujeres sin distinciones o prejuicios discriminatorios.

http://www.fluvium.org

Estoy a favor de la interrupción voluntaria del embarazo

domingo, 23 de agosto de 2009

Estoy a favor de la interrupción voluntaria del embarazo
POR Guillermo Juan Morado


Escrito por Guillermo Juan Morado
jueves, 04 de septiembre de 2008
Los españoles vivimos en la angustia. Podemos pensar, como quizá pensaban los ciudadanos de Roma o del III Reich, ¿cuál será la nueva iniciativa legal de nuestro Gobierno? ¿Qué buscarán ahora? ¿Cuál será el objetivo de la voluntad del César?No hace falta que ejerzamos de adivinos. El César comunica su voluntad, a través de una de sus ministras, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que anuncia que "no puede ser que en España una mujer que necesita interrumpir su embarazo legalmente pueda tener dificultades. Por eso queremos un debate serio, sosegado y de altura que contribuya a la elaboración de la mejor ley posible". El César lo ha dicho. Su voluntad es ley. De poco sirve lo que digamos quienes pensamos que el César no es Dios.

¿Interrumpir el embarazo? "Interrumpir" es "cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo". Yo "interrumpo" este post si lo acabo ahora mismo o "interrumpo" una conversación si la zanjo de inmediato. También se puede "interrumpir" un embarazo, el estado en el que se encuentra la mujer gestante. Si lo pensamos a fondo, la "interrupción" del embarazo es el parto. Cuando una mujer da a luz al feto que tenía concebido su embarazo se interrumpe o, mejor dicho, se acaba. Llega a su meta y a su fin. El embarazo no es un fin en sí mismo. El fin del embarazo es el alumbramiento, el nacimiento de un nuevo ser.

El embarazo siempre se "interrumpe". Pero la diferencia está en el porqué y el para qué se interrumpe. ¿Se interrumpe para la vida o para la muerte? En un caso o en el otro, muchas veces, se induce el parto. La única diferencia radica en que el feto expelido esté vivo o muerto. Hace unos años no se podía ni imaginar que cuando el feto tuviese quinientos gramos fuese viable. Hoy esa viabilidad es una evidencia. A las veintidós semanas de gestación, a las veinticuatro semanas de amenorrea, el feto, el resultado de la concepción, es viable; es decir, puede vivir, sale a la luz con la fuerza suficiente para seguir viviendo. Las unidades dedicadas a los neonatos así lo ponen de manifiesto. Sin más consideraciones, se puede decir, con base científica, que matar a un feto de veintidós semanas o más es un asesinato. Como un asesinato es entrar en una unidad de medicina prenatal y matar a uno de los niños prematuros que allí es atendido.

Hoy son veintidós semanas. ¿Mañana? ¡Quién lo sabe! ¿Y qué le ha pasado al feto entre la semana veintiuno y veintidós? ¿Y entre la semana veinte y veintiuno? Ante la duda, lo prudente, lo moralmente honesto, es abstenerse de hacerle daño. Si uno ve una sombra entre los pinos, y duda de si puede ser un hombre o no, no puede disparar. No cabe invocar una duda que legitime, a priori o a posteriori, un acto probablemente homicida.

Se puede optar por "interrumpir" el embarazo. No se puede optar, sin embargo, por no ser madre. Siempre se es madre – o padre - . De un vivo o de un muerto. Pero siempre se es. Eso no depende de la ley positiva ni de la voluntad personal. Comprendo que un padre, o una madre, no puedan o no quieran asumir lo que, irrenunciablemente, son. Siempre les queda una salida: Miles de parejas desean adoptar a un hijo. Ellos no pueden o no quieren seguir siendo padres o madres, pero pueden querer que otros, que así lo desean, ocupen su papel. ¿Por qué cambiar radicalmente su papel? ¿Por qué preferir matar a sus hijos a cederlos a otros? No es fácil entenderlo.

El aborto, la eliminación deliberada de un "nasciturus", es un delito en España. Delitos hay muchos: matar al cónyuge, abusar de los niños, asesinar a otro ser humano. Pero una singularidad hace especial el delito de aborto: la complicidad. La complicidad del Estado, que lo despenaliza en determinados supuestos – y que quiere despenalizarlo en más supuestos -; la complicidad de la sociedad, que pasa del tema; la complicidad de cada uno de nosotros que, obviamente, ya hemos superado la etapa de fetos.

El Estado quiere proporcionar "seguridad jurídica". ¿A quiénes? ¿A las víctimas? No, no es ese su plan. Quiere dar cobertura a los delincuentes: a las madres y a los padres que eligen matar a sus hijos, a los médicos que, por dinero, se prestan a hacerlo; a todos aquellos que, calladamente, aplauden o consienten la inmolación de los inocentes.

Quizá dentro de unos años un Juez, de la Audiencia Nacional o del organismo que corresponda, abrirá una causa. Tendrá que reivindicar la muerte de miles, de cientos de miles, de millones. ¿Qué dirán los que vengan después de nosotros? No creo que les sea fácil improvisar una disculpa. ¿Interrumpir el embarazo? Sí. Pero que esa interrupción conduzca a la vida.



______________________



Guillermo Juan Morado.


http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=5779&Itemid=76

USA: DEFENSA DEL EMBRIÓN HUMANO

NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 777, 25/08. Gacetilla nº 900. Buenos Aires, 16 junio 2008
900) USA: DEFENSA DEL EMBRIÓN HUMANO. Fuentes: US Conference of Catholic Bishops; Juan Pablo II, Encíclica Evangelium vitae, n° 63; Life Site, 13-06-08; Life News, 13-06-08. Por Juan C. Sanahuja

La Conferencia Episcopal norteamericana aprobó por unanimidad, el 13 de junio, en la asamblea plenaria que reunió a 192 obispos en Orlando, Florida, una declaración que condena la investigación con células madre embrionarias. La declaración, que tiene como fuentes dos intervenciones de Benedicto XVI y a la encíclica Evangelium vitae, se refiere a ese tipo de investigación llamándola asesinato, y condena los argumentos que pretenden justificarla.
Los obispos prometieron otro documento sobre la llamada “fertilización in vitro”, raíz de los actuales abusos y aberraciones contra los embriones humanos.

La obtención de células madre embrionarias -dice el documento- "implica el asesinato deliberado de seres humanos inocentes, un acto gravemente inmoral (…) El verdadero servicio a la humanidad comienza con el respeto a todas y a cada vida humana".

"Algunos investigadores, eticistas y políticos afirman que es posible matar directamente embriones de seres humanos como si fueran meros objetos de investigación”, y hacen a los contribuyentes cómplices de esos asesinatos a través del uso de fondos públicos aplicados a esas investigaciones.

Como ocurrió con el aborto, los obispos se dirigen a los católicos y a los no católicos por igual, declarando inmoral la investigación con células madre embrionarias porque viola la ley natural válida para todos cualquiera sea su religión. Fundamentalmente el documento sale al paso de los argumentos usados para justificar esas investigaciones.

El fin no justifica los medios: "El falso supuesto de que un fin bueno puede justificar el asesinato directo ha sido origen de muchos males en nuestro mundo. Esta ética utilitarista llevó a consecuencias desastrosas sobre todo cuando se utilizó para justificar experimentos letales con seres humanos en nombre del progreso" (…) “La misma ética que justifica la supresión de algunas vidas para ayudar a los pacientes con Parkinson o Alzheimer, puede utilizarse para sacrificar a estos pacientes el día de mañana”, si llegaran a ser considerados como una desventaja para otros considerados de mayor utilidad o más productivos.

El embrión es un ser humano: "Desde la concepción en adelante, un embrión es tan miembro de la especie humana como cualquiera de nosotros”. (…) “Desde el punto de vista biológico este nuevo organismo vivo tiene la dotación completa de genes humanos (…) y se desarrolla en una forma que es exclusiva de los seres humanos” (…) “Cada uno de nosotros alguna vez fue un adolescente, un niño, un recién nacido, un niño no-nacido en el útero materno, cada uno de nosotros fue una vez un embrión”. (…) “Cada ser humano tiene una dignidad inherente por el hecho de ser miembro de la especie humana” (…), “si los derechos fundamentales como la derecho a la vida se asentaran en las habilidades o cualidades que pueden aparecer o desaparecer, crecer o disminuir, manifestarse en menor o mayor grado, no existirían derechos humanos inherentes, no habría verdadera igualdad entre los seres humanos, sólo existirían los privilegios de los más fuertes”. Recuerdan también los obispos que la Declaración de Independencia de los Estados Unidos se basó en que todos los seres humanos han sido creados iguales por Dios, aunque incluso algunos de sus firmantes no obraran con esta convicción.

En el mismo sentido, el documento rechaza el argumento de que es lícito usar en para investigación embriones “no deseados”, “sobrantes” de las técnicas de fecundación artificial (fecundación asistida, fecundación in vitro) con la excusa que de todos modos van a morir. “La validez de este argumento es sencillamente nula. En última instancia cada uno de nosotros va a morir, pero nadie tiene derecho matarnos”.

La declaración defiende la necesidad de mantenerse firmes contra la investigación con células madre embrionarias también con el fin de evitar prácticas como la clonación, la clonación terapéutica, los intentos de crear híbridos combinando material genético de seres humanos y de animales.

“Por consiguiente, instamos a todos los católicos y personas de buena voluntad a unirse a nosotros para reafirmar, en este contexto de la investigación con células madre embrionarias, que ‘la matanza de criaturas humanas inocentes, incluso si se lleva a cabo para ayudar a los demás, constituye un acto absolutamente inaceptable’ (Juan Pablo II, encíclica Evangelium vitae, n° 63)".

Los obispos terminan haciendo un llamado a fundar una sociedad realmente humana, en la que la investigación científica respete las normas de la moral natural honrando la dignidad de cada ser humano. A la vez que alientan a continuar la investigación con células madres adultas: “La naturaleza nos da amplios recursos para conseguir progresar en los tratamientos médicos sin violar gravemente las normas morales. Por ejemplo, las células madre de tejidos adultos y la sangre del cordón umbilical ahora se sabe que son mucho más versátiles de lo que alguna vez se pensó”.

Al presentar el documento el arzobispo de Kansas, Mons. Joseph Naumann prometió otra declaración para dentro de poco tiempo “dirigida especialmente a los católicos y las parejas casadas, incluidas las que luchan con la infertilidad, para explicar la doctrina de la Iglesia sobre las tecnologías reproductivas como fertilización ‘in vitro’ (fecundación artificial, fecundación asistida)”. No podemos olvidar que en el origen de las aberraciones antinaturales de la experimentación con embriones humanos está la llamada fecundación o fertilización “in vitro”. FIN, 16-06-08
________________________________
NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;
Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.

La Discriminación Prenatal y el "Costo–Eficiencia"

La Discriminación Prenatal y el "Costo–Eficiencia"

Carlos Gómez Fajardo
Abundan los ejemplos de la pérdida del sentido terapéutico en la cual, casi insensiblemente, puede sumirse una medicina desprovista de fundamentación antropológica y sometida a un "ensimismamiento", a una concéntrica "pasión por el objeto", limitándose en su actuar a la aplicación de adelantos tecnológicos, sin preguntarse el "por qué" de estas aplicaciones.
Sucede una nueva realidad, aunque también antigua, pues quienes miran con respeto y con conocimiento la historia bien la conocen: la profesión médica puede efectivamente convertirse en instrumento selectivo de muerte de los débiles cuando se sustituye el ideal hipocrático, el compromiso del médico por el bien auténtico de su paciente, por diversos y "actualizados" ideales. Uno de estos espurios, aunque no nuevos, "ideal" frecuentemente propuesto, es el del "bien común", entendido desde el prisma del pragmatismo utilitarista, el "análisis costo-eficiencia".
De una comprensión materialista del hombre se deriva la muy discutible concepción ideológica de la política y del poder, defendida por muchos demagogos, de que la vida humana tiene precio. Esta realidad pragmática y totalitaria inspira el uso de avances de la tecno-ciencia hacia la detección precoz de determinadas condiciones, para la aniquilación de estos enfermos, no para su curación. Tal es el patético ejemplo presentado por investigadores de California, en un estudio basado en análisis costo eficiencia y en criterios numéricos de "calidad de vida" en relación a la detección prenatal, mediante el uso de marcadores bioquímicos y de ultrasonido, del síndrome de Down, conocido como mongolismo o trisomía del cromosoma 21. Este estudio pone en evidencia como el hombre, el ser humano enfermo y débil, se convierte en medio para la justificación de los fines que se convengan según los interese reinantes: es un ejemplo de la mentalidad eugenésica propia del pragmatismo materialista, o bien, un rasgo trágico de la deshumanización a que se precipita la civilización "light" de occidente.
Según estas autoridades académicas, con costos en dólares americanos del 2002, se dan estos hechos y "valores": estudio ecográfico de translucencia nucal: 156; marcadores bioquímicos para el diagnóstico del síndrome de Down: entre 105 y 126; consulta y consejería genética: 90; "terminación" en el primer trimestre del embarazo: 576; "terminación" en el segundo trimestre: 1018 . Es real el sabor ideológico contenido en el eufemismo "terminación", en el artículo citado se omiten las palabras "aborto" y "eugenesia". Y quizás, el dato "nuclear" de este artículo científico, la expresión logística-matemática de la reducción del enfermo a la condición de un mero objeto avaluado por los financistas-epidemiólogos- estrategas de la salud: un caso de síndrome de Down costaría us $ 577.248. Para el lector que quiera indagar un poco más a fondo, va la referencia completa: AmJObstetGynecol 2002;187:1239-45. Merece la pena aclarar que no es sino un ejemplo más en medio de múltiples artículos "científicos" concebidos en igualmente patética visión de la medicina. Son los mismos que se fotocopian para la formación intelectual de las nuevas generaciones de médicos.
La iniquidad de estos autores no tiene una mera intención local: proponen el uso de estas metodologías como políticas sanitarias globales para la toma de "decisiones razonadas". Los autores validan sus métodos, acudiendo a mecanismos de medición "objetiva" de la "calidad de vida" que denominan "modelos analíticos de decisión". Se trata de una conducta homicida, con validez científica, que tiene una intención globalizadora, pues lo que proponen es la adopción de esta política de tamizaje para la detección de anormalidades prenatales en ámbitos poblacionales más amplios, considerando que en los Estados Unidos ocurren aproximadamente 4 millones de partos cada año.
La profesión médica requiere de tenaz tarea de reflexión, volver sobre sí misma, sobre su fundamento y razón de ser: el servicio hacia el bien integral del hombre. Hay que interrogarse sobre el sentido en el cual se orienta la aplicación de la técnica. Sabemos que la ciencia sin conciencia es sólo retorno a la barbarie, y ésta es la institucionalización del homicidio, especialmente, de los enfermos y de los más débiles.
Tiene razón Karl Jaspers al pensar: "...cuanto mayor el conocimiento y la pericia científicos, cuanto más eficiente la aparatología para el diagnóstico y la terapia, más difícil resulta encontrar un buen médico, tan sólo un médico".
(vestigium 01 04 2003 EL MUNDO)

Fallo inédito: ordenan pasar alimentos a una embarazada

13:11 | martes, 19 de agosto de 2008Noticias | Ciudad y Región

Fallo inédito: ordenan pasar alimentos a una embarazada

El juez Dutto reconoció los derechos del niño por nacer y ordenó al padre, un policía que abandonó a su mujer luego de enterarse del embarazo, a pasarle a la madre –como su representante– el 20 por ciento de su salario. La medida es provisoria, mientras se sustancia el juicio


Un fallo inédito que puede sentar precedente. Galería de Imágenes



En un fallo inédito, un juez rosarino reconoció el derecho de una mujer embarazada a percibir cuota alimentaria por su hijo por nacer. El padre es un policía que, pese a que estaba casada con ella, no quería tener el hijo e hizo abandono del hogar cuando se enteró del embarazo.
El juez Ricardo Dutto dictaminó que el policía le debe pasar el 20 por ciento de su salario a su mujer y facilitarle también la documentación necesaria para que la madre, y luego el niño, puedan gozar de la cobertura de su obra social, en este caso el Iapos.
El demandado y la demandante se casaron en julio del año pasado. En febrero de este año se enteraron del embarazo y el mes siguiente el policía hizo abandono del lugar, según la presentación judicial que hizo la mujer.
Desde entonces, el hombre, siempre de acuerdo a la denuncia de la demandante, no suministró alimentos, y además le negaba el recibo de sueldo que el Iapos le exigía a la mujer para obtener las órdenes , controlar el embarazo y darle medicamentos.
Lo extraño del caso es que no hay norma que contemple las necesidades del ser humano en gestación con lo cual "la adquisición de derechos está subordinado al resultado del nacimiento". Son embargo, Dutto entendió que el bebé "puede adquirir derechos por medio de sus representantes".
El magistrado aclara, sin embargo, que la medida que dictó –obligar al padre a pagar alimentos– es provisoria y de "naturaleza cautelar, pues tiende a cubrir las necesidades imprescindibles de la persona por nacer e indirectamente de la madre durante el curso del juicio, hasta tanto se arrimen otros elementos que permitan establecer el importe de la pensión definitiva".
"La presentación enmarcaría dentro de la medida cautelar innovativa, pues se impone un hacer nuevo, distinto al estado de cosas imperante, innovando en la situación, no existe otra medida apta, siendo su nota característica su provisoriedad, la cual subsistirá hasta el momento del dictado de una sentencia sobre el mérito que confirme o ratifique lo que se haya avanzado desde la perspectiva precautoria, debiendo concederse con la mayor flexibilidad para que cumpla sus fines en forma satisfactoria", explica el fallo.
Para el juez, el pago de alimentos debe aplicarse de inmediado porque "el peligro en la demora está ínsito en la situación excepcional de gravidez de la madre y abandono del marido y padre del nasciturus, con lo cual el despacho favorable de la medida resulta necesaria para llevar adelante el embarazo, contar con la obra social para afrontar los gastos que el mismo demanda y todos los atinentes al parto".
En ese marco, el magistrado entendió "razonable establecer una cuota alimentaria provisional equivalente al 20%" del salario del policía. La mujer había pedido que fuera de un 30 por ciento.
http://www.rosario3.com/noticias/noticias.aspx?idNot=35591

Francia otorga personalidad jurídica al feto

Francia otorga personalidad jurídica al feto
Los padres podrán inscribirlos en el Registro Civil a partir de las 16 semanas
OCTAVI MARTÍ - París - 23/08/2008
Las francesas que aborten (por causa natural o médica) entre las 16 y 22 semanas de gestación podrán inscribir a los fetos en el Registro Civil. Dos decretos publicados por el Ministerio de Justicia reconocen esta posibilidad, igual que la de hacerlos constar en el libro de familia como "niño nacido muerto". Sobre el papel, las normas resuelven el vacío jurídico que acompañaba a esos fetos, hasta ahora incinerados tras su paso por el quirófano. Pero en la práctica podrían crear un embrollo legal importante.
De entrada, el reconocimiento de la personalidad jurídica del feto da otra dimensión legal a la interrupción voluntaria del embarazo. Se trataría de un acto contra un "ser" con entidad jurídica. La frontera que separa el aborto de un acto criminal se hace más tenue. Obviamente, los decretos no afectan al derecho a abortar, pero rodean esa práctica de un cuestionamiento jurídico implícito que viene a sumarse al moral y religioso ejercido por las asociaciones antiabortistas.
Con esta normativa se quiere poner fin a la polémica desatada por tres sentencias del Tribunal de Casación que admitían que fetos nacidos sin vida podían ser inscritos en el Registro Civil. Queda por ver qué sucede si alguien plantea inscribir uno de 14 semanas (el límite del aborto según la ley francesa) o menos. Y la terminología empleada, que habla de "seres" en vez de "personas", sin duda será cuestionada por los movimientos antiabortistas, exigiendo una mayor precisión. Otra cuestión es que se permita dar sepultura a los fetos, una demanda perfectamente comprensible.
Últimamente, el Ministerio de Justicia francés parece embarcado en causas irresolubles, como asegurar el derecho a juicio de personas irresponsables judicialmente. La presidencia de Nicolas Sarkozy, comenzada sobre la voluntad de "prestar mayor atención a las víctimas", corre el peligro de embarrancarse en delicados pantanos legislativos.

© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Francia/otorga/personalidad/juridica/feto/elpepisoc/20080823elpepisoc_5/Tes

Por la vida: 10 argumentos contra el aborto

sábado, 22 de agosto de 2009

Por la vida: 10 argumentos contra el aborto

Desde la razón, la ciencia y la ética, estos diez argumentos desmontan los eslóganes a favor del aborto.
Nos ha gustado en ForumLibertas.com esta selección de argumentos (ninguno de ellos religioso) que ponen de relieve el absurdo y la injusticia del aborto y desmontan algunos de los bulos habituales de la propaganda abortista.
La selección es de la revista Alfa y Omega (www.alfayomega.es ), publicación que recomendamos. He aquí buenas respuestas a los 10 bulos abortistas más comunes.
1. En las primeras semanas, se trata sólo de un puñado de células. Puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera.
Desde el instante de la concepción, existe ya un ser vivo con ADN humano único, que tiene que mandar un mensaje químico a la madre para que no luche contra él. Desde que es sólo una célula, su propio ADN dirige todo el programa de su desarrollo y crecimiento, hasta el nacimiento y más allá. Las dudas, a este respecto, del pasado han sido despejadas por la ciencia. [Ver, por ejemplo, este artículo en una revista médica - Nota de ForumLibertas.] A las dos semanas de la concepción (más o menos cuando se nota la primera falta), está completamente implantado en el útero. Una semana más tarde, ya se le están formando el cerebro, la médula espinal y los ojos; y unos días después le latirá el corazón. Sí, se alimenta de la madre, pero también lo hace un bebé recién nacido.

2. Abortar es un derecho.

No. Abortar es un delito, despenalizado en España en tres supuestos: que el embarazo sea fruto de una violación, que se presuma que el niño nacerá con «graves taras (sic) físicas o psíquicas» y que sea un grave riesgo para la vida y la salud física o psíquica de la madre. A pesar de las graves carencias de su sentencia, el Tribunal Constitucional rechazó en 1985 [ver AQUÍ la sentencia] que sea un derecho, pues los derechos de la mujer no pueden «prevalecer incondicionalmente» frente a la vida del nasciturus. A pesar de lo que el lobby abortista intenta hacer creer a los países que se oponen al aborto, todavía no han conseguido que ningún documento de las Naciones Unidas reconozca un supuesto derecho al aborto.

3. La cárcel no es una solución para la mujer que aborta, que ya de por sí ha tenido que tomar una decisión difícil.

En España no hay ninguna mujer en la cárcel por haber abortado. En las últimas actuaciones judiciales por presuntos delitos de aborto, se ha dejado a las mujeres de lado y sólo han sido interrogadas como testigos. Además, en la cárcel hay muchas personas por haber cometido actos mucho menos graves (pequeños traficantes, chavales que cometieron una estupidez, personas que necesitaban dinero…)

4. Si el aborto no es legal, las mujeres arriesgarán su vida abortando clandestinamente.

El aborto nunca está justificado, sea legal o ilegal. La amenaza del aborto clandestino es una manipulación del lobby abortista. El doctor Bernard Nathanson, pionero arrepentido del aborto en Estados Unidos, ha reconocido que las estadísticas que daban de abortos ilegales y de las muertes que causaban «eran completamente falsas». En España se decía que eran cerca de cien mil [El País decía 300.000]. Los cien mil no se han alcanzado hasta después de 23 años de total permisividad. De hecho, en Nicaragua, un año después de que en 2006 se ilegalizara el aborto, la tasa de mortalidad materna se había reducido.

5. ¿Cómo no va a poder abortar una mujer si su vida está en peligro?

Podría ocurrir que, por tratar de salvar la vida de la madre, los médicos, sin buscarlo, mataran al niño. Estos casos son rarísimos en la práctica, y el Código Penal español recoge esta extrema necesidad como eximente en su artículo 20.5. No es necesario que se despenalice ni que se legalice el aborto para solucionarlos.

6. Una mujer que ha sido violada, ¿debe cargar con el hijo «de su violador»?

Ese niño inocente, que también es de la madre, no debe pagar un crimen tan execrable con su vida. Si la madre no se ve capaz de criarlo, puede darlo en adopción, y así romperá el ciclo de violencia. La violación es uno de los argumentos más manipulados a favor del aborto. Hace dos años, en Estados Unidos, un Comité de Mujeres Embarazadas por Asalto Sexual quiso hacerse oir: «Nos ofende profundamente cada vez que nuestra difícil situación se explota para promover los intereses políticos de otros». En los dos únicos estudios sobre estos casos, se descubrió que aproximadamente el 70% de mujeres en esta situación decidieron tener el niño. Además, el Elliot Institute (www.afterabortion.org), que estudia el síndrome post-aborto, en una encuesta a estas mujeres, descubrió que al 80% de las que habían abortado les había causado más mal que bien y se arrepentían.

7. Es cruel permitir que nazcan niños con graves malformaciones o deficiencias, o que van a morir nada más nacer.

Ninguna sociedad ha tenido tantos medios (técnicos y sociales) como la nuestra para curar o mejorar la calidad de vida de muchos enfermos. ¿Quién y dónde traza la línea de lo que es una vida con calidad? Que cada vez haya más abortos por malformaciones menores y perfectamente solucionables como el labio leporino es una consecuencia lógica de hacer depender la dignidad de la calidad. Se habla de calidad en vez de felicidad, que todos pueden alcanzar si alguien (hay mucha gente dispuesta) los acoge y les da cariño. Incluso en el caso de que un niño vaya a morir poco después de nacer, ¿no vale la pena compartir con él el mayor tiempo posible?
.

8. Se debe proteger la intimidad de la mujer que aborta.

El argumento de la intimidad (con el que se legalizó el aborto en Estados Unidos), ya presupone que es una decisión de la madre, no un crimen. Si no, cualquier investigación policial sería una violación de la intimidad. Las clínicas que dicen defender la intimidad de las mujeres llamadas a testificar olvidan que, al tirar su documentación, fueron ellas quienes facilitaron que las localizaran. Muchos centros abortistas (como demostró una estudiante estadounidense) defienden la intimidad de las menores hasta el punto de callar, incluso si las acompañan novios (o posibles pederastas) mucho mayores. Su celo es tal que son incluso reacios a entregar a la propia mujer una copia de su historial completo, como ha denunciado la Asociación de Víctimas del Aborto.

9. No se debe criticar el aborto, porque ya es una decisión muy difícil: nadie quiere abortar.

La tesis de los partidarios del aborto es tan débil que sólo pueden defenderla diciendo que, en realidad, es un mal necesario que nadie quiere -salvo quienes se lucran-. Si nadie quiere abortar, las Administraciones deben ofrecer un verdadero asesoramiento y ayudas a las embarazadas con dificultades; o, por lo menos, no retirar las subvenciones a las asociaciones que lo hacen.

10. No pueden imponerse las propias opiniones o creencias a los demás.

Todos los argumentos en contra del aborto de estas páginas se basan en datos científicos, y en argumentos racionales. Curiosamente, casi siempre son los abortistas los primeros en mencionar la religión para desacreditar todos los argumentos de los provida. Cualquier razón contra el aborto es una creencia. Por el contrario, sus partidarios pueden imponer su opinión a toda la sociedad, incluso a los no nacidos que son eliminados.

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=11900&id_seccion=11

El embrión, mucho más que un puñado de células

Una nueva obra científica y filosófica muestra su estatus humano
El embrión, mucho más que un puñado de células
Continúa el debate sobre la utilización de material tomado de embriones humanos para la investigación. Los defensores de su uso mantienen que en esas primeras etapas, las células no pueden considerarse una persona humana. En cambio, un libro reciente de dos filósofos sostiene lo contrario. John Flynn lo comenta en un servicio de Zenit.

John Flynn, Aceprensa - 30-07-08


Contiúa el debate en torno al uso de embriones humanos para la investigación
Robert P. George, que es también miembro del Consejo de Bioética del Presidente de Estados Unidos, y Christopher Tollefsen evitan en el volumen los argumentos de trasfondo religioso y se basan en una serie de principios científicos y filosóficos a favor del estatuto humano del embrión. En Embryo: A Defense of Human Life ("Embrión: una defensa de la vida humana"), sostienen que el estatus de ser humano tiene su inicio en el momento de la concepción.
El libro comienza contando la historia de un chico llamado Noah, nacido en enero de 2007. Fue rescatado, junto con otros embriones congelados, del desastre que sacudió Nueva Orleans en 2005. Se salvó la vida de Noah –una vida humana–, apuntaban George y Tollefsen, la misma vida que más tarde fue implantada en un útero y posteriormente nació.
Un embrión humano, prosiguen, es un miembro vivo de la especie humana incluso en sus primeros momentos de desarrollo. No es ningún otro tipo de organismo animal, ni un cúmulo de células que más tarde sufrirá una transformación radical. Salvo que tenga lugar algún trágico accidente, el ser en la etapa embrionaria progresará hasta la etapa fetal y seguirá avanzando en este desarrollo.
El punto debatido es en qué momento podemos identificar un sistema biológico único que ha comenzado el proceso para hacerse un ser humano maduro. Este momento decisivo, sostienen, tiene lugar en la concepción. Algunos expertos médicos creen que tiene lugar poco después, con la formación de los cromosomas unidos del esperma y el óvulo. En cualquier caso, afirman George y Tollefsen, existe un amplio acuerdo entre los embriólogos de que un nuevo individuo humano comienza a existir una vez que se forma la estructura cromosómica.
Sostienen que hay tres puntos clave a tener en cuenta cuando se considera el estatus humano del embrión.
— Es distinto de cualquier otra célula de la madre o del padre.
— En su componente genético, es humano.
— Es un organismo completo, aunque inmaduro, y a no ser que la enfermedad o la violencia se lo impidan, se desarrollará hasta su etapa madura de ser humano.
Por consiguiente, destruir embriones humanos, incluso en una etapa temprana, para obtener células madre para investigación, es dar licencia para matar a cierta clase de seres humanos en beneficio de otros.
No sólo ciencia
Oponerse a la destrucción de vida humana en sus etapas iniciales no tiene que ver con principios religiosos, ni con creer que la vida está revestida de un alma, añade el libro.
La razón filosófica es suficiente para guiarnos en la determinación de lo que es lícito hacer con los embriones humanos. En este sentido, defender los derechos del embrión es igual que defender a la gente contra la discriminación injusta, sostienen George y Tollefsen.
Admiten que hay filosofías morales diferentes. Una teoría a descartar es el consecuencialismo, que lleva a defender que deben sacrificarse algunos seres humanos por un bien mayor.
George y Tollefsen encuentran que la postura justa es la de la ley natural, que concluye que es moralmente malo dañar o destruir un bien humano básico. Por tanto, si un científico busca una cura para alguna enfermedad, pero el método utilizado destruye deliberadamente una vida humana, su acción no es lícita.
El derecho humano básico, según sostienen todos los teóricos de la ley natural, es que una persona inocente no debe ser matada o mutilada de modo intencionado. La capacidad del ser humano de razonar y elegir libremente nos da una dignidad superior a otros seres vivos. En consecuencia, un ataque a la vida humana es un ataque a la dignidad humana, sin que importe la edad o etapa de desarrollo de la víctima, concluyen los autores.
¿Es persona?
Uno de los capítulos del libro trata la objeción de que, aunque un embrión pueda ser humano, no es una persona y no tiene la misma dignidad y derechos. George y Tollefsen replican que tal punto de vista cae en el error de considerar que unos seres humanos son inferiores a los demás sobre la base de sus características accidentales.
De hecho, continúan, negar el estatus de persona basándose en la capacidad mental o en otros parámetros de funcionalidad plantea muchos problemas. ¿Se nos permitirá matar a los bebés recién nacidos, puesto que no son capaces de llevar a cabo las funciones humanas básicas?
Por tanto, debemos darnos cuenta de que una diferencia cuantitativa de capacidades no es el criterio correcto para determinar los derechos, puesto que sólo es una diferencia de grado. La verdadera diferencia está entre los seres humanos y los demás animales no humanos, una diferencia radical. Así, el embrión es un adulto en potencia en el mismo sentido en que lo son los bebés, los niños y los adolescentes.
Los embriones ya son, insisten, seres humanos, y no sólo potencialmente humanos. Además, el derecho a la vida del ser humano no varía según su etapa de desarrollo porque es el derecho fundacional para la persona. "Es el derecho del que se predican todos los demás derechos, y marca si un ser es un ser con capacidad moral", continúan George y Tollefsen.
No es solo material biológico
Otro argumento falaz es el que sostiene que los embriones no merecen un estatus moral pleno porque un alto porcentaje de ellos no logran implantarse en el vientre materno o mueren por aborto espontáneo. Los autores apuntan que es una falacia naturalista suponer que lo que ocurre en la naturaleza debe ser moralmente aceptable cuando lo causa la acción humana.
La falsedad de este razonamiento es también evidente, apuntan George y Tollefsen, cuando se considera que, históricamente, la mortalidad infantil ha sido muy alta. En tal situación, el hecho de que muchos bebés mueran no vuelve ético el que se les quite la vida en beneficio de otros.
Otra línea de razonamiento utilizada para defender la investigación con células de embriones es que hay muchos miles de embriones congelados que quedaron descartados tras los tratamientos de fecundación artificial, y que nunca tendrán oportunidad de ser implantados y crecer hasta la madurez. Un científico podría usar estas células para el bien de la investigación.
George y Tollefsen replican que es manifiestamente injusto pedir que una persona –en este caso un embrión– sacrifique su vida de esta forma. "Los seres humanos tienen un derecho moral a que no se les dé muerte de forma intencionada en beneficio de otros", declaran.
Ante el proceso de creación y congelación de embriones, los autores defienden que es un error condenar a cientos de miles de vidas humanas a una especie de "limbo congelado". Tenemos que prestar atención a su destino, recomiendan George y Tollefsen, no utilizando los embriones como si fueran un tipo de material biológico, sino reconociendo su humanidad.
Estos y otros argumentos convincentes del libro lo hacen una lectura valiosa en un momento en el que la ciencia corre el peligro de adelantarse a nuestro razonamiento ético.
http://www.cope.es/30-07-08--embrion_mucho_mas_que_un_punado_celulas,7883,1,noticia_ampliada

Sabia usted...

jueves, 20 de agosto de 2009





El sexo del bebé se sabrá en el segundo mes de embarazo

lunes, 17 de agosto de 2009

Un nuevo procedimiento 12-05-2008

El sexo del bebé se sabrá en el segundo mes de embarazo


Un grupo de científicos en Granada han desarrollado un nuevo procedimiento que permite conocer el sexo del feto a partir de la octava semana de embarazo, frente a los cuatro ó cinco meses de embarazo que hasta ahora se requieren para saberlo.

El procedimiento se basa en la toma de una muestra de sangre de la madre a partir de la séptima u octava semana de gestación para, a continuación, proceder al aislamiento del ADN fetal, determinando así 'con total exactitud' si se trata de un niño o una niña, según destacó hoy en una nota la empresa que está detrás del hallazgo.

Hasta ahora, la determinación del sexo del futuro bebé debía esperar hasta el cuarto o quinto mes, además de que la prueba tradicional 'no es totalmente certera, ya que en muchos casos se basaba en la observación ecográfica'.


Avance médico

Esta nueva prueba permitirá que cualquier laboratorio de análisis clínicos pueda ofrecer también esta posibilidad. Para ello, bastará con qye obtengan tres mililitros de sangre materna y los envíen a la instalaciones de la empresa, la cual en unos dos días determinarán el sexo del futuro bebé.

Igualmente, destacó que esta prueba también tiene aplicaciones directamente vinculadas con la prevalencia de determinadas enfermedades monogénicas ligadas al cromosoma X, tales como la hemofilia o la distrofia muscular de Duchenne.

Hasta ahora, el diagnóstico prenatal requería esperar hasta la semana 18 mediante ecografía, o bien la toma de células fetales mediante procedimientos invasivos, tales como la amniocentesis, la biopsia de vellosidades coriónicas y la cordocentesis.

El método ha sido ensayado en un estudio clínico con 120 madres, en el que ha participado el Hospital Virgen de las Nieves, auspiciado por la Fundación para la Investigación Biosanitaria 'FIBAO', y que ha arrojado una fiabilidad superior al 98 por ciento de los casos, lo que avala la efectividad de la técnica.

http://actualidad.terra.es/provincias/granada/articulo/desarrollan_nuevo_procedimiento_permite_conocer_2467341.htm

Un biochip de ADN amplía la detección de anomalías en el feto

martes, 11 de agosto de 2009

Embarazos con test genético
Un biochip de ADN amplía la detección de anomalías en el feto
El biochip tiene una resolución cien veces superior al cariotipo para ver anomalías Puede detectar ya más de 200 alteraciones

Marta Ricart Barcelona 02/10/2007 Actualizada a las 03:31h

Los avances en la investigación genética cambiarán el diagnóstico prenatal. Investigadores del Centre de Regulació Genòmica (CRG) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona, han desarrollado un biochip, un test genético, para detectar anomalías en el feto, que ofrece mayor resolución y rapidez que las pruebas actuales.
Las anomalías congénitas afectan al 2% o 3% de los fetos. El diagnóstico prenatal, que suele incluir el análisis de células del feto, busca detectar esas alteraciones que indiquen patología o malformación, y dar así un margen a los progenitores para decidir si siguen adelante con la gestación o la interrumpen -lo que en España es legal por tal supuesto hasta la semana 22-, ya que muchas de esas anomalías limitarán la supervivencia o las condiciones de vida del bebé. Las pruebas prenatales actuales detectan anomalías diversas (que afectan a un gen, o a grandes fragmentos de cromosomas).

En las pruebas de control de todo embarazo, se hacen ecografías para evaluar la correcta formación del feto, y el triple screening (una prueba bioquímica que mide los niveles de tres hormonas en la sangre de la madre). Según los resultados de esta prueba o si la edad de la madre supera los 35 años, se recomienda la amniocentesis -aunque hay mujeres que la piden al margen de esos criterios-.

Con la amniocentesis se obtienen células del feto para hacer un estudio de sus cromosomas (cariotipo)- también se pueden hacer biopsias para obtener células fetales de las vellosidades coriales de la placenta o del cordón umbilical-.

Como el cariotipo requiere no menos de dos o tres semanas (las células se deben cultivar para el análisis), en algunos centros se hace un estudio molecular llamado QFPCR, cuyo resultado se tiene en un par de días y ya anticipa algunas de las anomalías más comunes (como el síndrome de Down). "El avance de la genética permite realizar ya exploraciones mucho más profundas", explica Xavier Estivill, médico genetista y coordinador del programa de genes y enfermedad del CRG. Así nació el proyecto de un test genético para el diagnóstico prenatal. El test se realiza mediante un biochip (o microarray) diseñado por Estivill y otros dos investigadores, Luis Pérez-Jurado y Lluís Armengol.

Es una tecnología que sustituye al análisis de cromosomas o cariotipo tras la amniocentesis y amplía su campo de detección. Si el análisis actual detecta anomalías que afectan a un mínimo de cinco millones de bases (o letras del código genético) del feto, el biochip tiene cien veces mayor resolución: detecta alteraciones que afectan a menos de 50.000 bases. Además, el biochip ofrece mayor rapidez, pues da resultados completos y fiables en tres o cuatro días, lo que reduce la angustia de la espera.

El biochip consiste en un pequeño cristal que, con la ayuda de robots y herramientas bioinformáticas, se elabora como una matriz donde se imprimen las partes del genoma que se quieren revisar. Con esa matriz se compara el material genético obtenido del feto (mediante amniocentesis u otra biopsia) y se constatan las diferencias, lo que indica las anomalías.

El biochip de diagnóstico prenatal incorpora todas las regiones del genoma que se saben implicadas en alteraciones cromosómicas. Lo que han hecho los investigadores es aplicar sus conocimientos sobre genética y patologías para colocar en el biochip información de todas aquellas anomalías de las que se tiene certeza que son causa de trastornos o patología incurable y grave (la mayoría de veces, retraso mental o discapacidades y que pueden ser incluso mortales).

La anomalía cromosómica más conocida es el síndrome de Down, o trisomía del cromosoma 21, pero existen muchas otras pérdidas y ganancias de material genético causantes de enfermedad, que pueden ser detectadas con el test genético. Su mayor resolución permite diagnosticar más de 200 anomalías que causan síndromes diversos (algunas que se dan en uno de cada 600 o 700 embarazos, otras en uno de cada 10.000).

Pérez-Jurado, también médico coordinador de Medicina Molecular y Genética del hospital Vall d´Hebron de Barcelona, señala que el empleo del biochip no requeriría por ahora cambiar el protocolo de diagnóstico prenatal, pues para obtener las células fetales debe hacerse la amniocentesis (o biopsias similares).

El biochip, con su resolución y rapidez, podría extender aún más el análisis prenatal si la investigación avanza y se pueden obtener células fetales de la sangre de la madre (como un análisis de sangre). Se trabaja en ello, pero aún debe mejorar la tecnología de separación de células de la madre y del feto para garantizar la fiabilidad del estudio.

Los investigadores del CRG y UPF prevén crear una spin-off (una empresa vinculada a un centro público de investigación) que desarrolle comercialmente el biochip. Pero, dado que la investigación ha nacido dentro de proyectos impulsados y financiados con recursos públicos, se espera que el primer paso sea el ensayo y aplicación en hospitales públicos, con el auspicio del Departament de Salut.

"Nosotros trabajamos en investigación, básica y aplicada, para progresar en la lucha contra las enfermedades y uno de los objetivos es trasladar los resultados a la práctica clínica diaria", recuerda Estivill. Aún se debe decidir cómo se haría esa aplicación del biochip y su financiación, según fuentes de Salut.

Estivill augura que en uno o dos años podría extenderse el uso de biochips en el diagnóstico prenatal, con una substitución progresiva del estudio cromosómico. En EE.UU. se han empezado a usar biochips similares y hay estudios piloto en otros países europeos. No todos los centros dispondrían de la tecnología, pero sí los hospitales de referencia y laboratorios de análisis.

La versatilidad del biochip y la vinculación de sus creadores a centros de investigación permitirá ir ampliando el diagnóstico a medida que se conozcan más anomalías. En un microarray se pueden ir incorporando trozos de genoma - cada persona tiene unos 30.000 genes organizados en 3.000 millones de bases-. O bien se crearán más biochips para grupos de dolencias. Ahora, se usa el diagnóstico genético en embriones, antes de implantarlos por fecundación in vitro en el útero, para descartar enfermedades hereditarias. Y, se empiezan a crear biochips para detectar dolencias en niños y adultos.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20071002/53398512399.html

Ser Humano

viernes, 31 de julio de 2009


Ser y no ser, simultáneamente

miércoles, 29 de julio de 2009

Ser y no ser, simultáneamente
Autor: Carlos Alberto Gomez Fajardo

Se ha dicho que el principio de no contradicción es una exigencia del pensamiento lógico-racional. Algo no puede ser y no ser al mismo tiempo. No es, de modo simultáneo, día y noche en el mismo sitio, así como no es lo mismo la afirmación “correcto” que “incorrecto”. En este principio de razón está fundamentada una buena porción del convivir humano civilizado. Mediante la aplicación de la lógica de modo honesto y riguroso, es posible para las personas un norte práctico para emitir apreciaciones sobre la realidad.
Nada valen la memoria, la sagacidad, el avance tecnológico, el asombroso “poder hacer” de que se dispone hoy, si no se plantean las ideas dentro del mundo de lo lógico. Cuando se renuncia a la lógica se suele afirmar que algo es y a la vez no es. Las consecuencias de este desbarajuste para la práctica del vivir concreto cada quien puede descubrirlas, si quiere hacerlo. Mucho más ahora, cuando se suele ocultar la verdad tras incontables tecnicismos y sofismas. “Todas las opiniones son respetables”, acostumbran decir, mientras se poco se menciona esto: “hay unas opiniones mejores que otras”. El producto del razonamiento ordenado suele aproximarse más certeramente a la verdad, mientras que cuando se afirma algo contradictorio se puede concluir: allí hay una mentira. Hay autoridades “científicas” contemporáneas que afirman esto: hay fetos que son pacientes y hay fetos que no son pacientes. Esa asombrosa y actual contradicción -aunque puede remontarse a los tiempos de los sofistas, pues ya Protágoras con su sinuosa mezcla de escepticismo relativista se quiso resignar a que el conocimiento no es posible- es carta de presentación de una nueva retórica teñida de academia. Los sofistas engrosan hoy la larguísima fila de retóricos que a lo largo de generaciones han sabido hacerse pasar como autoridades de peso. Hay referencias bibliográficas que merecen análisis muy cuidadoso pues sus autores tienen ahora fuerte influencia en al ámbito médico de los Estados Unidos y del mundo entero; influyen en las opiniones y recomendaciones de entidades rectoras que son escuchadas casi con reverencia en todo el planeta. Concentramos el análisis en una de sus arbitrariedades (son más, con fatales consecuencia tanto en el ámbito de la práctica clínica como en el mundo de las leyes). Hay –dicen- fetos paciente y fetos no paciente. Es la madre quien “otorga” tal estatuto a su hijo. Si ella decide continuar con el embarazo, su hijo es paciente, y en este caso, se establecen obligaciones del médico hacia aquél. Por ello Chervenak y McCullough no encuentran objeción racional a la eliminación de seres humanos por medio del feticidio. Los citados autores promueven el aborto eugenésico, el diagnóstico prenatal para la detección y eliminación de mongolismo y defectos abiertos del tubo neural, y en otras circunstancias. Promueven además la idea de que el obstetra carece de competencia para hacer un escrutinio lógico sobre los valores y creencias de la madre. Según ellos, el obstetra es una especie de observador neutral, un aséptico proveedor de servicios de tecnología médica que accede acríticamente a las solicitudes de sus “usuarios-clientes” según variables decisiones, necesidades y prioridades. El papel del médico se reduce al accionar de un sujeto sin prioridades, necesidades o decisiones propias: es sólo un espectador amorfo en lo que atañe a la ejecución de acciones técnicas impuestas por otras personas. Negar la cuestión intrínseca de la condición personal del feto -usted y yo lector somos personas de modo “intrínseco”, independientemente de si estamos en ejercicio de la conciencia o no, de que estemos consignados como indeseables en los archivos de la KGB o de la Gestapo debido a nuestras raza, carga genética o ideas políticas. Más allá de la opinión de cualquiera, tal es uno de los principios fundantes de la democracia, también de la lógica: la igualdad entre los seres humanos. La imposición de criterios “extrínsecos”, en este caso la voluntad de una persona como base de obligación del respeto a la vida de una tercera persona, es una lamentable abdicación de la razón. Los autores citados incurren en graves contradicciones, en confusiones deliberadas, en falsedad, en negación de la razón y de los datos que brinda la realidad. Se convierten en retóricos del siglo XXI: son los nuevos Protágoras que van por ahí diciendo que algo es y no es al mismo tiempo. También ellos exigen que el diálogo científico sea razonable y documentado: por supuesto. Son, como se ve, capaces de decir cualquier cosa.

http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=109607&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1289

La Discriminación Prenatal y el “Costo–Eficiencia”

sábado, 18 de julio de 2009

La Discriminación Prenatal y el “Costo–Eficiencia”

Carlos Gómez Fajardo
Abundan los ejemplos de la pérdida del sentido terapéutico en la cual, casi insensiblemente, puede sumirse una medicina desprovista de fundamentación antropológica y sometida a un “ensimismamiento”, a una concéntrica “pasión por el objeto”, limitándose en su actuar a la aplicación de adelantos tecnológicos, sin preguntarse el “por qué” de estas aplicaciones.

Sucede una nueva realidad, aunque también antigua, pues quienes miran con respeto y con conocimiento la historia bien la conocen: la profesión médica puede efectivamente convertirse en instrumento selectivo de muerte de los débiles cuando se sustituye el ideal hipocrático, el compromiso del médico por el bien auténtico de su paciente, por diversos y “actualizados” ideales. Uno de estos espurios, aunque no nuevos, “ideal” frecuentemente propuesto, es el del “bien común”, entendido desde el prisma del pragmatismo utilitarista, el “análisis costo-eficiencia”.

De una comprensión materialista del hombre se deriva la muy discutible concepción ideológica de la política y del poder, defendida por muchos demagogos, de que la vida humana tiene precio. Esta realidad pragmática y totalitaria inspira el uso de avances de la tecno-ciencia hacia la detección precoz de determinadas condiciones, para la aniquilación de estos enfermos, no para su curación. Tal es el patético ejemplo presentado por investigadores de California, en un estudio basado en análisis costo eficiencia y en criterios numéricos de “calidad de vida” en relación a la detección prenatal, mediante el uso de marcadores bioquímicos y de ultrasonido, del síndrome de Down, conocido como mongolismo o trisomía del cromosoma 21. Este estudio pone en evidencia como el hombre, el ser humano enfermo y débil, se convierte en medio para la justificación de los fines que se convengan según los interese reinantes: es un ejemplo de la mentalidad eugenésica propia del pragmatismo materialista, o bien, un rasgo trágico de la deshumanización a que se precipita la civilización “light” de occidente.

Según estas autoridades académicas, con costos en dólares americanos del 2002, se dan estos hechos y “valores”: estudio ecográfico de translucencia nucal: 156; marcadores bioquímicos para el diagnóstico del síndrome de Down: entre 105 y 126; consulta y consejería genética: 90; “terminación” en el primer trimestre del embarazo: 576; “terminación” en el segundo trimestre: 1018 . Es real el sabor ideológico contenido en el eufemismo “terminación”, en el artículo citado se omiten las palabras “aborto” y “eugenesia”. Y quizás, el dato “nuclear” de este artículo científico, la expresión logística-matemática de la reducción del enfermo a la condición de un mero objeto avaluado por los financistas-epidemiólogos- estrategas de la salud: un caso de síndrome de Down costaría us $ 577.248. Para el lector que quiera indagar un poco más a fondo, va la referencia completa: AmJObstetGynecol 2002;187:1239-45. Merece la pena aclarar que no es sino un ejemplo más en medio de múltiples artículos “científicos” concebidos en igualmente patética visión de la medicina. Son los mismos que se fotocopian para la formación intelectual de las nuevas generaciones de médicos.

La iniquidad de estos autores no tiene una mera intención local: proponen el uso de estas metodologías como políticas sanitarias globales para la toma de “decisiones razonadas”. Los autores validan sus métodos, acudiendo a mecanismos de medición “objetiva” de la “calidad de vida” que denominan “modelos analíticos de decisión”. Se trata de una conducta homicida, con validez científica, que tiene una intención globalizadora, pues lo que proponen es la adopción de esta política de tamizaje para la detección de anormalidades prenatales en ámbitos poblacionales más amplios, considerando que en los Estados Unidos ocurren aproximadamente 4 millones de partos cada año.

La profesión médica requiere de tenaz tarea de reflexión, volver sobre sí misma, sobre su fundamento y razón de ser: el servicio hacia el bien integral del hombre. Hay que interrogarse sobre el sentido en el cual se orienta la aplicación de la técnica. Sabemos que la ciencia sin conciencia es sólo retorno a la barbarie, y ésta es la institucionalización del homicidio, especialmente, de los enfermos y de los más débiles.

Tiene razón Karl Jaspers al pensar: “...cuanto mayor el conocimiento y la pericia científicos, cuanto más eficiente la aparatología para el diagnóstico y la terapia, más difícil resulta encontrar un buen médico, tan sólo un médico”.

(vestigium 01 04 2003 EL MUNDO)

El test genético del embrión, desaconsejado

martes, 14 de julio de 2009

El test genético del embrión, desaconsejado

ISABEL ESPIÑO

Un estudio holandés ha puesto en duda una técnica con la que se pretendía mejorar el éxito de la reproducción asistida en madres de edad avanzada. Seleccionar embriones idóneos con un análisis genético no reduce el éxito de la fecundación 'in vitro'.

«Dado que todos los datos disponibles sugieren que no hay un aumento en las tasas de embarazo, el diagnóstico genético preimplantacional no debería ofrecerse a estas mujeres [madres sanas, mayores de 35 años] rutinariamente», explica a SALUD Sjoerd Repping, de la Universidad de Amsterdam, y uno de los autores del estudio. El trabajo aparece en el último 'The New England Journal of Medicine', coincidiendo con su presentación en el congreso de la Sociedad Europea de Embriología y Reproducción Humana (ESHRE), celebrado en Lyon (Francia), donde generó gran revuelo.

La investigación, que ha estudiado a más de 400 mujeres de 35 a 41 años, se realizó para dar respuesta a las dudas sobre una práctica que comienza a ser frecuente: seleccionar los embriones idóneos mediante el diagnóstico genético preimplantatorio. Se trata de la misma técnica que se utiliza para seleccionar embriones sanos cuando los padres son portadores de alguna enfermedad genética. «En Europa, en torno a una de cada 100 fecundaciones 'in vitro' o inyecciones intracitoplasmáticas [otra técnica de reproducción asistida], implica este tipo de diagnóstico», dice John A. Collins, autor del editorial que acompaña a la investigación. En 2005, el número de análisis realizados entre parejas que no tenían ningún defecto genético superó a la cantidad de dictámenes realizados para evitar enfermedades.

Pero la primera indicación, al menos cuando se refiere a madres añosas, resulta contraproducente. En el estudio, las tasas de embarazo son mayores (37%) cuando los embriones que se van a implantar se seleccionan mediante un método mucho más convencional: en función de su morfología.

ALTO COSTE
Entre las mujeres a las que se implantaron los ovocitos seleccionados mediante el diagnóstico genético, el 25% logró un embarazo. La tasa de nacimientos fue del 35% y del 24%, respectivamente.«Es importante subrayar que el diagnóstico genético es una técnica cara que se ofrece con frecuencia a mujeres con edad avanzada bajo la afirmación de que aumentará las tasas de embarazo. El hecho de que los datos muestren que no es así debería incluirse en el asesoramiento de estas pacientes», dice Repping.

No todos los expertos coinciden en que este estudio sea definitivo. «Con nuestros datos, nosotros sí lo ofrecemos [el 'test' genético] a pacientes por encima de los 39-40 años porque vemos que se reduce la tasa de abortos», dice Antonio Requena, del IVI Madrid. Precisamente, otro trabajo presentado en el congreso muestra que España es el principal destino al que acuden otros europeos para someterse a esta técnica cuando está vetada en su país.



http://www.elmundo.es/suplementos/salud/2007/717/1183759207.html

¿Qué tenemos en la nevera? - Jerome Lejeune

lunes, 13 de julio de 2009

Sobre la naturaleza humana
¿Qué tenemos en la nevera?
El testimonio del doctor Jerome Lejeune en
el caso de «los embriones congelados» de Tennessee

--------------------------------------------------------------------------------


En febrero de 1989 se trató un caso sumamente insólito ante el Juez W. Dale Young en el Condado Blount, Tennessee. En aquel caso, Junior L. Davis presentó una demanda contra su ex esposa, ahora Mary Sue Davis Stowe, acerca de la custodia de siete embriones congelados criogénicamente que los dos habían creado en una clínica de fertilidad antes de divorciarse. En su demanda, Davis pidió al tribunal que 1) diese a Davis y Stowe la custodia conjunta de sus embriones; o 2) que prohibiese a Stowe o a quien fuese que empleasen los embriones para implantación hasta que él pudiese decidir acerca de cómo disponer de ellos; o 3) si no, que se considerase a Stowe como la única parte apropiada para la implantación. Después de escuchar casi tres días de testimonio, el Juez Young decidió en septiembre que Stowe recibiese la custodia temporal de los embriones con el propósito de llevarlos a buen fin por medio de implantación.

Uno de los testigos expertos que dio testimonio en este notable caso fue el doctor Jerome Lejeune, un experto de renombre mundial en genética humana. En su asombroso testimonio, el doctor Lejeune saca a la luz algunos recientes hallazgos científicos que tienen que ver directamente con la cuestión del origen del hombre. Aunque no todo el testimonio de Lejeune tiene que ver con los orígenes, y aunque mucho del mismo traspasa los límites de la ciencia, creemos que será valioso reproducir el testimonio íntegro. En primer lugar, la reproducción de todo su testimonio da un importante contexto para comprender las declaraciones científicas de Lejeune. En segundo lugar, creemos que subraya la enorme relevancia de la ciencia para muchas cuestiones que nos confrontan a finales del siglo veinte, cuestiones que afectan a importantes consideraciones éticas y metafísicas.




--------------------------------------------------------------------------------

Testimonio del doctor Lejeune
El Tribunal: Que conste en acta, damas y caballeros, que antes que estas actuaciones constasen en acta, que el Honorable Martin Palmer, miembro del Colegio de Abogados de Maryland, había sido presentado al Tribunal y bien acogido, y que el doctor Lejeune, un testigo en este caso, había sido juramentado como testigo. ¿Hay alguna necesidad, caballeros, de volver a juramentar para que conste en acta?

Sr. Clifford: No, Señoría.

Sr. Christenberry. No, Señoría.

El Tribunal: Pueden proseguir.

El testigo, Jerome Lejeune, M.D., habiendo sido debidamente juramentado, testifica bajo juramento como sigue:



INTERROGATORIO DIRECTO
POR EL SR. CHRISTENBERRY:
P.: ¿Querría dar su nombre para el acta, por favor?

R.: Me llamo Jerome Lejeune.

P.: Y para ayudar a la taquígrafa del tribunal por si no comprende su pronunciación francesa, usted escribe su nombre J-E-R-O-M-E, L mayúscula, e minúscula, j minúscula, e-u-n-e?

R.: Perfecto.

P.: Gracias. Doctor Lejeune, por su acento supongo que usted vive en algún lugar distinto del Tennessee oriental.

R.: Bueno, nací junto al río Sena, sabe.

P.: Y esto está situado en algún otro país, supongo.

R.: Es un pequeño país llamado Francia, y la pequeña ciudad es París.

P.: Gracias, doctor. Supongo que usted es ciudadano francés.

R.: Soy ciudadano francés, y natural de París.

P.: ¿Y usted ha viajado a este país, a Maryville, Tennessee, para ofrecer lo que usted sabe como testigo en este juicio?

R.: Sí.


Credenciales
P.: Bien, doctor. ¿Qué hace usted? ¿Cuál es su profesión?

R.: Soy un M.D., es decir, tengo el doctorado en medicina. Soy también un Ph.D., doctor en ciencias, y después de conseguir mi título de medicina en la Universidad de París y también de genética en la Sorbona, en la Facultad de Ciencias, estuve trabajando en investigación durante diez años, y luego me designaron como profesor de genética fundamental en la Facultad de Medicina de París. Mi campo de especialidad es los niños, todas las enfermedades constitucionales de los niños, y de manera más especial el retraso mental.

P.: Muy bien, doctor, usted practicaba la medicina, ¿como pediatra?

R.: Bien, comencé como pediatra, pero me especialicé en genética, y tenemos la mayor consulta del mundo en l'Hospital des Enfants Malades, Hospital de Niños Enfermos en París. Tenemos la consulta más grande del mundo para niños con retrasos mentales debidos a enfermedades congénitas causadas por errores cromosómicos.

P.: ¿Se ha dedicado usted a la educación como resultado de sus estudios? ¿Ha trabajado en la enseñanza?

R.: Bien, he sido profesor de genética fundamental desde hace veinte años, pero comencé —mi primer trabajo de enseñanza no fue en Francia, fue en América. Fui invitado por el Profesor Beadle en Caltech, el Instituto Tecnológico de California. Esto fue justo antes que yo descubriese las primeras enfermedades del hombre, quiero decir las primeras enfermedades cromosómicas en el hombre, pero ya estaba involucrado en genética clínica, y Beadle me invitó a dar el primer curso de genética humana en Caltech. Esto fue hace mucho tiempo. En aquellos tiempos mi inglés era aún más basto que ahora, y vine con todo mi curso escrito en francés. Por las tardes traducía mis notas con el diccionario, y por la mañana dictaba el curso a mis estudiantes. Eran muy amables y me ayudaron muchísimo. Así es como he aprendido a hablar inglés, y espero que de esta manera ellos hayan aprendido un poco sobre genética humana.

P.: ¿Recuerda usted en qué año fue a Caltech?

R.: Sí, fue en el 58.

P.: ¿Se quedó usted allí algún tiempo como profesor?

R.: Tenía la condición de profesor visitante de la OTAN, profesorado de la OTAN; NATO, ustedes dicen NATO, perdone.

P.: Usted es conocido por haber aportado al campo de la genética humana la identificación de algún cromosoma. ¿Nos podría decir qué fue exactamente?

R.: Resulta que descubrí la primera enfermedad debida a un error cromosómico en el hombre, que es el Síndrome de Down, que antes era llamado Mongolismo, porque esos niños tienen una extraña apariencia que a los europeos les recuerda algún tipo de rasgos mongólicos. Pero en Mongolia no le llaman mongolismo a esta enfermedad; le llaman Imbecilidad Europea. Descubrí que tenían un cromosoma de más. Esto fue hace mucho tiempo, hace treinta y dos años, si me salen bien las cuentas, y por este descubrimiento recibí el Premio Kennedy de manos del último presidente aquí en los Estados Unidos. Y también por este descubrimiento recibí el Premio Memorial William Allen, que es la recompensa más alta que se puede recibir en genética en el mundo. También se da en los Estados Unidos.





--------------------------------------------------------------------------------

Resulta que descubrí la primera enfermedad debida a un error cromosómico en el hombre, que es el Síndrome de Down.
P.: Ya veo. ¿Ha proseguido haciendo nuevos descubrimientos en genética hasta ahora? ¿Ha seguido estudiando?

R.: ¡Oh, sí!

P.: ¿Podría usted iluminarnos acerca de lo que ha estado sucediendo durante estos treinta y dos años?

R.: Bueno, no quiero pasar demasiado tiempo hablando de mí mismo, no es éste el tema que nos ocupa. Pero hemos descubierto diez diferentes enfermedades debidas a errores cromosómicos, y me atrevería a decir que los diez capítulos de esta enorme patología la escribimos nosotros en francés. Ahora estamos tratando con los mecanismos del retraso mental debido a enfermedades cromosómicas, y estamos comenzando a comprender por qué la posesión de un cromosoma de más, es decir, una información normal pero repetida, causa problemas en el desarrollo del intelecto. Y, por ejemplo, hace muy poco demostramos que en la trisomía veintiuno, el Síndrome de Down, antes llamado Mongolismo, las células del niño son más sensibles a algunos fármacos que se emplean contra el cáncer. Parece algo totalmente sin relación, pero de hecho está definiendo todo un nuevo campo de investigación, porque muy probablemente esta peculiaridad está relacionada con una deficiencia en el sistema químico que se emplea especialmente en nuestras neuronas, y es probablemente una de las principales razones por las que no desarrollan una inteligencia normal. Así que, por el momento, usted me ha preguntado qué hacemos ahora. Estamos trabajando sobre esta hipótesis en particular porque nos permite hacer experimentos sobre células, tomadas de los niños. Las cultivamos y las podemos manipular, las sometemos a carencias, las seguimos y jugamos con ellas, y empleamos muchos fármacos para ver cómo reaccionan, y es la primera vez que podemos hacer experimentos sobre células humanas en el intento de curar una enfermedad neuronal, una enfermedad nerviosa, de modo que es un campo entusiasmante, pero el trabajo no está terminado.

P.: ¡Espero que haga todo esto sin hacer daño a los niños!

R.: Oh, bueno, sólo se toman unas cuantas gotas de sangre y se cultivan las células, se hacen cultivos. Jugamos con las células, pero no con el niño.

P.: Gracias, doctor. Tengo entendido que está usted en las juntas de varias academias de todo el mundo. ¿Nos podría contar algo sobre esto?

R.: Tengo el honor de ser miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencia. Soy miembro de la Real Sociedad de Medicina de Londres, de la Real Sociedad de Ciencia en Estocolmo, de la Academia de Ciencias de Italia y de Argentina. Soy miembro de la Pontificia Academia de Ciencia, y soy miembro en París del Institut de France de la Academie des Sciences Morales et Politiques, esto es, de Ciencias Morales y Políticas, una academia especial en Francia; también lo soy de la Academia de Medicina en Francia.

P.: La Academia que trata de las ciencias morales y políticas.

R.: Sí.

P.: Díganos cuál es la función de esta academia, doctor.

R.: Esta academia fue fundada hace unos doscientos años para dar consejo al gobierno sobre cuestiones morales y políticas, y esencialmente para dar consejo al gobierno acerca del empleo de nuevas técnicas, considerando que el respeto al hombre es una de las bases de nuestra constitución. Tenemos cinco academias en el Instituto de Francia. Ésta es una de ellas.

P.: Y luego ha mencionado otra que me ha suscitado un cierto interés. Ha mencionado la Pontificia Academia, ¿dónde está situada esta academia?

R.: La Pontificia Academia de Ciencias está situada dentro de los jardines del Vaticano, un lugar muy agradable. Somos setenta miembros, y no más que siete de mi país, de modo que procedemos de todo el mundo. Nuestro porcentaje de Premios Nóbel es superior al sesenta por ciento. Esto no es difícil, porque escogemos a los miembros por todo el mundo, y por tanto no es difícil escoger a buenos miembros. Lo interesante es que muchos de ellos han sido seleccionados por otro comité mucho antes que hayan sido escogidos por nuestra academia. Diría yo que es la única academia de ciencias internacionalmente científica, la única que es verdaderamente internacional.

P.: ¿Cuánto hace que es usted miembro de esta academia?

R.: Doce años, si no recuerdo mal, bueno, algo así.

P.: Díganos algo acerca de los temas que se tratan o de la investigación que se lleva a cabo allí. ¿Qué cosas han tratado?

R.: ¿En la academia?

P.: Sí señor.

R.: Bien, por ejemplo, se nos hace la pregunta: ¿Cuál es el peligro del empleo de la energía atómica? Por ejemplo, tuvimos cuatro sesiones acerca del peligro de las armas atómicas y de sus cantidades, del empleo de las mismas, de la posibilidad de la supervivencia de la humanidad después de una guerra atómica, y de cómo la medicina podría hacer algo. Y cuando terminamos el informe, los Santos Padres pidieron a la academia que presentase el informe a los poderes que poseen capacidad atómica. Fue enviado ... en Moscú al difunto señor Brezhnev. Fue muy interesante la entrevista que tuvimos con el señor Brezhnev en el Kremlin acerca del peligro que la humanidad sufriría si hubiese un intercambio atómico.

P.: ¿Encontró usted interesante, por decir poco, la entrevista con el señor Brezhnev?

R.: No soy un diplomático, sólo soy un científico, y al menos para mí fue muy interesante.

P.: ¿Es verdad lo que tengo entendido, que en nuestro país usted conoce bien a nuestro hombre encargado de nuestra salud y bienestar de todos los ciudadanos de este estado?

R.: C. Everett Koop, sí, somos buenos amigos. Lo conozco de hace mucho.

P.: ¿Cuánto tiempo hace que lo conoce?

R.: No soy bueno para contar los años que conozco a la gente ... quizá quince, algo así.

P.: ¿Lo visita y habla con él?

R.: Sí.

P.: ¿Llama él a su oficina, o agencia o su puesto científico por teléfono en París?

R.: No, hablamos cuando nos encontramos personalmente. No empleamos el teléfono para cuestiones de mucha importancia. Es mejor conversar cara a cara.

P.: ¿Qué interés tiene él respecto a usted? En otras palabras, ¿acerca de qué cuestiones han hablado ustedes?

R.: Genética humana, que es mi especialidad.

SR. CHRISTENBERRY: Creo que ahora, Señoría, pediría al Tribunal que reconozca al doctor Lejeune como testigo experto en el campo de la genética.

EL TRIBUNAL: ¿Alguna objeción?

SR. CLIFFORD: Señoría, desde luego que reconocemos al doctor Lejeune como experto en el campo de la genética.

EL TRIBUNAL: Muy bien, está aceptado.

SR. CHRISTENBERRY: Gracias, Señoría.



Fecundación in vitro
POR EL SR. CHRISTENBERRY

P.: Doctor Lejeune, al verle aquí hoy, es justo decir que ha venido de bastante distancia, ¿verdad?




--------------------------------------------------------------------------------

Señoría, desde luego que reconocemos al doctor Lejeune como experto en el campo de la genética.

R.: ¿Perdón?

P.: Es justo decir que ha venido desde bastante distancia para testificar hoy aquí, ¿verdad?

R.: Bueno, no es lejos, sabe, he estado mucho más lejos que eso.

P.: Usted está familiarizado con estas cuestiones, las profundas cuestiones que este Tribunal está considerando, ¿verdad, doctor?

R.: Sí, y es por eso que he aceptado venir.

P.: Gracias. Con respecto a la cuestión objeto de esta causa, usted comprende el ... lo que diríamos es la comprensión factual de cómo se siente el señor Davis y como se siente la señora Davis. Ha habido alguna publicidad acerca de esto, ¿verdad, doctor? ¿Ha oído usted algo acerca del dilema de ellos?

R.: Algo he oído, pero muy poco. He de ser muy sincero. No miro la televisión, no escucho la radio, y sólo lo supe cuando el señor Palmer me telefoneó, ésta fue la primera vez que supe acerca de esto. De modo que no diré que realmente sepa de qué va la cuestión. Sé que hay bebés, que hay seres humanos en la nevera, eso es lo único que sé.

P.: Gracias, doctor. Comencemos pues con este aspecto de este caso. ¿Usted está familiarizado con la fecundación in vitro?

R.: Sí.

P.: ¿Cuándo escribió usted su primer artículo acerca de ello, si se acuerda?

R.: Oh, usted es terrible con lo de las fechas; no soy bueno con estas respuestas. Hará quince años, o algo así.

P.: Bien.

R.: Antes que se emplease.

P.: Antes que se emplease. De modo que antes de emplearse había sido ya concebida en la mente de los hombres, ¿verdad?

R.: Bueno, usted debe comprender que la fecundación artificial es algo más bien antiguo en biología, y se empleó en animales mucho antes que se aplicase al hombre. Y lo que hoy parece extraordinario, la congelación de un embrión humano, no era extraordinario para una vaca. Hace mucho tiempo que se congelan las vacas y se emplean y se envían por correo aéreo en pequeños recipientes. Y la novedad es considerar que una técnica que fue inventada para la ganadería sea suficientemente buena para los seres humanos.

P.: Háblenos de la fecundación in vitro y su opinión acerca de la misma y la perspectiva que usted podría ofrecernos hoy.

R.: Bueno, podría hablar más de la naturaleza ...

P.: Sí.

R.: ... del ser humano, que de la condición in vitro de una manera específica, porque para comprender lo que significa la fecundación in vitro tenemos que comprender lo que significa la fecundación al comienzo de un ser humano.

P.: Muy bien.

R.: Y si así puedo decirlo, diría que la vida tiene una historia muy larga, pero cada uno de nosotros tiene un comienzo singular, el momento de la concepción. Conocemos, y toda la genética y zoología están ahí para decirlo, que hay un vínculo entre los padres y los hijos. Y este vínculo está hecho de una larga molécula que podemos diseccionar, la molécula del ADN, que transmite la información de padres a hijos de generación en generación. Tan pronto como el programa queda escrito en el ADN, hay veintitrés piezas diferentes del programa transportadas por los espermatozoides y hay veintitrés diferentes piezas homólogas portadas por el óvulo. Tan pronto como los veintitrés cromosomas transportados por el esperma se encuentran con los veintitrés cromosomas que lleva el óvulo, queda recogida toda la información necesaria y suficiente para expresar todas las características del nuevo ser.

P.: ¿Queda qué?

R.: Recogida.

P.: Recogida.


La ley de la vida
R.: Recogida. Y es muy interesante, si puedo decirlo, Señoría, observar que las ciencias naturales y las ciencias forenses, de hecho, hablan el mismo lenguaje. Es en este sentido que cuando vemos a alguien sano, bien constituido, decimos que tiene una constitución robusta, y cuando vemos un país en el que cada individuo es protegido por la ley, decimos que tiene una constitución justa. En el fenómeno de redactar una ley, se tiene que desarrollar cada artículo de la ley antes que pueda ser considerada ley. Me refiero a la ciencia forense. Y en segundo lugar, esta información escrita en la ley ha de ser estatuida, y no puede serlo antes que haya sido votada.




--------------------------------------------------------------------------------

Y es muy interesante, si puedo decirlo, Señoría, observar que las ciencias naturales y las ciencias forenses, de hecho, hablan el mismo lenguaje.
Ahora bien, la vida hace exactamente lo mismo. Dentro de los cromosomas está escrito el programa y todas las definiciones. De hecho, los cromosomas son, por así decirlo, las tablas de la ley de la vida. Si uno obtiene su número correcto de su tabla de la ley de la vida, entonces comienza su propia vida. Ahora bien, también existe el proceso de voto. Es la fecundación misma, porque hay muchas propuestas, muchos, muchos espermatozoides. Sólo uno ha entrado; este es el proceso de votación que estatuye la nueva constitución de un hombre. Y exactamente como lo diría un abogado, una vez existe una constitución en un país, se puede hablar de esto de la misma manera, cuando esta información llevada por el esperma y el óvulo se han encontrado, entonces queda definido un nuevo ser humano porque su propia constitución personal y humana queda totalmente definida.

Existe una multitud de pequeñas diferencias en el mensaje dado por el padre y el dado por la madre, e incluso por la misma persona; no damos exactamente la misma detallada información en cada espermatozoide o en cada óvulo. De ello sigue que el proceso de votación de la fecundación produce una constitución personal totalmente característica de este único e individual ser humano que nunca ha existido antes y que nunca existirá otra vez. Es una novedad total. Esto desde luego, esto ha sido sabido no durante cien años, pero sí por más de cincuenta años. Pero lo que aturde es la minuciosidad de la redacción de estas tablas de la ley.

Uno tiene que hacerse consciente de lo que es una molécula de ADN. Yo la describiría como un largo filamento de un metro de longitud, cortado en veintitrés trozos. Cada fragmento está arrollado muy apretado sobre sí mismo para hacer una espiral de una espiral de una espiral, de modo que finalmente parece un bastoncito que podemos ver mediante el microscopio, y que llamamos cromosoma. Y veintitrés de ellos los aporta el padre, y veintitrés los aporta la madre. Digo que la minuciosidad del lenguaje aturde porque si yo trajese ante el Tribunal todos los segmentos de un metro de longitud de ADN de los espermatozoides y todo el metro de longitud de los óvulos para producir a cada uno de los cinco mil millones de seres humanos que nos van a sustituir en este planeta, esta cantidad de materia sería aproximadamente equivalente a dos pastillas de aspirina. Eso nos dice que la naturaleza, para acarrear la información de padre a hijos, de madre a hijos, de generación a generación, ha empleado el lenguaje más diminuto posible. Y es cosa bien necesaria, porque la vida se aprovecha del movimiento de las partículas, de las moléculas, para poner orden dentro del desarrollo aleatorio del movimiento de las partículas al azar, de modo que el azar queda ahora transformado según la necesidad del nuevo ser.




--------------------------------------------------------------------------------

Digo que la minuciosidad del lenguaje aturde porque si yo trajese ante el Tribunal todos los segmentos de un metro de longitud de ADN de los espermatozoides y todo el metro de longitud de los óvulos para producir a cada uno de los cinco mil millones de seres humanos que nos van a sustituir en este planeta, esta cantidad de materia sería aproximadamente equivalente a dos pastillas de aspirina.


El proceso reproductivo
Toda la información escrita ha de serlo en el más diminuto lenguaje posible, para poder dictar como manipularlo todo partícula a partícula, átomo a átomo, molécula a molécula. En la vida nos encontramos en la verdadera encrucijada entre la materia, la energía y la información.

Ahora querría yo, Señoría, darle una impresión de lo que sucede normalmente. La mayoría de los seres humanos han sido concebidos antes que se emplease la fecundación in vitro, y la mayor parte de la humanidad seguirá produciéndose durante mucho tiempo a la manera de los buenos tiempos pasados, o esa es mi esperanza. Normalmente, cuando el óvulo está maduro, es decir, una vez al mes, quince días después de la menstruación, hay una ruptura del folículo, y el óvulo es, por así decirlo, tomado por la trompa de falopio, que tiene una expansión especial: la llamamos le pavillon, no conozco su nombre en inglés. Y se puede mover, y si se toma una fotografía del mismo, parece una mano haciendo una lenta palpación del ovario para encontrar dónde se pondrá el óvulo y tomarlo.

Normalmente, el óvulo es una célula grande, redonda, no móvil, que flota quieta dentro del fluido de la trompa, y la trompa, en forma de tubo, llevará esta gran célula hacia el útero mediante movimientos ciliares. En cambio, el espermatozoide es un infatigable navegante. Ha quedado depositado en la entrada de los genitales de la madre, y normalmente sube a través de la cervix del útero, nada a lo largo de toda la cavidad uterina, y es dentro de la trompa de falopio que tiene lugar el encuentro entre unos pocos miles, o decenas de miles, o centenares de miles de espermatozoides y el único óvulo. Y se debe a que cada ser humano ha sido concebido en la naturaleza dentro de esta trompa tubular, un tubo de carne al que llamamos la trompa de falopio, que los bebés-probeta son posibles. La única diferencia es que el espermatozoide y el óvulo se encuentran dentro de un tubo que es ahora un tubo de vidrio porque el huevo ha sido sacado del cuerpo de la mujer, y el esperma ha sido añadido al pequeño recipiente. Y se debe a que la fecundación normal —bien, debería decir fertilización en inglés— a que la fecundación normal tiene lugar dentro de un tubo que si se pone el medio adecuado ... No es el inseminador el que hace la fecundación; el fertilizador sencillamente pone el medio adecuado, un óvulo maduro, esperma activo, y es el esperma el que fertiliza. El hombre sería incapaz de conseguir una fecundación. Tiene que ser hecha directamente por las células. Y se debe a que normalmente estaban flotando en el fluido que esta técnica extracorpórea es posible en absoluto.



Reproduciendo la información
Ahora bien, el proceso reproductivo es un fenómeno sumamente impresionante en el sentido de que lo que se reproduce no es nunca la materia, sino la información. Por ejemplo, cuando uno quiere reproducir una estatua, se hace un molde y habrá una exacta contigüidad entre los átomos de la estatua original y los átomos del molde. Durante el proceso de moldeado volverá a haber un contacto átomo a átomo entre la escayola y el molde, de modo que se reproducirá la estatua. Pero lo que se reproduce no es el original, porque la copia se puede hacer de escayola, de bronce, de lo que sea. Lo que se reproduce es la forma que el genio del escultor había dado a la materia. Lo mismo sucede con cualquier otra reproducción, sea por radio, televisión, fotografía, lo que se imprime o reproduce es la información, y no la materia. La materia es un soporte de la información. Y esto nos explica cómo es posible la vida en absoluto, porque sería imposible reproducir la materia. La materia no es viviente, la materia no puede vivir para nada. La materia es materia. Lo que se reproduce y transmite es una información que animará a la materia. Así que no hay nada que sea materia viviente, lo que sí existe es materia animada. Y lo que aprendemos en genética es saber lo que anima a la materia, lo que fuerza a la materia a tomar la forma de un ser humano.




--------------------------------------------------------------------------------

Ahora bien, el proceso reproductivo es un fenómeno sumamente impresionante en el sentido de que lo que se reproduce no es nunca la materia, sino la información.

Para darles una idea, me gustaría tomar un ejemplo muy sencillo, tomaría el ejemplo de este aparatito aquí, una grabadora.

P.: Sí, señor.

R.: Ahora bien, los cromosomas son un largo filamento de ADN en el que está escrita una información. Están envueltos de forma muy apretada en los cromosomas, y, de hecho, un cromosoma es muy comparable a una mini-cassette, en la que está escrita una sinfonía, la sinfonía de la vida. Ahora bien, exactamente como si vamos y compramos un cartucho en la que se ha registrado la Kleine Nachtmusik de Mozart, si lo ponemos en una grabadora normal, la música no se reproducirá, las notas de música no se reproducirán. No están allá; lo que se reproducirá serán las vibraciones del aire que les transmitirán el genio de Mozart. Es exactamente de esta manera que se toca la vida. En los diminutos minicassettes que son nuestros cromosomas se escriben varias partes de la obra para la sinfonía humana, y tan pronto como hay la información necesaria y suficiente para interpretar toda la sinfonía, esta sinfonía se toca a sí misma, esto es, un nuevo hombre comienza su carrera.

La fecundación in-vitro no cambia para nada lo que he descrito. Se trata sencillamente de una técnica que se emplea ocasionalmente para esquivar alguna dificultad en el encuentro del huevo y del espermatozoide, de modo que es, ... es una derivación. No cambia en absoluto el mecanismo básico, el mecanismo básico sigue siendo el mismo.

Ahora bien, si pudiese continuar un poco más, de lo que estamos hablando ahora no es sobre fecundación, sino sobre congelación de embriones. No soy un especialista en congelación de embriones. Señoría, nunca he jugado con embriones. Pero en mi laboratorio congelamos células, y las descongelamos, usamos mucho estos procesos, de modo que sabemos del tema, lo empleamos en sistemas distintos de los embriones, pero todas las células son muy similares en sus reacciones. Ahora bien, debemos darnos cuenta ... no sé si es así en inglés, pero creo que es bien cierto, y es al menos cierto en toda lengua latina, que empleamos la misma palabra para definir el tiempo que medimos con un reloj y la temperatura que medimos con un termómetro. En francés decimos temps y temperature; en inglés ustedes dicen time, que es un cambio de tempo, que es una cosa temporal, y temperature. Y no se trata de un error del lenguaje vulgar: es una definición del fenómeno básico. No sé cómo lo reconocieron hace tanto tiempo que quedase incluido en la estructura del lenguaje. Lo que significa tiempo es el flujo de la agitación de la molécula, el fluir de la partícula que está constantemente en marcha. Y la temperatura es precisamente una medida de la velocidad con la que las moléculas corren en un medio determinado.

Ahora bien, si disminuimos progresivamente la temperatura, lo que hacemos es disminuir la velocidad y la cantidad de colisiones entre las moléculas, y así, hablando sin bromas ni juegos de palabras, se está frenando progresivamente, frenando la temperatura, y se está congelando el tiempo. Y de hecho no lo decimos bien cuando decimos que congelamos los embriones. En cierto sentido es muy verdadero que se congela la carne en el supermercado, muy correcto. Pero en el sentido más fundamental, lo que estamos haciendo al disminuir la temperatura es detener, no del todo, pero muy a fondo, los movimientos de los átomos y de las moléculas, de modo que en realidad, dentro del recipiente, de la vasija térmica en la que ponemos en pequeños contenedores las células o los embriones, hemos más o menos detenido el paso del tiempo. Esto parece retórico, pero no lo es, porque en caso contrario nunca podríamos haber comprendido cómo es posible congelar una célula, tenerla totalmente inmóvil, sin respiración, sin ningún cambio químico, y si se ha hecho con verdadera precisión (de modo que no se han producido cristales en el interior de las células que podrían romper su minuciosa arquitectura), cuando se descongelan, se descongelan de manera progresiva y muy cuidadosa, volverán a florecer y a dividirse. Entonces, es evidente que no hemos detenido la vida ni la hemos vuelto a iniciar. Lo que hemos detenido es el tiempo para este organismo determinado que está dentro de esta vasija.
Si pudiésemos llevar una célula a doscientos setenta y tres grados bajo cero, esto es, al cero absoluto, detendríamos todos los movimientos. Y si la temperatura se mantuviese a este nivel, se podría guardar indefinidamente. No diría que eternamente, pero sí indefinidamente. No conseguimos esto cuando congelamos una célula en mi laboratorio (y ustedes aquí hacen lo mismo). No empleamos hidrógeno líquido porque es muy caro y muy explosivo; y sólo lo emplea la NASA para los cohetes. Nosotros empleamos principalmente nitrógeno líquido, porque no puede explotar y es de fácil manejo. Pero en el recipiente sólo llegamos a ciento noventa grados bajo cero. Bueno, es bastante frío, pero no es el cero absoluto, de modo que la conservación no es al cien por ciento.

Y probablemente no se podrían preservar las células por más de varios años, y nadie sabe cuántos porque depende de las células. Por ejemplo, hasta allí donde yo conozco en el caso de células ordinarias, que son muy resistentes, hay casos de más de quince años en el recipiente, y que una vez descongeladas sobreviven correctamente y viven. Para un embrión de ratón son diez años. En nuestra especie creo que no es un largo tiempo; quizá uno o dos años, no más. Y nadie sabe con la técnica actual hasta qué tiempo una preservación sería una verdadera preservación. Es una pregunta que no podría contestar, y no creo que nadie pueda contestarla hoy con precisión.

Pero lo que sí puedo decir, que la información que está dentro de esta primera célula evidentemente le comunica a esta célula todas las instrucciones de cómo edificarse como un individual, esta célula ya está ahí. Me refiero no a una definición de cómo edificar un hombre teórico, sino para edificar aquel ser humano en particular que más adelante llamaremos Margarita, o Pablo o Pedro: ya está ahí, pero es tan pequeña que no la podemos ver. Es por inducción que lo sabemos por el momento. Y diría que me gustaría emplear la feliz expresión de los matemáticos. Ellos dirían que el hombre queda reducido a su más sencilla expresión como se puede hacer con una fórmula algebraica si se manipula de manera inteligente. Si se quiere saber lo que significa aquella fórmula, se ha de expandir para dar valor a los varios parámetros, y para emplear una fórmula, se expande. Eso es lo que es la vida. La fórmula está ahí. Si dejas que esta fórmula se expanda por sí misma, sólo dándole abrigo y alimento, entonces tienes el desarrollo de la persona plena.

Ahora bien, yo sé que recientemente ha habido discusiones acerca de terminología, y me quedé muy sorprendido cuando hace dos años algunos de nuestros colegas británicos inventaron el vocablo preembrión. Eso no existe, no ha existido jamás. Sentí curiosidad, y acudí a mi enciclopedia, a la Enciclopedia Francesa, la que heredé de mi abuelo, y que hace cincuenta años que fue impresa. Y para el término embrión decía: La forma más joven de un ser; eso es una definición muy clara y sencilla, y prosigue: Comienza como una célula fertilizada (un huevo fertilizado, que es también llamado zigoto), y cuando el zigoto se divide en dos células, se llama un embrión bicelular. Cuando se divide en cuatro, se le llama un embrión de cuatro células. Luego, esto es muy interesante, porque esta terminología estaba aceptada en todo el mundo durante más de cincuenta años por parte de todos los especialistas del mundo, y no teníamos ninguna necesidad para nada de una subcategoría que recibiese el nombre de preembrión, porque antes del embrión no hay nada. Antes del embrión hay un espermatozoide y un óvulo, y ahí está todo. Y el espermatozoide y el óvulo no pueden ser un preembrión porque no se puede saber qué embrión serán, porque no se sabe qué espermatozoide penetrará en qué huevo, pero cuando está hecho, se tiene un zigoto, y cuando se divide es un embrión, y la cosa es así.

Creo que esto es importante, porque la gente creería que un preembrión no tiene la misma relevancia que un embrión. Y de hecho, bien al contrario, una primera célula conoce más y está más especializada, si lo puedo decir así, que cualquier célula que exista más adelante en nuestro organismo.

Ahora bien, no sé si estoy abusando de su paciencia, ¿Señoría?

EL TRIBUNAL: Está todo muy bien.




--------------------------------------------------------------------------------

Antes del embrión hay un espermatozoide y un óvulo, y ahí está todo. Y el espermatozoide y el óvulo no pueden ser un preembrión porque no se puede saber qué embrión serán, porque no se sabe qué espermatozoide penetrará en qué huevo, pero cuando está hecho, se tiene un zigoto, y cuando se divide es un embrión, y la cosa es así.


El misterio de las tres células
EL TESTIGO: El ser humano muy joven, justo después de la fecundación, tras haberse dividido en dos células y después en tres células, porque, cosa curiosa, no nos dividimos en dos, cuatro, ocho, y proseguimos así, no, al principio no lo hacemos así. Nos dividimos en dos células de aproximadamente las mismas dimensiones, y una de estas dos células se divide en dos. Hay un momento en que dentro de la zona pelúcida, que es una especie de bolsa de plástico, que es, por así decirlo, la pared de la vida privada del embrión en la que está protegido del exterior, tenemos una etapa en la que hay tres células. Esto se ha sabido por cincuenta o sesenta años, y era uno de los misterios que permanecían en pie en embriología, porque después de la etapa de las tres células reemprende el ritmo, llega a cuatro, y luego prosigue por múltiplos de dos.

¿Qué sentido podría tener esto? No sabemos todavía su sentido exacto, pero es de enorme importancia respecto a la discusión que tenemos en la actualidad, porque podemos manipular embriones no humanos, como, por ejemplo, ratones. Podemos desmontar las células que se encuentran en el interior de la zona pelúcida de un embrión de ratón de dieciséis células y tomar algunas de sus células, tomar unas cuantas células de otro embrión, de otro tipo de embrión, si se quiere, y poner todo esto dentro de una nueva zona pelúcida de la que se ha expulsado a su legítimo ocupante. Ahora bien, ¿qué sucede? La mayoría de las veces fracasamos, pero a veces se obtiene una quimera. Por ejemplo, si hemos escogido un embrión blanco y un embrión negro, y los hemos mezclado, nos encontraremos con un diminuto ratón que puede correr sobre la mesa, pero que tiene cuadrados de ajedrez sobre el cuerpo. Partes del mismo son negras, otras partes son blancas, porque está construido de dos tipos de células que hemos puesto juntas en la misma zona pelúcida. Esto se tiene que hacer con un número muy pequeño de células.

Hemos intentado, y cuando digo «hemos» me refiero a los genetistas en general, hemos intentado, digo, poner tres diferentes líneas, y se han conseguido unos cuantos ratones con tres tipos diferentes de células que se pueden ver en el pelaje. Se ha intentado con cuatro clases distintas, y no funciona. Con cinco, y no funciona. Sólo es posible con tres células. Y esto nos recuerda que cuando nos dividimos al principio de nuestra vida (dos células y luego una célula de las dos), llegamos a la etapa de las tres células. Es probablemente en este momento que sale un mensaje de una célula a las otras dos células, y que vuelve a la primera, y de repente nos damos cuenta de que no somos una colonia de células. Vamos a ser un individuo.




--------------------------------------------------------------------------------

Cuando nos dividimos al principio de nuestra vida (dos células y luego una célula de las dos), llegamos a la etapa de las tres células. Es probablemente en este momento que sale un mensaje de una célula a las otras dos células, y que vuelve a la primera, y de repente nos damos cuenta de que no somos una colonia de células. Vamos a ser un individuo.

Esto es, la individualización, lo que establece la diferencia entre una población de células que es sólo un cultivo de tejidos y un individuo que se edificará en base de su propia regla, se demuestra en la etapa tricelular, esto es, muy inmediatamente después de que haya ocurrido la fecundación.

Si detenemos el proceso, si enlentecemos el movimiento de las moléculas, llegamos progresivamente a una detención, y cuando el embrión queda congelado, estos diminutos seres humanos son muy pequeños, con una dimensión de un milímetro y medio, una esfera de un milímetro y medio, se pueden guardar en recipientes a miles. Y luego, con la debida connotación, tenemos el hecho de poner en un espacio muy frío a diminutos seres humanos privados de toda libertad, de todo movimiento, e incluso privados de tiempo (el tiempo está congelado para ellos), hacerlos sobrevivir, por así decirlo, en tiempo suspendido, en un pote de concentración. No es lugar tan hospitalario y tan preparado para la vida como lo sería el templo secreto dentro del cuerpo femenino que es el vientre, que está de lejos mucho mejor equipado fisiológica y químicamente, y diría que intelectualmente, que nuestros mejores laboratorios para el desarrollo de un nuevo ser humano.

Por eso, y pensando en estas cosas, me sentí profundamente conmovido cuando me telefonearon, sabiendo que Madame, la madre, quería rescatar a los bebés de este pote de concentración. Que quería dar a los bebés —no usaría el término bebé [baby], no es perfectamente preciso, no es buen inglés— quería ofrecer a esos seres humanos tempranos, su propia carne, la hospitalidad mejor en el mundo que se les pueda dar. Y porque el señor Palmer me dijo por teléfono que se había dicho que si usted, Madame, no tenía derecho a dar este refugio a los bebés —a los seres humanos tempranos (estando como estoy perfectamente en lo cierto en lo que digo), que preferiría que gozasen de otro refugio y que no fuesen dejados dentro del pote de concentración, ni fuesen destruidos. Y me sentí impresionado porque me recordó un extraordinario juicio que ocurrió hace más de dos mil años, y no podía pensar que podría volver a suceder, que dos personas fuesen a discutir si sería mejor preservar la vida de un ser humano temprano dándolo a otra persona, o que fuese preferible que el bebé no viviese en absoluto. Y por lo que recuerdo, este juicio ha sido considerado como un ejemplo permanente de justicia desde que Salomón lo celebró. No estaba pensando que vendría de París para hablar en Tennessee acerca de un juicio de hace dos mil años [sic]. Pero me di cuenta, cuando me telefonearon, que era la primera vez que se daba el caso sobre esta tierra respecto a un ser humano muy temprano, porque antes los seres humanos tempranos estaban protegidos en el interior del secreto templo. Y luego pensé que era una oportunidad de que un genetista les dijese lo que nuestra propia ciencia nos dice.

Si este juicio hubiese tenido lugar hace dos años, me habría detenido ya, porque les habría dicho todo lo que sabíamos en aquel momento. Pero, con su permiso, Señoría, continuaré un poco más, más y más rápido.

EL TRIBUNAL: Sí.



Singularidad Individual
EL TESTIGO: Sabemos mucho más, desde los dos últimos años, sabemos que la singularidad del ser humano temprano al que me refería al principio, y que era una certidumbre estadística (pero una inferencia de todo lo que sabíamos sobre la frecuencia de los genes, sobre la diferencia entre individuos) es ahora un hecho demostrado experimentalmente. Esto fue descubierto hace menos de dos años por Jeffreys, en Inglaterra, aquel destacado manipulador del ADN. Y Jeffreys inventó poder seleccionar un pequeño fragmento de ADN, del que podía manufacturar luego una gran cantidad, y que es específico de algún mensaje en nuestros cromosomas. Está repetido muchas veces en muchos diferentes cromosomas y probablemente se trata de un sistema de regulación. Alguna indicación para hacer una u otra cosa, pero no una receta de cocina, sino una indicación acerca de qué hacer.

Y debido a que sólo está diciendo a las células que se debe hacer esto, o que aquello no debe hacerse, puede asumir muchos pequeños cambios, de modo que hay muchos de esos diminutos genes y hay tantos diminutos cambios en ellos que recibimos de padre y de madre un conjunto de esos genes que podemos llevarlo a cabo de manera muy sencilla; se consigue el ADN y se pone en una solución, y lo extendemos en un medio especial. Luego introducimos esta sonda especial desarrollada por Jeffreys, y lo que vemos parece exactamente como el código de barras que probablemente habrán visto en el supermercado, es decir, pequeñas líneas de diferente anchura y a diferentes distancias entre sí. Si se pone este código de barras y se lee con un instrumento electrónico, le dice al ordenador cuál es el precio del objeto, y muchas otras cosas.

Bueno, eso es exactamente lo que aparece ante nosotros cuando contemplamos el código de barras del ADN, y detectamos que cada individuo es diferente del siguiente por su propio código de barras. Y aquí ya no tenemos una demostración mediante razonamiento estadístico. Se han hecho tantas investigaciones que sabemos ahora que al mirar el código de barras con su sistema de Jeffreys, la probabilidad de hallar otro idéntico en otra persona es inferior a una en un billón. De modo que ya no se trata de una teoría que cada uno de nosotros sea singular. Ahora es una cosa demostrada de una manera tan sencilla como un código de barras en el supermercado. Pero no dice el valor de la vida humana; es distinto del supermercado.

El segundo avance ha sido que ahora sabemos que en una célula podemos detectar su originalidad. Esto se debe al descubrimiento de un nuevo sistema que llamamos PCR, que está haciéndose extraordinariamente popular. Comenzó hace dos años. Uno puede tomar un diminuto fragmento de ADN, una molécula sacada de una célula, podemos ver lo pequeño que es esto; con esta técnica se puede reproducirla a billones, y luego, cuando tenemos suficiente, podemos hacer el análisis de Jeffreys y ver de nuevo que tenemos toda la demostración de la singularidad, no sólo en una muestra sacada de un individuo, sino en una célula, en un núcleo de un individuo.

Luego hay un tercer descubrimiento, que con mucho es el más importante de todos, que es que el ADN no es tan pasivo como la cinta magnética a la que me he referido antes. La naturaleza es imitada por nuestros descubrimientos, pero hay en ella mucho más conocimiento que el que hemos descubierto hasta ahora. En este sentido, que el mensaje escrito sobre el ADN es escrito por los cambios de las varias bases que vienen una tras la otra en aquella molécula de un metro de longitud. Pero ahora resulta que hace veinte años se describió con certidumbre que algunas de las bases del ADN portaban una pieza extra que llamamos un metilo (que es —CH3) que está ligado a sobre ellas y cambian un poco la forma de una de las barras de esta larga escalera que es la molécula del ADN. Nadie sabía el sentido de esto. Y sólo hace cuatro años (especialmente por el descubrimiento de Surani) hemos comenzado a comprender que se trataba de algo extraordinario, que es que esos pequeños fragmentos de metilo que se unen a la base, la citosina, que se transforma en metil-citosina ... siento ser técnico, Señoría, pero no puedo traducirlo. Es lenguaje químico.

EL TRIBUNAL: Lo comprendo.



Subrayando la vida
EL TESTIGO: Es exactamente comparable a lo que hace un lector inteligente cuando quiere, con una pluma, subrayar algún pasaje, o tachar, borrar, otra frase. Esto es lo que sucede con la metilación, un gene que sigue allí queda inactivado, silenciado, pero si es desmetilado en la siguiente división o en la siguiente célula, entonces volverá a hablar.

Ahora bien, el descubrimiento básico fue que eso es posible porque este diminuto cambio en el ADN cambia la superficie de la gran muesca de la hélice del ADN. Es dentro de esa muesca que algunas moléculas, algunas proteínas, se enganchan en diferentes segmentos específicos del ADN. Es una especie de lenguaje que le dice al cromosoma: Has de comunicar esta información o aquella otra información, calla, no digas esta por ahora. Es muy necesario, porque en nuestras células hay tanta información, que si fuesen a expresar todo, en todo momento, la energía que necesitaría cada célula sería mayor que la energía de todo el cuerpo. De modo que es necesario tener algún gene callado y algún gene que esté dando expresión, expresado.

Ahora bien, el descubrimiento básico es el siguiente, y está directamente relacionado con nuestra discusión: que el ADN portado por el esperma no está subrayado (ni tachado) por esta metilación en los mismos lugares que no son equivalentes en los cromosomas de ADN portados por el óvulo. Durante la fabricación del esperma hay indicaciones, por así decirlo, con lápiz. Se subraya: has de hacer eso. Pero en el gene equivalente en el cromosoma equivalente fabricado por la madre, el subrayado está en un lugar distinto, y subraya algo diferente. De modo que en cuanto los dos conjuntos de cromosomas portados por los espermatozoides y el óvulo se unen, no son idénticos, como creíamos durante años. Sabíamos que había una diferencia entre los cromosomas X e Y, pero en cuanto a los otros, se pensaba que portaban la misma información; no es así. Una cierta información ha de ser leída como procedente del cromosoma masculino, y otra información de un cromosoma procedente de la madre. Ahora bien, la razón es que el óvulo fertilizado es la célula más especializada bajo el sol porque tiene una indicación especial subrayando segmentos del ADN que se expresarán, y otros que no se expresarán y que ninguna otra célula tendrá jamás en la vida de esta persona. Cuando se divide en dos, sabemos que el intercambio de información va de una célula a la otra. Cuando se divide en tres, recibe información de que somos una persona individual. Y cuando sigue progresivamente, el sistema de subrayado va cambiando progresivamente, de modo que las células se diferencian, y se especializan, formando una uña, el cabello, la piel, neuronas, y todo lo demás.



El programa maestro
Y lo que sucede precisamente es que durante este proceso, la expansión de la fórmula primaria escrita en el ser humano temprano, no se aprende nada, sino que progresivamente se van olvidando un montón de cosas. La primera célula sabía más que la etapa tricelular, y la etapa tricelular conocía más que la mórula, que la gástrula, que la primera vena y que el primitivo sistema nervioso. Al principio estaba escrito en realidad no sólo cuál es el mensaje genético que podemos leer en cada célula, sino también la manera en que debía leerse de una secuencia a otra. Exactamente como en el programa de un ordenador, no se pone sólo el equivalente de la fórmula algebraica, sino que se le ordena al ordenador: haz esto; si obtienes este resultado, entonces pasa a aquello y continúa aquel programa; y si no obtienes este resultado, continúa hacia el otro programa. Esto está escrito en la primera célula; y va olvidándose progresivamente en las otras células de nuestros cuerpos.

Al final del proceso, cuando el organismo ha crecido, produces luego sus propias células reproductoras, pone el contador otra vez a cero, y de ahí el rejuvenecimiento. Comenzará una nueva vida cuando se encuentren una célula femenina y una célula masculina para producir la siguiente generación. De modo que yo diría de una manera bien precisa, Señoría, que hace dos años no podría haberle dado esta sencilla pero sumamente valiosa información que ahora tenemos, y sin ningún género de dudas.

Querría darle un ejemplo de por qué no es algo teórico. Podemos manipular ratones —no yo, pero sí mis colegas. Y con los ratones han podido producir un pseudozigoto, es decir, tomar un óvulo, extraer su propio y legítimo núcleo y poner, por ejemplo, dos núcleos procedentes de espermatozoides, de modo que tienen una célula diploide, un zigoto diploide que contiene sólo dos conjuntos de origen paterno; no puede crecer. Lo han intentado lograr con dos núcleos maternos originales, eso es, con dos células cromosómicas maternas y sin células paternas. Es diploide; según la antigua teoría debería crecer, pero no. Pero, cosa curiosa, cada uno de ellos hace algo; no edifican un imago completo, es decir, toda la forma. Pero se especializan. Si hay sólo núcleos masculinos, dos núcleos masculinos que constituyen lo que se llama un androgenote, produce pequeños quistes que parecen como las membranas y la placenta que el niño dispone normalmente a su alrededor para conseguir su propia cápsula de espacio y tiempo, de modo que pueda recoger el fluido de los vasos de la madre. Un zigoto temprano que contenga cromosomas sólo masculinos hace sólo eso.




--------------------------------------------------------------------------------

De modo que yo diría de una manera bien precisa, Señoría, que hace dos años no podría haberle dado esta sencilla pero sumamente valiosa información que ahora tenemos, y sin ningún género de dudas.
Si un zigoto contiene sólo cromosomas de origen hembra, hace las piezas. Hace piezas de piel, hace piezas de dientes, puede hacer una pequeña uña, pero todo esto está todo desordenado, no en absoluto construido; hace las piezas de montaje. Sabemos esto de manera directa por experimentos con ratones hechos por Surani el año pasado. Pero conocíamos esto; sin embargo antes no podíamos comprenderlo.

Conocíamos esto ya en el hombre, porque en el hombre conocemos que existe lo que se llaman quistes dermoides, que es una división de un óvulo no fertilizado dentro del ovario de una muchacha virgen. No puede crecer. Es infrecuente, pero bien conocido. Nunca dará lugar a un bebé, pero hace las piezas de montaje, los dientes, las uñas, todo eso mezclado en un desorden incomprensible. Al revés, sabíamos que algunas veces, después de una fecundación aparentemente normal, el producto no se divide correctamente, sino que causa quistes, pequeñas bolas, y más y más, y recibe el nombre de mola, una mola hidatiforme, y es muy peligrosa porque puede causar cáncer a la mujer embarazada.

Ahora hemos descubierto —(no yo) ... ustedes saben que soy profesor, y que cuando digo hemos, me refiero a todos los profesores del mundo, no me refiero a mí. Hemos descubierto que en estos moles hidatiformes había sólo cromosomas paternos. Había dos conjuntos de cromosomas paternos, y el pronúcleo materno había muerto, no sabemos por qué. De modo que sabemos, por los experimentos con ratones, que está relacionado con la metilación del ADN.

Por esto, sabemos por observación humana que hay una especialización de información transportada por el esperma en contraste con la información transportada por el óvulo. Y yo querría decir que me sentí maravillado, no sorprendido, pero maravillado que estábamos descubriendo en este nivel de información extraordinariamente diminuto incorporado en los cromosomas, que el deber paterno era edificar el refugio y llevar a cabo la recolección del alimento, edificar la cabaña y cazar. Y que el papel materno era el casero y la construcción de las piezas para que el individuo pueda edificarse. Y es una especie de admiración que sentimos hacia la naturaleza que por cuanto hemos visto en los adultos que el varón sale a cazar y la madre se cuida de la cocina, que del mismo modo está profundamente escrito dentro de nuestros propios cromosomas al mismo principio, en los momentos en que se enuncia la primera constitución humana.

Bien, he abusado de su bondad, Señoría. He hablado quizá demasiado, pero querría decir, para terminar, que no hay ninguna dificultad para comprender que en el mismo principio de la vida, la información genética y la estructura molecular del huevo, el espíritu y la materia, el alma y el espíritu, han de estar así de estrechamente coligados, porque es un inicio de la nueva maravilla a la que llamamos un humano.

Es muy destacable para el genetista que empleamos la misma palabra para definir una idea que entra en nuestra mente y un nuevo humano que viene a la vida. Empleamos sólo una palabra: Concepción. Concebimos una idea, concebimos un bebé. Y la genética nos dice que no vamos errados al emplear la misma palabra; porque, ¿qué es la concepción? Es en realidad dar información escrita en la materia, de modo que esta materia ya no es más materia, sino un nuevo hombre.




--------------------------------------------------------------------------------

Es muy destacable para el genetista que empleamos la misma palabra para definir una idea que entra en nuestra mente y un nuevo humano que viene a la vida. Empleamos sólo una palabra: Concepción. Concebimos una idea, concebimos un bebé. Y la genética nos dice que no vamos errados al emplear la misma palabra; porque, ¿qué es la concepción? Es en realidad dar información escrita en la materia, de modo que esta materia ya no es más materia, sino un nuevo hombre.


Embriones congelados:
¿vida o posesión?
Cuando volvemos a los seres humanos tempranos en el pote de concentración, creo que tenemos ahora la prueba de que no son piezas de montaje que podríamos tomar al azar, no son un material experimental que podríamos desechar después de haberlo empleado, no son bienes que podemos congelar y descongelar a voluntad, no son una posesión que podamos cambiar por alguna otra cosa. Y si comprendo bien la causa que nos ocupa y si puedo decir unas palabras como genetista, diría: Un ser humano temprano dentro de este tiempo suspendido que es el pote no puede ser propiedad de nadie, porque es el único en el mundo que tiene la propiedad de edificarse a sí mismo. Y diría que la ciencia tiene una concepción muy sencilla del hombre. Tan pronto como ha sido concebido, un hombre es un hombre.

EL TRIBUNAL: Antes de proseguir, hagamos un receso, un receso muy breve, en realidad un poco más largo de los que solemos hacer. Como saben la mayor parte de los representantes de los medios de comunicación, hay un refrigerio que se les ofrece cortesía de la Cámara de Comercio del Blount County. Quiero que tengan una oportunidad de disfrutarlo, si quieren, por lo que tendremos un receso de unos veinticinco o treinta minutos, al cabo del cual volverá a tener la palabra nuestro testigo.

(Las partes y el consejo salen del tribunal.)

EL TRIBUNAL: Damas y caballeros, hacemos receso.

(Breve receso.)

EL TRIBUNAL: Doctor Lejeune, si quiere venir al estrado de los testigos. Señor Christenberry.

MR. CHRISTENBERRY: Gracias, Señoría.

POR MR. CHRISTENBERRY:

P.: Doctor Lejeune, supongamos que —como pregunta hipotética, pero supongamos que hubiésemos oído algún testimonio en este juicio que indicase que cada mamá y cada papá contribuyen idénticamente lo mismo para el embrión, y que no hay diferencia en sus contribuciones, ¿podría decirnos usted cuál es su opinión acerca de si las células están diferenciadas o no?

R.: Es difícil de responder a esto, porque cuando se sabe algo en ciencia, es muy difícil saber lo que uno pensaría si no se conociese. Si la contribución cromosómica paterna y materna del bebé fuese la misma, no tendríamos ninguna idea acerca de como tiene lugar esta diferenciación de las células, por lo que si hubiese testificado hace dos años, habría dicho que la cuestión de la diferenciación de las células era un verdadero misterio, y que no sabíamos dónde estaba escrita. Ahora comenzamos a saber dónde está escrita. Es la única diferencia, pero es una enorme diferencia que comencemos a saberlo. Nos dice de una manera definitiva aquello que era una implicación, que tiene que estar escrito en la primera célula (este tipo de diferenciación tiene que tener lugar en este momento, y en otro momento tiene que haber otro tipo de diferenciación). Sabíamos que tenía que estar escrito, pero no sabíamos en absoluto cómo lo estaba.

P.: Bien. Y por eso usted ha testificado largamente acerca de la diferenciación.

R.: Sí.

P.: ¿Y con qué propósito lo ha hecho?



La diferenciación, preescrita
R.: Con el propósito de comprender cómo de una célula aparentemente indiferenciada que es la célula singular del zigoto fertilizado puede emerger todo el imago. Si la ciencia no puede decir nada acerca del mecanismo del mismo, sigue siendo una pura constitución, pero sin conocimiento sobre la misma. Por esta razón quería yo dejar registrados estos nuevos conocimientos acerca de la metilación del ADN, porque demostraba que la implicación que había en toda la genética, que la diferenciación está, por así decirlo, preescrita en la primera célula, tiene ahora un apoyo físico que podemos comprender. Ahora no se puede decir que la primera célula es una célula indiferenciada. Se ha decir ahora que la primera célula sabe cómo diferenciar a la progenie, a la progenie de la célula.

P.: Bien, y para que yo lo entienda ...

R.: Para ponerlo más claro, si contemplo la masa celular creciendo, sé por mi propia experiencia en mi laboratorio durante veinte años que nunca se formará un bebé por sí mismo en nuestras botellas, porque estamos criando células tomadas del cuerpo. Al contrario, sabemos que si la célula que se está dividiendo es un zigoto fertilizado, que está comenzando a desarrollarse ahora un nuevo individuo.




--------------------------------------------------------------------------------

Por esta razón quería yo dejar registrados estos nuevos conocimientos acerca de la metilación del ADN, porque demostraba que la implicación que había en toda la genética, que la diferenciación está, por así decirlo, preescrita en la primera célula, tiene ahora un apoyo físico que podemos comprender. Ahora no se puede decir que la primera célula es una célula no diferenciada.
P.: ¿Qué consideraciones éticas tiene usted acerca de la congelación?

R.: Creo que el amor es lo contrario a lo frío. El amor es cálido, y la vida necesita una buena temperatura. De modo que yo consideraría que lo mejor que podemos hacer para los seres humanos tempranos es tenerlos en su cobijo normal, y no en la nevera. La nevera no es una segunda alternativa; diría que es una tercera alternativa. Y por lo general no me sorprendería que de aquí a unos pocos años se considere que esta larga estancia fuera del cuerpo femenino que tenemos en la inseminación artificial y esta larga estancia en el pote de concentración se considerará como cosa no muy eficiente. Será mucho mejor hacer injertos en las trompas para reparar las dificultades de la incapacidad de las mismas, o emplear antibióticos, ... nuevos antibióticos que prevengan dificultades especiales con la mucosa de las trompas, o encontrar productos químicos que ayuden a descubrir por qué ciertas parejas, que tienen una producción normal de células, no pueden conseguir la fecundación, o conseguir la implantación. Seguramente será alguna sustancia química aún no descubierta la que dé la verdadera solución. Luego consideraría que la fecundación extracorpórea es, por así decirlo, una propuesta de emergencia de la medicina en el presente estado de la medicina, pero no es un buen tratamiento. El buen tratamiento ha de ser encontrado todavía para cada uno de los casos. No es la respuesta final, por decirlo así, no, en absoluto. Esta es mi opinión, pero es una opinión.

P.: Un momento, doctor, por favor. Querría hacerle esta pregunta, y se la voy a leer para que yo sepa cómo hacerla. Se ha dicho que cuando se llega a los blastómeros, estos son de tamaño desigual, que nadie sabe de cierto por qué la división de estas células puede ser igual en algunas condiciones, y desigual en otras. ¿Sabemos ahora por qué existe la naturaleza desigual e igual?

R.: Ésta es una pregunta muy difícil. Sabemos que normalmente, como he dicho, la etapa de tres células se debe a la división desigual de los primeros blastómeros, y este parece ser el fenómeno básico normal. Pero la razón por la que la naturaleza hace esto sigue estando por descubrir, pero a mi me parece que es el fenómeno inicial. Entonces yo diría que es evidente que tiene que haber algo escrito en el huevo, ordenando al huevo que se divida en dos, luego una de las células se divide en dos, y luego podemos considerar las tres para saber qué hacer, las tres células juntas. No es sorprendente, es un fenómeno evidente sabido durante mucho tiempo, y que no tenía explicación, pero que ahora ya se ha hallado la explicación. Sabemos que en cualquier quimera típica, hecha de diferentes embriones, sólo tres líneas de células pueden llegar a edificar un imago de conjunto. Esto significa que la individualización tiene lugar en la etapa tricelular.

P.: Dentro de su conocimiento, doctor, ¿puede usted decirnos lo que conocemos, y lo que podemos saber acerca de estos seres humanos de tres células en adelante? ¿Qué conocimiento conseguimos y a qué velocidad lo alcanzamos? ¿Comprende usted mi pregunta?

R.: No.

P.: Bien. Hemos oído un testimonio de que a las tres semanas se tiene esto, el sistema nervioso comienza en esta etapa ...

R.: Sí.




--------------------------------------------------------------------------------

Sabemos que en cualquier quimera típica, hecha de diferentes embriones, sólo tres líneas de células pueden llegar a edificar un imago de conjunto. Esto significa que la individualización tiene lugar en la etapa tricelular.


Desarrollo embrionario
P.: Esto comienza cuando ... y conduce a confusión, porque hemos tratado de eliminar —hemos intentado identificar partes corporales, estamos pensando en plazos, y usted nos viene con una perspectiva diferente. ¿Nos podría volver a decir qué es lo que tenemos, y cómo progresa en su desarrollo?

R.: Bien, tenemos un embrión desde el mismo principio. Primero tenemos un zigoto, después un embrión de dos células, y luego un embrión de tres células, luego un embrión de cuatro células, y luego ocho, y dieciséis, y todas las potencias de dos. Este embrión, que va creciendo progresivamente, está en el interior de la zona pelúcida, y de repente, al cabo de seis o siete días, comienza a eclosionar. La zona pelúcida es de hecho la protección o intimidad, de modo que si tenemos gemelos, por ejemplo, no se mezclarán entre sí, porque cada uno se encuentra en su zona pelúcida.

Entonces el embrión comienza a eclosionar y hace el trofoblasto que se anclará en la mucosa, y hay ya tanto involucrado que no podemos ver. Hay ya tanta involucración en la edificación del individuo que no se mezclará con un posible gemelo. En caso contrario, en especies en las que se tienen muchos cachorros en una camada de cinco o diez, como en gatos o perros, si no estuviesen protegidos, cada uno de ellos en su propia bolsa de plástico (en su propia zona pelúcida), no harían animales distintos, sino que se mezclarían y producirían una especie de quimera. Pero cuando está tan involucrado, cuando todas las células están tan involucradas en cooperar entre sí, entonces la naturaleza ha inventado que el embrión eclosiona y rompe la zona pelúcida y comienza a implantarse en el útero.

El segundo paso lo podemos describir unos doce días después de la fecundación: esto es, al principio mismo de la pequeña línea que las células comienzan a dibujar sobre el embrión; esta pequeña línea se transformará progresivamente en una especie de gouttiere [canalón, N. del T.]—no conozco la palabra en inglés— y finalmente se cerrará a sí misma en un tubo, y esto será el comienzo del tubo neural.

Entonces, digamos, ¿qué debería yo decir más? Describiré todo el desarrollo del imago, digamos que a las tres semanas comenzarán a latir los tubos cardíacos, de modo que el corazón comienza a latir unas tres semanas después de la fecundación. Y progresivamente se llegará al final del período embrionario a los dos meses después de la fecundación. En aquel momento, este pequeño ser humano tendrá justo el tamaño de mi pulgar. Y a eso se debe que todas las madres que cuentan cuentos de hadas a los niños les hablan de Pulgarcito, porque es una verdadera historia. Por ello, cada uno de nosotros ha sido un Pulgarcito en el vientre de una madre, y las mujeres siempre han sabido que había una especie de país subterráneo, una especie de refugio abovedado, con una especie de luz roja y un ruido curioso en el que unos humanos muy diminutos estaban gozando de una vida muy curiosa y maravillosa. Ésa es la historia de Pulgarcito.

Bien, después que Pulgarcito se hace visible, es decir, a los dos meses de edad, mide dos centímetros de la coronilla al trasero, y si lo pudiese tener, si lo sostuviese en mi mano cerrada, no podrían ver que tengo algo ahí, pero si abriese la mano verían al diminuto hombre con manos, dedos de las manos y de los pies. Todo está ahí, el cerebro está ahí, y seguirá creciendo.

Es desde este momento, a los dos meses después de la fecundación, que a los seres humanos ya no los llamamos embriones, sino fetos. Y es muy justo cambiar el nombre, porque da una clara evidencia. Nadie en el mundo que contemplase por vez primera a una bolsa de Pulgarcito, nadie que contemplase un embrión de dos meses de un chimpancé, de un gorila, de un orangután, o de un hombre, nadie en el mundo se confundiría al verle. Es evidente que este es un chimpancé, que este otro es un orangután, que el otro es un gorila, y que este es un hombre.

La razón por la que cambiamos el nombre y lo llamamos feto, significa sólo algo que es llevado, porque la forma plena está ya presente. Pero el hombre estaba allá antes de que todos pudiesen ver la diferencia respecto al chimpancé. Por ejemplo, si tomásemos una célula —no haría esto, porque es peligroso para el ser, pero si sacásemos una célula de un embrión de cuatro células, podría probablemente sobrevivir y compensarse. Sabemos que es así en los ratones. Ahora bien, tomemos una célula de un embrión de chimpancé, otra de un embrión humano, y otra de un embrión de gorila, y démoslas a uno de mis estudiantes para el Certificado de Citogenética en París, y si no puede decirles, éste es de un ser humano, éste de un ser chimpancé y éste de un ser gorila, suspendería el examen. Así de sencillo.

P.: Cuando contemplamos el desarrollo de tres células...

R.: Sí.




--------------------------------------------------------------------------------

Ahora bien, tomemos una célula de un embrión de chimpancé, otra de un embrión humano, y otra de un embrión de gorila, y démoslas a uno de mis estudiantes para el Certificado de Citogenética en París, y si no puede decirles, éste es de un ser humano, éste de un ser chimpancé y éste de un ser gorila, suspendería el examen. Así de sencillo.


Los más potentes ordenadores no son suficientes
P.: Y si empleásemos los más complejos ordenadores, digamos, que puedan emplearse en nuestro programa espacial, lo llamamos NASA, ¿se podrían programar estos ordenadores para seguir lo que está sucediendo?

R.: No, no del todo. La cantidad de información que está dentro del zigoto, que, si se expresase y se pusiera en un ordenador le mandase al ordenador cómo calcular lo que va a suceder a continuación, esta cantidad de información es tan enorme que nadie podría medirla.

Debo explicarlo muy sencillamente. Tenemos los dos metros de ADN, uno proveniente del padre, el otro de la madre, esto significa diez elevado a once bits de información sólo para expresar lo que está escrito en este ADN. Si añadimos el subrayado al que me refería al hablar de la metilación, esto aumentará este número por diez elevado a cuatro o cinco. Así, y pasaremos pronto a esto, sólo para el ADN, a diez elevado a quince. Para darle una idea, sólo para imprimir letra por letra todo lo que está escrito en el ADN de un óvulo fertilizado, se necesitaría, para escribir G, C, T, A, y todo el grupo de símbolos, se necesitaría de cinco veces la Enciclopedia Británica, sólo para expresar el ADN, cinco veces la Enciclopedia Británica. Pero nadie podría leer esto. Se podría introducir en un ordenador. Pero ahora se deberían tener en cuenta todas las moléculas dentro del citoplasma que reconocerán el mensaje, que enviarán un mensaje a la siguiente célula. Y para expresar esta cantidad de información que es absolutamente necesaria (pues, si no, no sería posible ninguna vida), creo que necesitaríamos mil, un millón, de veces más bits de información. Ningún ordenador del mundo tendría una capacidad de almacenaje suficiente para poder admitir esta cantidad de datos. Ahora bien, cómo decirle al ordenador qué algoritmo emplear, nadie sabe cómo hacerlo. Tenemos que darnos cuenta de que esta enorme información que hace a un hombre es enorme en comparación con la información que hace a un ordenador, porque es el hombre que ha hecho al ordenador, no el ordenador el que ha hecho al hombre.

SR. CHRISTENBERRY: Pueden hacerle preguntas. Querría primero solicitar si el Tribunal, mientras todo está fresco en la mente del Tribunal, quiere hacer alguna pregunta al Doctor. Está acostumbrado a ser examinado por un juez después de haber contado su parte de la historia, y a veces así lo hacemos en nuestro sistema.

EL TRIBUNAL: No tengo preguntas en este momento.

SR. CLIFFORD: Gracias, Señoría.

REPREGUNTA

POR EL SR. CLIFFORD:

P.: Bon jour, doctor Lejeune.

R.: Merci.

P.: Ahora que he agotado mi francés, proseguiremos, espero, en inglés. Primero permita que le dé las gracias de verdad por estar dispuesto a venir a Maryville, Tennessee, para comparecer en este juicio. Creo, de hecho, que viene usted corriendo con sus propios gastos. ¿Es cierto esto?

R.: Uh-huh (afirmativo).




--------------------------------------------------------------------------------

Tenemos que darnos cuenta de que esta enorme información que hace a un hombre es enorme en comparación con la información que hace a un ordenador, porque es el hombre el que ha hecho al ordenador, no el ordenador el que ha hecho al hombre.


Un anterior juicio
P.: Ahora, doctor, por favor, tenga paciencia conmigo, si no está familiarizado con lo que pueda hacer yo. En Francia tienen ley civil, y nosotros, como podrá saber, tomamos nuestra ley del sistema británico, la ley común. Interrúmpame, por favor, si no está seguro de a dónde voy. Permita que le pregunte: ¿Ha testificado usted alguna vez ante un tribunal americano?

R.: Sí.

P.: ¿Podría usted decirme qué testimonio, en qué causas ha testificado usted?

R.: Bien, ante un tribunal americano he testificado especialmente acerca de estas cuestiones. Fue en ... pues no recuerdo en qué tribunal fue.

P.: ¿Recuerda usted quizá que testificó en 1981 en el estado de Maryland?

R.: Sí.

P.: ¿Lo recuerda?

R.: Sí, sí.

P.: ¿De qué trataba el juicio?

R.: Bueno, si bien recuerdo, el juicio era acerca de un bebé dentro del vientre, un caso muy diferente. Y si recuerdo con exactitud la historia, porque no soy abogado, saben, no fui invitado a dar mi opinión acerca de la causa, sino a dar opinión acerca de otra cuestión, que era la de si este bebé, que para aquel entonces debía tener algunos ... debe haber tenido tres meses de gestación, si realmente era un ser humano. Era una pregunta muy simple, pero tuvo que ser contestada también con el conocimiento disponible en aquel tiempo.

P.: ¿Creo, doctor Lejeune, que el caso en cuestión era si se podía o no permitir a una mujer tener un aborto?

R.: Creo que la cuestión era de si el marido debía decir que no quería que el bebé fuese expulsado. Ésta era la cuestión.

P.: Y a mí me parece, y corríjame, claro, si estoy equivocado, que en la prueba de aquel caso el niño tenía un defecto cromosomático, cromosómico, que probablemente conduciría a...

R.: No, no sé esto. No era consciente de esto, no he oído acerca de esto. No se dijo en el juicio, no.

P.: ¿En aquella causa usted testificó, creo, que en su opinión el feto en aquella causa era un ser humano?

R.: No era mi opinión. Era la enseñanza de toda la genética que yo estaba dando. No hay duda de que se trata de un ser humano porque no puede ser un ser chimpancé, de modo que es un ser humano.

P.: ¿Y usted se opuso al aborto en aquel caso?

R.: Me disgusta matar a mi ... a un miembro de mi raza, desde luego. Y además de que soy un médico francés, he jurado el Juramento Hipocrático. Hipócrates estableció, cuatrocientos años antes de la era cristiana, un juramento que dice: no darás veneno, no procurarás aborto. Es muy interesante para nosotros los médicos, porque en un tiempo en el que la esclavitud era la ley, en un tiempo en el que al padre de familia se le permitía matar a un bebé al nacer, o incluso más tarde, él fundó la medicina impidiendo a los nuevos médicos dar veneno o procurar abortos. Esto significa que no importa cuál sea el tamaño del paciente; un paciente es un paciente. Éste es el Juramento Hipocrático.

P.: ¿Creo que quizá el primer mandamiento es primero no hagas daño?

R.: No matarás, sí, he oído algo sobre esto.

P.: Permita que comprenda cuál es su especialidad. Usted es evidentemente un experto en genética.

R.: Sí.

P.: ¿Reconoce usted el campo científico de la embriología? ¿Reconoce usted que existe un campo científico llamado embriología?

R.: Oh, sí, sin duda.

P.: ¿Afirma usted ser experto en el campo de la embriología?

R.: Afirmo no ser totalmente ignorante.

P.: ¿Pero se ofrece usted como un experto en el campo de la embriología?

R.: No, no soy un experto en el campo de la embriología en sí misma.

P.: ¿Me permite preguntarle si se ofrece como experto en el campo de la psicología?

R.: En el caso de la genética habría dicho que sí, porque he estado involucrado en tantos casos que he aprendido acerca de la psicología humana más de lo que habría aprendido en las facultades.

P.: ¿Pero entiendo que usted no pretende tener un título en este campo?

R.: No, no tengo título.

R.: ¿Afirma usted tener condición de experto en informática?

R.: En parte, señor.

P.: ¿Afirma usted tener credenciales académicas en el campo de la informática?

R.: No, no credenciales académicas. He escrito cosas que les han parecido bien a algunos académicos.

P.: Finalmente, ¿afirma usted ser un experto en leyes?

R.: Oh, no. Tengo algo de herencia en ello, mi padre sí lo era.

P.: Usted puede ser más experto en eso que lo que pudiera desear. ¿Pero no afirma ninguna formación académica en leyes?

R.: Oh, no.

P.: Ni experiencia legal.

R.: Experiencia, sí, un poco de experiencia.

P.: Doctor Lejeune, ¿entiendo que se ha conocido durante bastante, un considerable lapso de tiempo, que el material genético que comenzaba en el óvulo y el esperma se combinaba, naturalmente, en el zigoto?

R.: Oh, sí.

P.: ¿Cuánto tiempo hace que se conoce esto?

P.: Es difícil de decir, porque la fecundación fue descubierta por Spallanzani, pero él no sabía nada del ADN, nada de los cromosomas, entonces era sencillamente la mezcla de dos células. Esto fue a finales del siglo 17. Usted me ha pedido que le cuente toda la historia de la genética...

P.: No, no.

R.: De acuerdo, pero necesitaré un mes.

P.: Doctor, le estoy pidiendo que me diga aproximadamente cuánto tiempo hace que la ciencia de la genética sabe que era la reunión de material genético, con independencia de si se conocía o no el material preciso por su naturaleza.

R.: Diría que más de cincuenta años, yendo de vuelta a principios de siglo.

P.: Los primeros mil novecientos ...(?)

R.: Diecinueve.

P.: ¿La década de los veinte?

R.: Antes que esto. Dieciocho, diecinueve ... no sé decir.

P.: Creo que estará de acuerdo en que ha sido un largo tiempo.

R.: Un largo tiempo. Tres generaciones de estudiantes.

P.: ¿Y entiendo que en algún momento se llegó a comprender en el campo de la genética, que el código o pauta para la entidad madura estaba evidentemente contenido en aquella primera célula?

R.: Como he dicho, se sabía por inferencia, se había hecho la inferencia, pero la demostración no existía.

P.: Naturalmente, en ciencia nos referimos a menudo al concepto de una teoría.

R.: Uh-huh (afirmativo).

P.: ¿Donde una teoría es, y naturalmente, corríjame si me equivoco, una explicación propuesta de cómo funciona un sistema, en este caso particular la genética, y luego hacemos experimentos para ver si nuestra teoría resiste la prueba o si tiene que ser remodelada?

R.: Sí, yo lo llamaría modelo.

P.: Modelo, sí. Ahora bien, en genética, entiendo yo, ¿se ha creído a un nivel teórico, que todo el material genético, toda la información a la que usted se ha referido estaba en el zigoto, esto se ha creído teóricamente durante mucho tiempo?

R.: Sin duda.

P.: Y lo que usted ha estado describiéndonos hoy con tanto detalle ha sido la operación del mecanismo preciso de cómo eso funciona?

P.: En cierto sentido, sí, pero con el pequeño cambio de que antes se trataba de una inferencia y ahora comenzamos a tener una demostración. Para un científico, esto constituye una enorme diferencia.

P.: Naturalmente. Pero si yo hubiese ido a verlo a usted hace diez años, doctor Lejeune, y le hubiese dicho: por favor, ayúdeme con mi genética, doctor, ¿cree usted que toda la información necesaria para el desarrollo y maduración de una gallina ...

R.: Sí.

P.: ... está contenida en aquella célula zigoto que vemos primero en el huevo ...

R.: Sí.

P.: ¿Me habría dicho usted que lo creía?

R.: Bien, para ser perfectamente correctos, habría dicho que lo creo. Hoy diría que lo sé. Esto es una pequeña diferencia.

P.: Pero, ¿entiendo bien que sería cierto, de nuevo hace diez años, que si le hubiese hecho esta pregunta acerca de la gallina, hubiera sido muy elevado su nivel de convicción acerca de que toda la información estaba en la célula zigótica?

R.: Sí, bastante.

P.: ¿Y que si en genética hubiésemos descubierto que entraba alguna información en la célula de alguna otra fuente distinta del material genético y que tenía un impacto, todos nos hubiésemos sentido aturdidos, que el mundo científico habría quedado aturdido?

R.: Sí, sí.

P.: Ahora bien, ¿esta mañana usted ha descrito extensamente esta mañana la precisa naturaleza del desarrollo de los embriones hasta la mecánica de los genes y de los cromosomas y la información que se transfiere de cada gameto a aquel zigoto, y usted, naturalmente, lo ha descrito como un procedimiento increíblemente complejo?

P.: Uh-huh (afirmativo).

P.: Entiendo que en sus preguntas usted estaba respondiendo de manera específica acerca de embriones, zigotos, esperma, óvulos, ¿pero entiendo también que esto es cierto de chimpancés, gorilas, ratones, que son ... que en estas especies se trata también de un mecanismo muy complicado, y fascinantemente complejo?

R.: Sí, pero no exactamente el mismo mecanismo.



Humanos y chimpancés
P.: Ciertamente, creo que lo he leído en alguna parte, y estoy seguro de que si no estoy en lo cierto usted me corregirá, que genéticamente por lo que respecta a los cromosomas, por lo que se refiere al contenido del ADN en los cromosomas, por ejemplo, el hombre, el Homo sapiens, y los mamíferos superiores, en particular los gorilas, los chimpancés y ... ayúdeme a encontrar aquella especie.

R.: El orangután.

P.: ¿Hay una destacable similitud?

R.: Bueno, todo depende de lo que destaque. Puede destacar la similitud, o puede destacar las diferencias. Y la diferencia es increíblemente interesante. No sé en qué punto quiere preguntarme.

P.: Bueno, he oído decir o he leído que aproximadamente el noventa y ocho por ciento del material genético que se encuentra en un chimpancé o en un gorila es idéntico al que se puede encontrar en un ser humano.

R.: Se ha escrito, y se ha escrito por cálculo estadístico del ADN pero no acerca del significado del mismo. Ahora, ¿qué hace una similitud del noventa por ciento en el número de palabras en dos textos diferentes? Pueden significar algo muy diferente por la manera en que se escribe la oración. Esto es lo que constituye la diferencia entre las especies.

P.: ¿Pero hay similitud en el ADN?

R.: Oh, sí, exactamente como la similitud en el hecho de que tienen dos manos como nosotros, no el mismo pulgar, pero tienen manos, nosotros tenemos pies, pero indudablemente son los más similares a nosotros. No es sorprendente que el ADN presente también alguna similitud.

P.: ¿Pero observamos el mismo proceso básico en los chimpancés que el que observamos en los seres humanos?

R.: Oh, sí.

P.: En los ratones.

R.: Ratones ... no iría tan lejos, pero en parte.

P.: ¿Los ratones tienen zigotos?

R.: Oh, sí; me refiero ... quiero clarificar que cuando hablamos acerca del mecanismo básico tenemos que saber a qué nos referimos por básico. Por ejemplo, les he explicado la enorme importancia de la metilación del ADN que descubrimos estos años pasados. Pero, por ejemplo, la Drosophila no metila el ADN.

P.: ¿Se trata de la mosca de la fruta?

R.: Es la mosca de la fruta, pero es un organismo muy complejo. Hace una diferenciación de células que me hace creer que con la metilación hemos descubierto uno de los trucos empleados por la naturaleza, pero que hay otros trucos que seguimos usando los hombres que eran suficientes para producir una Drosophila pero que no serían suficientes para edificar al ser humano. No estaría de acuerdo en que los mecanismos básicos sean los mismos en todo el sistema de los seres vivos. Ciertamente es mucho más complicado edificar un ser humano, determinar en una célula los circuitos de su cerebro para que algún día invente una máquina que ayude a su propio cerebro a comprender la ley del universo. Hay algo peculiar en los seres humanos en comparación con otros, sabe. Le diré una cosa, muy sencilla: yo viajo mucho, y siempre que puedo visito dos lugares que son muy importantes para mí cuando llego a una nueva ciudad: Uno es la universidad y el otro es el jardín zoológico. En la universidad he visto a menudo a profesores muy serios preguntándose si a fin de cuentas sus hijos no eran animales cuando eran muy jóvenes, pero nunca he visto en ningún zoológico a ningún congreso de chimpancés preguntándose si sus hijos, cuando crezcan, podrán ser universitarios. Me parece que hay una diferencia en alguna parte.




--------------------------------------------------------------------------------

Ciertamente es mucho más complicado edificar un ser humano, determinar en una célula los circuitos de su cerebro para que algún día invente una máquina que ayude a su propio cerebro a comprender la ley del universo.
P.: Doctor, olvidé hacerle un par de preguntas acerca de su condición de experto, y le ruego que me perdone por tener que volver atrás, pero, ¿entiendo por su testimonio cuando le preguntaba el señor Christenberry que usted no ha trabajado en el campo de lo que se llama en este país in vitro fertilization [Fecundación in vitro].

R.: No.

P.: Creo que en Francia hay un término diferente para esto.

R.: No. También se le llama fecundation in vitro [Fecundación in vitro].

P.: ¿Pero usted no ha estado involucrado en ninguna clínica de fecundación in vitro?

R.: No.

P.: ¿No se le ha pedido que aconseje en clínicas de fecundación in vitro sobre cuestiones de genética u otras?

R.: No directamente, pero he dado consejo a muchos de mis pacientes que consideran si se han de someter o no a esta clase de investigación.

P.: Supongo que debería preguntarle esto, ¿entiendo que en Francia se lleva a cabo la fecundación in vitro?

R.: Sí, claro.

P.: ¿Cuánto tiempo hace que se lleva a cabo este procedimiento en su país?

R.: Bien, creo que Amanda tiene ahora seis años, seis y medio, fue el primer bebé probeta en París. Creo que tiene seis años, quizá siete.

P.: Permítame ver, doctor Lejeune, si comprendo el argumento que está usted presentando esta mañana. Como genético, ¿usted cree que toda la información necesaria para crear un ser humano, un ser humano singular e individual, podríamos ir a encontrarla en un núcleo de un zigoto?

R.: No, nunca he dicho esto. En el zigoto, diría yo, no en el núcleo. Se precisa del núcleo y de todo el citoplasma. El zigoto no se puede reducir a la cinta magnética. También necesitamos la grabadora que funcione.



Ordenadores y óvulos fertilizados
P.: ¿Podríamos, si quisiéramos hacer un experimento quizá filosófico aquí, podríamos tomar un zigoto, mirarlo, contemplar el ADN, mirar las otras estructuras en aquella una célula, y, suponiendo que tuviésemos todo el conocimiento para poderlo hacer, decirlo todo acerca de aquel ser humano?
R.: Diría que sí, accidentes aparte que no se pueden predecir. Pero diría que ninguna máquina es suficientemente grande para admitir esta información, es puramente hipotética.
P.: Correcto.
R.: No es práctico.
P.: Estamos haciendo un experimento filosófico.
R.: Hablando con franqueza y para darle mi opinión, no creo que jamás podremos construir una máquina suficientemente grande para llevar a cabo esta tarea. No hay evidencia acerca de esto.
P.: Doctor Lejeune, entonces teóricamente ...
R.: En caso contrario, la máquina sería el mismo huevo fertilizado.
P.: Pero si tuviésemos una máquina en nuestro experimento filosófico, ¿podríamos contemplar el zigoto, y podríamos decir qué color tendría el cabello de esta persona?
R.: Sin duda.
P.: ¿Qué color tendrían los ojos de esta persona?
R.: Sí.
P.: ¿Podríamos mirar el zigoto y decir, bien en la estructura o cromosoma o ADN, decir qué lengua hablaría la persona?
R.: No creo, señor, porque el lenguaje es un fenómeno básico innato. Podríamos decir, en su ejemplo, un ejemplo teórico, que esta persona podrá hablar, pero hablará japonés si está en Tokio. Pero a la inversa, en su mismo sistema, podríamos decir al ver una primera célula de un chimpancé, que este ser nunca hablará.
P.: ¿Podríamos mirar en el zigoto, en los genes de los cromosomas. en la estructura del ADN, y saber si a esta persona le gustaría la música de Beethoven?
R.: En parte sí, señor, porque podríamos, en su hipótesis, asegurar que el individuo es perfectamente normal, y si es perfectamente normal le gustaría Beethoven.
P.: Doctor Lejeune, ¿es su intención investigar para encontrar los cromosomas defectuosos de aquellos a quienes no les gusta Beethoven?
R.: No, no, pero usted me estaba preguntando acerca de normalidad.
P.: ¿Podríamos mirar en el zigoto, en los cromosomas, el ADN, en el resto de la estructura, y distinguir si esta persona podría desarrollarse hasta ser una persona de persuasión liberal o conservadora?
R.: Bueno, ni siquiera contemplando al adulto podría distinguir esto, señor.
P.: Naturalmente, y como se dará cuenta, Profesor Lejeune, estoy tratando, supongo, de desarrollar un argumento filosófico, que es que aunque hay alguna información, evidentemente un montón de información contenida en aquel zigoto, que hay evidentemente cosas que no podríamos detectar con nuestra máquina filosófica acerca del individuo cuando tenga veinte, cuarenta o sesenta.
R.: Uh-huh (afirmativo).




--------------------------------------------------------------------------------

P.: ¿Podríamos mirar en el zigoto, en los cromosomas, el ADN, en el resto de la estructura, y distinguir si esta persona podría desarrollarse hasta ser una persona de persuasión liberal o conservadora?
R.: Bueno, ni siquiera contemplando al adulto podría distinguir esto, señor.



Definiendo la condición humana
P.: Doctor Lejeune, permita que vaya a lo que es supongo el fondo del asunto aquí y el fondo de su testimonio. Usted ha mencionado el empleo de la palabra "concepción" y la ha definido de dos maneras diferentes, definiéndola como el punto en el que el zigoto viene a la existencia y como el punto en que tenemos un pensamiento, y en realidad, ¿estaría usted de acuerdo conmigo, doctor Lejeune, que lo que nos ocupa en este caso y en el gran debate acerca de la vida humana son las definiciones, cómo definimos a un ser humano?

R.: Oh, sí.

P.: Ahora bien, naturalmente, cuando definimos un ser humano, ¿lo que suponemos es que un ser humano tiene ciertos derechos, bien otorgados por Dios, bien de carácter legal?

R.: No es así como definimos un ser humano.

P.: Claro que no. Lo entiendo. Pero entiendo que usted, y se lo preguntaré directamente, doctor Lejeune, ¿se ha referido al zigoto y al embrión como, cito, "seres humanos tempranos"?

R.: Sí.

P.: ¿Considera usted que un ser humano temprano tiene los mismos derechos morales que un ser humano tardío como yo mismo?

R.: Tendrá que excusarme, pero soy muy, pero muy directo. Por lo que toca a la naturaleza de usted, no puedo ver ninguna diferencia entre el ser humano temprano que usted fue y el ser humano tardío que usted es ahora, porque en ambos casos usted era y es un miembro de nuestra especie. Lo que define a un ser humano es esto: Pertenece a nuestra especie. De modo que temprano o tardío, no ha cambiado de su especie a otra especie. Pertenece a nuestra raza. Esto es una definición. Y querría decir de manera muy precisa que tengo el mismo respeto, con indiferencia de la cantidad de kilogramos y de la cantidad de diferenciación de los tejidos.

P.: Doctor Lejeune, permita que me asegure de lo que nos está diciendo, ¿que el zigoto debería ser tratado con el mismo respeto que un ser humano adulto?

R.: No le estoy diciendo porque no estoy en posición de saberlo. Lo que le estoy diciendo es que se trata de un ser humano, y entonces es un magistrado quien dirá si este ser humano tiene los mismos derechos que los demás. Si usted establece diferencias entre seres humanos, le toca a usted demostrar las razones por las que establece esta diferencia. Pero usted me pregunta que como genetista le diga si este ser humano es humano, y yo le diría que por cuanto es un ser y es humano, es entonces un ser humano.




--------------------------------------------------------------------------------

Tendrá que excusarme, pero soy muy, pero muy directo. Por lo que toca a la naturaleza de usted, no puedo ver ninguna diferencia entre el ser humano temprano que usted fue y el ser humano tardío que usted es ahora, porque en ambos casos usted era y es un miembro de nuestra especie. Lo que define a un ser humano es esto: Pertenece a nuestra especie.

P.: Y de su testimonio hoy, ¿entiendo que usted cree que es moralmente cosa muy mala matar intencionadamente un zigoto?

R.: Creo que no es bueno, es dar muerte a un miembro de nuestra especie.

P.: ¿Y sería lo mismo que si fuésemos a dar muerte diez años después a la persona, al ser humano, que llegaría a ser el zigoto?

R.: Es difícil de decir, porque usted me hace una pregunta que es competencia de un magistrado. Yo soy un biólogo.

P.: Bueno, ¿pero esas son sus creencias?

R.: Mi creencia es que no es bueno dar muerte a un miembro de nuestra raza, una creencia muy simple.

P.: ¿Para usted no hay mucha diferencia entre si está al nivel de zigoto o al nivel de feto?

R.: Hay una gran diferencia, por cuanto no tienen la misma edad. Algunos de ellos son muy jóvenes, otros son viejos. Pero no constituye para mí una gran diferencia en el verdadero sentido del hecho de que se trata de descartar a un miembro de mi especie. Es la única razón por la que no mato a gente, es porque son humanos. En caso contrario, algunos de ellos ... alguna dificultad en la vida ...




--------------------------------------------------------------------------------

Mi creencia es que no es bueno dar muerte a un miembro de nuestra raza, una creencia muy simple.
P.: Doctor Lejeune, usted, claro, es un científico, y estoy seguro de que en gran medida usted basa sus convicciones y sentimientos en su conocimiento de la genética y de las otras ciencias. ¿Concederá usted, doctor Lejeune, que hay otros muy distinguidos científicos, hombres que son tan eruditos como usted, que han pensado y que han tenido acceso a la misma información científica que usted, y que llegan a una conclusión diferente?

R.: ¿Acerca de qué?

P.: Acerca de los derechos morales o del deber moral para con el zigoto.

R.: Oh, en este caso, sí, pero no en cuanto a que se trate de un ser humano o no.

P.: Comprendo esto.

R.: Pero éste es precisamente el argumento.

P.: Lo comprendo. Hay incluso, creo, personas en su propio país que difieren de su opinión acerca de qué deber ético se debe al zigoto.

R.: Bueno, creo que en Francia estamos divididos en cuarenta millones de opiniones acerca de esto.

P.: ¿Pero reconoce usted que hay hombres en su propio país, de gran erudición, que difieren de la opinión de usted acerca de la ética a los niveles del embrión y del zigoto?

R.: Oh, esto es evidente.

P.: Creo, doctor Lejeune, que a principios —o mejor diría como a mediados de la década de mil novecientos ochenta, su país estableció una comisión para estudiar las implicaciones éticas suscitadas por la tecnología de la fecundación in vitro. ¿Es usted conocedor de la comisión nacional?

R.: Bueno, usted puede llamarla una comisión nacional. Está especialmente designada por el presidente de Francia [entonces el socialista Mitterrand, N. del T.], de modo que todas las personas han sido designadas por el presidente. Es algo presidencial. No es realmente un cuerpo nacional. Se le llama nacional, pero no está elegido por lo que no es en absoluto representativa.

P.: Bueno, creo que fue llamada comisión nacional.

R.: La han llamado comisión nacional, pero tiene usted que saber que no son representativos. No han sido escogidos por corporaciones.

P.: ¿Ha estado usted en esta comisión?

R.: No, y le puedo decir por qué, porque soy miembro de la Academie des Sciences Morales et Politiques, de ciencias políticas y morales, y normalmente un miembro de esta academia debería haber sido designado ex officio. Deliberadamente en los estatutos de este comité nuestra academia no fue aceptada, porque sabían que la Academie des Sciences Morales et Politiques me habría designado a mí. Sólo un fenómeno interesante.

P.: De modo que usted siente ...

R.: No siento nada acerca de ello. Es sencillamente un hecho. No siento nada.

P.: ¿Cree usted que fue excluido intencionadamente de esta comisión?

R.: Creo que nuestra academia fue excluida, indudablemente.

P.: ¿Por cuanto sabían que usted iba a ser el designado, usted fue intencionalmente excluido?

R.: Se trata de una hipótesis científica, no demostrada.

P.: Pero usted, entiendo, reconoce que los miembros de la comisión nacional que fueron designados eran personas distinguidas en sus campos?

R.: Nunca he visto a alguien en un comité que no sea distinguido, señor.

P.: Y con respecto a estas personas, incluso si usted está en desacuerdo con ellos, ¿entiendo que reconocería la integridad de ellos?

R.: Caso por caso.

P.: Caso por caso.

R.: Caso por caso.

P.: ¿Conoce usted a todos los miembros del comité?

R.: No.

P.: Pero, ¿reconocería usted que en general se trata de personas de integridad y erudición?

R.: Caso por caso.

P.: ¿Está usted familiarizado con el informe de la comisión nacional?

R.: Sí, lo he leído.

P.: ¿Lo ha leído?

R.: Sí.

P.: El informe de su comisión nacional expresa algunas reservas muy graves acerca de la técnica que conocemos aquí como criopreservación. ¿Está usted familiarizado con ella?

R.: Uh-huh (afirmativo).

P.: Permita que le pregunte esto, doctor Lejeune: ¿comparte usted estas reservas acerca de la criopreservación?

R.: Tengo muchas reservas. Probablemente no sea muy buena.

P.: Hemos oído el testimonio del doctor Shivers, que era el embriólogo que trabajó en este caso, que con criopreservación hay una pérdida estadística de los embriones congelados en la gama de, creo que dijo, un quince a un treinta por ciento.

R.: Él es mejor especialista que yo acerca de este porcentaje de atrición.

P.: ¿De modo que se puede esperar, por la regla estadística, que si congelamos cien preembriones y volvemos a descongelarlos en cualquier punto, sabemos que las probabilidades son muy elevadas de que nos quedarán sólo setenta, setenta y cinco o ochenta?

R.: Uh-huh (afirmativo).

P.: ¿Sabíamos esto antes de meterlos en la nevera?

R.: Sí.

P.: ¿Consideraría usted esto como una matanza intencionada de embriones?

R.: No, pero consideraría que lleva al embrión a correr un riesgo, y es cuestión discutible que este riesgo sea en el mejor interés del embrión. Me explicaré. Cuando hacemos una operación a un bebé por una enfermedad de corazón, en algunas intervenciones sabemos que alrededor de veinte por ciento de ellos morirán a causa de la intervención. Y en tal caso hacemos la operación sólo si sabemos que si no operamos al niño, morirá por la enfermedad con un noventa y nueve por ciento de probabilidad. Luego decimos que en el verdadero interés de este paciente, lo mejor para él es operar, incluso si la operación es peligrosa, porque el peligro es mucho mayor si no operamos. De esta manera se pueden tomar decisiones en medicina que son peligrosas, pero que, de hecho, son lo mejor que se puede hacer en el interés de este paciente determinado.

Ahora bien, en el caso de un embrión, no estoy seguro de que sea en su interés que se tome esta decisión.

P.: De hecho, se hace en una decisión que como han testificado antes el doctor Shivers y el doctor King, meramente da a la mujer una mejor posibilidad, por cuanto no tendrá que pasar a través del ciclo estimulado con inyecciones y medicamentos, hormonas inyectadas, sencillamente le da una mejor posibilidad de quedar embarazada. ¿Es usted consciente de esto?

R.: Sí, soy consciente de esto.

P.: ¿De modo que en la criopreservación sabemos que mataremos a diez, veinte, treinta por ciento de estos seres humanos tempranos meramente para que la mujer tenga una mejor posibilidad de quedar embarazada?

R.: Ésta sería una de las reservas que tendría, pero me disgusta que usted diga que se mata. Eso no es matar.

P.: Si fuese a tomar a los miembros, a los individuos sentados en el palco del jurado y tuviese una estancia donde pudiera llevarlos sabiendo que el treinta por ciento de ellos saldrían muertos, ¿no estaría usted de acuerdo en que yo sería culpable de asesinato?

R.: Bueno, todo depende, señor, porque si la estancia de la que usted me habla es un refugio durante un bombardeo y si quedándose donde están fuesen todos a morir, pero en el refugio algunos de ellos sobreviviesen, incluso si el treinta por ciento de ellos muriesen, habría hecho usted bien. De modo que todo depende de la razón con que lo hiciese.

P.: ¿Y si lo hiciese no para apartarlos de una posición de mayor peligro sino sólo para beneficio de alguna persona diferente de ellos, no de ellos sino del señor Palmer?

R.: Supongo que él rehusaría que usted lo hiciese, estoy seguro.

P.: ¿Supongo que reconoce usted el dilema ético y moral que estoy suscitando, claro?

R.: No, no lo reconozco.

P.: ¿No lo reconoce?

R.: No, porque usted emplea la palabra matar. Y si usted toma un embrión que ha sido congelado y lo pone de repente a temperatura ambiente de modo que muera, usted está matando el embrión. Si usted congela el embrión, no está tratando de matarlo, si comprendo que lo que tiene en mente es ayudar al embrión a sobrevivir para que pueda ser implantado en el vientre de la madre. Así que su técnica no es buena porque pierde una parte de ellos, pero no está matando. Y yo no diría que mis colegas que están congelando embriones son homicidas. No es verdad. De otro lado, quizá será porque no comprendo el inglés, pero no emplearía la palabra matar.




--------------------------------------------------------------------------------

Bueno, todo depende, señor, porque si la estancia de la que usted me habla es un refugio durante un bombardeo y si quedándose donde están fuesen todos a morir, pero en el refugio algunos de ellos sobreviviesen, incluso si el treinta por ciento de ellos muriesen, habría hecho usted bien. De modo que todo depende de la razón con que lo hiciese.


Una terminología engañosa
P.: ¿La comisión nacional empleó, en su informe, un término que en inglés significa supernumerario?

R.: Sí.

P.: Refiriéndose a embriones supernumerarios, refiriéndose en particular a la criopreservación, los embriones que no han de ser empleados con una paciente determinada, una mujer que haya sido objeto de FIV. ¿Está usted familiarizado con este término, en primer lugar?

R.: Conozco el término, y es un término erróneo. ¿Puede usted decirme qué hombre es supernumerario?

P.: Quizá sencillamente un abogado.

R.: No creo esto, como hombre no es supernumerario. Quizá —no estoy diciendo nada.

P.: Pero, ¿es éste el término empleado en el informe de la comisión nacional?

R.: Sí, pero es un término muy engañoso, exactamente lo mismo que preembrión. Se cambia el nombre porque se quiere cambiar la conducta, y esto me desagrada. Me gusta llamar a un gato, gato, y a un hombre, hombre. Es Wendell Holmes quien dijo que un hombre es un hombre es un hombre.

P.: ¿Y un perro un perro y una gallina una gallina?

R.: No, pero un hombre es un hombre es un hombre, esto es un dicho del país de ustedes.

P.: Bueno, más bien que debatir en este momento si el término era sabio o no, estoy preguntando si es este el término que se empleó.

R.: Correcto.

P.: Ahora, como pienso que le he preguntado y usted me ha dicho hace un rato, la comisión francesa tenía reservas acerca de todo el proceso de criopreservación, porque, naturalmente, conduce al preciso problema que tenemos en este caso. Naturalmente, ¿usted sabe que en la FIV normal se implanta a la mujer, o los preembriones —perdone, los embriones son insertados dentro de un plazo de cuarenta y ocho horas?

R.: Tan pronto como se puede, sí.

P.: Mientras que con un embrión criopreservado podrían ser seis meses, podría ser un año. De hecho, ¿creo que usted es conocedor de que las instrucciones francesas proveen para un año para el primer niño, recomiendan que un embrión criopreservado no sea guardado más de doce meses para el primer hijo?

R.: Se lo podría decir, porque usted habla acerca de lo que se dice en francés que este es un comité consultivo. Significa que lo que dice como instrucciones es para sí mismo.

P.: Pero estas son las instrucciones publicadas por la comisión nacional que fue designada por su gobierno ...

R.: Es consultiva. No tiene fuerza de ley, ninguna; es sólo una opinión.

P.: ¿Pero es usted consciente de que la comisión recomendó un año para el primer niño?

R.: Sí.

P.: ¿Y luego una extensión de doce meses adicionales si se deseaba un segundo hijo?

R.: No le sigo.

P.: ¿Una cuestión que se suscitó en la comisión era cuánto tiempo se podría guardar un embrión criopreservado?

R.: Sí.

P.: Bien, y el comité recomendó que no se deberían exceder doce meses sin circunstancias muy especiales y sin una gran cantidad de meditación por parte de las personas involucradas en el dilema ético de la FIV, ¿recuerda usted esto?

R.: Sé acerca de esto, pero no le veo el sentido.

P.: En este punto estoy sólo preguntándole acerca del informe.

R.: Sí. Nadie sabía de dónde venía, esto del plazo del año. ¿Del aire?

P.: Ahora bien, la comisión francesa reconocía que uno de los dilemas que se suscitaba a causa de la criopreservación era de nuevo el tiempo abierto, el tiempo durante el que, como en este caso, podían cambiar las cosas. ¿Es esto cierto?

R.: Tengo que ser muy preciso. No me sé de memoria todo el documento del que me está hablando.




--------------------------------------------------------------------------------

Es un término muy engañoso, exactamente lo mismo que preembrión. Se cambia el nombre porque se quiere cambiar la conducta, y esto me desagrada. Me gusta llamar a un gato, gato, y a un hombre, hombre. Es Wendell Holmes quien dijo que un hombre es un hombre es un hombre.


Recomendaciones de la comisión
P.: No le pediré que lo cite. Pero permítame que le haga esta pregunta: ¿Es usted sabedor de que la comisión nacional de Francia que habló sobre esta cuestión recomendó que en el caso en el que el proyecto de la pareja, esto es, que el proyecto de FIV de la pareja sea abandonado en el interín, y el interín se refiere al uso de la criopreservación, o a que sea no factible debido, por ejemplo, a la separación de la pareja, que la única solución retenida por el comité a modo de mal menor consiste en la destrucción de los embriones con la reserva de la posibilidad de su donación a la investigación?

R.: No soy sabedor de todo esto, señor, porque el comité consultivo dijo que no daría ninguna indicación por no haber llegado a ninguna opinión. No sé de qué documento está usted hablando, pero el que yo leí no era este. Si usted habla de este documento, las opiniones que dicen que sea mejor dar muerte a los embriones congelados son, en mi opinión, malas, estoy en desacuerdo con ello.

SR. CLIFFORD: Señoría, puedo acercarme al testigo.

EL TRIBUNAL: Puede.

POR EL SR. CLIFFORD:

P.: Permita que le muestre una página aquí que, desafortunadamente para mí, está en francés.

R.: A mí ya me va bien.

P.: Y le pediré si me puede leer el título del documento.

R.: (Leyendo en francés.)

P.: ¿Podría usted ...?

R.: Trataré de traducir. Consejo acerca de la investigación sobre embriones humanos in vitro y su utilización para propósitos clínicos y científicos.

P.: ¿Podría seguir usted leyendo la página? Si no quiere ...

R.: Bueno, ¿qué le interesa?

P.: Sólo los encabezamientos.

R.: Recomendación para el uso de la fecundación in vitro como respuesta a la infertilidad. Es muy largo.

P.: Bueno, esto es, de hecho, el informe de la comisión nacional, ¿no?

R.: Bueno, señor, lo siento, pero no está impreso. Es algo hecho con ordenador. No veo aquí ningún documento importante porque es ... probablemente se ha hecho un proyecto, pero no se ha publicado como un consejo definitivo porque, como yo sé, lo que he oído en la televisión, dijeron que no han llegado a una opinión sobre esto. Lo siento, pero de todos modos no importa. Es un cuerpo consultivo.

P.: Me siento algo sorprendido por esta respuesta, doctor Lejeune, porque se me ha dado a entender —aquí me puede corregir— que en diciembre de 1986 un comité de distinguidos científicos franceses hizo su informe al gobierno. El informe comenzó en 1983.

R.: No, no, no ha habido ningún consejo definitivo dado por este grupo acerca de este problema en concreto. Lo han discutido, y han dicho que seguirán discutiéndolo, hasta donde yo sé.

P.: ¿Hasta donde usted sabe?

R.: Uh-huh (afirmativo).

P.: ¿Usted no está familiarizado con el informe de la comisión nacional?

R.: Cuando se publica, sí. Entonces lo leo. Pero eso no es un material publicado. No veo a dónde quiere ir usted con este asunto.

P.: De hecho, doctor Lejeune, ¿estará usted de acuerdo conmigo, señor, que hay hombres distinguidos y eruditos en su propio país de Francia que aceptan el punto de vista que cuando una pareja se separa o se divorcia que aquellos embriones que puedan estar en criopreservación deberían ser descartados o destruidos?

R.: Que existen personas que piensan así es indudable, porque si dicen esto es porque lo piensan. Pero esto no demuestra que tengan razón.

P.: Claro que no. Claro, no. Y, naturalmente, ¿supongo que porque usted tiene sus propios sentimientos, usted concedería que esto no demuestra que tenga usted la razón?

R.: En esto, no estaría totalmente de acuerdo con usted.

P.: Bueno, bueno. ¿Estaría usted de acuerdo conmigo, doctor Lejeune, que realmente, claro, estamos hablando acerca de lo que en este Tribunal va a ser una cuestión legal?

R.: Sí, en parte.

P.: Y que la cuestión legal es cita, ¿qué derechos debería tener un embrión legalmente, si los tiene?

R.: Estoy en desacuerdo con esto. No estoy pensando en el derecho de los embriones; estoy pensando en el deber de los padres y de la sociedad. El deber es algo diferente.

P.: Hablemos del deber porque ésta es una palabra que el Tribunal puede comprender. ¿Usted cree, de hecho, que hay un deber, y un fuerte deber, de llevar, o intentar llevar un embrión a su término y al nacimiento?

R.: Los embriones han sido congelados con este propósito.

P.: No me estoy refiriendo tanto a los siete embriones particulares de este caso, sino a cualquier embrión que haya sido producido por FIV o fecundación in vitro.

R.: Si ha sido producido, lo ha sido con el propósito de poder ser implantado en algún lugar donde se pueda desarrollar, es decir, en el vientre.

P.: De modo que usted cree que el hombre tiene el deber de llevarlo a la vida, o más bien de llevarlo al nacimiento, ¿es esto así?

R.: ¿Qué hombre?

P.: Este hombre, el que ha sido donador del esperma.

R.: Sí.

P.: ¿Que tiene un deber, un deber moral de llevarlo a término?

R.: Sí.

P.: ¿Y cree usted que la mujer tiene este deber?

R.: Creo que si no pensara que tiene este deber, no habría aceptado el inicio del proceso.

P.: Ahora bien, ¿usted es mejor conocido por su descubrimiento del cromosoma relacionado con el Síndrome de Down?

R.: Usted ha investigado desde aquel momento otras condiciones o enfermedades, condiciones de anormalidad que se relacionan con los cromosomas que son transmitidos por herencia. ¿Es así?

R.: Sí.

P.: Si he comprendido lo que también nos dijo esta mañana, es posible saber al nivel del zigoto si ...

R.: No al nivel de zigoto.

P.: ¿Al nivel de embrión?

R.: Sí, y de embrión tardío.

P.: ¿A nivel de embrión tardío si este ser humano sufrirá o no del Síndrome de Down?

R.: Oh, sí, sí.

P.: Y como ...

R.: De hecho, es esencialmente para un feto. Es después de dos meses.

P.: ¿Pero no hay razón alguna, que usted sepa, supongo, por la que en algún punto en el no muy distante futuro pudiésemos incluso hacer este diagnóstico al nivel del embrión?

R.: En algún punto del futuro, podría no haber ninguna razón en contra.




--------------------------------------------------------------------------------

No estoy pensando en el derecho de los embriones; estoy pensando en el deber de los padres y de la sociedad. El deber es algo diferente.

P.: ¿Deduzco de su testimonio, doctor Lejeune, que creería que incluso si el embrión, el ser humano temprano, sufriese del Síndrome de Down o alguna otra condición o anormalidad muy grave, que seguiría siendo el deber de la madre y del padre llevarlo a término?

R.: Diría que el deber es el de no matar, y este deber es universal. Y diría que si por alguna técnica estuviese contemplando los cromosomas de este bebé y viese, por ejemplo, que tiene la trisomía veintiuno, diría que esto es una enfermedad. Pero si contemplo los otros cuarenta y seis cromosomas normales, vería la condición humana del bebé. Y yo no condeno a un miembro de mi raza.

P.: ¿Usted creería que los donantes de aquel embrión tendrían un imperativo moral, un deber de llevar aquel ...

R.: De no matar al embrión.

P.: ... aquel temprano ser a una etapa posterior del ser humano?

R.: De no matarlo.




--------------------------------------------------------------------------------

Diría que el deber es el de no matar, y este deber es universal. Y diría que si por alguna técnica estuviese contemplando los cromosomas de este bebé y viese, por ejemplo, que tiene la trisomía veintiuno, diría que esto es una enfermedad. Pero si contemplo los otros cuarenta y seis cromosomas normales, vería la condición humana del bebé. Y yo no condeno a un miembro de mi raza.


Contribuciones relativas
P.: Permita ahora que descienda a un nivel de preguntas más normales, doctor Lejeune. Tenga paciencia conmigo. Tomemos un embrión en general, sólo declaraciones generales que podamos hacer sobre todos los embriones que sean verdad. ¿Hay evidentemente una contribución genética tanto de la mujer como del hombre?

R.: Sí, hay una contribución del padre y de la madre.

P.: ¿Del padre y de la madre?

R.: Sí.

P.: ¿Y sin la contribución de ambos no habría embrión?

R.: Correcto.

P.: De modo que en este sentido, las contribuciones de la madre y la contribución del padre ...

R.: Son ambas necesarias.

P.: ¿Son iguales?

R.: No, no son iguales. Son diferentes, pero son ambas necesarias.

P.: Ambas ...

R.: Necesarias, de manera absoluta.

P.: Y ahora hablemos acerca de un embrión determinado, de un ser humano temprano, y contemplemos a este temprano ser humano cuando llega a ser un ser humano tardío. Evidentemente, por lo que se refiere a la constitución genética de esta persona en particular, podría estar más influido por la contribución genética de la madre, al menos en algunas áreas, o podría estar más influido por la contribución del padre.

R.: Quién sabe.

P.: Quién sabe. Y, claro, a no ser que lo examinásemos, no lo sabríamos.

R.: Uh-huh (afirmativo).

P.: ¿Y desde luego usted no está diciendo ante este tribunal que las mujeres contribuyen más material genético?

R.: De hecho, me veo obligado a decir que sí, que contribuyen más material genético. Por ejemplo, todo el ADN de la mitocondria proviene de la madre, no del padre. Esto da una pequeña diferencia. Es un hecho.

P.: ¿Es un hecho?

R.: Es un hecho.

P.: Pero también es un hecho que sin la contribución de ambos ...

R.: Sin duda, ambas son necesarias.

P.: Pero usted no está aquí hoy diciéndonos, doctor Lejeune, que la razón, la única razón por la que la señora David deba ganar este caso y prevalecer es debido a que su contribución de ADN pueda haber sido algo superior a la contribución de ADN del señor Davis, ¿verdad?

R.: No comprendo su pregunta. No puedo ver cómo se puede resolver un problema judicial con contribuciones de ADN.

P.: ¿Usted está diciendo que en su opinión se debería permitir que esos embriones se desarrollasen en el seno de esta joven porque usted cree que son seres humanos tempranos?

R.: Creo que son seres humanos tempranos, y se me ha dicho que su madre les ofreció abrigo. ¿Quién podría negarse a esto?

P.: ¿Pero no debido a la contribución del ADN?

R.: Porque son la propia carne de ella.

P.: Bueno, también son la carne propia de él, ¿no?

R.: Sí.

P.: ¿Y evidentemente él será el padre de ellos para siempre, por el resto de su vida, si hay niños?

R.: (El testigo inclina la cabeza en sentido afirmativo.)

P.: No negaría usted que esto debería tener un efecto, ¿verdad?

R.: No negaría nada.




--------------------------------------------------------------------------------

Creo que son seres humanos tempranos, y se me ha dicho que su madre les ofreció abrigo. ¿Quién podría negarse a esto?


Propiedad frente a vida
P.: Entiendo, doctor Lejeune, por tanto, que si usted creyese que un embrión no era un ser humano tal como se emplea el término en una forma ética, o legal, o moral, o filosófica, o religiosa, que su perspectiva del caso podría haber sido diferente?

R.: Del todo. Si estuviese convencido de que aquellos seres humanos tempranos son, de hecho, piezas de propiedades, bueno, la propiedad se puede descartar, y no me interesa a mí como genetista. Pero si se trata de seres humanos, que lo son, entonces no se les puede considerar como propiedad. Necesitan custodia.

P.: En lo que esto consiste en realidad es en lo que pueda ser el embrión desde una perspectiva filosófica, ética, legal. En su mente, señor, ¿ha llegado usted a la muy firme convicción de que el embrión temprano o el embrión es un ser humano, un ser humano temprano, como lo ha descrito?

R.: Sí.

P.: ¿Y reconoce usted que en las mentes de otros hombres, tras un prolongado y dilatado pensamiento, hombres eruditos, han llegado a una conclusión opuesta a la de usted?

R.: No, no estoy de acuerdo con esto?

P.: ¿Usted no está de acuerdo con esto?

R.: Todavía no he visto a ningún científico que llegue a la opinión de que sea una propiedad. Ahí está la cuestión. Se trata de si son una propiedad que pueda ser descartada, o si son seres humanos que deban ser entregados en custodia. Esto es. Usted me hace una pregunta, y yo le contesto con precisión: Nunca he oído a ninguno de mis colegas —y diferimos en cuanto a opinión en muchas cosas, pero nunca he oído a ninguno de ellos decirme o decir a ninguna otra persona que un embrión congelado fuese propiedad de alguien, que pudiera ser vendido, que pudiera ser destruido como una propiedad; nunca, nunca he oído tal cosa.

P.: Sólo para comprender lo que usted nos está diciendo, ¿debo entender, doctor Lejeune, por su testimonio que usted estaría opuesto al aborto?

R.: Oh, me disgusta matar a nadie. Esto es muy cierto, señor.

P.: ¿Usted creería que el aborto no debería ser legal?

R.: Esta es otra cuestión distinta. Pienso que abortar es matar a personas, y pienso que en una buena jurisdicción se conseguiría que los que matan a gente no aparezcan a menudo. No se puede impedir todo.

P.: ¿Debo entender también que su base para esta creencia es que el feto o el embrión es un ser humano temprano?

R.: Exactamente. Si se tratase de un diente, no me preocuparía.




--------------------------------------------------------------------------------

Nunca he oído a ninguno de mis colegas ... que un embrión congelado fuese propiedad de alguien, que pudiera ser vendido, que pudiera ser destruido como una propiedad; nunca, nunca he oído tal cosa.

¿La gallina o el huevo?
P.: Finalmente, doctor Lejeune, querría darle las gracias primero por haber venido aquí a Maryville, Tennessee, para compartir sus perspectivas científicas y filosóficas con el Tribunal. Espero que disfrute de su estancia y que su viaje de regreso sea grato. Sólo tengo una pregunta más que hacerle. ¿Bien? ¿Qué es esto?

R.: Bueno, desde aquí supongo que es un huevo, pero no estoy seguro.

P.: Permita que me acerque un poco.

R.: Parece un huevo.

P.: ¿Es un huevo?

R.: Lo parece.

SR. CLIFFORD: Gracias, doctor. Pensé que iba a decirme que era una gallina temprana.

EL TESTIGO: Oh...

SR. CLIFFORD: No tengo ninguna otra pregunta.

EL TESTIGO: Su Señoría.

EL TRIBUNAL: Puede responder, si lo desea.

EL TESTIGO: Sí, querría responder a esto porque nunca he pretendido poder ver a través de la cáscara. No sé si ha sido fertilizado, por lo que no puedo saber si es una gallina temprana.

POR EL SR. CLIFFORD:

P.: Bien. Hablemos un momento acerca de la diferencia. Si yo hubiese tenido en esta mano una gallina viva, ¿estaría usted de acuerdo conmigo en que si la tomase y le aplastase la cabeza, sentiría dolor?

R.: Oh, probablemente.

P.: ¿Que se sentiría asustada?

R.: Sí.

P.: ¿Y que sufriría un estrés psicológico, si es que se puede emplear este término con una gallina?

R.: No soy competente en psicología, como usted me ha dicho, y especialmente no acerca de las gallinas.

P.: Pero si tomo este huevo y, suponiendo que esté fertilizado —no haría realmente esto, Jay— pero si lo aplastase en mi mano, este huevo no sentiría dolor, no sería en absoluto consciente de lo que le estaba sucediendo, ¿verdad?

R.: Sí. Pero seguiría siendo una gallina y sólo una gallina.

P.: ¡Pensaba que me había dicho que era un huevo!

R.: Usted me ha dicho que era una gallina.

SR. CLIFFORD: No tengo más preguntas.




--------------------------------------------------------------------------------

Bien. Hablemos un momento acerca de la diferencia. Si yo hubiese tenido en esta mano una gallina viva, ¿estaría usted de acuerdo conmigo en que si la tomase y le aplastase la cabeza, sentiría dolor?

(Una breve discusión fue eliminada para que no constase en acta.)

REPREGUNTA

POR EL SR. TAYLOR:

P.: Doctor Lejeune, tengo sólo unas pocas preguntas. Usted ha testificado con anterioridad que en el caso de la congelación de embriones humanos, la temperatura se hace descender sólo a, creo, ciento ochenta o ciento noventa grados centígrados bajo cero. ¿Es así?

R.: Generalmente, sí.

P.: ¿Y que debido a que esto no es un cero absoluto, sigue habiendo ciertos procesos que prosiguen dentro de estos embriones?

R.: Muy lentamente.

P.: Y que debido a esto, es su opinión que la vida o los procesos no se suspenden completamente, y que por ello el embrión sigue envejeciendo o desarrollándose. ¿Es así?

R.: No, no sigue desarrollándose, pero puede envejecer en el sentido de perder algunas propiedades debido a la agitación de las moléculas y a que no hay posibilidad de reparación. Es la razón por la que si se congelan células, células ordinarias en un cultivo de tejido, y luego se descongelan, al cabo de un mes se tendrá un noventa por ciento de groove [hendidura ¿?], después de diez años se tendrá el cincuenta por ciento, de modo que finalmente algunas de ellas habrán muerto en el proceso.

P.: ¿Es pues su opinión que si se deja indefinidamente a estos embriones en esta condición de congelación, que finalmente perecerán?

R.: Si tuviesen que ser protegidos durante largo tiempo, los pondría en hidrógeno líquido, pero esto será muy costoso.

P.: Si están en nitrógeno líquido, que no está en el cero absoluto, ¿es su opinión que en último término perecerán?

R.: No puedo decir en qué plazo, pero sí en último término.

P.: ¿Es su opinión que el efecto final de su almacenamiento en criopreservación tendría en último término el mismo efecto que destruirlos ahora?

R.: En último término sí, pero no me gusta hablar acerca de un largo plazo de tiempo porque no estoy seguro de lo que pueda suceder en medio.

P.: Sí, señor. Usted ha indicado que no objeta en contra de la fecundación in vitro como proceso, ¿verdad?

R.: No lo favorezco por razones teóricas. Supongo que es un truco que empleamos en el presente estado de conocimientos, pero no es la mejor respuesta. Si lee los diarios, parece ser la última palabra acerca de ayudar a la reproducción, y yo supongo que es una mala idea. Pero ésta es una opinión técnica.

P.: Aunque no sea una solución definitiva, la solución ideal, usted concedería que muchas, muchas parejas infecundas han sido ayudadas mediante la fecundación in vitro, ¿verdad?

R.: Consideraría que algunas han sido ayudadas, pero el número que han sido ayudadas mediante otros métodos es mucho mayor. Pero algunas han sido ayudadas, sin duda alguna.

P.: Doctor, usted ha indicado que algunas de las razones por las que objetaba a la criopreservación era debido a que hay una tasa de mortalidad, a que un cierto porcentaje de los embriones no sobreviven al proceso, ¿es esto correcto?

R.: No se trata sólo de esto. Ésta es una de las razones, pero no es la única razón.

P.: ¿Es usted consciente, doctor, que en un ciclo normal, un ciclo reproductivo normal, que hasta un sesenta por ciento de los óvulos producidos por una madre son realmente fecundados? ¿Está usted familiarizado con esta estadística en particular?

R.: No, no sé qué quiere decir usted.

P.: Se nos ha dicho que hasta un sesenta por ciento de los óvulos producidos por una madre pueden que lleguen a ser en realidad fertilizados, pero que estadísticamente sólo veinticinco realmente resultan en un nacimiento.

R.: Usted se refiere a la muerte temprana de seres humanos tempranos. Bueno, éste ha sido un campo muy debatido. Hasta allí donde podamos saber, podemos apoyarnos en animales experimentales, porque podemos comprobar la cantidad de cuerpos amarillos que se desarrollan en el ovario y que nos dicen cuántos huevos se han puesto y contemplamos la camada, por ejemplo, en los ratones o en otros animales. Parece que un treinta por ciento de los concebidos mueren, pero que más del sesenta por ciento de los concebidos llegan al nacimiento y a la normalidad. Esto se ha establecido en muchos animales no domesticados. Luego parece que la cantidad de muertes tempranas ha sido recientemente sobrestimada en nuestra especie. Supondría yo que es de alrededor del treinta por ciento. Algunos han dicho sesenta por ciento. Yo supondría que está más cerca del treinta que del sesenta, pero esto es ...

P.: Usted reconoce ...

R.: Un número considerable.

P.: Usted reconoce, ¿verdad, doctor?, que cuando un hombre y una mujer intentan tener un hijo mediante una normal relación sexual, hay un porcentaje de embriones seres humanos, en su terminología, que son creados y que nunca resultan en nacimiento: ¿Es éste un riesgo que se encuentran?

R.: Es difícil responder a su pregunta, porque algunas de esas fecundaciones son probablemente fecundaciones anormales que pueden ser quistes tempranos o lo que llamamos quistes vacíos que probablemente no son realmente unas fecundaciones verdaderas. Es muy complejo eso, pero estoy de acuerdo con usted en que el camino de la vida es peligroso, incluso al mismo comienzo.

P.: Supongo, doctor, que mi pregunta es que incluso en la relación normal al tratar de conseguir un embarazo, habrá algunos riesgos de que algunos de los embriones no sobrevivirán, lo mismo que en la fecundación in vitro, ¿no?

R.: Así es.

P.: Finalmente, doctor, tal como he entendido su testimonio aquí hoy, si usted diese su consejo a su Señoría acerca de una solución para este problema tan difícil, su primera preferencia sería que el embrión fuese devuelto a la madre, en este caso la señora Davis. ¿Es así?

R.: Iría paso a paso si usted me pregunta. ¿Puedo, Señoría?

EL TRIBUNAL: Diría en primer lugar que no se trata de una propiedad, por lo que no deben ser destruidos. En segundo lugar, han sido puestos en suspensión de tiempo con la esperanza de que algún día recibirán el abrigo de su propia madre, y su madre les ofrece abrigo. No veo ninguna razón para no concederle esto a ellos y a ella.

POR EL SR. TAYLOR:

P.: Permita llevar esto un paso más adelante: Si su Señoría fuese a decir por alguna razón que no es apropiado que la señora Davis, su madre, tenga estos embriones, ¿estaría entonces de acuerdo usted en que la segunda preferencia, la segunda mejor solución, sería donarlos a alguna otra pareja, a alguna otra madre que los llevase al ser, o que intentase llevarlos al ser?




--------------------------------------------------------------------------------

Es muy complejo eso, pero estoy de acuerdo con usted en que el camino de la vida es peligroso, incluso al mismo comienzo.


La sabiduría de Salomón
R.: Estaría de acuerdo con esto porque así se preservaría la vida de los embriones, pero luego, si se está de acuerdo con esto, volvemos a la sabiduría de la decisión de Salomón. La verdadera madre es la que prefiere que el bebé sea dado a otra antes que se dé muerte al bebé. Entonces yo supongo que el magistrado estaría del lado de Salomón.

SR. TAYLOR: Todos esperamos que su Señoría tenga la sabiduría de Salomón. Gracias, doctor.

EL TRIBUNAL: ¿Tiene usted algo que añadir?

SR. CHRISTENBERRY: No, gracias, Señoría.

EL TRIBUNAL: Algo que repreguntar?

SR. CLIFFORD: No, Señoría.

EL TRIBUNAL: Doctor Lejeune, puede bajar y sentarse allá junto al señor Palmer y al señor Christenberry.

(Se excusa al testigo.)




--------------------------------------------------------------------------------

Nota editorial:
La decisión del Juez Young, que daba la custodia exclusiva a Mary Sue Davis Stowe, fue apelada por Junior Davis cuando Stowe intentó donar los embriones a otra pareja sin hijos para su implantación. El Tribunal de Apelaciones de Tennessee en Knoxville otorgó a Junior Davis la custodia conjunta de los embriones. Por cuanto Junior Davis ha dicho que preferiría ver los embriones destruidos antes que ser llevados a término por otra pareja, la nueva decisión le da de manera efectiva la autoridad para asegurar que los embriones permanezcan congelados hasta que perezcan.



--------------------------------------------------------------------------------

Fuente: transcripción aparecida en Origins Research, Vol. 13, Nos. 1-2, 1990, págs. 1-2, 8-9, 12-18 y 20. Órgano de Students for Origins Research, P.O. Box 38069 * Colorado Springs, CO 80937-8069, EE. UU.



--------------------------------------------------------------------------------

Traducción: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 1997 por la tradución
SEDIN - Servicio Evangélico de Documentación e Información, 1995.
Apartado 13
17244 Cassà de la Selva (Girona)
ESPAÑA

Nota

Este es un espacio para compartir información, la mayoria de los materiales no son de mi autoria, se sugiere por tanto citar la fuente original. Gracias

Perfil

Mi foto
Medellín, Antioquia, Colombia
Magister en Filosofía y Politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Diplomada en Seguridad y Defensa Nacional convenio entre la Universidad Pontificia Bolivariana y la Escuela Superior de Guerra. Docente Investigadora del Instituto de Humanismo Cristiano de la Universidad Pontificia Bolivariana. Directora del Grupo de Investigación Diké (Doctrina Social de la Iglesia). Miembro del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB). Miembro del Observatorio de Ética, Política y Sociedad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del Centro colombiano de Bioética (CECOLBE). Miembro de Redintercol. Ha sido asesora de campañas políticas, realizadora de programas radiales, así como autora de diversos artículos académicos y de opinión en las áreas de las Ciencias Políticas, la Bioética y el Bioderecho.

contador gratis