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El futuro de la inteligencia artificial divide a la Ciencia

jueves, 10 de septiembre de 2009

hacia dónde se dirige

El futuro de la inteligencia artificial divide a la Ciencia

La cuestión de a dónde se dirige la tecnología y de cuándo la inteligencia informática sobrepasará a la humana enfrenta a investigadores y excéntricos de la informática.

gaceta.es - 28-05-09

La inteligencia artificial vuelve a estar de moda

Es verano y Terminator ha vuelto. Terminator Salvation es una película de ciencia-ficción en la que aparece una malévola inteligencia artificial llamada Skynet, un proyecto de investigación y desarrollo militar que llega a tener autoconciencia y que concluye que los humanos son seres irritantes con los que hay que acabar inmediatamente, igual que con el pie de atleta.

La idea de que surja espontáneamente un sistema informático autoconsciente de las interconexiones de miles de millones de ordenadores y redes informáticas se remonta en la ciencia ficción por lo menos a Dial F for Frankenstein, de Arthur C. Clarke: una historia corta clarividente que apareció en 1961 y pronosticaba una red telefónica cada vez más interconectada que espontáneamente actúa como un recién nacido y conduce al caos global, a medida que va tomando el control sobre los sistemas financieros, de transporte y militares.

Hoy día, la inteligencia artificial, que antes era exclusiva de los escritores de ciencia-ficción y los excéntricos de la informática, vuelve a estar de moda y a atraer la atención de la Nasa y de las empresas de Silicon Valley como Google, así como de una nueva oleada de startups que diseñan todo tipo de cosas, desde los motores de búsqueda de la próxima generación a las máquinas que escuchan o que son capaces de andar por todo el mundo.

El concepto de ordenadores superinteligentes, máquinas con “una inteligencia mayor que la humana”, se denominó La Singularidad en un artículo de 1993 escrito por el científico informático y escritor de ciencia-ficción Vernor Vinge. Alegaba que la aceleración del progreso tecnológico había llevado “al borde de un cambio comparable al de la aparición de la vida humana sobre la Tierra”. Esta tesis encuentra eco desde hace mucho aquí, en Silicon Valley. Aplicación real

La inteligencia artificial ya se utiliza para automatizar y sustituir algunas funciones humanas con máquinas movidas por ordenador. Estas máquinas pueden ver y oír, responder a preguntas, aprender, extraer conclusiones, y resolver problemas. Pero para los Singularistas, la IA hace referencia a máquinas que serán autoconscientes y superhumanas en su inteligencia, y capaces de diseñar ordenadores mejores y robots más rápidos que los que diseñan los humanos hoy. Según dicen, un cambio así llevaría a una gran aceleración en los avances tecnológicos de todos los tipos.

La idea no pertenece sólo al terreno de los autores de ciencia-ficción; una generación de piratas informáticos, ingenieros y programadores han llegado a creer profundamente en la idea de un cambio tecnológico exponencial como explicaba Gordon Moore, cofundador del fabricante de chips Intel.

En 1995, el doctor Moore describió por primera vez cómo el número de transistores en los chips de silicio se doblaba repetidamente con cada nueva generación tecnológica, lo que condujo a una aceleración de la potencia informática. Desde entonces, la Ley de Moore, que no es una ley de física, sino más bien una descripción del ritmo del cambio industrial, ha llegado a personificar un sector que vive al ritmo de internet, donde el próximo gran invento siempre está a la vuelta de la esquina.

Hace varios años, el pionero de la inteligencia artificial Raymond Kurzweil llevó la idea un paso más allá en su libro de 2005, “La Singularidad está cerca: cuando los humanos transcienden la biología”. Intentó expandir la Ley de Moore para acompasar en lugar de sólo procesar la energía y simultáneamente pronosticar con gran precisión la llegada de una evolución post-humana, que dijo que ocurriría en 2045.

Esto ha despertado el asombro y la incredulidad entre los tecnólogos de la cultura de la ingeniería, y algunos de ellos describen el romance de Kurzweil con las supermáquinas como una nueva forma de religión.

El autor de ciencia-ficción Ken MacLeod definió la idea de la singularidad como “el éxtasis de los obsesos de la informática”. Kevin Nelly, un editor de la revista Wired, señala: “La gente que pronostica un futuro muy utópico siempre piensa que va a suceder antes de que mueran”.

Pequeños avances

De todas formas, no es probable que esta generación de humanos, por lo menos, tenga que correr a las barricadas. El sector de la inteligencia artificial ha avanzado con muchos tropiezos a lo largo del pasado medio siglo, desde que en 1965 el científico informático de la Stanford University, John McCarthy, acuñó el término “inteligencia artificial”. En 1964, cuando el señor McCarthy estableció el Stanford Artificial Intelligence Laboratory, los investigadores aseguraron a sus patrocinadores del Pentágono que la construcción de una máquina de inteligencia artificial llevaría en torno a una década. Dos décadas después, en 1984, este optimismo original atravesó una mala racha y quebraron una serie de startups de inteligencia artificial en Silicon Valley, una etapa conocida como “el invierno de la inteligencia artificial”.

Estos reveses han llevado al veterano analista de tecnología de Silicon Valley, Paul Saffo, a afirmar: “Nunca hay que confundir una visión clara del futuro con una distancia corta”. De hecho, a pesar del consenso de la alta tecnología sobre el progreso exponencial, el peor destino para la elite de Silicon Valley sería ser la generación anterior a la generación que viva para ser testigo de la singularidad.

“Kurzweil probablemente morirá, al igual que el resto de nosotros, poco antes del “gran amanecer”, ha dicho Gary Bradski, un roboticista de Silicon Valley. “La vida no es justa”.

Visiones pesimistas sobre el futuro

Algunos autores que han observado el poder cada vez mayor de la tecnología informática están aún menos tranquilos sobre el resultado del futuro. El diseñador informático William Joy, por ejemplo, escribió un ensayo muy pesimista en Wired en 2000 que alegaba que es más probable que los humanos se destruyan a sí mismos con su tecnología que que creen una utopía ayudados por máquinas superinteligentes.

Joy, un cofundador de Sun Microsystems, también lo cree así. “Yo no he dicho que seremos suplantados por algo”, ha declarado. “Creo que es más probable que se produzca una catástrofe”.

Además, hay un encarnizado debate sobre si estas máquinas podrían ser las “máquinas encantadoras”, del poema de Richard Brautigan, o algo mucho más oscuro, tipo Terminator.

“Creo que el debate sobre si deberíamos construir estos intelectos artificiales se convertirá en la cuestión política dominante del siglo”, dice Hugo de Garis, un investigador australiano sobre inteligencia artificial.

http://www.cope.es/sociedad/28-05-09--futuro-inteligencia-artificial-divide-ciencia-55805-1



Máquinas con rostro humano

martes, 18 de agosto de 2009

Máquinas con rostro humano

Los hombres están enseñando a los robots a pensar. ¿Cómo? Con la lógica borrosa
JAVIER SAMPEDRO 21/09/2008
La lógica dice que Sócrates era mortal (ya que Sócrates era humano y todos los humanos son mortales), pero no si era alto o bajo, ni si cobraba un sueldo digno o era friolero. Ser "alto" es un concepto difuso, y enseñárselo a una máquina requiere un nuevo tipo de "lógica borrosa". El problema es importante porque la mayoría de las situaciones de la vida real son difusas. ¿Hace calor o "se está bien"? ¿Cuándo pisar o soltar el freno? ¿Tiene gastritis el paciente? ¿Hay crisis o desaceleración?
"La lógica clásica aristotélica se ha mostrado eficaz en ciencias duras como la matemática o la física", dice el científico de la computación Jorge Elorza, de la Universidad de Navarra. "Pero resulta insuficiente cuando los predicados contienen imprecisión, incertidumbre o vaguedad, que es como funciona el razonamiento humano; la lógica borrosa ayuda a que los programas informáticos interpreten juicios de ese tipo".
Elorza cita como ejemplo los criterios para diagnosticar gastritis aguda: "Dolores difusos en el estómago, náuseas con o sin vómitos y molestias inespecíficas". Para que los ordenadores ayuden en el diagnóstico médico, deben programarse con la lógica borrosa, más similar a la que aplican los médicos en estos casos. "Se trata de computar con palabras en vez de con números", dice.
En la lógica borrosa, las cosas no son verdad o mentira. Una cosa puede ser verdadera al 15% (técnicamente, su "grado de verdad" es del 0,15). Y las variables (o categorías) no son números, sino nombres sin fronteras precisas (hace calor, frío o "se está normal"), y los operadores que los modifican son "bastante" o "no mucho".
Como sabe cualquier oficinista o consumidor de grandes almacenes, que haga calor, haga frío o se esté normal son tres cosas que pueden ser verdad a la vez. Y que además suelen serlo, dependiendo de a quién pregunte uno. Un termostato borroso sopesa los grados de verdad de las tres descripciones para decidir si enchufar más o menos aire frío en la sala. Esto, por cierto, elimina la clásica distinción entre optimistas y pesimistas, porque el vaso ya no está medio lleno o medio vacío, sino lleno con un grado de verdad del 0,5. Y vacío en el mismo grado. Si el vaso está a tres cuartos de su capacidad, es verdad (al 0,75) que está lleno, pero también es verdad (al 0,25) que está vacío.
Las aplicaciones de la lógica borrosa en la ingeniería crecen con ímpetu. De hecho, ya forman parte de la vida cotidiana. "Mi lavadora es de una de las dos marcas que ya usan la lógica borrosa", asegura Elorza. Las dos marcas son AEG y Miele, y utilizan estos métodos de computación para moderar el programa de lavado si la ropa "no está muy sucia": un concepto difuso.
La técnica también está extendida en los sistemas de frenado de los coches, el foco automático de las cámaras fotográficas, control de los ascensores en edificios públicos, filtros de spam (correo basura) y videojuegos. Los fabricantes no han publicitado estos avances por una razón evidente. "Frenos controlados por lógica borrosa" no es la clase de mensaje que más coches puede vender.
Pero la mala fama de la lógica borrosa se debe a que tiene el nombre mal puesto. Lo que es borroso no es la lógica -que tiene una definición matemática precisa-, sino el mundo al que se aplica, incluida nuestra percepción de sus fronteras y sus categorías.
"Las máquinas codifican lo que nosotros les transmitimos y calculan muy deprisa, pero carecen del menor grado de generalización", explica Elorza. "Los últimos avances engloban métodos que, junto con la lógica borrosa, pivotan sobre redes neuronales y algoritmos genéticos, una enriquecedora combinación de técnicas denominada soft computing El concepto de soft computing, que podría traducirse por "computación blanda" (aunque nadie lo suele hacer), fue introducido en la década pasada por el matemático azerbaiyano-iraní Lofti Zadeh, de la Universidad de Berkeley. El propio Zadeh había inventado la lógica borrosa en los años sesenta y setenta. Los avances posteriores en redes neurales (programas que aprenden de la experiencia) y algoritmos genéticos (programas que evolucionan en el tiempo) le parecieron a Zadeh un complemento idóneo para su lógica borrosa.
La combinación de estas herramientas (el soft computing) permite a las máquinas aprender a manejar conceptos difusos, muy al estilo humano. El Congreso Español sobre Tecnologías y Lógica Fuzzy va por su decimocuarta edición, que se ha celebrado esta semana en las cuencas mineras asturianas (Langreo-Mieres).
Un ejemplo en que el soft computing ha logrado notables avances es el reconocimiento de la escritura manual. Se trata de un problema correoso para la computación convencional, porque es difícil imaginar una descripción matemática precisa de la letra a que abarque a todas las aes que escribimos (y reconocemos) las personas. El soft computing sí puede manejar categorías como "más o menos una a". Recuerden que, en la lógica difusa, una cosa puede ser una a con un grado de verdad del 0,7, por ejemplo. El sistema de reconocimiento de escritura falla mucho con cada nuevo usuario, pero luego se adapta a las peculiaridades de sus trazos. Para esto sirven las redes neurales.
Las redes neurales son programas inspirados en la biología. Se componen de neuronas que reciben varios inputs y los combinan para emitir un solo output, como las neuronas de verdad. Y, también como éstas, modifican la fuerza de sus conexiones en función de la experiencia. Su aprendizaje suele ser "guiado", es decir, se basa en la comparación del resultado propuesto por la máquina con la solución correcta de la vida real.
Estos programas no pretenden ser un modelo del funcionamiento real del cerebro -tanto las neuronas individuales como sus conexiones son una caricatura de su versión biológica-, pero son capaces de aprender de la experiencia.
El 75% de los coches que se fabrican van equipados con el sistema de frenado ABS. Intel Corporation, el gigante de los chips, es también uno de los proveedores de controles electrónicos para el ABS, y utiliza la lógica borrosa. La función del ABS es manipular los frenos para evitar que el coche patine. Un largo encadenamiento de silogismos aristotélicos no ayuda mucho en esas situaciones, como sabe cualquier conductor. Los sistemas de visión artificial dependen con fuerza de la lógica borrosa. A nosotros nos parece fácil descomponer una escena visual en objetos, pero situar sus fronteras es un asunto dificultoso que nuestro cerebro tiene que resolver cada segundo.
La frontera real llega a nuestros ojos desdibujada por la imprecisión del foco, las sombras y los claroscuros. Varias interpretaciones pueden ser verdad a la vez, y es ponderando el grado de verdad como la máquina decide. Nuestro córtex visual también funciona así. Lo mismo cabe decir de los sistemas de identificación facial, reconocimiento del habla e interpretación de los gestos, algunos aparatos de diagnóstico medio y un creciente número de aplicaciones financieras.
La lógica difusa puede presumir de unos orígenes venerables. Hace ya 2.400 años que Parménides de Elea sugirió que una proposición podía ser verdadera y falsa al mismo tiempo. Su gran admirador Platón le hizo caso y llegó a admitir una tercera región entre los polos de la verdad y la falsedad. Pero estas ideas tuvieron que esperar a Zadeh para cristalizar en una forma matemática precisa, y por tanto útil para los ingenieros.
La idea de que el cerebro humano utiliza un mecanismo análogo a la lógica borrosa debe mucho al lingüista William Labov, fundador de la moderna sociolingüística. Labov demostró en 1973 que las categorías "taza" y "cuenco" son difusas en nuestro cerebro: solapan una con otra, y su uso depende más del contexto y la experiencia del hablante que del tamaño real del recipiente. Por ejemplo, muchos sujetos del experimento consideraron el mismo recipiente como una taza (si se les decía que contenía café) y como un cuenco (cuando un rato después se les sugirió que servía para comer). La decisión entre los dos nombres depende a la vez de otros factores: tener un asa, ser de cristal, llevar un plato debajo y exhibir un diámetro creciente de base a boca restan puntos a "cuenco" y empujan al hablante hacia "taza". El resultado de Labov es muy similar a la lógica borrosa: en nuestro cerebro, un objeto puede ser un cuenco con un grado de verdad del 0,7 y una taza con un grado de verdad del 0,3. Y esos grados se ajustan continuamente en función del contexto y la experiencia del hablante.
La neurobiología más reciente ha confirmado las ideas de Labov de una forma inesperada, en una serie de experimentos que han iluminado el problema central de la semántica -¿cómo atribuimos un significado a las palabras?- e incluso un tema clave de la filosofía de la mente: qué son los conceptos, los símbolos mentales con los que se teje el pensamiento humano.
La idea convencional es que los conceptos son entidades estables, que se forman y manipulan en las altas instancias del córtex cerebral (los lóbulos frontales, agigantados durante la evolución humana). El concepto "flor" sería un auténtico "símbolo" por lo mismo que lo es la palabra flor: porque se ha independizado de su significado y se puede manejar sin tener delante una flor.
Pero los datos están revelando que el símbolo y su significado son en gran medida lo mismo para nuestro cerebro. Pensar en algo rojo, o incluso pensar en abstracto sobre el color rojo, activa los mismos circuitos cerebrales que verlo físicamente.
Una pregunta común en los tests psicológicos es si dos dibujos distintos representan dos orientaciones del mismo objeto. Lo resolvemos "rotando mentalmente" el objeto, como pone de manifiesto un hecho elocuente: nuestro tiempo de respuesta es directamente proporcional al ángulo que distingue a un dibujo de otro.
El laboratorio de Herbert Bauer, en Viena, demostró el año pasado que la "rotación mental" es indisociable de la actividad de una parte del córtex motor, la misma que usamos cuando queremos mover un objeto de verdad. Se trata, según Bauer, de "una simulación interna de la rotación real de un objeto".
Cuando una persona lee el verbo "saltar" no sólo se activan sus lóbulos frontales, sino también las áreas que reciben la información de los sentidos y las motoras que rigen sus acciones. Los conceptos que manejamos se parecen menos a las definiciones de la lógica formal que a las verdades de la lógica borrosa: relativas, provisionales y tejidas con las hebras del mundo real.

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http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Maquinas/rostro/humano/elpepisoc/20080921elpepisoc_1/Tes?print=1

"En poco tiempo, los robots tomarán decisiones"

lunes, 17 de agosto de 2009

ENTREVISTA
"En poco tiempo, los robots tomarán decisiones"
Domenico Parisi, investigador del Instituto de Ciencias y Tecnologías del Conocimiento de Roma, estudia el comportamiento humano a través de simulaciones con androides


Domenico Parisi, el pasado lunes en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona. JOSÉ COLÓNTONI POLO - Barcelona - 29/05/2008 20:46


Una sociedad formada por robots. Parece un sueño o una película de ciencia ficción, pero al escuchar a Domenico Parisi, investigador del Instituto de Ciencias y Tecnologías del Conocimiento de Roma, las impresiones cambian. Habla de aplicar principios biológicos sobre materiales no biológicos, de comunidades de robots
que se coordinan entre ellos en una mezcla de psicología y simulación, de nanotecnología, de robots microscópicos...
¿Cómo actúan estos robots?
Cogen cosas, esquivan objetos y se desplazan, regidos por un modelo de sistema nervioso, por una inteligencia artificial, muy relacionada con el cuerpo y el cerebro.
«Dentro de tan solo 20 o 30 años, los autómatas estarán por todas partes»

¿Cerebro de los seres humanos o de los animales?
También de animales, sí. Nuestro comportamiento está guiado por el cerebro, que es un conjunto de neuronas, de células nerviosas. El de los robots lo está por un cerebro simulado más sencillo, con neuronas artificiales ligadas por sinapsis artificiales. Es una inteligencia artificial pero muy cercana a la biología, a la física del cuerpo. E igual que los humanos nos comunicamos, los robots también
lo hacen: se coordinan entre ellos para conseguir logros que, por separado, no pueden.
¿Qué reglas tienen?
Las mismas normas sociales que los humanos. Les decimos lo que no se tiene que hacer imponiéndoles reglas que bloqueen comportamientos negativos.
¿No sería más fácil crearlos sin esos comportamientos?
Tiene razón, siempre que se refiera a robots con fines prácticos. Pero cuando los creamos para comprendernos a nosotros mismos, como nosotros a menudo somos egoístas, debemos hacerlos con esa misma característica y enfrentarlos uno a otro. Así podemos estudiar lo que quieren los sociólogos y los científicos políticos, es decir, el emerger de reglas que impiden conductas demasiado egoístas. Esta es una línea de investigación muy importante para nosotros: crear robots egoístas para estudiar porqué los seres humanos tienen leyes. Si no fuéramos egoístas no las tendríamos.
¿De qué modelos de vida artificial podemos hablar?
De redes neuronales artificiales del cerebro, o de modelos de la evolución biológica. Somos individuos con diferentes genes. Un hijo no será idéntico sino parecido a su padre, por las mutaciones genéticas. Darwin puro y duro.
Cuesta pensar en genes hablando de robots...
Lo sé, pero todo puede ser simulado, también los genes. Son simulaciones de genotipos.
¿Qué impacto tiene todo esto?
Uno, científico: los robots nos hacen comprender la realidad, que es el objetivo de la ciencia. Otro, tecnológico. Hay un tercero, que es cultural,
y es el más preocupante para mí, porque pensar que todo lo que somos y hacemos puede ser reproducido por los robots cambia nuestra visión del mundo.
¿Usted tiene miedo?
Desde luego, hay una parte arriesgada. El futuro es problemático, pero no podemos cerrar los ojos, hay que conocerlo y evitar los aspectos negativos.
«En la investigación sobre robótica
existen intereses militares»

Dicho así, las películas catastrofistas que muestran un mundo en manos de robots no parecen tan gratuitas...
Para crear un robot semejante a los seres humanos hay que hacerlo libre, con todos los riesgos que eso puede conllevar.
Que diga esto un científico da miedo...
Pero la investigación va en esa dirección. Lo que pasa es que aún hemos recorrido muy poco camino. Si
se va imitando la percepción, la inteligencia, la capacidad de previsión, de decidir... Al final se tiene a un ser humano.
¿Se podría llegar a convivir con robots autónomos?
Ahora mismo es ciencia-ficción.
¿Hay intereses militares?
Los hay. La Unión Europea, que yo sepa, no tiene una investigación en robótica en este sentido, pero en Estados Unidos e Inglaterra sí hay una fuerte inversión militar.

¿Cree que la investigación puede derivar hacia intereses peligrosos?
Si considera que la guerra es peligrosa, desde luego. Se invierte en robótica militar. Parte de ella incluye vigilancia, prevención o determinados descubrimientos, pero también se incluyen los bombardeos, claro.
¿Puede haber interferencias militares en la investigación?
Pienso que sí. Por suerte, yo no hago este tipo de investigaciones, pero me doy cuenta de que las aplicaciones de la llamada robótica social interesan a los militares. Pero esta rama de la robótica también nos sirve para otro tipo de cosas, como por ejemplo, entender mejor por qué el ser humano hace la guerra.
¿Cómo?
Utilizando robots para reducir las reacciones etnocéntricas de los humanos, por ejemplo.
¿Por qué su estudio está inspirado en el comportamiento de las hormigas?
Porque son más simples pero forman grupos de individuos con los mismos genes. Se pueden enfrentar a otros grupos, pero entre ellos, no.
¿Qué pasará con los robots?
Lo que pasó con los ordenadores: dentro de 20 o 30 años creo que estarán por todos lados.
¿En qué punto nos encontramos?
En las aplicaciones reales decide el hombre, pero en las investigaciones se empieza a dar responsabilidad a los robots. Los robots mandan la información al hombre, que es quien decide. Pero el paso siguiente es que el que decida sea un robot.
http://www.publico.es/ciencias/tecnologia/120371/en/tiempo/robots/tomaran/decisiones

En 2010 Corea tendrá policías androides

viernes, 14 de agosto de 2009

En 2010 Corea tendrá policías androides

1Feb 06

Damien Rasson

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. En menos de cinco años Corea tendrá policías androides patrullando las calles, en realidad unos robots que asistirán a los policías en diversas tareas como la persecución de criminales y delincuentes o incluso misiones de reconocimiento en el campo de batalla, este último para los que se usarán en el ejercito.

Aquí más cerca, en Bruselas, ya existen robots seguratas patrullando las calles de la ciudad. Algo muy parecido llegará a Corea, excepto que ahí tendrán aspecto humano, no como los robots OFRO de Bruselas que tienen un gran parecido a Johnny 5. En Corea las cosas irán más allá…

Incluso tienen previsto el uso de robots de combate con forma de perro o caballo movidos por una serie de ruedas… como las sillas de los despachos. Los robots llevarán un sistema de control remoto y en algunos casos, tendrán un sistema de inteligencia artificial autónomo. Al igual que para los robots domésticos, la mayor parte de sus funciones se controlarán vía web, excepto las motrices.

Fuente: We make money not art

: www.ounae.com/2006/02/01/en-2010-corea-tendra..., abril 6 de 2008

Declaración Transhumanista

World Transhumanist Association for the ethical use of technology to expand human capacities

Declaración Transhumanista
1.- En el futuro, la humanidad cambiará de forma radical por causa de la tecnología. Prevemos la viabilidad de rediseñar la condición humana, incluyendo parámetros tales como lo inevitable del envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicología indeseable, el sufrimiento, y nuestro confinamiento al planeta Tierra.
2.- La investigación sistemática debe enfocarse en entender esos desarrollos venideros y sus consecuencias a largo plazo.
3.- Los transhumanistas creemos que siendo generalmente receptivos y aceptando las nuevas tecnologías, tendremos una mayor probabilidad de utilizarlas para nuestro provecho que si intentamos condenarlas o prohibirlas.
4.- Los transhumanistas defienden el derecho moral de aquellos que deseen utilizar la tecnología para ampliar sus capacidades mentales y físicas y para mejorar su control sobre sus propias vidas. Buscamos crecimiento personal más allá de nuestras actuales limitaciones biológicas.
5.- De cara al futuro, es obligatorio tener en cuenta la posibilidad de un progreso tecnológico dramático. Sería trágico si no se materializaran los potenciales beneficios a causa de una tecnofobia injustificada y prohibiciones innecesarias. Por otra parte, también sería trágico que se extinguiera la vida inteligente a causa de algún desastre o guerra ocasionados por las tecnologías avanzadas.
6.- Necesitamos crear foros donde la gente pueda debatir racionalmente qué debe hacerse, y un orden social en el que las decisiones serias puedan llevarse a cabo.
7.- El transhumanismo defiende el bienestar de toda conciencia (sea en intelectos artificiales, humanos, animales no humanos, o posibles especies extraterrestres) y abarca muchos principios del humanismo laico moderno. El transhumanismo no apoya a ningún grupo o plataforma política determinada.
Las siguientes personas han contribuido en este documento: Doug Bailey, Anders Sandberg, Gustavo Alves, Max More, Holger Wagner, Natasha Vita More, Eugene Leitl, Berrie Staring, David Pearce, Bill Fantegrossi, Doug Baily Jr., den Otter, Ralf Fletcher, Kathryn Aegis, Tom Morrow, Alexander Chislenko, Lee Daniel Crocker, Darren Reynolds, Keith Elis, Thom Quinn, Mikhail Sverdlov, Arjen Kamphuis, Shane Spaulding, Nick Bostrom.
Traducción original: Ángel Fernández Bueno.
Traducción revisada y corregida por Santiago Ochoa ( sochoa@transhumanismo.org).
Posted by Santiago Ochoa on 2004/05/19 • (1) Comments •





"Transhumanism is more than just an abstract belief that we are about to transcend our biological limitations by means of technology; it is also an attempt to re-evaluate the entire human predicament as traditionally conceived."
Nick Bostrom, "What is Transhumanism" (1998)

http://www.transhumanism.org/index.php/WTA/more/158/

La Ética para las máquinas, nuevo campo de investigación

miércoles, 12 de agosto de 2009

La Ética para las máquinas, nuevo campo de investigación

Considera a las máquinas, computadoras y robots, como un tipo de agentes éticos

Hasta hoy, sólo el Hombre se comprometió a un razonamiento ético, pero ya es hora de incorporarle una dimensión ética a algunas máquinas complejas. Se trata de un nuevo campo de estudio que considera a las máquinas, computadoras y robots, como un tipo de agentes éticos e intenta implementar en ellos facultades morales de toma de decisiones. Dado que las investigaciones científicas y los objetos tecnológicos tienen el poder de afectar a toda la humanidad, las decisiones sobre su curso actual y futuro no deben involucrar únicamente a los científicos, los empresarios y los gobernantes. Es necesario que la mayoría de la gente tenga una participación mucho más activa a fin de fijar los límites adecuados. Por Sergio Moriello.


Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

La ética es la ciencia que estudia el comportamiento moral del hombre y su accionar. Se relaciona con los propios actos que cada uno realiza, las cuales –a su vez– dependen de los propios valores. No es su función prohibir o aceptar indiscriminadamente, sino permitir el discernimiento –dentro de un determinado contexto– entre lo “correcto” y lo “equivocado”, lo “bueno” y lo “malo”.

Pero quien juzga es siempre, en última instancia, la propia persona. Dentro de una comunidad o una sociedad, la ética consiste en aquellas conductas que tienden a ser preferidas a lo largo de períodos suficientemente largos de tiempo, como para convertirse en una especie de codificación. Por ese motivo, y para cualquier actividad humana, la ética es tan igualmente esencial como la creatividad, el conocimiento profesional o las habilidades [Mulej et al, 2002].

Con respecto a la relación entre la tecnología y la ética, se pueden considerar tres aspectos:
• el uso responsable e irresponsable que algunas personas hacen de los objetos tecnológicos;
• cómo los seres humanos deben de tratar a los objetos tecnológicos complejos; y
• los problemas relacionados con los objetos tecnológicos complejos y su interacción con el ecosistema.

Relaciones tirantes

En cuanto al primer punto, y en general, lo que preocupa no es tanto la tecnología en sí misma, sino la utilización que se puede hacer de ella [Ricard y Xuan Thuan, 2001, p. 27]. Lo que provoca miedo es la velocidad e imprevisibilidad de su avance y, en especial, la posibilidad de que se vuelva incontrolable [Capanna, 2000].

Los objetos tecnológicos son neutros: multiplican las posibilidades humanas tanto para hacer el bien como para hacer el mal. Pero definitivamente no son neutros los impactos que tienen dichos objetos sobre la vida de los individuos y las sociedades.

Es el caso de la energía atómica: ofrece tanto la posibilidad de construir centrales eléctricas (que otorgan luz y calor a grandes ciudades) como la posibilidad de construir bombas (que destruyen esas mismas grandes ciudades). Y es también el caso del robot inteligente y autónomo: si su objetivo principal fuese el de satisfacer al Hombre, sería de valiosa ayuda; pero si su objetivo principal fuese el de satisfacer su propia supervivencia, sería extremadamente peligroso [Fritz, 2007].

Por eso, todo avance es percibido de forma ambivalente: como sublime y, a la vez, nefasto; como maravilloso y, al mismo tiempo, monstruoso. Esto no hace más que revelar las contradicciones intrínsecas de una sociedad escindida entre los tecnófilos y los tecnófobos, entre los que se ufanan por los beneficios que puede brindar el poder tecnológico y los que temen al daño irreparable que puede acarrear su utilización descontrolada.

De todas formas, ya no es posible revertir el inevitable proceso de aceleración tecnológica acaecido en las últimas décadas. Sólo queda como única posibilidad la de tomar adecuadas decisiones a fin de suavizar los peligros que pudiese originar, pero sin renunciar a la multiplicidad de sus ventajas. En otras palabras, no se discute si se utiliza o no la tecnología, sino solamente la forma en que se la va a emplear.

Es responsabilidad del homo sapiens ser mucho más crítico con respecto a lo que hace y por qué lo hace; sólo así podrá –en parte– prever algunas de las consecuencias indeseadas. Cuanto más amplio es su poder, mayor debe ser su sentido de la responsabilidad.

Dado que las investigaciones científicas y los objetos tecnológicos tienen el poder de afectar a toda la humanidad, las decisiones sobre su curso actual y futuro no deben involucrar únicamente a los científicos, los empresarios y los gobernantes. Es necesario que la mayoría de la gente tenga una participación mucho más activa a fin de fijar los límites adecuados. Y, en ese punto, el periodismo de divulgación tiene una responsabilidad fundamental [Dalai Lama, 2006, p. 221, 231/2 y 242].

¿Cómo tratarlas?

Las actuales máquinas inteligentes son simples en extremo; en parte porque son muy “jóvenes”: apenas tienen poco más de medio siglo de existencia. No obstante, su avance arrollador las hará inmensamente más complejas en poco tiempo más. Aunque es posible que retengan el nombre “máquina”, con seguridad serán otra cosa.

Si una máquina puede desarrollar tanto actividades cognitivas como afectivas (emociones), habría que empezar a pensar seriamente sobre qué posición ocupa la máquina. ¿Tendrá el propietario derecho a desenchufarla, o a destruir su programación inteligente? ¿Constituiría esto un asesinato? [Ritchie, 1985, pág. 145] ¿Aunque, una vez “asesinada”, se pudiese reconstruir tan bien como si fuera nueva? ¿Sería este caso un “intento de asesinato”? [Freitas Jr., 1985].

De acuerdo con las leyes vigentes, los robots son simplemente una propiedad inanimada sin derechos ni deberes. No son personas legales (al igual que las máquinas y las computadoras) y no los toma en cuenta el sistema judicial. Sin embargo, se debe recordar que, en algún momento de la historia del Hombre, tampoco fueron considerados como personas legales los negros, los niños, las mujeres, los extranjeros y las empresas [Freitas Jr., 1985].

Si la máquina fuese un robot antropomorfo, si fuese capaz de pensar, de sostener debates interesantes o de hacer nuevos descubrimientos científicos (en suma, si desarrollase habilidades cognitivas), tal vez no habría dudas de que “apagarlo permanentemente” constituiría una especie de asesinato.

Pero, si en vez de ser intelectualmente brillante, ¿qué sucedería si mostrase una gama de emociones equivalentes a las que componen al ser humano promedio? Incluso más, si tuviese la forma de un perro, con un nivel mental equivalente a ese animal y su limitada gama de emociones, ¿sería cruel pegarle, o sería nada más que golpear a piezas metálicas o de plástico? [Storrs Hall, 2000].

¿Chatarra o asesinato?

Por otra parte, el cambiar un robot –ya obsoleto y/o pasado de moda– por un modelo más nuevo y tirarlo como “chatarra”, como se hace con un automóvil o cualquier electrodoméstico, ¿no sería también una especie de asesinato?

Antes de construir humanoides inteligentes, se deberían resolver algunos problemas. De hecho, al momento de diseñarlos se debería tener definido si no es una crueldad producir en masa androides sintientes y luego eliminarlos en “campos de exterminio”.

Actualmente, cualquier robot se considera un bien instrumental; en consecuencia, su propietario puede hacer el uso que quiera… incluso hasta destruirlo. Es probable que, con el tiempo, surja un movimiento tendiente a atenuar los derechos derivados de la propiedad de los androides [Monopoli, 2005].

Incluso puede ser que, algún día, éstos argumenten que son seres conscientes y demanden la igualdad de derechos. Es por eso que, por uno u otro camino, hay quienes afirman que el homo sapiens compartirá el planeta con formas de vida sintética que hasta podrían tener “derechos legales”.

¿Qué tipos de derechos se les debería otorgar y/o negar? ¿Se les pueden aplicar los “derechos humanos”? Si un robot emula perfectamente las características humanas, ¿podría reclamar ser miembro de la especie? No se podría exigirle que tenga un cuerpo físico como el humano, ya que –con ese criterio– se deberían rechazar también a las personas que cuentan con partes artificiales [Lucas, 2006]. ¿Cuál será el lugar que los robots ocupen dentro de la sociedad? ¿Formarán su propia sociedad?

Por otra parte, ¿deberían los robots llevar armas? Si se envía un robot para asesinar a un ser humano, ¿de quién es la culpa: de la máquina, de las personas que la diseñaron, de la empresa que la diseñó, de las personas que la construyeron o de la empresa que la construyó? Asimismo, ¿deberían concedérseles patentes a las máquinas? Si un robot (una computadora o una máquina) inventa una patente, ¿pertenece a su dueño o a él mismo?

Nuevo campo

Con respecto a la ética para las máquinas, se pueden distinguir dos niveles: la “humana” y la “artificial” propiamente dicha [Palmerini, 2004]. La función de la primera es la de restringir quién debe construir y quién debe usar robots. Pero su desarrollo no va parejo con el de la ciencia y la tecnología; en otras palabras, no está en condiciones de seguir el vertiginoso ritmo de las proezas científicas y tecnológicas del ser humano.

En lo referente a los nuevos desarrollos tecnológicos, mucho de lo que –en poco tiempo- será factible, está más relacionado con los cálculos financieros empresariales y con las previsiones políticas y económicas gubernamentales, que con los nuevos descubrimientos o paradigmas científicos [Dalai Lama, 2006, p. 221].

La ética artificial de los robots, o “roboética”, es aquella parte de la ética que se ocupa de los problemas relacionados con los robots y con su interacción con el hombre, los animales, la sociedad, la naturaleza y el mundo [Monopoli, 2005].

Se trata de un nuevo campo de estudio que considera a las máquinas, computadoras y robots como un tipo de agentes éticos e intenta implementar en ellos facultades morales de toma de decisiones [Allen, Wallach y Smit, 2006] [Moor, 2006].

La idea es otorgarles un determinado conjunto de reglas o guías de comportamiento universal, un “código de ética”, a medida que se vayan haciendo cada vez más complejas, a fin de que sus acciones no se aparten mucho de la normas humanas (ya que se tornaría imposible controlarlos) [Proença, 2001].

Hasta hoy, sólo el Hombre se comprometió a un razonamiento ético; ya es hora de incorporarle una dimensión ética a algunas máquinas complejas [Anderson y Leigh Anderson, 2006].

Otros agentes éticos

Es enfoque se sustenta en el hecho de que existen casos de otras clases de agentes éticos. Por ejemplo, los perros tienen un sentido de lo que es correcto y lo que es incorrecto. Incluso, los niños son una forma distinta de agente ético: tienen limitados derechos y responsabilidades, y los adultos tienen deberes para con ellos.

Es más, hay una variación continua de agente ético que va desde el bebé hasta el adolescente [Storrs Hall, 2000]. Sin embargo, la mayoría de las personas establece una frontera divisoria para la ética entre lo que considera consciente y lo que considera no-consciente.

Por ejemplo, si se piensa que una serpiente no es consciente, no se harán muchos cuestionamientos en caso de tener que matarla. De igual manera, si se piensa que una máquina no es consciente, se tendrá mucho menos escrúpulo en lastimarla.

Recientemente un equipo internacional de científicos y académicos –pertenecientes a EURON (EUropean RObotics research Network)– elaboró un prototipo de “código de ética”. A grandes rasgos, sus recomendaciones son las siguientes:

• Asegurarse el control de los humanos sobre los robots.
• Prevenir su utilización nociva o ilegal.
• Proteger los datos obtenidos por los robots.
• Rastrear y grabar la actividad de los robots.
• Brindar una identificación única a cada robot.



Bibliografía

1. Allen, Colin; Wallach, Wendell y Smit, Iva (2006): Why Machine Ethics? IEEE Intelligent Systems, julio/agosto, Vol. 21, N° 4, p. 12-17.

2. Anderson, Michael y Leigh Anderson, Susan (2006): Machine Ethics. IEEE Intelligent Systems, julio/agosto 2006, Vol. 21, N° 4, p. 10-11.

3. Capanna, Pablo (2000): ¿Se puede orientar la tecnología? Página 12, Suplemento Futuro, 4 de marzo.

4. Dalai Lama (2006): El universo en un solo átomo. Buenos Aires, Editorial Grijalbo.

5.
EURON

6. Freitas, Robert (Jr.) (1985):
The Legal Rights of Robots. Student Lawyer, Nº 13, enero, p. 54-56.

7.Fritz, Walter (2007):
Sistemas Inteligentes y sus Sociedades. Enero (última actualización).

8. Lucas, Chris (2006):
Alien Consciousness - Philosophical Problems Version 4.83, mayo.

9. Monopoli, Antonio (2005):
Roboetica. Sitio italiano.

10. Moor, James (2006): The Nature, Importance, and Difficulty of Machine Ethics. IEEE Intelligent Systems, julio/agosto, Vol. 21, N° 4, p. 18-21.

11. Mulej, Matjaž; Kajzer, Stefan; Ženko, Zdenka y Potocan, Vojko (2002): Ethics of interdependence and systems thinking. Proceedings on IDIMT-2002, p. 97/117.

12. Palmerini, Chiara (2004):
Diamo una morale ai robot. Il manifesto, 18 de febrero.

13. Proença, Ana (2001):
Conversando sobre Inteligência Artificial. Lisboa, Revista Intelectu, Nº 5, febrero.

14. Ricard, Matthieu y Xuan Thuan, Trinh (2001): El infinito en la palma de la mano. Barcelona, Editorial Urano.

15. Ritchie, David (1985): El Cerebro Binario. Barcelona, Editorial Sudamericana-Planeta.

16. Storrs Hall, John (2000):
Ethics for Machines.




Sergio A. Moriello es Ingeniero en Electrónica, Postgraduado en Periodismo Científico y en Administración Empresarial y Magister en Ingeniería en Sistemas de Información. Lidera GDAIA (Grupo de Desarrollo de Agentes Inteligentes Autónomos, UTN-FRBA) y es miembro activo de ALAS (Asociación Latinoamericana de Sistemas) y de GESI (Grupo de Estudio de Sistemas Integrados). Es autor de los libros Inteligencias Sintéticas e Inteligencia Natural y Sintética.

Domingo 13 Mayo 2007

Sergio Moriello

http://www.tendencias21.net/La-etica-para-las-maquinas,-nuevo-campo-de-investigacion_a1557.html

¿Cuánto pagarías por un robot niñera?

domingo, 19 de julio de 2009

¿Cuánto pagarías por un robot niñera?
Robots inteligentes que hacen de todo


Getty Images
Los robots del futuro han llegado y hacen el papel de niñeras, cuidadores y mayordomos.
Paola Ortiz, Univision Online


Variedad de 'mayordomos'
Un robot que cuida

Aquel futuro que parecía muy lejano en el que conviviríamos con robots ya está llegando. Animales y "personas" con inteligencia artificial arribaron al mercado, tomando el lugar de niñeras y terapeutas para personas mayores, y convirtiéndose en los nuevos miembros de la familia.

Desde responder a una caricia, contar cuentos, hasta aprender bromas, estos nuevos robots domésticos ejecutan gran variedad de instrucciones, pero ¿cuánto estás dispuesto a pagar por adoptarlos?

Variedad de 'mayordomos'

Pueden hablar, recordarte tus citas, entretener a los pequeños, cuidar el hogar, actuar casi de forma independiente y algunos, a pesar de ser pequeños, disponen de todo tipo de sensores para identificar voces, sonidos y moverse con soltura, evitando caídas y colisiones.

De fabricación japonesa, el Wakamaru hizo su aparición en el mercado en 2005, convirtiéndose en el primer 'mayordomo' japonés de gran tamaño. De un metro de altura y 30 kilogramos, esta creación de Mitsubishi tiene un costo de $14,300 aproximadamente, para los residentes de Tokio.

El robot puede ser programado para despertar a una persona, reconocer hasta 10 rostros y platicar con ellos, además vigila la casa con sus ojos-cámara, mandando las imágenes al celular de sus dueños en caso de que algo extraño suceda.

Un zoológico que cuida

Además de proporcionar diversión y protección, estas invenciones también han resultado tener bondades terapéuticas, como el robot con forma de foca bebé llamado Paro, que cuesta unos $3,211 y fue diseñado por el Instituto Nacional de Ciencia Industrial Avanzada y de Tecnología de Japón.

Dirigido especialmente a las personas mayores, la agencia EFE señala que Paro ha demostrado que tiene entre sus poderes curativos el de provocar relajación y proporcionar entretenimiento y compañía a través de la interacción física. Con movimientos casi reales, este robot responde a lo que ve, escucha y hasta a la temperatura y posición de su dueño.

Por si fuera poco, su inteligencia artificial le permite desarrollar su propio carácter a través del tiempo y la convivencia, y reconoce siete lenguas diferentes, entre ellos el inglés, el chino, el español y el japonés.

Un robot que cuida

Variedad de 'mayordomos'
Un robot que cuida

Pero en cuestión de precios, la empresa estadounidense WoWee recientemente ha lanzado una serie de robots mucho más económicos y domésticos, entre los cuales resalta uno que hace el papel de niñera.

El Robopanda, con un costo que va de los $100 a los $200, es un robot interactivo dispuesto a hacer bromas, jugar, contar historias, cantar y platicar con niños de todas las edades.

Lo mejor de todo es que este oso robótico no requiere de cables ni control remoto, pues es controlado por los sonidos y el toque humano. Sus tres modos (el de entrenamiento, el de amigo y el de cuenta cuentos) permiten su fácil manejo a los pequeños, quienes ahora podrán tener quién les acompañe a la hora de dormir con una historia.

Y también enseñan

Hay decisiones en la vida en las que si existiera una forma de practicar antes de que la situación real llegara tal vez nos ahorraríamos dolores de cabeza y hasta dinero.

Y hasta para eso existen robots que nos pueden hacer cambiar de opinión respecto a nuestras resoluciones o bien que nos entrenan para que salgan mejor las cosas en un futuro.

Simroid es una paciente robótica, creada por la Compañía Kokoro, que complementa el entrenamiento de los estudiantes de odontología japoneses que sabe quejarse y fruncir el entrecejo cuando el dentista toca una zona sensible.

Aunque su creación está valorada en un millón de dólares, esta paciente de 1.60 metros de altura, presta su boca evitando que los dentistas novatos tengan que torturar y enfrentarse al reclamo de sus voluntarios humanos.

Aprender a ser padres... con un hijo robot

También los asiáticos han creado My Baby, un robot dirigido a aquellos que sueñan con convertirse en padres y quieren probarse antes de tomar la decisión final.

Este muñeco de tamaño real imita los comportamientos del recién nacido y sirve como entrenamiento cuando aún no deciden sobre la laboriosa tarea que implica tener un hijo.

Pero en cuestión de 'mayordomos humanoides' la lista es cada vez más larga. Los hay de pequeño y gran formato, con facilidad de movimiento, reconocimiento de voz, capacidad de mandar señales vía celular, emitir luces, platicar, con control remoto o sin él y sus precios van desde los $6 mil hasta los $200 por un robot que aspire o se deshaga de las hojas secas del jardín solo.
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http://www.univision.com/content/content.jhtml;jsessionid=AP2YC55XCWLKYCWIAAOCFFAKZAAB0IWC?chid=9&schid=1883&secid=10325&cid=1396870&pagenum=1
http://www.univision.com/content/content.jhtml?chid=9&schid=1883&secid=10325&cid=1396870&pagenum=2

Conversando sobre Inteligência Artificial

miércoles, 15 de julio de 2009

Conversando sobre Inteligência Artificial
Entrevista de Luís Moniz Pereira - LMP à jornalista Ana Proença - AP
Dezembro 2000

AP - O que é a Inteligência Artificial?

LMP - É uma disciplina científica muito ligada à Informática, nascendo com a Informática, mas estendendo-se também às Ciências Cognitivas. Portanto à Filosofia, à Linguística, à Neurologia, à Antropologia, e que penso de futuro vai estar cada vez mais ligada a essas áreas e não apenas à Informática. Como disciplina científica visa estudar a inteligência. A inteligência num sentido lato, quer dizer, não só o colher informação como o processar essa informação, "pensar", e como agir em resultado desse processamento. Muitas vezes julga-se que a Inteligência Artificial quer imitar o que o homem faz, mas isso não é verdade. O Homem é uma das maneiras de ser inteligente. Sei lá, os chimpanzés são inteligentes, os seres extraterrestres hão-de ser inteligentes, e portanto o que a Inteligência Artificial quer estudar é as propriedades da inteligência, quer seja no Homem, no extraterrestre, no animal, ou no robô. E portanto não há um desejo de imitar exactamente o que o Homem faz. O Homem tem certas limitações: por exemplo não consegue fazer rapidamente grandes cálculos como um computador faz. Mas faz outras coisas que o computador não faz. Por outro lado, o Homem erra quando pensa e nós, quando fazemos um computador para ser inteligente, não queremos que o computador erre. Logo aí não estamos necessariamente a querer imitar o Homem exactamente no seu uso da inteligência. Também a inteligência é distribuída, quer dizer, a inteligência não está apenas numa pessoa mas está por exemplo num conjunto de pessoas, numa equipa, numa equipa de engenheiros, por exemplo. Portanto a inteligência é uma propriedade distribuída. Também aí não estamos apenas a imitar, ou a querer imitar a inteligência de um homem mas também queremos estudar formas de inteligência, mesmo que ela esteja distribuída por diversos computadores, ou diversos seres ou até uma mistura de computador e Homem, ou de robô e Homem. Aliás não há uma oposição entre Homem e robô, quer dizer, o Homem evolui com os computadores e os computadores evoluem com o Homem. Os computadores estão adaptados ao Homem e o Homem também se adapta aos computadores. E portanto o que há é uma simbiose, afinal de contas, em que justamente não fazia muito sentido imitar o Homem pois se o Homem faz bem aquilo que faz, qual era o interesse de estar a imitá-lo? Interessa é um computador fazer aquilo que complementa o que o Homem faz.

AP - No fundo é potenciar, ou seja, além do que o Homem faz, conseguir fazer mais do que aquilo que o Homem faz.

LMP - Conseguir fazer mais mas pode ser com a ajuda do Homem, quer dizer pode ser uma equipa a dois, Homem e computador, e a equipa é que vai mais longe do que qualquer das duas partes.

AP - Aliás, isso até era uma questão que queria pôr. É que na base de uma máquina inteligente ou que tem inteligência artificial existirá sempre um Homem também inteligente que programou a máquina para isso ou que conseguiu criar essa máquina. Uma coisa está dependente da outra. Certo?

LMP - Exacto. É claro, quando se cria, quando se cria uma criatura digamos assim, nunca se sabe muito bem o que é que ela vai fazer. É o caso do Frankenstein, aquele romance do século passado, da Mary Shelley, que a gente conhece dos filmes. Quando o criador cria uma criatura, por vezes a criatura adquire uma liberdade própria. E também nós não poderemos pensar que o computador está constantemente dependente de nós. Como uma criança, que nos primeiros anos está dependente de nós, mas depois torna-se independente. O que faz com que nós não estejamos constantemente a ter que ajudar a criança. Portanto com os computadores também se pretende dar-lhes as capacidades de forma a eles se tornarem cada vez mais independentes, independentes de nós, não quer dizer que não estejam em colaboração connosco. Não precisam é de uma ajuda constante. Mas também é verdade que o que nós pomos no computador, actualmente, é essencialmente programado na totalidade por seres humanos, e nessa medida as limitações do computador são as nossas limitações. Se o computador não faz isto ou aquilo é porque nós não sabemos dizer-lhe como fazer. Não tanto que por princípio ele esteja limitado à partida.

AP - Mas vocês podem programar o computador de modo a que ele consiga aprender com a experiência?

LMP - Exactamente, sim isso hoje em dia é vulgar. Os computadores aprendem, como aqueles computadores que jogam xadrez. Vão aprendendo, vão-se tornando melhores à medida que jogam.

AP - Aliás, um dos exemplos que quase todas as pessoas falam é do Deep Blue, um computador que joga xadrez. É um exemplo não sei se extremo, mas um exemplo muito utilizado sobre inteligência artificial, não é?

LMP - Sim, é um bom exemplo. Quando a inteligência artificial começou a ser estudada, logo no princípio dos anos 50 - o primeiro computador aparece em 48 - um dos grandes cientistas na origem do computador, o inglês Alan Turing, interessava-se por pôr o computador a jogar xadrez. Ele achava que o xadrez, sendo bastante complicado, no entanto estaria ao alcance dos computadores. Mas demorou-se 30 e tal anos para se conseguir os níveis dos humanos. Houve de facto um esforço continuado de investigação em inteligência artificial nesse domínio, e foi um grande sucesso ter-se atingido esse objectivo.

AP - E parece que já naquele famoso duelo entre o computador e o Kasparov houve uma segunda partida em que de facto o computador ganhou, ganhou ao Homem...

LMP - Sim, o computador ganhou o torneio. Foram várias partidas.

AP - Até o Kasparov disse que achava que não tinha recuperado psicologicamente duma partida que perdeu, e que acabou por ser batido pelo computador no torneio. Ou seja, provou-se de facto que os computadores conseguem ser melhores do que o Homem, até porque não acusam cansaço psicológico, não é?

LMP - Claro. Portanto podem-nos substituir em certo tipo de tarefas. Fala-se hoje em dia muito da exploração espacial, que vai ser sobretudo feita por robôs inteligentes, porque é muito difícil, perigoso, e demora muito tempo, para mandar alguém. Mas também ao fundo do mar. As pessoas talvez não tenham a noção de que o fundo do mar nos é praticamente desconhecido. Hoje em dia sabe-se que há novas formas de vida junto às bocas vulcânicas no fundo do mar, com uma química diferente até. De certa maneira são extraterrestres, no sentido de que não estão na terra, estão no mar. E para ir ao fundo do mar explorar as suas riquezas, e o nosso planeta é cinco sétimos mar, já começam a ser os robôs inteligentes que são enviados para explorar.

AP - Ou seja, são robôs que também a nível da percepção, visão, audição, tacto, têm todas as capacidades de um humano.

LMP - Têm que ter todos esses órgãos sensoriais senão não conseguiam...

AP - E é possível recriar a 100% todas essas capacidades sensoriais humanas, a nível de tacto, visão, olfacto...

LMP - Claro, as capacidades sensoriais são orientadas para o meio especial em que vai actuar....mas há todas essas modalidades sensoriais de facto.

AP - ... e que conseguem a 100%, ou melhor ainda, representar o equivalente à percepção à humana?

LMP - Eu talvez não pusesse a questão assim, porque quando se manda um robô para o fundo do mar não se está a pretender imitar os órgãos sensoriais humanos, porquanto os requisitos são diferentes. Mas existem robôs, que não estão no fundo do mar, que têm capacidades sensoriais nalguns casos superiores à humana, embora no caso da visão, que é muito difícil, isso não suceda. Mas há um progresso constante. Inclusivamente hoje em dia há próteses que permitem a cegos ver. Por intermédio de uma prótese informática, que consiste numa "chip" colocada no crânio com eléctrodos penetrando no cérebro, e a que se liga uma câmara, para que os cegos comecem a entender as imagens fornecidas pela câmara.

AP - Isso já é utilizado?

LMP - Sim. Já está numa fase experimental, já há cegos a fazer essa aprendizagem. Prevejo que no futuro tais simbioses se tornem cada vez mais importantes. No fundo é semelhante àquilo que, nos anos 50, se chamava a Biónica, que era aproveitar a inspiração biológica para resolver problemas técnicos. Na altura, uma das coisas que teve um grande sucesso foi revestir os submarinos com uma pele semelhante à dos golfinhos, para deslizarem muito melhor dentro de água. Agora está a suceder um pouco ao contrário, quer dizer, nós vamos buscar às máquinas, neste caso aos computadores, complementos para o nosso corpo biológico. Se nos virmos como modelo, digamos assim, e criarmos uma criatura à nossa imagem e semelhança, num segundo passo estamos a modificar a nossa imagem com elementos da criatura que criámos. Portanto não somos uns deuses distantes, somos uns deuses que evoluímos com as nossas criaturas.

AP - Isso coloca a questão que as pessoas muitas vezes põem, se não é perigoso estar a autonomizar, se não se pode virar contra nós, se não pode ser uma ameaça à própria espécie humana.

LMP - Tudo é perigoso, o universo é uma coisa complicada. É perigoso, mas a ciência, o conhecimento, é que permite lidar com os perigos, e portanto do que nós precisamos não é propriamente de fechar os olhos, mas sabermos o que estamos a fazer, e, se fizermos erros, de sabermos corrigi-los. Mas também não se deve ver o computador como antagónico, e por isso é que eu insisto na imagem de simbiose entre o Homem e o computador. Quer dizer, não estamos a criar um ser que se autonomiza e que se queira revoltar contra nós...

AP - ... é muito essa ideia que é promovida pelas ficções científicas...

LMP - Isso tem muito a ver com a mitologia. O Homem revoltou-se contra Deus. O Homem em termos mitológicos desobedeceu, foi expulso do paraíso, e portanto nós temos uma essa ideia de revolta. Mas o Homem e o computador estão em evolução conjunta. O Homem evolui com os seus instrumentos. O que somos hoje só podemos sê-lo porque inventámos o fogo, porque inventámos as armas, porque inventámos as vacinas, a agricultura, tudo isso. O computador não é mais do que uma continuação natural dessa evolução Tem a novidade de que pela primeira vez estamos a automatizar a inteligência, embora no séc. XVII, século de Pascal e de Leibniz, houvesse máquinas para somar e subtrair, calculadoras, que já estavam a automatizar o pensamento.

AP - Que critérios existem para se dizer que esta máquina tem inteligência artificial, até porque uma simples calculadora faz uma conta que nós fazemos? Como se distingue uma máquina que não se pode considerar de inteligência total de outra?

LMP - A inteligência não é uma essência. Não se pode dizer que uma coisa tem inteligência como se dissesse que tem carbono. "Inteligência" é uma propriedade funcional, tem a ver com o modo como as coisas estão organizadas e é também, parte de um vocabulário. Quando usamos o vocabulário relativo à inteligência, usamos o chamado vocabulário intencional. Por exemplo, temos um termostato que regula a temperatura na sala. Será que é inteligente? Quando a temperatura está mais baixa ele liga, quando a temperatura está mais alta ele desliga, e portanto para aquele fim é altamente inteligente e faz exactamente o que se pretendia dele. Ele tem um objectivo, tem a intenção de manter a temperatura da sala. É este o tipo de vocabulário, ter a intenção, alcançar o objectivo...

AP - Mas ele não tem consciência...

LMP - ...é um tipo de vocabulário que é cómodo para descrever seres humanos ou programas de computador que possam ter comportamentos intencionais, que se percebe que têm uma intenção por detrás. Um computador é capaz de controlar um comboio, uma locomotiva, controlar uma central eléctrica, perceber que há desvios, saber quais as acções a tomar, e escolher entre as melhores acções. É cómodo usarmos o vocabulário da inteligência para descrever coisas complicadas. Certos vírus são altamente inteligentes. Tentam atacar a célula, a célula defende-se mas o vírus aprende a contra-atacar e a prevenir-se. O vírus da SIDA, por exemplo, parece ser altamente inteligente. Por mais que tentemos apanhá-lo, ele faz mutações e passa a ter outro comportamento. Os vírus são espécies que evoluíram ao longo de milhões de anos, foram acumulando uma inteligência nos seus próprios genes, embora não se possam reproduzir e precisem de nós para o fazer. Os computadores também não se reproduzem. Actualmente não se reproduzem sozinhos, de certa maneira são parecidos aos vírus, precisam de nós para se reproduzirem. Também há vírus benéficos, nós vivemos com eles em simbiose no nosso corpo. Os computadores, ao serem úteis para nós, estão a encomendar-se junto a nós para os mantermos e reproduzirmos.

AP - Mas voltando ao exemplo do termostato. Poderá ser inteligente na medida em que tem uma intenção e que cumpre essa função, mas não consegue aprender que há uma altura do ano em que está sempre mais frio, e que há outra altura do ano em que está sempre mais calor.

LMP - Hoje em dia as máquinas aprendem vulgarmente, e há sistemas de aquecimento que aprendem. Podemos ter de facto um sistema que no clima de um certo país, por exemplo aqui em Lisboa, aprende ao longo da experiência como é que os dias em Lisboa progridem, quando é que deixa de haver luz, e portanto perceber no mínimo coisas tão simples como "às x horas, nesta altura do ano há y horas de luz, e portanto, antes de desaparecer o sol o aquecimento liga sem nós termos que estar a programar". Nós só temos de dizer "antes de desaparecer o sol comece a trabalhar que é para estar quente quando eu chegar a casa". Não lhe temos que dizer que o sol desaparece às tantas horas, e pronto ficou logo programado para o ano inteiro. E existem sistemas desses que aprendem depois a conciliar: pode ser um dia de sol mas que também tem vento gelado, ou não tem vento gelado, depende do vento que haja, depende se há nuvens ou não há nuvens, depende da humidade. Há sistemas que conciliam toda essa informação sensorial e tomam uma decisão sobre como regular o clima de uma casa ou de todo o edifício - são os chamados "edifícios inteligentes".

AP - Mas por exemplo, pode-se dizer que esse sistema é inteligente e que o termostato que apenas desliga e liga consoante a temperatura estiver, não é inteligente. O primeiro é inteligente e o segundo não é, ou são ambos ?

LMP - Repare, é uma questão de grau...

AP - ... e de complexidade...

LMP - ... e de complexidade. Eu diria que o termostato tem uma inteligência mínima porque se adapta; usando a adaptação como critério de inteligência. Há inteligências do tipo 1, do tipo 2, do tipo 3. Quando se começa a analisar o que é que é a inteligência começa-se a perceber que há diversas variedades, que vão desde inteligências elementares a inteligências mais complexas.

AP - E talvez se calhar o senso comum interprete mais como inteligência artificial quando já o nível de complexidade já é bastante elevado e muitas vezes ultrapassa as nossas próprias capacidades, não é? Porque hoje em dia ninguém chama a um termostato inteligente...

LMP - Olhe já se fala em edifícios inteligentes...

AP - Pois, agora está muito na moda...

LMP - ... carros inteligentes...

AP - ... carros inteligentes. Quer dizer, as palavras e o seu uso evoluiem.

LMP - ... roupa inclusive, agora lembrei-me.

AP - Também já há?

LMP - Está-se a planear roupa que se adapta ao clima. O dia pode mudar de repente, a pessoa já não terá aquele incómodo de ter de tirar o casaco...

AP - Começa o ar condicionado a funcionar...

LMP - Até muito recentemente, a inteligência, para além de existir em certos mamíferos, só existia no Homem, e portanto nós tínhamos a tendência de equacionar a inteligência com a nossa inteligência. Mas há outras formas de inteligência, e há outros graus de inteligência. Com o aparecimento do computador e o processamento de informação isso começou a tornar-se óbvio, começou a entrar na nossa linguagem...

AP - No caso limite, a inteligência do computador hoje permite-lhe fazer, como o Homem faz, uma síntese criativa? Pode ele equacionar um dado novo por si próprio, ter uma síntese criativa? Isso é que é capaz de ser mais difícil.

LMP - Sim. Justamente pode aprender conceitos, e pode aprender novos conceitos. Pode perceber que sempre que se verifica A também se verifica B e logo a seguir verifica-se C, e portanto ele percebe que A e B ocorrem de maneira ligada e por vezes dão origem a C.

AP - Uma outra coisa que eu tinha para lhe perguntar. Quando se fala em história da inteligência artificial fala-se de Alan Turing. Qual foi o grande contributo que ele deu para o aparecimento e para a investigação em inteligência artificial? Dá-me ideia que é uma pessoa realmente importante.

LMP - É, é muito, muito importante, embora o seu trabalho seja um bocadinho técnico para o público em geral. O Alan Turing foi um matemático inglês que, essencialmente, demonstrou que os computadores podiam fazer tudo o que nós conseguíssemos especificar. Tudo o que consigamos definir de uma maneira bem definida -- porque temos que saber o que pretendemos de facto que o computador faça -- então existe um computador que o faz. E por outro lado provou que qualquer computador tem essa capacidade. É por isso que nós não temos que ter um computador para fazer processamento de texto e ter um computador separado para fazer contas Excel, não é? O computador é completamente versátil. Tudo o que um computador pode fazer o outro também pode. Qualquer computador pode vir a executar qualquer programa. Este resultado é extremamente importante porque dá generalidade ao computador. Os computadores são todos iguais, é claro. Podem ter mais ou menos memória, ser mais ou menos rápidos, mas não há nenhuma limitação de princípio tal que um possa fazer uma coisa que o outro não faz. Todos eles podem executar qualquer algoritmo, podem correr qualquer programa. Não há um programa que a gente imagine que o computador não corra. Portanto, as limitações do computador são, pode-se dizer, as nossas limitações em fazer os programas para ele. Foi isto que o Alan Turing provou, em 1934, matematicamente. Para além de ter realizado o primeiro computador, quer dizer, desenhou e participou na construção do primeiro computador. Foi realmente o resultado de base, que é no fundo sobre o que é possível fazer com os computadores, que deu o grande impulso: se os computadores conseguem fazer isso tudo então vamos de facto construí-los porque vai ser uma coisa muito útil.

AP - E fala-se muito também do teste do Turing, no qual...

LMP - Turing preocupou-se muito com a inteligência artificial, sendo o seu fundador. Eu já vos referi os trabalhos dele sobre xadrez jogado por um computador. Ele também foi importante por outras razões. Ajudou e muito a ganhar a 2ª Guerra Mundial, porque fez um computador, o "Bombe", que decifrava diariamente o código dos submarinos alemães. Este era mudado e decifrado todos os dias pelos alemães, com uma máquina chamada Enigma, que os submarinos traziam consigo. O código era usado para dar instruções aos submarinos alemães sobre o posicionamento dos comboios de barcos que vinham dos Estados Unidos para apoiar a Inglaterra. Sem esse apoio os Aliados teriam, diz-se, perdido a guerra. E como os alemães mudavam o código todos os dias, para o decifrar a tempo era preciso ter uma máquina para tal, suficientemente rápida. Turing fez um computador especializado que decifrava o código, com informações inicialmente obtidas por espiões polacos, e a partir daí os Aliados sabiam exactamente onde é que iam estar os submarinos alemães. Mais tarde fez um computador, o "Colossus", com que decifrava outros códigos Nazis.

AP - Uma história interessante...

LMP - Infelizmente é preciso guerras para muitas vezes a ciência se desenvolver. Porque a ciência tem imensas possibilidades, só que às vezes é preciso vir a guerra para se lhe darem os recursos, quando afinal em tempo de paz também se podiam pôr mais recursos na ciência e beneficiarmos todos disso...

AP - E depois, ao nível da inteligência artificial, Turing...

LMP - Turing, como estava interessado nisso, pergunta "Quando é que eu vou poder dizer que o computador é inteligente?", aquilo que você me estava a perguntar. Ele ficou famoso por ter proposto o agora chamado "Teste de Turing", que consiste em aferir que o computador será tão inteligente quanto nós quando não soubermos se estamos a falar com um computador ou com uma pessoa. Portanto Turing imagina uma situação em que há um ser humano que está a conversar, não sabendo se com um computador se com uma pessoa, que estão noutro lugar. A conversa processa-se através de um terminal, e o teste consiste em o ser humano adivinhar, ao fim de 5 minutos, se "sim" ou "não", se está a falar com uma máquina ou com uma pessoa. Na prática, faz-se a experiência com vários humanos várias vezes, e quando em média confundirem a identidade do seu interlocutor com uma probabilidade superior a, por exemplo 80%, diz-se que o computador é inteligente.

AP - Mas esse teste já acontece?

LMP - Todos os anos há uma competição mundial de programas de computador que são sujeitos ao teste. Os testes actualmente são sobre domínios de conversação pré-definidos, quer dizer não é um teste sobre qualquer assunto, mas são bastante latos. E de facto há programas que conseguem enganar, passe a expressão, ou melhor não são detectados se são programas de computador ou se seres humanos que estão, digamos, do lado de lá do fio. Seria interessante averiguar se ganhavam os concursos da RTP1 e da SIC...

AP - Ou seja, esse teste ainda é válido nos dias de hoje para bem definir e dar resposta àquela pergunta de quando um computador é inteligente.

LMP - Exacto. Ainda ninguém inventou um outro teste melhor.

AP - Isso faz-me pensar na questão da tradução de línguas. Existe já alguma máquina ou computador que consiga traduzir de acordo com um determinado contexto linguístico, com todas as implicações que tenha uma língua?

LMP - Existe, e é usado vulgarmente pelos tradutores profissionais. É um sistema em aperfeiçoamento, e portanto não totalmente correcto, mas o que faz é uma primeira tradução, e o tradutor profissional depois pega nela revê e corrige. Está provado que aumenta a produtividade do tradutor profissional em cerca de 25%.

AP - Mas em Portugal temos muitas expressões que não são nossas, por exemplo do Inglês temos o "piece of cake" que é "uma coisa muito fácil". Todas essas expressões teriam que ser introduzidas no computador para ele não confundir o sentido literal com o sentido conotativo, não?

LMP - Claro.

AP - O Altavista tem tradução, e aquilo é um caos completo...

LMP - Mas o Altavista é um sistema simples, que não é muito diferente da tradução palavra a palavra.

AP - Aquilo é quase ridículo, não serve rigorosamente para nada porque ainda se fica mais confuso. É melhor ler na língua original.

LMP - Mas por exemplo a União Europeia tem sistemas muito mais sofisticados. O sistema SYSTRAN é usado diariamente pelos burocratas da União Europeia, dada a quantidade de línguas que há na Europa, a quantidade de documentos que é preciso traduzir. Durante anos desenvolveram-se esses sistemas, e continua-se a fazê-lo.

AP - Pode fazer uma referência a uma evolução geral? Como é que evoluiu a inteligência artificial a nível de investigação desde os anos 40 ou 50?

LMP - Princípio dos anos 50. Aliás, salvo erro esse artigo do Turing, em que fala no teste, é mesmo de 1950 ou 51. É uma história fascinante, cheia de ricos pormenores. É toda uma telenovela, digamos assim...

AP - Mas de certeza que os programas e os sistemas que foram sendo criados, ao princípio só se aplicavam a uma determinada área, e aos poucos foram-se alargando a várias áreas, desde a medicina, à...

LMP - O problema básico da Inteligência Artificial é o da generalidade. Há quem lhe chame Inteligência Geral, porque justamente o que pretendemos é desenvolver métodos genéricos, independentes do domínio. Suponhamos o caso da medicina: há programas para fazer diagnósticos. Posso dizer que no Hospital da Universidade de Pittsburgh é usado diariamente, desde há vários anos, um sistema chamado TRAUM-AID (cf. http://www.cis.upenn.edu/~traumaid/). É um sistema que faz diagnóstico sobre doentes que chegam à Emergência traumatizados, porque caíram ou porque tiveram um desastre de automóvel, ou porque foram esfaqueados, e o problema é o de ter de se tomar uma decisão muito rápida sobre o que se vai fazer, se vai para a sala de operações, se vai fazer este teste, aquele, ou qual. Foi provado, ao longo de muitos testes, que esse programa toma melhores decisões do que os médicos, e portanto os médicos usam simplesmente o programa, o que põe problemas éticos. Fala-se tanto na ética ligada à modificação genética, mas fala-se muito pouco de questões éticas deste tipo: se se usa ou não um programa para tomar uma decisão médica. E este caso das emergências é típico, porque em casos em que não há urgência o médico tem mais tempo. Mas quando é preciso actuar logo, quando é uma questão de vida ou de morte, e se tem um computador que decide melhor e mais depressa, vamos pelo computador ou vamos pelo médico?

AP - O problema aí é o do erro, também, não é?

LMP - Pois. Em caso de erro, a quem se imputa a culpa, quem é acusado de negligência? Os autores do programa de computador, ou o médico que o usou? Esse é todo um tema que tem sido pouco discutido.

AP - E já há hospitais em Portugal que funcionam assim?

LMP - Em Portugal, que eu saiba não. Neste momento estou a trabalhar num programa para diagnóstico de doenças mentais com uma firma americana, que não é para substituir o médico, é para fazer com que o médico tenha uma actividade mais rentável. O computador dá-lhe estas e aquelas possibilidades de diagnóstico, o médico pode pôr mais umas questões, ou fica a saber que tem de perceber se é esta ou aquela doença, e então examina o doente nesse sentido. E visa-se que o programa também venha a ser usado por exemplo em países do terceiro mundo onde não haja médicos, ou se calhar só haja um enfermeiro ou às vezes nem isso, e então será melhor ter lá um programa que faz diagnóstico psiquiátrico prévio, para poder despistar doenças ou encaminhar os doentes.

AP - Mas é tipo, fazem um teste à pessoa e depois o computador analisa, como é que é?

LMP - Introduzem-se os sintomas, ou o programa pergunta quais são, se há este sintoma, se há aquele, desde há quanto tempo, etc.

AP - Mas isso levanta imensos problemas éticos... Pode-se colocar um rótulo a uma pessoa, uma classificação, que às vezes pode não mais passar. Quer dizer o nosso cérebro é uma coisa por demais complicada, pode ter-se dado um "click" e aparecerem esses sintomas...

LMP - Muitas vezes o uso desses programas é para despistar doenças e encaminhar os doentes. Chega um doente, para onde é que ele vai ser orientado? Acha-se mesmo que ele tem um problema psiquiátrico ou não tem? Se tem é deste tipo ou daquele? É uma coisa que pode esperar ou é uma coisa urgente? Quer dizer, não é o programa que vai fazer o tratamento do doente, mas é para ajudar a encaminhar os casos. Por vezes na circunstância não há alternativa melhor: mais vale isso do que simplesmente não fazer nada.

AP - Ou seja, a nível ético, quer neste caso quer no outro que falava das urgências, concorda que seja utilizado este tipo de sistemas, que é uma forma de aumentar a eficácia do centro hospitalar?

LMP - Claro. Concordo perfeitamente.

AP - Ou seja, para si pessoalmente a questão ética acaba por não ter...

LMP - As questões éticas, no fundo, porque é que são difíceis? Porque são um jogo entre objectivos que colidem. No caso do aborto, há objectivos que colidem. Há o desejo da mãe, depois há o objectivo de não acabar com a vida. Portanto o problema ético é sempre um conflito de se desejar várias coisas ao mesmo tempo que não são possíveis ao mesmo tempo. E portanto a solução é a de encontrar o justo equilíbrio. Este depende muito das circunstâncias. Mas isso agora levava-nos aqui a uma conversa sobre...

AP - Pois, é melhor não entrarmos por aí. Se puder identificar áreas de investigação, e naturalmente de aplicação, da inteligência artificial à medicina, à indústria, ...

LMP - A resposta pode parecer altaneira mas são todas as áreas. Porque na verdade a nossa civilização tem atingido uma complexidade muito grande, cada vez mais aceleradamente, e nós próprios temos já dificuldades em lidar com a sua complexidade. Até porque os nossos cérebros são essencialmente de homens do Paleolítico, e enquanto os computadores ainda podem evoluir, nós temos grandes dificuldade em fazê-lo, embora o nosso cérebro tenha as tais características de versatilidade e de adaptabilidade, a dita inteligência geral, que é a capacidade fundamental que o computador precisa de ter, e que pode vir a ser usada quer no diagnóstico médico, quer noutras áreas.

AP - Numa perspectiva larga, quais os traços gerais para o próximo século ao nível da inteligência artificial? Que previsões se podem traçar para os próximos 100 anos?

LMP - Esse tipo de especulação é sempre muito subjectiva. Não sou um cientista que promete o que virá, mas apenas pretendo dar pistas para que as pessoas elas próprias pensem sobre o assunto, já que as decisões de investimento podem ser colectivas. Já falámos numa espécie de biónica ao contrário, em que os homens vão evoluir no sentido de incorporar próteses informáticas, próteses com inteligência artificial. Aliás hoje em dia já se começa a pensar introduzir células jovens no cérebro de pessoas com Alzheimer e outras deficiências, e o casamento da biologia molecular com a inteligência artificial vai ser inevitável, porque na verdade o que a biologia molecular e a genética fazem são na verdade computações. Quer dizer, o que o ADN faz são computações. Embora o substracto sejam moléculas, aquilo são computações: há códigos, há instruções, há instruções para corrigir erros quando eles ocorrem. Portanto, por um lado a biologia será vista cada vez mais numa perspectiva das computações que estão a decorrer, por outro, o substracto biológico será cada vez usado mais para fabricar os próprios computadores. Além disso, já há actualmente métodos e algoritmos de computação inspirados na genética: chamam-se Computação Genética e Programação Genética.

AP - E "chips" orgânicos...

LMP - "Chips" orgânicos virão certamente. Também o modelo genético da computação é usado para a criatividade dos computadores. Porque é que os seres vivos têm criatividade? Porque combinam genes. Quando dois grupos de genes se combinam para dar um filho ele é uma combinação criativa. E na computação nós usamos vulgarmente esse método, que consiste em misturar genes de programas e de parâmetros de programas. Certos genes fazem com que um programa se comporte duma certa maneira, outros genes de outra, e misturamos genes de versões diferentes de um programa para ver se a combinação não dará um programa melhor. Se der, juntamos esse ao "pool" genético de programas, e começamos a cruzar os programas com os melhores genes. Se não der, deita-se fora, morre como numa evolução. Chama-se a isso Programação Genética, e existe na Informática há 20 anos, tal como a Computação Genética, que é um método de optimização. Esta última é uma técnica de programação vulgar hoje em dia, e foi inspirada em mecanismos biológicos de evolução. Quanto mais olharmos para os mecanismos biológicos como computação, maior inspiração traremos também para os computadores.

AP - A nível do dia a dia do cidadão e do espaço doméstico, qual o cenário futuro mais provável?

LMP - Vamos ao cenário doméstico. Bom, hoje em dia ele é cada vez menos doméstico. Muita gente tem um computador em casa, está ligado à Internet e, digamos, em pleno cenário doméstico estamos ligados a todo o mundo. Mas eu percebo a sua pergunta. Provavelmente os electrodomésticos vão estar ligados entre si e ligados à web, ligados aos telemóveis. Hoje em dia, nas grandes feiras informáticas, por exemplo a CeBit, já começam a aparecer electrodomésticos com capacidades de trocar informação, e já existem standards de comunicação e linguagens convencionadas para isso acontecer. Vamos portanto caminhar para situações em que o frigorífico sabe o que tem dentro, se tem lá os filetes, se ainda há bifes, se falta o leite, etc. E quando faltar faz a encomenda pela Internet ao supermercado. E nós podemos telefonar para casa e interrogar o frigorífico...

AP - Olha, "Há peixe para o jantar?"...

LMP - "Sim senhor!" "Então põe a descongelar..." O frigorífico até poderá mandar depois para o forno, que é previamente ligado. Vai haver uma maior interligação dos electrodomésticos duma casa.

AP - Li recentemente uma notícia de um aspirador que funcionaria sozinho, sem ninguém ter que estar ali... LMP- Isso é muito mais difícil por causa do problema da visão dos obstáculos, e da locomoção. O que provavelmente ocorrerá é que certas zonas da casa terão que se adaptar para que possam existir esses tipos de robôs. No chão é difícil mas talvez possam andar no tecto. O tecto está relativamente livre, e talvez possa haver uns carris no tecto, e o robô possa descer dependurado do tecto. É mais fácil evitar obstáculos, a locomoção já tem os caminhos pré-definidos, e talvez possa fazer aspirações e verificar se está tudo bem arrumado. De um ponto de vista de informática no lar os diversos electrodomésticos vão estar cada vez mais ligados num todo, e nós poderemos comunicar com eles e deixar-lhes mensagens à distância. Uma área doméstica que vai aparecer em breve, para além do comércio electrónico que hoje em dia já existe, em que a pessoa tem as suas listas de compras no computador, encomenda e vão levar a casa, é a área do entretenimento. Actualmente temos 50-60 canais de TV Cabo, mas viremos a ter centenas de canais e poderemos além disso fazer "download" de vídeos em arquivo que desejamos ver. Não teremos que ver apenas o que está a ser transmitido na altura: a televisão torna-se interactiva e poderemos encomendar no próprio momento, especificamente para nós, aquele filme que desejávamos ver. Portanto o número de possibilidades de programa vai a crescer, e nós já não teremos tempo nem paciência para procurar e escolher. Toda a gente tem essa experiência, de chegar a casa e ter que ver as várias páginas de jornal mais a revista da TV Cabo para saber o que vai dar. Ora, neste momento até tenho um projecto de investigação a ser preparado no sentido de produzir um programa de inteligência artificial que nos ajuda a escolher programação. Ele permite-nos explicitar do que gostamos. Dizer, por exemplo, gosto muito de filmes, mas não gosto de filmes a preto e branco, a não ser que sejam os filmes do Bogart, aí já gosto, mas mesmo assim só daqueles depois de 1935. Posso informar o computador destes meus gostos. Quem diz filmes diz documentários, do tipo tal ou do tipo tal. Se estiver a pensar viajar para um certo país, estarei muito interessado se aparecer um documentário sobre esse país, e quero vê-lo. Ou então porque os meus filhos estão a estudar um certo tópico para um trabalho escolar. Nós diremos ao nosso computador, que estará ligado à televisão, as nossas preferências e as nossas regras, mas vamos poder mudar as regras ao longo do tempo. E se estão várias pessoas numa sala, o programa poderá conciliar as preferências de uns e de outros. Também é óbvio que se dissermos gostar de futebol o computador não deverá dar-nos futebol 24 horas por dia. Terá que saber dosear. E ainda perceber que se gosto de um programa dum tipo provavelmente também gosto de um programa daquele outro tipo. Como saberá? Porque houve pessoas com gostos e escolhas semelhantes aos meus, e que fizeram escolhas de programas que eu nunca vi mas que, por analogia, poderei gostar. Então o programa propõe-nos uma oferta. Isso permitirá conciliar a rotina com a variedade e novidade. É uma coisa que vai surgir de certeza. Aliás a companhia americana TiVo já está a dar passos nesse sentido (ver em http://www.tivo.com/ ).

AP - Provavelmente esse género de sistemas, tal como os electrodomésticos de que falava há pouco, aparecerão inicialmente a custos muito elevados e que progressivamente irão baixando e tornando-se acessíveis a um maior número de pessoas. Outro aspecto que eu achava interessante seriam aplicações a nível da Internet.

LMP - Nós temos a Internet, e cada vez mais muito da nossa vida vai passar por canais que acedem às coisas que nos interessam mas que estão dispersas. Vamos precisar de agentes artificiais aos quais comunicamos os nossos interesses, aquilo de que estamos à procura. Aliás existem já alguns, simples, que vão à procura pela Web de coisas que nos interessam, e depois alertam-nos mandando mensagens a dizer o que encontraram. Tal como para os programas que nos ajudarão a escolher programas de televisão, também daremos instruções a esses agentes na forma de regras a seguir.

AP - Podemos ter regras específicas nossas, não é?

LMP - Sim. Um agente artificial será o nosso intermediário com a Web, tal como podemos indicar a um agente de viagens o tipo de viagem que procuramos, e ele nos encontra propostas. Mas o nosso agente artificial para a Web vai ter poder de negociação. Por exemplo, podemos estar interessados em quadros de um certo período. Poderão estar à venda na Web tais quadros, e nós, que não podemos estar atentos a tudo o que se passa por esse mundo fora, teremos esse agente a quem dizemos que quadros deste período negoceie, comece a negociar entre tanto e tanto. Ele terá uma margem de liberdade para negociar, fora disso consulta-nos. Esses agentes vão precisar de inteligência, está-se mesmo a ver. E poderão ir mais longe, fazendo contratos em nosso nome. Tal como temos advogados para realizar contratos, haverá agentes que fazem esses negócios e esses contratos por nós.

AP - Para fazer uma síntese, segundo a sua opinião, não teremos uma perspectiva futura pessimista de oposição entre máquina e o homem, e uma possível revolta da máquina, mas sim uma perspectiva de simbiose e de evolução conjunta da máquina e do homem, e de uma interacção e interajuda para a vida e para as tarefas diárias.

LMP - É isso que eu considero uma evolução natural, numa sociedade democrática. Porque essa não é uma questão científica, é um problema político. Nós vamos usar os computadores ou vamos fazer robôs para substituir soldados no terreno? Já vimos como está a evoluir a guerra inteligente, com os mísseis e tanques inteligentes. Hoje em dia pesquisam-se tanques que actuam no terreno, comunicam entre si, actuam como se fosse uma equipa conjunta. Não está lá nenhum ser humano dentro, e são capazes de tomar decisões no local. Caminha-se para aí, não é? Caminha-se para a automatização da guerra. Mas os foguetões desenvolvidos para a guerra fria põem agora satélites em órbita que permitem todas estas comunicações entre computadores. Quer dizer o uso que damos à tecnologia não está pré-determinado. O que a ciência faz é gerar uma série de possibilidades. Depois, quais as possibilidades que são aproveitadas e o uso que se faz da tecnologia normalmente escapa ao cientista. Quando este faz estudos dos genes que permitem corrigir doenças genéticas isso poderá ser usado para modificar as pessoas, para as transformar em robôs. Portanto as pessoas em geral devem estar a par do avanço da ciência para se aperceberem destas opções. Não só porque os avanços da ciência são fascinantes em si, muito mais interessantes que qualquer telenovela, mas porque têm que estar informados para em conjunto exercerem a pressão e os seus direitos políticos no sentido da sociedade evoluir para aqui ou para ali. Numa sociedade em que o que mais conta é a ganância e o lucro, é óbvio que as coisas vão correr mal.

AP - E inclusivamente numa sociedade globalizada... LMP- Envolve a discussão do como se aplica o dinheiro em ciência. Politicamente, quando há dinheiro ele vai para a Saúde ou para tanques de guerra mais sofisticados? Vai para armas biológicas letais, ou vai para outro fim mais desejável, como para conseguir que os cegos possam começar a ver com a ajuda do computador? Essa discussão tem passado muito ao lado do interesse das pessoas. Os jornais trazem muito pouco sobre ciência, fala-se pouco sobre isso, programas de televisão específicos há poucos, debates na televisão muito menos. Há mil debates sobre o pontapé que um futebolista deu numa bola, mas questões importantes para todos nós acerca da ciência não se debatem. Temos que começar por aí, por vocês jornalistas, que têm um papel muito importante em trazer a debate estas questões.

AP - Já estamos a alongar a nossa conversa, mas só mais três coisas. Primeiro, o futuro está a passar por uma maior relação com a máquina, o que faz com que muitas vezes o homem deixe de trabalhar com um colega e trabalhe só com o computador. O facto de se porem emoções no computador é para evitar que o homem caia um bocado na solidão, é em parte para colmatar esse vazio criado pela ligação intensa entre homem e máquina, ou existem outras razões? Tem sentido não deixar o homem cair na solidão fazendo com que o computador consiga estabelecer um diálogo simpático com o homem?

LMP - Penso que não há ninguém que proponha realisticamente que substituamos as relações com os seres humanos por relações com o computador, mas o perigo existe de na verdade isso se tornar num sucedâneo. Li recentemente um livro sobre isso, "The De-Voicing of Society" de John L. Locke, em como as pessoas já não falam umas com as outras, já não têm tempo para falar, estão sempre a fazer "zapping", já perderam o vocabulário, são seres passivos em que só lhes entra informação, e não são capazes de produzi-la articuladamente. O relacionamento humano está a ficar muito mais pobre, e ainda por cima as pessoas querem relacionar-se com outros que estão à distância, através da Web, porque os mais próximos dos seus interesses imediatos estão é acessíveis via a Web, e voltam as costas aos que estão mais próximos fisicamente, em favor daqueles que estão mais próximos, digamos, intelectualmente. Mas isso não tem a ver propriamente com a reacção emocional do computador. No sentido que eu o vejo, esse é mais um problema de comunicação, o de o computador não estar apenas atento ao que escrevemos no teclado, mas tenha uma câmara que perceba também o nosso estado de espírito, e possa reagir em conformidade com ele. Sei lá, o computador poder-me-ia dizer: "Luís, já estás a fazer muitos erros pá, não seria melhor ires agora para casa? Deixa isso para amanhã, estás com um ar cansado, já ontem trabalhaste 10 horas e tal..."

AP - Isso acaba por ser útil, e acaba por ter uma função. Se não existe outra pessoa ao lado que consiga identificar esses sintomas e consiga fazer esse comentário, se calhar, se partir da máquina é melhor do que não partir de ninguém.

LMP - Exacto.

AP - Só mais uma pergunta mesmo, a nível de investigação em IA em Portugal, como é que estamos? Muito atrasados em relação aos restantes países?

LMP - Em Portugal, em certas áreas, estamos na verdade na crista da onda da inteligência artificial. Acho eu.

AP - Em que áreas, especificamente?

LMP - Não sendo suficientemente humilde, na zona em que trabalhamos eu e a minha equipa, e que verdadeiramente conheço, é uma área em que somos reconhecidos mundialmente.

AP - E é qual?

LMP - É a zona de Representação de Conhecimento e Raciocínio.

AP - Mas a ideia que me dá essa designação é que acaba por ser tudo um encadeamento de regras, tipo "se...então", de construções lógicas. E o computador trabalha em função de um determinado número de implicações lógicas, e só a partir daí é que consegue ser inteligente, não é?

LMP - Exactamente. Ele precisa dessas funções lógicas de maneira bastante assídua, mas também essas funções lógicas não estão fixas, não se pode dizer que há estas e tais maneiras de raciocinar hoje em dia, e que daqui a uns anos não há outras maneiras de raciocinar. Bem pelo contrário. Os métodos de raciocinar têm evoluído e os próprios computadores ao obrigarem-nos a pensar sobre isso -- e eu trabalho nessa área dos métodos de raciocínio -- fazem com que percebamos que afinal os podemos melhorar, e até inventar novos métodos de raciocínio. Por exemplo, a demonstração por absurdo é uma coisa que as pessoas aprendem na escola, nomeadamente que se uma hipótese conduz a uma contradição então é porque a hipótese era falsa. O método de redução ao absurdo foi inventado pelos Gregos. A dada altura não existia, mas depois de inventado e aceite passou a raciocinar-se também assim, passou-se a ensinar nas escolas e vulgarizou-se. Como esse há vários outros métodos de raciocínio que têm sido inventados recentemente, por virtude da própria necessidade de ensinar o computador a raciocinar. E alguns desses métodos irão emigrar para as escolas, irão mesmo. Portanto o raciocínio, a capacidade de pensar, é uma coisa que está sempre em aberto, nada nos impedindo de pensar de outra maneira. Mas também os métodos de raciocínio não chegam, porque o computador não está a raciocinar, digamos, num aquário, numa cúpula; o robô tem que estar inserido num mundo, tem que ter órgãos sensoriais, tem que ter uma capacidade de acção, tem que saber observar as consequências da sua acção, tem que ter um corpo, em resumo, não pode ser simplesmente um espírito desenraizado. E, justamente, uma coisa são as diversas componentes do que é necessário para ter inteligência artificial no seu aspecto de análise, e depois tem o outro aspecto que você há bocadinho referiu que é o de síntese, em que é preciso agarrar nestas partes todas e fazê-las funcionar em conjunto. Fazê-las funcionar com o braço mecânico e com a lente de televisão, com as rodinhas, e tudo o mais que for necessário. Porque a inteligência artificial também tem um aspecto de engenharia, e na verdade visa construir algo artificial. A dada altura é preciso agarrar nas peças e pô-las todas juntas, e isso não é nada fácil.

AP - Mas é possível programar uma máquina ou fazer um sistema com capacidade criativa? Ou seja que junta a experiência que tem e a partir daí elabora, tal como nós o fazemos?

LMP - Nós não sabemos bem em que consiste a nossa capacidade criativa, portanto também não sabemos muito bem ensiná-la ao computador. O querermos ensinar o computador a ser criativo vai-nos obrigar a perceber melhor a nossa própria criatividade. E provavelmente a criatividade acabará por ser um misto de computador-homem. Aliás há já muitos artistas que usam o computador. Quer artistas plásticos quer músicos, que utilizam o computador para aumentar a sua criatividade. O computador é um instrumento de criatividade, e eu nem sei se nós queremos um computador simplesmente criativo. A criatividade do computador tem que fazer sentido para nós, e portanto, penso eu que será um processo conjunto.

AP - E relativamente aos sentimentos. É possível a um computador reconhecer e exprimir sentimentos?

LMP - Por enquanto é possível. Tudo é possível enquanto não for demonstrado impossível, o que é quase impossível de fazer...

AP - Ou seja, pode-se dizer que não há limites. Acaba por não os haver...

LMP - É muito difícil provar que algo é impossível, não é verdade? E portanto se nós acreditamos na nossa inteligência, se acreditamos no nosso conhecimento, na capacidade de percebermos o mundo cada vez melhor, e portanto também de dominarmos a realidade, modificando e construindo artefactos, tudo é possível. Estarmos a dizer que algo não é possível é sempre referente ao estado de ignorância que nós temos...

AP - Mas presentemente, no estado da ciência actual e a investigação actual, é possível haver uma relação afectiva com o computador?

LMP - É. Hoje em dia há bastante investigação sobre a inteligência emocional, a qual também está aí na moda por causa do livro Emotional Intelligence e dos trabalhos do casal Damásio. Mas o que é certo é que, mesmo antes disso, já se fazia investigação no uso das emoções no computador. Até porque o computador precisa de dialogar com o homem. Precisa de entender por exemplo as expressões faciais do homem, fazer expressões faciais que o homem entenda. Existem robôs, por exemplo o Cog, do laboratório de IA do MIT, que tem olhos, com duas câmaras de televisão como pupilas, e por cima deles sobrancelhas móveis, além de umas orelhas móveis também. Quando ele põe as sobrancelhas assim, de um certo modo, mostra que não está a perceber o que lhe estamos a dizer, e ele próprio reage às minhas sobrancelhas ou ao meu sorriso, pois também exibe um sorriso articulável. Quer dizer, para o computador a emoção é uma forma de comunicação também, que usa para se relacionar. E portanto, para comunicar com o computador também o podemos fazer através das nossas expressões faciais. As emoções existem porque evolucionariamente se verificaram necessárias à comunicação, e o computador precisará cada vez mais delas.

AP - Mesmo para ele sobreviver no meio, não é?

LMP - Por exemplo, um computador pode estar num estado emocional optimista ou pessimista. Um computador que esteja num estado pessimista ou céptico, quando está a resolver um problema está sempre com dúvidas. Não sabe se realmente tem a boa informação, vai constantemente confirmar, vai fazer mais umas contas, e pronto, pode estar tão pessimista que não chega a fazer nada porque está sempre em grande em dúvida, e pode-se dizer que entra em depressão. É o que chamamos a pesquisa em largura.

AP - Mas isso também é programado, não é?

LMP - É. O computador optimista, crédulo, assim que encontra uma pista para um resultado acha que aquilo está no caminho da solução e vai logo para a frente, às vezes com maus resultados. É o que chamamos a pesquisa em profundidade.

AP - Quando conhecemos uma pessoa poderemos criar empatia com ela, poderemos simpatizar logo à primeira, e há pessoas que à partida, até sem ter trocado uma palavra, olhamos para elas e não simpatizamos. É possível programar a máquina, ou a máquina ter esse tipo de relacionamento, aleatoriamente, relacionar-se com uma pessoa e não gostar e relacionar-se com outra e mostrar alguma afectividade...

LMP - Penso que as máquinas têm que gostar das pessoas, não é? Isso será uma das leis da robótica, a 1ª lei da robótica: "Todo o robô gostará de qualquer pessoa".

AP - A esse nível já existem limites, pode dizer-se que aí existe um limite ético à inteligência artificial.

LMP - Repare, muitas vezes nós gostarmos ou não de uma pessoa tem a ver com fero-hormonas, os sinaisinhos químicos invisíveis, os cheiros que a gente nem dá por isso. Tem a ver com a constituição facial das pessoas ou a sua atitude, que nos faz lembrar às vezes o nosso pai ou a nossa mãe. Está provado estatisticamente que as pessoas se casam com pessoas semelhantes aos pais, fisionomicamente semelhantes, em média. Isso está mais que provado, com centenas de milhares de casos. Também há a questão das raças: a pessoa empatiza mais ou se calhar percebe melhor as emoções de alguém da sua raça do que de outra raça porque há pequenas diferenças que nós não conseguimos interpretar. Aliás é vulgar dizer-se que para nós os orientais parecem-nos todos um pouco iguais e vice versa, porque não temos o treino de entender aquele tipo de fisionomia. Portanto nós vamos ter que ter computadores que saibam adaptar-se, o computador vai ter de perceber: "Ah, não, este sujeito é provavelmente japonês e então tenho que fazer assim... e nunca digo que não, e tal e coisa... ". Se imaginarmos um robô, digamos ao balcão de um aeroporto a fazer o "check-in", ele vai ter que saber adaptar-se culturalmente, isso é inevitável.

AP - Esse tipo de cenário, estava a pensar em mercado de trabalho, retira ao homem a necessidade propriamente dita de trabalhar. O homem passa a ter um estatuto completamente diferente. É complicado também porque o robô começa a substituir o homem. Julgo que o homem está a evoluir para uma mentalidade em que isso não o preocupa minimamente porque poderá então fazer coisas que sempre quis fazer, e o indivíduo em sociedade ganha uma autonomia maior, mas poderá criar problemas não é?

LMP - Claro. A tendência é para que os robôs possam fazer aquilo que nós não gostamos de fazer.

AP - Sim, mas por exemplo, ao dono de uma empresa pode-lhe ficar mais barato meter não sei quantas máquinas a fazer o serviço que os humanos, os quais mesmo que não gostassem necessitavam de fazer porque precisam ter um salário. Isso poderá ser perigoso.

LMP - Eu não sei se vai ser mais barato comprar um robô sofisticado ou fazer antes um implante num ser humano que o transforme num robô. Eventualmente esse implante, ligado a um computador central, programa esse ser humano. Isso é um cenário possível. E nós sabemos ao que a ganância do lucro pode levar, e que o capitalismo selvagem levará certamente a isto. Porque se já temos seres humanos com uns corpos óptimos, articulados, que se sabem mover coordenadamente, com olhos excelentes, não sei para quê fazer um robô...

AP - Isso é extremamente perigoso, não é? Dá ideia que é um pouco assustador. Será que isso é positivo?

LMP - Não será certamente positivo para esses seres humanos, mas será positivo para os outros que vão beneficiar disso, não é? Mas tal não é um problema novo. Quer dizer, muito do mundo funciona à custa de explorar pessoas. Pergunto se a grande maioria das pessoas actualmente não são robôs, com os seus algoritmos diários, programados para se levantarem a tal hora, terem que ir para o emprego fazer actividades repetitivas, levados a comprar coisas que não lhes interessam para nada, programados pelo marketing para ter estes e aqueles pensamentos e estes e aqueles desejos. Pergunto se não estamos já todos robôtizados?

AP - O grande problema é que o homem, mesmo que não dê por isso, mesmo que seja robôtizado, tem a consciência da consciência, mesmo que tenha um chipzinho implantado, a não ser que ampute essa consciência da consciência. Mesmo que tenha lá o chipzinho a funcionar ele vai ter sempre uma consciência daquele: "porque é que eu estou sempre a vir para aqui, porque é que, vai ter sempre esse tipo de trabalho, etc." É difícil dar uma consciência da consciência ao computador.

LMP - Tecnicamente não é complicado, porque basta que um programa possa processar outro programa, e nós fazemos isso. A capacidade de se ver ao espelho é possível.

AP - Isso pode colocar também o computador em pânico, ele começa a interrogar-se, pode levá-lo à inacção. Por exemplo, há seres humanos em que leva...

LMP - Exactamente.

AP - Às tantas o computador começa a equacionar, e ele tem muitos mais dados. Por isso é que eu digo que é um bocado difícil um computador ter a consciência da consciência como o ser humano, porque tem à sua disposição uma informação tão vasta...

LMP - Mas repare, uma coisa é o mecanismo da consciência, ou seja, o poder reflectir, o poder especular -- e especular vem de espelho, tem a mesma raiz que espelho -- mas outra coisa é ter informação. Não vale a pena especular no vazio, não é verdade? E a sensação que tenho é que as pessoas hoje em dia pura e simplesmente não percebem como é que a sociedade funciona. Não têm a noção dos mecanismos globais económicos, não têm a noção dos métodos de marketing e de campanhas para as induzir a ter este tipo de estilo de vida ou aquele, ou seguir aquela moda ou aquela outra, não têm o conhecimento acerca dos determinantes biológicos que os levam a comportarem-se desta ou daquela maneira, não percebem ou sabem muito pouco de sociologia. Hoje em dia há uma quantidade de conhecimentos acerca da civilização que a maior parte das pessoas não tem, porque os seus cérebros estão ocupados com conhecimentos irrelevantes sobre o futebol, sobre as modas, sobre as telenovelas... Pergunto-me como é que as pessoas podem ter consciência quando não têm informação de base e não têm espaço e tempo mental, mesmo que tenham a informação de base. Aliás ela está acessível, está nas bibliotecas, está em todo o lado, quem quiser tem-na. Têm é uma falsa consciência. É-lhes prescrito, olhe, a consciência que você deve ter é esta outra. E são conscientes, mas com essa.

AP - Quais os benefícios, as possíveis vantagens de dar emoções a uma máquina, ou fazer com que a máquina se relacione com o ser humano de maneira emocional?

LMP - Ora bem, hoje em dia as emoções estão muito na moda. Mas as emoções são antigas e correspondem ao cérebro, ao paleocérebro, essencialmente ao cérebro dos répteis, em que a emoção é um estado global do organismo provocado sobretudo por agentes químicos, por hormonas que se espalham no cérebro, e a partir do deste espalham-se no corpo. Um réptil com uma inteligência limitada tem que reagir de maneiras muito esquemáticas, do tipo, "se há perigo fujo", "se há perigo luto", ou "isto é uma oportunidade sexual boa, avanço", e coisas assim. Portanto são o tipo de reacções com uma análise pouco fina da própria situação e das alternativas e possibilidades de reacção diferentes, e com pouca, também, capacidade de antever o que vai acontecer no futuro, que é uma característica maior de alguns mamíferos, e em particular do Homem. Nós prevemos o futuro e adaptamo-nos previamente, ou então mudamos o futuro para ser aquilo que queremos. Isso exige as faculdades intelectuais superiores. Mas as pessoas têm a noção de que as emoções são algo de puro, que brota de uma fonte interior pristina, completamente pura e incorrompida, e portanto só têm que seguir as emoções para encontrar a solução. Como elas vêm lá do fundo, não é, como uma fonte que jorra do fundo da montanha, de certeza que são boas e não foram ainda corrompidas. Embora, na verdade, as emoções sejam altamente contraditórias. A pessoa tem uma noção de que quer isto mas também quer fazer o contrário, tem não sei quantos desejos contraditórios. E eu pergunto como resolve as suas emoções. Resolve-as, depois, com a tal consciência que pensa sobre elas, com a tal consciência reflexiva. E é portanto por isso que, evolucionariamente, aparece o córtex dos mamíferos e aparece o neocórtex nos seres humanos, capazes de melhor controlarem as emoções. Aliás, quem faz ciência, quem teve uma formação científica, uma das primeiras coisas que aprende é que as emoções têm que estar separadas digamos, do estudo científico. Têm que estar separadas porque eu não posso dizer assim, este teorema é verdadeiro porque eu gosto muito dele, porque achava bom, porque far-me-ia sentir muito quentinho que ele fosse verdadeiro e seria óptimo. Pelo contrário, quando o cientista sente isso tem que redobrar a crítica. O homem de ciência tem que ser sempre muito crítico, porque de facto acontece isso, a pessoa deseja que o resultado seja verdadeiro e daí a nada está a fazer um passo errado na demonstração do teorema. Isso é mesmo verdade. O desejo que aquilo seja verdadeiro, a emoção, o desejo de ser verdade o que descobriu, o que vai comunicar aos outros, tudo isso, são estados emocionais, que têm que estar bem separados da actividade científica. O que não quer dizer que as emoções não tenham também um valor cognitivo importante...

AP - Qualquer pessoa acho já sentiu um momento em que, mesmo que esteja a resolver uma equação ou a escrever filosofia ou literatura, a pessoa está em euforia e em ebulição com aquilo tudo, não é?

LMP - Exacto. Em certas ocasiões a pessoa tem que se, digamos, auto-hipnotizar. Acreditar que está a fazer a coisa correcta, que está a atingir desígnios importantes, que dão uma sensação completa de realização e de bem-estar. E os cientistas sentem isso também. Os cientistas de certa maneira são um pouco religiosos, porque têm aquele sentimento de perceber as complexidades do mundo, a própria beleza dessa complexidade. Mas que também requer um caminho intelectual difícil, porque hoje em dia vivemos num mundo sem sentido intrínseco. Hoje em dia é já vulgar não se acreditar em Deus, que o mundo tem um sentido qualquer, que a existência tem sentido, que o universo vai para algum lado. Estamos aqui perdidos, demos à costa aqui neste cosmos, estamos naufragados aqui nesta realidade. Mas para mim isso é extremamente belo, que não haja sentido nenhum, porque então eu posso fabricar o sentido que entender. Eu não gostaria de ter um universo em que o sentido está definido à partida, ter que seguir esse sentido. No fundo é isso que os filósofos existencialistas nos vieram dizer, que temos que fabricar o nosso próprio sentido. E hoje em dia, a psicologia evolucionária acrescenta que há um sentido fabricado pela espécie e pelas necessidades evolutivas que levaram ao modo de funcionar do cérebro humano. Mas é um sentido de base, não é um sentido prédestinado. Isto leva-nos ao tópico da religião artificial. Porque, a dada altura, não bastam as emoções artificiais. Vamos ter que dar aos computadores, aos robôs, uma religião. Vamos ter que lhes dar grandes desígnios, um dos quais há bocado dissemos: "Serás sempre simpático para todo o ser humano". Vamos ter que fazer uma lista de mandamentos, afinal de contas.

AP - Mas qual a necessidade desses desígnios para o computador?

LMP - É uma ética. No fundo temos que lhes dar regras de comportamento, uma ética.

AP - Para ele não sair do controlo, para ele estar determinado culturalmente, para as suas acções também não fugirem muito da norma, é isso?

LMP - Não queremos controlar os computadores, até porque provavelmente vai ser impossível. Isso é apenas um receio um pouco paranóide perante o desconhecido: Quer dizer, nós queremos controlar o desconhecido, mas é impossível controlar o desconhecido.

AP - E nessa medida é que se diz que é uma ameaça, que poderá ser um perigo porque não é controlável?

LMP - Tudo é um perigo. Nós estamos aqui numa sociedade complexa, num mundo globalizado, num mundo que funciona de maneiras que nós ainda desconhecemos. Os economistas passam a vida a dizer-nos que conhecem, mas depois verifica-se que afinal não conheciam. Estamos rodeados de desconhecido por todos os lados e não devemos ter medo. Os seres vivos desde que começaram a sua caminhada evolutiva sempre estiveram rodeados de desconhecido por todos os lados e já chegaram muito longe. Portanto nós devemos estar relativamente optimistas, se há uma época e se há um sentido para a vida é o sentido dado por essa evolução, e que hoje em dia é estudado pela chamada psicologia evolucionária, pela sociobiologia. Digamos que o nosso sentido é o sentido acumulado da nossa evolução. Os computadores, na medida em que são uma criação nossa, é que no fundo nos estão a permitir lidar com essa própria evolução e a complexidade das coisas. Se desligassem todos os computadores o mundo parava e torna-se uma coisa completamente diferente. Penso que as pessoas têm a noção disso, de que eles evoluíram connosco e connosco continuarão a evoluir...

Luís Moniz Pereira
Universidade Nova de Lisboa

LMP@di.fct.unl.pt

http://www.geocities.com/revistaintelecto/iae.html, noviembre 15 de 2007

Nota

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Medellín, Antioquia, Colombia
Magister en Filosofía y Politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Diplomada en Seguridad y Defensa Nacional convenio entre la Universidad Pontificia Bolivariana y la Escuela Superior de Guerra. Docente Investigadora del Instituto de Humanismo Cristiano de la Universidad Pontificia Bolivariana. Directora del Grupo de Investigación Diké (Doctrina Social de la Iglesia). Miembro del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB). Miembro del Observatorio de Ética, Política y Sociedad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del Centro colombiano de Bioética (CECOLBE). Miembro de Redintercol. Ha sido asesora de campañas políticas, realizadora de programas radiales, así como autora de diversos artículos académicos y de opinión en las áreas de las Ciencias Políticas, la Bioética y el Bioderecho.

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