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jueves, 20 de agosto de 2009
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Publicado por
Beatriz Campillo
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0:59
Le injertaron una oreja en la nalga
miércoles, 19 de agosto de 2009
Periodismo.com - 3.8.2009 16:16
Le injertaron una oreja en la nalga
Un grupo de médicos logró salvarle la oreja a una mujer implantándosela en la cola. La chica perdió esta parte de su cuerpo cuando una amiga se la arrancó durante una pelea.
Un grupo de médicos implantó una oreja en la nalga de una mujer para que no perdiera esta parte de su cuerpo. Todo comenzó cuando Julia Schwarts se peleó con su ex mejor amiga por un novio. La lucha fue tan feroz que Michaela Bohn le arrancó a Julia la oreja de un mordisco.
La cuestión fue que esa parte de la cara estaba tan perjudicada que los médicos no podían coserle la oreja de inmediato. En busca de una solución para que el costado de la cabeza de Julia sanara y a la vez la oreja no se descompusiera durante la espera, los médicos de Colonia, Alemania, se la implantaron temporalmente en una nalga.
Una vez que la cara sanó los doctores se la reubicaron en el lugar correspondiente para las orejas. Ahora sí, los médicos están confiados de que la cabeza de Julia no la rechazará.
A pesar del esfuerzo y la creatividad del equipo médico, la mujer les inició acciones legales. "Mi cliente ha sufrido un enorme estrés emocional. Temía salir de la casa por su desfiguración hasta que se la recolocaron", declaró su abogado, Reinhard Birkenstock.
Periodismo.com
http://noticias.ar.msn.com/articulo_periodismo.aspx?cp-documentid=21015780
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EXPERIMENTACIÓN
Publicado por
Beatriz Campillo
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22:33
«A las farmacéuticas no les interesa buscar la curación»
«A las farmacéuticas no les interesa buscar la curación»
Richard Roberts, premio Nobel de Medicina (1993), defiende el acceso libre y gratuito a las publicaciones de investigaciones científicas y critica al 'lobby' farmacéutico por su afán de buscar negocio y no de curar enfermedades
Richard Roberts, durante la entrevista en el Campus de Excelencia. OLIVER BOSSECKER MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE - Gran Canaria - 28/06/2008 14:56
Richard Roberts (Derby, Reino Unido, 1943) defiende con énfasis la libertad de acceso a las publicaciones científicas, porque, dice, la investigación se hace "para que el público la conozca". Con la misma rotundidad critica la falta de ética en las grandes compañías farmacéuticas por no tratar de curar enfermedades, sino de lucrarse con los medicamentos para patologías crónicas. Roberts estuvo esta semana en el Campus de Excelencia, que se celebró en Gran Canaria, para mostrar que sí hay fondos para investigar en enfermedades de los países pobres y reclamar que las empresas tengan un departamento de investigación al margen de la obtención de beneficios. Premio Nobel de Medicina en el año 1993 por sus investigaciones sobre el ADN, Roberts trabaja desde los años 70 en BioLabs, que creció con la venta de enzimas de restricción (las que son capaces de cortar el ADN en un punto concreto) y que hoy se dirige a la búsqueda de fármacos para enfermedades de países en desarrollo y a bioenergía.
¿Hay todavía muchas trabas a la difusión de la ciencia, a pesar de Internet?
La mayor parte de las publicaciones están controladas por los editores que tienen derechos de propiedad intelectual sobre ellas y que, por tanto, te cobran por leerlas. Incluso yo tengo que pagar por poder leer mis propias investigaciones.
¿Hay alguna forma de cambiar la situación y acceder libremente a este conocimiento?
Un ejemplo de cambio es que el Congreso de EEUU ha obligado a que toda investigación que se haga con cargos a los fondos del National Institutes of Health [centro de investigación médica dependiente del Gobierno] tiene que ser de acceso libre a todo el mundo en 12 meses. Ahora intentaremos que se pueda leer gratis en seis meses, después en tres meses y después inmediatamente.
Ha cuestionado la ética de las compañías farmacéuticas en sus conferencias. ¿Cree que en estas empresas predomina el negocio frente a la cura de enfermedades?
Sí, es un problema gravísimo, en la medida en que existen empresas privadas que fabrican medicamentos y precisamente, como son privadas, su objetivo es tener beneficios. Por eso buscan fármacos para enfermedades a largo plazo. Y si yo como compañía desarrollo un fármaco que me ha costado cientos de millones de dólares de investigación, pero que cura la enfermedad, ¿cuánta rentabilidad puedo esperar si se termina el negocio? Las empresas no tienen ningún incentivo a desarrollar fármacos que realmente acaban con la patología.
¿Cree que debería aprobarse una ley que obligase a que los beneficios que obtienen por fármacos de enfermedades crónicas se destinen, en parte, a la investigación de curas para enfermedades que afectan a personas con pocos recursos o patologías que afectan a población escasa?
Creo que es una decisión que debe tomar la propia compañía, no creo que se deba legislar. Y la razón de no legislar es que las grandes empresas saben los caminos para evitar aplicar esta medida, o bien harían ver que en realidad sí están invirtiendo ese dinero. Lo que es necesario es separar el descubrimiento de una curación de enfermedades de la venta de medicamentos. No podemos pensar que las empresas van a buscar curaciones, porque no les interesa. Y por eso se necesita al sector público, para que los institutos públicos de investigación, con financiación del Gobierno, se fijen en las causas y las curas de las enfermedades.
Una de las líneas de investigación de su empresa es la filariasis [enfermedad presente en 130 países en vías de desarrollo que se transmite por un mosquito y provoca la ceguera africana y la elefantiasis]. ¿Por qué se centraron en esta enfermedad?
Decidimos caracterizar el gusano de Brugia malayi para saber cómo actúa y poder hacer frente a una enfermedad que no interesa a los grandes laboratorios, que sólo quieren las enfermedades crónicas. Millones de personas padecen esta enfermedad, que afecta a su sistema linfático y, además de causar en muchos casos la ceguera, les desfigura el rostro, lo que conlleva un estigma social en muchas comunidades y un aislamiento. Además, apoyamos la investigación en centros locales de Uganda, Vietnam, Nicaragua y Camerún. Desde nuestra empresa tratamos de aplicar la ética a la investigación. Intentamos investigar en enfermedades que ahora no interesan. Y cuando sepamos curar la filariasis a lo mejor cambiamos de proyectos y nos encaminamos a la bioenergía.
¿Qué opina de las plantaciones de alimentos para producir biocombustibles?
No es ético emplear alimentos para generar energía. La alimentación es lo primero. Lo que hay que investigar es en el aprovechamiento energético de lo que no se come ni tiene otros usos, como, por ejemplo, en el caso del plátano. Cuando nos comemos un plátano, el resto es una biomasa aprovechable. Otra apuesta importante es crear un biorreactor que emplee desechos biológicos para generar energía, con restos de crustáceos o de basuras, por ejemplo.
Ha pasado casi toda su vida de investigación dedicada a la genómica. Una vez que se ha secuenciado el genoma humano, ¿cree que se producirá alguna clonación de un ser humano?
Inevitablemente llegará un día en que se clone a un ser humano, pero no es una pregunta científica, sino una pregunta que se debe hacer la sociedad, en función de las reglas sociales que se establezcan. Y una de las opciones de aplicación de la clonación será cuando haya una pareja que no pueda tener hijos por fecundación in vitro. En ese caso podrían decidir si clonan a uno de los dos para tener descendencia.
La clonación humana, ¿proporcionará más ventajas, como la mejora del conocimiento científico, o inconvenientes?
El problema aparecerá durante las pruebas de clonación, porque se crearán mutantes y criaturas que no serán muy humanas, y eso podrá llevar a detener las pruebas hasta que acumulemos más conocimiento. Pero no tengo dudas de que llegará la clonación, en 50 o 60 años.
http://www.publico.es/ciencias/130193/a/farmaceuticas/interesa/buscar/curacion
Advierte Abascal que ley sobre aborto promueve el machismo
Advierte Abascal que ley sobre aborto promueve el machismo
Según Abascal la notmativa promueve el machismo. NOTIMEX
Efectúan quinta audiencia pública sobre el tema en la SCJN
La despenalización del aborto provoca un daño grave a la democracia aseveró el ex secretario de Gobernación
Ante la SCJN, Abascal sostuvo que la normativa propicia que los varones evadan su responsabilidad, pues las consecuencias morales, físicas y psíquicas recaen solamente en la mujer
México.- Las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) que permiten la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación promueven el machismo y la irresponsabilidad del hombre, opinó Carlos Abascal Carranza.
Ante los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sostuvo que la normativa propicia que los varones evadan su responsabilidad, pues las consecuencias morales, físicas y psíquicas recaen solamente en la mujer.
Como parte de las audiencias públicas que organizó la SCJN sobre las acciones de inconstitucionalidad promovidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Procuraduría General de la República (PGR), Abascal Carranza señaló que "privar de la vida a un semejante no es solución al dolor sino fuente de nuevos dolores".
La despenalización del aborto provoca un daño grave a la democracia, pues preservar la vida de los no nacidos fomenta el sentido de responsabilidad social y crea condiciones para que nuevas vidas se incorporen en plenitud a la sociedad, aseveró el ex secretario de Gobernación.
En su calidad de director general de la Fundación "Rafael Preciado Hernández" y al recordar que es el quinto de 12 hijos, Carlos Abascal señaló que la defensa del embarazo es una cuestión ecológica, pues "preservar la vida humana es lo único que da valor a la protección de cualquier otra forma de vida".
Aseguró que la ciencia ha demostrado que el embrión es un individuo humano, que es "un derecho distinto al de quien lo lleva en su seno", por lo que las reformas aprobadas por la ALDF son contrarias tanto al espíritu como a la letra de la Constitución.
Además de violar el derecho a la vida y a la igualdad de todos los individuos frente a toda la ley, las reformas eliminan el equilibrio jurídico de que a todo derecho corresponde una obligación, sostuvo el también ex secretario del Trabajo.
A su parecer, el aborto es un negocio multimillonario en todo el mundo, y sugirió que los recursos que se destinan a esa práctica se canalicen a asesorar a las mujeres para que no incurran en ella.
Llamó a que se sancione a las clínicas "que lucren con la privación del derecho a la vida", que siguen poniendo en riesgo la salud de las mexicanas, y que los padres enfrenten responsablemente las consecuencias de sus actos, e implementar opciones como la adopción de los niños no deseados por sus padres.
A su vez, el subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad de la PGR, Juan de Dios Castro Lozano, sostuvo que "no es dudoso para nadie que el feto es un ser viviente", pero aclaró que hablaría sólo de las implicaciones jurídicas de la ley.
México debe respetar los acuerdos internacionales signados en la materia, como la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos, que obliga a los países firmantes a que toda persona tenga derecho a que se respete su vida, enfatizó.
En caso de que no se desechen las reformas, se violaría el principio de igualdad, así como el derecho de millones de varones, a quienes se les niega la posibilidad de tener hijos, pues dejan a la mujer la opción unilateral de decidir, sentenció.
Durante la segunda ronda de participaciones dentro de la quinta audiencia pública, el ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Héctor Larios Santillán, sostuvo que la interrupción del embarazo deriva en una serie de problemáticas de salud, como el síndrome de post aborto.
"No estamos ante un problema que compete sólo a la salud pública, sino al ámbito social que podría traer más dificultades sanitarias", y se corre el riesgo de legitimar una acción que puede repercutir en más problemas sociales, puntualizó.
En el acto participaron el director del Centro Mexicano de Ginecología y Obstetricia, Carlos Fernández del Castillo Sánchez, y el académico del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, Horacio Merchant Larios, así como representantes de organismos civiles.
http://www.informador.com.mx/mexico/2008/18575/6/advierte-abascal-que-ley-sobre-aborto-promueve-el-machismo.htm
Máquinas con rostro humano
martes, 18 de agosto de 2009
Máquinas con rostro humano
Los hombres están enseñando a los robots a pensar. ¿Cómo? Con la lógica borrosa
JAVIER SAMPEDRO 21/09/2008
La lógica dice que Sócrates era mortal (ya que Sócrates era humano y todos los humanos son mortales), pero no si era alto o bajo, ni si cobraba un sueldo digno o era friolero. Ser "alto" es un concepto difuso, y enseñárselo a una máquina requiere un nuevo tipo de "lógica borrosa". El problema es importante porque la mayoría de las situaciones de la vida real son difusas. ¿Hace calor o "se está bien"? ¿Cuándo pisar o soltar el freno? ¿Tiene gastritis el paciente? ¿Hay crisis o desaceleración?
"La lógica clásica aristotélica se ha mostrado eficaz en ciencias duras como la matemática o la física", dice el científico de la computación Jorge Elorza, de la Universidad de Navarra. "Pero resulta insuficiente cuando los predicados contienen imprecisión, incertidumbre o vaguedad, que es como funciona el razonamiento humano; la lógica borrosa ayuda a que los programas informáticos interpreten juicios de ese tipo".
Elorza cita como ejemplo los criterios para diagnosticar gastritis aguda: "Dolores difusos en el estómago, náuseas con o sin vómitos y molestias inespecíficas". Para que los ordenadores ayuden en el diagnóstico médico, deben programarse con la lógica borrosa, más similar a la que aplican los médicos en estos casos. "Se trata de computar con palabras en vez de con números", dice.
En la lógica borrosa, las cosas no son verdad o mentira. Una cosa puede ser verdadera al 15% (técnicamente, su "grado de verdad" es del 0,15). Y las variables (o categorías) no son números, sino nombres sin fronteras precisas (hace calor, frío o "se está normal"), y los operadores que los modifican son "bastante" o "no mucho".
Como sabe cualquier oficinista o consumidor de grandes almacenes, que haga calor, haga frío o se esté normal son tres cosas que pueden ser verdad a la vez. Y que además suelen serlo, dependiendo de a quién pregunte uno. Un termostato borroso sopesa los grados de verdad de las tres descripciones para decidir si enchufar más o menos aire frío en la sala. Esto, por cierto, elimina la clásica distinción entre optimistas y pesimistas, porque el vaso ya no está medio lleno o medio vacío, sino lleno con un grado de verdad del 0,5. Y vacío en el mismo grado. Si el vaso está a tres cuartos de su capacidad, es verdad (al 0,75) que está lleno, pero también es verdad (al 0,25) que está vacío.
Las aplicaciones de la lógica borrosa en la ingeniería crecen con ímpetu. De hecho, ya forman parte de la vida cotidiana. "Mi lavadora es de una de las dos marcas que ya usan la lógica borrosa", asegura Elorza. Las dos marcas son AEG y Miele, y utilizan estos métodos de computación para moderar el programa de lavado si la ropa "no está muy sucia": un concepto difuso.
La técnica también está extendida en los sistemas de frenado de los coches, el foco automático de las cámaras fotográficas, control de los ascensores en edificios públicos, filtros de spam (correo basura) y videojuegos. Los fabricantes no han publicitado estos avances por una razón evidente. "Frenos controlados por lógica borrosa" no es la clase de mensaje que más coches puede vender.
Pero la mala fama de la lógica borrosa se debe a que tiene el nombre mal puesto. Lo que es borroso no es la lógica -que tiene una definición matemática precisa-, sino el mundo al que se aplica, incluida nuestra percepción de sus fronteras y sus categorías.
"Las máquinas codifican lo que nosotros les transmitimos y calculan muy deprisa, pero carecen del menor grado de generalización", explica Elorza. "Los últimos avances engloban métodos que, junto con la lógica borrosa, pivotan sobre redes neuronales y algoritmos genéticos, una enriquecedora combinación de técnicas denominada soft computing El concepto de soft computing, que podría traducirse por "computación blanda" (aunque nadie lo suele hacer), fue introducido en la década pasada por el matemático azerbaiyano-iraní Lofti Zadeh, de la Universidad de Berkeley. El propio Zadeh había inventado la lógica borrosa en los años sesenta y setenta. Los avances posteriores en redes neurales (programas que aprenden de la experiencia) y algoritmos genéticos (programas que evolucionan en el tiempo) le parecieron a Zadeh un complemento idóneo para su lógica borrosa.
La combinación de estas herramientas (el soft computing) permite a las máquinas aprender a manejar conceptos difusos, muy al estilo humano. El Congreso Español sobre Tecnologías y Lógica Fuzzy va por su decimocuarta edición, que se ha celebrado esta semana en las cuencas mineras asturianas (Langreo-Mieres).
Un ejemplo en que el soft computing ha logrado notables avances es el reconocimiento de la escritura manual. Se trata de un problema correoso para la computación convencional, porque es difícil imaginar una descripción matemática precisa de la letra a que abarque a todas las aes que escribimos (y reconocemos) las personas. El soft computing sí puede manejar categorías como "más o menos una a". Recuerden que, en la lógica difusa, una cosa puede ser una a con un grado de verdad del 0,7, por ejemplo. El sistema de reconocimiento de escritura falla mucho con cada nuevo usuario, pero luego se adapta a las peculiaridades de sus trazos. Para esto sirven las redes neurales.
Las redes neurales son programas inspirados en la biología. Se componen de neuronas que reciben varios inputs y los combinan para emitir un solo output, como las neuronas de verdad. Y, también como éstas, modifican la fuerza de sus conexiones en función de la experiencia. Su aprendizaje suele ser "guiado", es decir, se basa en la comparación del resultado propuesto por la máquina con la solución correcta de la vida real.
Estos programas no pretenden ser un modelo del funcionamiento real del cerebro -tanto las neuronas individuales como sus conexiones son una caricatura de su versión biológica-, pero son capaces de aprender de la experiencia.
El 75% de los coches que se fabrican van equipados con el sistema de frenado ABS. Intel Corporation, el gigante de los chips, es también uno de los proveedores de controles electrónicos para el ABS, y utiliza la lógica borrosa. La función del ABS es manipular los frenos para evitar que el coche patine. Un largo encadenamiento de silogismos aristotélicos no ayuda mucho en esas situaciones, como sabe cualquier conductor. Los sistemas de visión artificial dependen con fuerza de la lógica borrosa. A nosotros nos parece fácil descomponer una escena visual en objetos, pero situar sus fronteras es un asunto dificultoso que nuestro cerebro tiene que resolver cada segundo.
La frontera real llega a nuestros ojos desdibujada por la imprecisión del foco, las sombras y los claroscuros. Varias interpretaciones pueden ser verdad a la vez, y es ponderando el grado de verdad como la máquina decide. Nuestro córtex visual también funciona así. Lo mismo cabe decir de los sistemas de identificación facial, reconocimiento del habla e interpretación de los gestos, algunos aparatos de diagnóstico medio y un creciente número de aplicaciones financieras.
La lógica difusa puede presumir de unos orígenes venerables. Hace ya 2.400 años que Parménides de Elea sugirió que una proposición podía ser verdadera y falsa al mismo tiempo. Su gran admirador Platón le hizo caso y llegó a admitir una tercera región entre los polos de la verdad y la falsedad. Pero estas ideas tuvieron que esperar a Zadeh para cristalizar en una forma matemática precisa, y por tanto útil para los ingenieros.
La idea de que el cerebro humano utiliza un mecanismo análogo a la lógica borrosa debe mucho al lingüista William Labov, fundador de la moderna sociolingüística. Labov demostró en 1973 que las categorías "taza" y "cuenco" son difusas en nuestro cerebro: solapan una con otra, y su uso depende más del contexto y la experiencia del hablante que del tamaño real del recipiente. Por ejemplo, muchos sujetos del experimento consideraron el mismo recipiente como una taza (si se les decía que contenía café) y como un cuenco (cuando un rato después se les sugirió que servía para comer). La decisión entre los dos nombres depende a la vez de otros factores: tener un asa, ser de cristal, llevar un plato debajo y exhibir un diámetro creciente de base a boca restan puntos a "cuenco" y empujan al hablante hacia "taza". El resultado de Labov es muy similar a la lógica borrosa: en nuestro cerebro, un objeto puede ser un cuenco con un grado de verdad del 0,7 y una taza con un grado de verdad del 0,3. Y esos grados se ajustan continuamente en función del contexto y la experiencia del hablante.
La neurobiología más reciente ha confirmado las ideas de Labov de una forma inesperada, en una serie de experimentos que han iluminado el problema central de la semántica -¿cómo atribuimos un significado a las palabras?- e incluso un tema clave de la filosofía de la mente: qué son los conceptos, los símbolos mentales con los que se teje el pensamiento humano.
La idea convencional es que los conceptos son entidades estables, que se forman y manipulan en las altas instancias del córtex cerebral (los lóbulos frontales, agigantados durante la evolución humana). El concepto "flor" sería un auténtico "símbolo" por lo mismo que lo es la palabra flor: porque se ha independizado de su significado y se puede manejar sin tener delante una flor.
Pero los datos están revelando que el símbolo y su significado son en gran medida lo mismo para nuestro cerebro. Pensar en algo rojo, o incluso pensar en abstracto sobre el color rojo, activa los mismos circuitos cerebrales que verlo físicamente.
Una pregunta común en los tests psicológicos es si dos dibujos distintos representan dos orientaciones del mismo objeto. Lo resolvemos "rotando mentalmente" el objeto, como pone de manifiesto un hecho elocuente: nuestro tiempo de respuesta es directamente proporcional al ángulo que distingue a un dibujo de otro.
El laboratorio de Herbert Bauer, en Viena, demostró el año pasado que la "rotación mental" es indisociable de la actividad de una parte del córtex motor, la misma que usamos cuando queremos mover un objeto de verdad. Se trata, según Bauer, de "una simulación interna de la rotación real de un objeto".
Cuando una persona lee el verbo "saltar" no sólo se activan sus lóbulos frontales, sino también las áreas que reciben la información de los sentidos y las motoras que rigen sus acciones. Los conceptos que manejamos se parecen menos a las definiciones de la lógica formal que a las verdades de la lógica borrosa: relativas, provisionales y tejidas con las hebras del mundo real.
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