Por qué todavía no me compré un DVD
"Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad. ¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables!¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos! Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces. ¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros? Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de.......... . años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos! Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. Las cosas no eran desechables. Eran guardables.¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'. Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado."
Eduardo Galeano
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Por qué todavía no me compré un DVD
miércoles, 12 de agosto de 2009
Eutanasia, ¿quién tiene la última palabra?
Eutanasia, ¿quién tiene la última palabra?
Aunque hace 10 años la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia en Colombia, todavía no existe una regulación al respecto. Esta semana será votado en Senado el proyecto de ley que busca su reglamentación, por lo que el debate sobre sus pro y sus contra volvió a encenderse.
Colprensa/LA PATRIA
Bogotá
Aunque hace 10 años la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia en Colombia, todavía no existe una regulación al respecto. Esta semana será votado en Senado el proyecto de ley que busca su reglamentación, por lo que el debate sobre sus pro y sus contra volvió a encenderse.
Pero ¿cuáles son las razones para un sí o un no? La historia de Gustavo Quintana, médico general de la Universidad Nacional, ha marcado intensamente el sí a lo largo de su dilata experiencia en la que ha ayudado a morir al menos a 35 personas entre los 11 meses de edad y los 89 años en todos los estratos sociales.
Él tuvo su propia encrucijada cuando fue víctima de un accidente de tránsito en el cual por poco queda cuadrapléjico por el aplastamiento de dos vértebras y la fractura de su cráneo. Esa vivencia le dio fuerzas de momento para apoyar la decisión de aquellas personas que no querían llevar una vida sin "dignidad".
"Me tiene sin cuidado si reglamentan o no la eutanasia porque ya está despenalizada. No pido que la gente acepte mi punto de vista, sino que cada persona libremente opte por su forma de muerte", dice el médico.
Para Quintana, la muerte asistida no es un deber médico sino humano, porque se trata de la culminación digna de la existencia.
En el proceso, este galeno asume una actitud ética de decirles a las familias que no hay nada más qué hacer ante tumores cerebrales o cánceres, un verdadero drama de hogar ante la imposibilidad de devolverle salud a un ser querido.
Siente que con su trabajo no está cometiendo un crimen y no entiende esa decisión como algo alevoso, dramático o trágico. Por el contrario, lo define como algo pacífico o "dulce".
Oposición
Una posición opuesta es expresada por el director de la especialización de bioética de la Universidad de la Sabana, Pablo Arango, quien rechaza la eutanasia como solución para un paciente terminal, por lo que prefiere apoyar la ortotonasia (ausencia de medios para mantener artificialmente la vida o quitarla, y dejar todo en el ciclo natural de la enfermedad).
Por eso, prefiere poner punto final al sufrimiento desde la ciencia con otras opciones que permiten minimizar esos padecimientos, como por ejemplo los cuidados paliativos (las atenciones que se dan a un paciente con una enfermedad potencialmente mortal, en fase avanzada).
"Si un paciente pide la eutanasia es porque debe cambiar de médico, por uno que sepa manejar los analgésicos. La deshidratación, por ejemplo, es una situación que se puede mejorar en un hospital o clínica", sostuvo Arango.
A propósito del proyecto de ley del senador Armando Benedetti, este científico criticó que la iniciativa intente convertir a los médicos en asesinos y los obligue a certificar falsedad.
"En el numeral siete artículo dos, dice que quienes deben aplicar la eutanasia son los médicos y que en el acta de defunción se debe poner que la muerte ocurrió por una causa natural, pero eso es mentira porque sería inducida", sostuvo el especialista en bioética.
http://www.lapatria.com/Noticias/ver_noticia.aspx?CODNOT=23242&CODSEC=5
INCONSISTENCIAS DE UN EDITORIAL
domingo, octubre 07, 2007
INCONSISTENCIAS DE UN EDITORIAL
(Acerca del debate sobre la Eutanasia)
Cuando en 1997 la Corte Constitucional de Colombia fallaba como no ajustado a la Constitución el artículo del Código Penal que señalaba que quien matare a otro (el médico generalmente) por piedad a un enfermo que sufriera dolores irresistibles y con el fin de poner fin a tales dolores incurriría en prisión, muchos en el país presentimos que se trataba del inicio de un camino que a la vuelta de los años recibiría legitimación social y quizás, legal. Lo primero es discutible pero parece cierto, y lo segundo podría producirse en las próximas semanas pues una vez más el Congreso de la República estudia un proyecto de ley que pretende reglamentar tal sentencia.
El periódico El Tiempo editorializa hoy sobre el asunto, y señala que "si hoy un médico decide ayudar a un paciente a terminar con su vida para ponerle fin a un intenso sufrimiento, tiene la posibilidad de enfrentar, según la interpretación particular del funcionario a cargo, una investigación penal en su contra y verse obligado a demostrar que su conducta no era delictiva por encontrarse dentro de las causales del pronunciamiento judicial". Aunque El Tiempo resalta la importancia del tema así como su complejidad por los valores que están en juego –la vida entre ellos, ni más ni menos– sitúa el asunto en el plano formal y técnico, pues como se desprende del apartado citado, la sentencia fue tan solo el primer paso y la opción de aplicar la eutanasia debe tener un camino allanado y expedito. "Ante las dudas de interpretación, surge la necesidad de una reglamentación, como mecanismo idóneo de aclaración de conceptos, sin olvidar, eso sí, que las bases constitucionales son claras y que por ello el debate, más que sobre el contenido mismo de la figura, debe centrarse en los formalismos, controles y causales".
Sin embargo, al final del texto, el editorial parece cambiar de opinión al poner de manifiesto que lo que realmente se discute es acerca de la libertad, vista por el editorialista en la decisión de una persona de pedir a otro que acabe con su vida: "Lo mínimo que puede esperarse, entonces, es que en el escenario natural de esta discusión, que de momento es la Comisión Primera del Senado, se aborde el tema con objetividad, sin señalamientos, sin descalificaciones, sin fanatismos religiosos y con el ánimo de avanzar y no de dar la espalda o de enredarse en aplazamientos y dilaciones. Ojalá no se aplique la eutanasia a la posibilidad de que un enfermo terminal elija morir con dignidad, sino que se regule el ejercicio de la libertad, que es lo que aquí realmente se discute".
Al fin qué, ¿se trata de una discusión material y sustantiva o una de tipo formal y procedimental?
Tengo la impresión de que cuando hay cosas que no se quieren discutir realmente, lo que significaría, escuchar opiniones autorizadas, sopesarlas, considerar otras variables y perspectivas implicadas en el objeto del debate, y todo ello con el propósito de llegar a la verdad y al bien común, más que hacer prevalecer una u otra postura; en realidad, no se quiere discutir. Tan solo imponer una visión de las cosas que, aprobada por el derecho, pretende un status de validez y legitimidad de la cual siempre carecerá por su injusticia intrínseca.
A la vuelta de 10 años desde que leí la sentencia, sigo pensando que en el caso de la eutanasia, en nombre de la libertad se termina subordinando al ser humano a decisiones que paradójicamente acaban con el núcleo óntico y existencial que posibilita ésa misma libertad que se pretende defender: la vida.
Nota: El Editorial de El Tiempo puede leerse en:
http://www.eltiempo.com/opinion/editorial/2007-10-07/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3755825.html
Arequipa, 7 de Octubre de 2007.
entrada de Iván Garzón Vallejo
POLÍTICAMENTE INCORRECTO: Ideas políticas y algo más...
http://www.ivangarzonvallejo.blogspot.com/
Homosexuales podrán afiliar a su pareja en seguridad social, estableció la Corte Constitucional
Octubre 5 de 2007
Homosexuales podrán afiliar a su pareja en seguridad social, estableció la Corte Constitucional
Se calcula que el 30 por ciento de los homosexuales vive en pareja. En febrero, la Corte les otorgó derecho patrimoniales.
Este fallo se produce cuatro meses después de hundirse a última hora en el Congreso un proyecto de ley que les reconocía este derecho.
Desde este viernes, cualquier homosexual puede ir con su pareja a una notaría para registrar su unión y después dirigirse a la EPS para que formalice la afiliación, según la Corte.
Así, el tribunal le dio la razón a Magda López y Jaime Faiyeth Rodríguez, quienes demandaron la inconstitucionalidad del artículo 163 de la Ley 100 de 1993.
Para ellos, no incluir en la seguridad social a los homosexuales que viven en pareja vulnera el derecho a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad.
Precisamente estos fueron los argumentos acogidos por el tribunal, el cual reiteró que las parejas del mismo sexo estaban "en la desprotección absoluta con el artículo (163 de la Ley 100), y esto viola la Constitución".
La votación fue de ocho votos contra uno. El que hizo salvamento de voto fue el magistrado Nilson Pinilla.
Con esta nueva decisión, la comunidad gay gana en la Corte otro de los beneficios que aún no le concede el Congreso, a través de proyectos de ley. Lo único que quedaría faltando es el derecho a pensiones.
En febrero de este año el tribunal extendió los derechos patrimoniales de las parejas heterosexuales a las del mismo sexo: en las uniones gay que demuestren dos años de convivencia, la pareja tiene derecho a los bienes del otro en caso de muerte o separación.
"La Corte sigue dando pasos al reconocimiento de las minorías sexuales. El Senado tuvo una oportunidad histórica en sus manos y le dio la espalda a la comunidad gay", dijo Marcela Sánchez, directora de la ONG Colombia Diversa.
Las EPS van a acatar el nuevo fallo. Juan Manuel Diazgranados, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) -que asocia a esas entidades-, explica que se creó una nueva categoría para la afiliación, además de los casados y de los que demuestran vivir en unión libre.
"Esto implica que hacia el futuro, el Fosyga debe disponer de más recursos para cubrir la demanda de esta nueva población. Por eso, el llamado es que la gente debe ser muy responsable al momento de afiliar", dice.
La Iglesia cuestiona el fallo
Poco tiempo después de conocerse el fallo, también se empezaron a escuchar voces en contra. Monseñor Fabián Marulanda, secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia, asegura que este no tiene cuestionamientos éticos.
Sin embargo, el obispo dice que equiparar a las parejas gay con las heterosexuales "está llevando a la aceptación del matrimonio homosexual".
Además, el obispo se preguntó si "el Estado está en capacidad de asumir toda esa nueva carga".
Sobre este tipo de fallos, grupos conservadores han dicho que la Corte se "está tomando atribuciones del legislativo".
REDACCIÓN JUSTICIA
http://www.eltiempo.com/justicia/2007-10-06/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3754574.html
Los políticos y el aborto
Diario Las Americas
Publicado el 10-06-2007
Los políticos y el aborto
Por el Rev. Martín N. Añorga
A partir del momento en que la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto el 22 de enero del año 1973, la política en la nación se internó definitivamente en un campo al que hasta entonces se le había prestado poca atención.
El aborto se convirtió en un polémico tema de campaña. Recordamos que apenas dos años después del veredicto en el caso Roe vs Wade, el senador republicano Bob Dole atacó a su oponente en la justa senatorial, el Dr. William R. Roy un prestigioso ginecólogo, acusándolo de haber practicado un aborto. Ese ataque le permitió al senador Dole obtener la victoria aunque por escaso margen, dada la calidad de su oponente. Este fue el antecedente de lo que hasta hoy es práctica común en las contiendas electorales, incluidas de forma intensa las que tienen que ver con la presidencia de los Estados Unidos.
El Partido Republicano ha incorporado una declaración antiaborto en su plataforma política, demandando que los derechos de los niños no nacidos sean protegidos por la Constitución. Durante las elecciones de los años 1992 y 1996 el Partido fortaleció su posición pro vida para mantener el apoyo de la Coalición Cristiana, algo que en los más recientes años ha ido perdiendo preponderancia.
La Coalición Cristiana, organización de defensa de la ética cristiana en la política, está integrada por grupos conservadores que incluyen a los cristianos fundamentalistas, evangélicos, neo evangélicos, carismáticos, católicos romanos y miembros de las iglesias protestantes históricas. Aunque ha mermado en su número de adherentes todavía ejerce influencia sobre la posición de los aspirantes a puestos electivos, de manera específica en cuanto al aborto se refiere.
La Iglesia Católica, debido a su monolítica estructura de gobierno, ha sido más firme y consistente en relación con los políticos y el aborto. El Cardenal Theodore E. McCarrick, Arzobispo de Washington D.C., lo demuestra con esta declaración fechada el 13 de mayo del 2004: "los políticos católicos que no sean defensores de la posición Pro-Vida deben abstenerse de participar del Sacramento de la Eucaristía". Por su parte el Cardenal Dulles, profesor de Religión y Sociedad de la Universidad de Fordham compartió con Zenit, la página cibernética de información oficial de la Iglesia Católica, esta afirmación: "los políticos católicos tienen que defender la vida humana, proteger los sacramentos, respaldar las enseñanzas de la Iglesia y oponerse irrestrictamente a la práctica del aborto".
Thomas Wenski, obispo auxiliar en Orlando, Florida, y muy respetuosamente conocido en nuestra comunidad, publicó el 3 de mayo del 2004, en una comunicación pastoral una nota en la que compara la posición de algunos políticos católicos, que personalmente se oponen al aborto; pero se abstienen de hacer hincapié en tal convicción, como Poncio Pilato, que dijo oponerse a la crucifixión de Jesús, pero lo que hizo fue lavarse las manos.
Muchos votantes de hoy día están interesados en conocer la afiliación religiosa de los candidatos en cuyo favor quieren ejercer el sufragio. Tal información está disponible, porque un aspirante político no quiere dar la impresión de que es ateo o agnóstico. Probablemente nosotros, los que votamos, alentamos la idea de que un político honesto debe actuar de acuerdo con sus convicciones religiosas.
Es de todos conocido que John F. Kennedy, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos fue el primer católico en conquistar la Casa Blanca. Hoy tenemos, entre los republicanos aspirantes a la nominación presidencial nada menos que tres que se profesan como católicos. Son ellos Sam Brownback, Rudolph Giuliani y George Pataki. Los Demócratas no se quedan atrás, con cinco candidatos que se declaran católicos: Joe Biden, Christopher Dodd, Dennis Kucinich y Bill Richardson.
A los aspirantes a la nominación presidencial, en debates y en entrevistas se les formulan preguntas relacionadas con la guerra en Irak, la seguridad nacional, el sistema de salud, los impuestos y la estabilidad de la economía. Es interesante que hoy se añadan, además, dos temas: el aborto y el calentamiento global.
Entre los republicanos hay prácticamente un consenso a favor de la preservación de la vida de los no natos. Brownback, por ejemplo, cree que "la vida comienza en el momento de la concepción", y ha sido copartícipe de la ley "Unborn Child Pain Awareness (Act S.51), y, por supuesto, se opone totalmente a toda clase de aborto. Newt Gingrich es de la misma opinión, y ambos han recibido el reconocimiento del Comité Nacional de Defensa del Derecho a la Vida.
Rudolph Giuliani es una excepción a la regla. En cierta ocasión declaró al New York Newsday que "si fuera necesario le daría dinero a su hija para que se le practique un aborto". Siendo alcalde de Nueva York proporcionó fondos a mujeres de bajo recursos para que pudieran pagar los gastos implicados en los abortos. Se ha definido a sí mismo como totalmente opuesto a cualquier intento de declarar ilegal el aborto. Lo curioso es que a pesar de esta sumamente liberal posición de Giuiliani, las encuestas le favorecen numéricamente, lo que ha llevado a muchos a creer que la importancia que los electores les dan a las ideas religiosas de sus candidatos no es tan determinante como se creía.
El caso de Mike Huckabee es único, ya que se trata de un pastor bautista del sur debidamente ordenado. Su libro "Quit Digging Your Grave With a Knife and Fork" lo ha dado a conocer como un hombre de un estilo de vida saludable y metódico. "Yo soy Pro-Vida hasta el tuétano de mis huesos", ha dicho, y ha reiterado que cree que es necesaria una enmienda constitucional que defina la vida de acuerdo con la doctrina judeocristiana.
Hay otros candidatos que se oponen con ciertas limitaciones a la práctica del aborto. John McCain, por ejemplo, lo acepta "en casos de violación, incesto o cuando sea necesario para preservar la vida de la madre", y Mitt Romney, reconocido mormón, que se declara Pro-Vida, afirma que como gobernante no se inmiscuirá en los procesos para cambiar las leyes vigentes relacionadas con el aborto. Las leyes no obligan a que una mujer se haga un aborto. Lo que hay, pues, que hacer, es enseñarla a que decida respetar la vida.
A muchos les llama la atención la posición asumida por John Tancredo, el aspirante presidencial más radicalizado en la aplicación de normas restrictivas para el control nacional de la inmigración en el país, porque el congresista de Colorado es, al mismo tiempo, un furibundo defensor del Derecho a la Vida.
El senador Fred Thompson, el más reciente aspirante que se ha sumado a la lista de candidatos a la nominación presidencial republicana, es un hombre que profesa, como muchos de nosotros, "una religión a su manera". El se declara afiliado a la Iglesia de Cristo en América y mantiene fuerte conexión con un movimiento de restauración espiritual que promueve el auto mejoramiento personal como clave para el buen éxito. Thompson afirma oponerse a la práctica liberal del aborto, estimando que son necesarias medidas de control bien definidas y aplicadas.
Hay quienes dicen que entre los republicanos no hay mucho dónde escoger a la hora de adjudicar el voto. Este esquema de pensamiento pudiera también aplicarse a los demócratas, de los que hablaremos en otra ocasión. El hecho, sin embargo, es que hay candidatos maduros, acogidos a ideas cristianas y conservadoras. Entre estos debemos escoger quien merece nuestro voto.
Un voto bien dado es un voto que cobra muy alto valor. Sepamos por quién y porqué votamos y de esa manera contribuiremos al futuro mejor para esta gloriosa tierra en la que vivimos.
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